PARA TENER FE EN LA VIDA Y ASÍ FORMAR A NUESTROS HIJOS

Posted by on Jul 23, 2013 in Religión y Familia | 0 comments


Fruto: Vivir mi día a día, como cristiano con una fe viva, operante y luminosa; aprender a ver las cosas con los ojos de Dios.

Petición: Dios mío, concédeme una fe viva, operante y luminosa, para que sepa ver los acontecimientos de mi vida con una mirada cristiana, es decir, con tu mirada, llena de amor, paciencia y gratitud, como la de María, que me conceda ser fiel y perseverar hasta la muerte en medio de las dificultades y luchas que me exija el fiel cumplimiento de tu voluntad sobre mi vida. (CLC 230)

1. Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (4, 6-8. 17-18)

Querido hermano:

Ha llegado para mí la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida. He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe. Ahora sólo espero la corona merecida, con la que el Señor, justo juez, me premiará en aquel día, y no solamente a mí, sino a todos aquellos que esperan con amor su glorioso advenimiento.

Cuando todos me abandonaron, el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara claramente el mensaje de salvación y lo oyeran todos los paganos.

Y fui librado de las fauces del león. El Señor me seguirá librando de todos los peligros y me llevará sano y salvo a su Reino celestial.

Tener fe en el Señor no es algo que interesa solamente a nuestra inteligencia, al área del conocimiento intelectual, sino que es un cambio que implica toda la vida, a nosotros mismos: sentimiento, corazón, intelecto, voluntad, corporeidad, emociones, relaciones humanas. Con la fe realmente cambia todo en nosotros y por nosotros, y se revela claramente nuestro destino futuro, la verdad de nuestra vocación en la historia, el significado de la vida, la alegría de ser peregrinos hacia la Patria celeste.

Pero –nos preguntamos–, ¿la fe es verdaderamente una fuerza transformadora en nuestra vida, en mi vida? ¿O solo es uno de los elementos que forman parte de la existencia, sin ser aquello determinante que la implica por completo?

En este Año de la Fe nos gustaría realizar un camino para fortalecer o reencontrar la alegría de la fe, entendiendo que ella no es algo ajeno, desconectada de la vida real, sino que es el alma. La fe en un Dios que es amor, y que se ha hecho cercano al hombre encarnándose y entregándose a sí mismo en la cruz para salvarnos y reabrirnos las puertas del Cielo, indica de modo luminoso, que solo en el amor está la plenitud del hombre. Es necesario repetirlo con claridad, que mientras las transformaciones culturales de hoy muestran a menudo muchas formas de barbarie, que pasan bajo el signo de “conquistas de la civilización”: la fe afirma que no existe una verdadera humanidad si no es en los lugares, en los gestos, dentro del plazo y en la forma en la que el hombre está animado por el amor que viene de Dios; que se expresa como un don, se manifiesta en relaciones llenas de amor, de compasión, de atención y de servicio desinteresado frente a los demás. Donde hay dominación, posesión, explotación, mercantilización del otro para el propio egoísmo, donde está la arrogancia del yo encerrado en sí mismo, el hombre termina empobrecido, desfigurado, degradado. La fe cristiana, activa en el amor y fuerte en la esperanza, no limita, sino que humaniza la vida, más aún, la vuelve plenamente humana. Benedicto XVI, 17-10-12).

LOS PELIGROS QUE ASECHAN NUESTRA FE.

Si el individualismo y el relativismo parecen dominar el ánimo de muchos contemporáneos, no podemos decir que los creyentes sigan siendo totalmente inmunes a estos peligros con los que nos enfrentamos en la transmisión de la fe. La consulta promovida en todos los continentes, para la celebración del Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización, ha puesto de relieve algunos: una fe vivida de un modo pasivo y privado, la negación de la educación en la fe, la diferencia entre vida y fe.

El cristiano a menudo ni siquiera conoce el núcleo central de su propia fe católica, el Credo, dejando así espacio a un cierto sincretismo y relativismo religioso, sin claridad sobre las verdades a creer y la unicidad salvífica del cristianismo. No está muy lejos hoy el riesgo de construir, por así decirlo, una religión “hágalo usted mismo”. Por el contrario, debemos volver a Dios, al Dios de Jesucristo, debemos redescubrir el mensaje del Evangelio, hacerlo entrar en modo más profundo en nuestras conciencias y en la vida cotidiana.

TENER FE…

1. Tener fe es ACEPTAR los designios de Dios aunque no los entendamos, aunque no nos gusten. Si tuviéramos la capacidad de ver el fin desde el principio tal como Él lo ve, entonces podríamos saber por qué a veces conduce nuestra vida por sendas extrañas y contrarias a nuestra razón y a nuestros deseos.

Ejemplo: Cuando yo era pequeño, mi mamá solía coser mucho. Yo me sentaba cerca de ella y le preguntaba qué estaba haciendo. Ella me respondía que estaba bordando.
Yo observaba su trabajo desde una posición más baja de donde estaba sentada ella; así que siempre me quejaba diciéndole que desde mi punto de vista, lo que estaba haciendo me parecía muy confuso y mal elaborado.
Ella sonreía, miraba hacia abajo y gentilmente me decía: “Hijo, ve afuera a jugar un rato, y cuando haya terminado mi bordado, te pondré sobre mi regazo y te dejaré verlo todo desde arriba”.
Me preguntaba por qué ella usaba algunos hilos de colores pálidos y porqué me parecían tan desordenados desde donde yo estaba. Unos minutos más tarde, escuchaba la voz de mi mamá diciéndome: “Hijo, ven y siéntate aquí”.
Yo lo hacía de inmediato y me sorprendía y emocionaba al ver la hermosa flor o el bello atardecer en el bordado. No podía creerlo, desde abajo se veía tan confuso….
Entonces mi madre me explicaba: “Hijo, desde abajo lo veías confuso y desordenado, pero no te dabas cuenta de que había un plan arriba”.
Existía un diseño, solo lo estaba siguiendo. Ahora, al verlo desde arriba, ya sabes lo que estaba elaborando.”
Muchas veces a lo largo de los años, confuso, he mirado al Cielo y he preguntado a Dios N.S.: Padre ¿qué estás haciendo?
Él, creo que me explica: “Estoy bordando tu vida”.
Yo le replico: “Pero se ve tan confuso, es un desorden. Los hilos, los colores……parecen tan descoloridos, ¿porqué no son más brillantes?”
El Padre parece decirme: “Hijo, ocúpate de tú trabajo que yo seguiré haciendo el mío. Un día te traeré al cielo y te pondré sobre mi regazo y observarás desde mi posición. Entonces entenderás…”
No dejemos de caminar de la mano de Dios en nuestra vida, y en especial en estos días de Semana Santa, aunque no entendamos, Dios sí sabe los por qués y los para qués de nuestra vida. Sólo tenemos que confiar y esperar que nos revele sus designios, como lo ha hecho a lo largo de la historia de la humanidad, como bien ha dicho el Papa Benedicto XVI “Dios no fracasa”, “las cuentas sin Dios no cuadran”.

La fe en Dios y nuestra confianza en El, nos ayudará a esperar que esos designios se aclaren, me dará la paciencia, se fortalecerá la esperanza y seguiremos amando a Dios, hoy no vemos por la fe, mañana sí lo haremos, saber esperar y no cuestionar lo que para Dios es algo claro y definido, tener la humildad para no revelarnos, complicarnos, desesperarnos.

2. Tener fe es DAR cuando no tenemos, cuando nosotros mismos necesitamos. La fe siempre saca algo valioso de lo aparentemente inexistente; puede hacer que brille el tesoro de la generosidad en medio de la pobreza y el desamparo, llenando de gratitud al que recibe y al que da.

Ejemplo: Cuando yo era adolescente, en cierta oportunidad estaba con mi padre haciendo fila para comprar entradas para el circo. Al final, solo quedaba una familia entre la ventanilla y nosotros. Esta familia me impresionó mucho. Eran ocho chicos, todos probablemente menores de doce años. Se veía que no tenían mucho dinero.
La ropa que llevaban no era cara, pero estaban limpios. Los chicos eran bien educados, todos hacían bien la fila, de a dos detrás de los padres, tomados de la mano. Hablaban con excitación de los payasos, los elefantes y otros números que verían esa noche. Se notaba que nunca antes habían ido al circo. Prometía ser un hecho saliente en su vida.
El padre y la madre estaban al frente del grupo, de pie, orgullosos. La madre, de la mano de su marido, lo miraba como diciendo: “Eres mi caballero de brillante armadura”. Él sonreía, henchido de orgullo y mirándola como si respondiera: “Tienes razón” La empleada de la ventanilla preguntó al padre cuántas entradas quería. Él respondió con orgullo: “Por favor, me da ocho entradas para menores y dos de adultos para poder entrar con mi familia al circo”. La empleada le indicó el precio. La mujer soltó la mano de su marido, ladeó su cabeza y el labio del hombre empezó a torcerse.
Éste se acercó un poco más y preguntó: “¿Cuánto dijo?” La empleada volvió a repetirle el precio. ¿Cómo iba a darse vuelta y decirles a sus ocho hijos que no tenía suficiente dinero para llevarlos al circo? Viendo lo que pasaba, papá puso la mano en el bolsillo, sacó un billete de veinte dólares y lo tiró al suelo (nosotros no éramos ricos en absoluto). Mi padre se agachó, recogió el billete, palmeó al hombre en el hombro y le dijo: “Disculpe, señor, se le cayó esto del bolsillo.”
El hombre se dio cuenta de lo que pasaba. No había pedido limosna, pero sin duda apreciaba la ayuda en una situación desesperada, angustiosa e incómoda. Miró a mi padre directamente a los ojos, con sus dos manos le tomó la suya, apretó el billete de veinte dólares y con labios trémulos y una lágrima rodándole por la mejilla, replicó: “Gracias, gracias señor. Esto significa realmente mucho para mi familia y para mí”.
Papá y yo volvimos a nuestro auto y regresamos a casa. Esa noche no fuimos al circo. Pero no nos fuimos sin nada…
Cómo un gesto tan sencillo marca no solo el corazón del generoso, sino de todos los que lo rodean. Abramos nuestro corazón un poco, pensemos un poco más en los demás y veremos lo grandioso que es dar sin esperar nada a cambio.

Dar sin esperar nada a cambio, simplemente dar, muchas veces ese primer acto de generosidad se ve empañado luego por esperar que se nos retribuya, el ej. De una mamá que está día y noche junto a su hijo enfermo, lo ha dado todo y no se queja, no le pide al hijo que luego se lo pague, su fe y amor es tan grande, que dando es como ella se llena, se realiza, y sobrelleva esa carga de desgaste físico y emocional, La fuerza de la fe que nos lleva a dar y a experimentar que hemos recibido mucho más nosotros, Ej. Cuando se va a las misiones, o se hace una obra de caridad cristiana, visitando enfermos, ancianitos o huérfanos.. y Aceptar ese recibir cuando nos quieren agradecer.

3. Tener fe es DECIDIRSE, a estar con el Señor para vivir con él. Mc. 3.13-19

En aquel tiempo, Jesús subió al monte, (pasó toda la noche en oración). Llamó a los que Él quiso, y ellos lo siguieron. Constituyó a doce para que se quedaran con Él, para mandarlos a predicar y para que tuvieran el poder de expulsar a los demonios.

San Lucas 10. 38- 42 Escoger la mejor parte
En aquel tiempo, entró Jesús en un poblado, y una mujer, llama da Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llama da María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: “Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude”. El Señor le respondió: “Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará”.

Y este «estar con él» nos lleva a comprender las razones por las que se cree, los discípulos de Emaus, en el contacto con Cristo, en el dejar que El camine junto a ellos, y les explique las escrituras, en el partir el pan es donde lo descubren. La fe, precisamente porque es un acto de la libertad, exige también la responsabilidad social de lo que se cree. Ahí está la labro nuestra de llevar esa fe, darla, trasmitirla, explicarla, hacerla viva.

El cristiano no puede pensar nunca que creer es un hecho privado. (Porta Fidei 11)

4. Tener fe es CREER cuando resulta más fácil recurrir a la duda. Si la llama de la confianza en algo mejor se extingue en nosotros, entonces ya no queda más remedio que entregarse al desánimo. La creencia en nuestras bondades, posibilidades y talentos, tanto como en los de nuestros semejantes, es la energía que mueve la vida hacia grandes derroteros.

Ejemplo: Pablo habla no de ese amor romántico y sensual que se queda en los labios, sino de un amor de fe, que hace soportar todas las tribulaciones propias de un cristiano, y de todo el que quiera ser cristiano auténtico, y esté dispuesto a remar contra corriente.
«|v35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?, |v36 como dice la Escritura: Por tu causa somos muertos todo el día; tratados como ovejas destinadas al matadero.» (Rom 8, 35-36)

Combatía sin dejarse abatir por ningún obstáculo. San Pablo fue muy probado en su fidelidad. Más todavía, se llegó a identificar tanto con Cristo, que su gozo era padecer por Cristo. Las persecuciones se convirtieron en sus títulos de gloria:
«|v23 ¿Ministros de Cristo? – ¡Digo una locura! – ¡Yo más que ellos! Más en trabajos; más en cárceles; muchísimo más en azotes; en peligros de muerte, muchas veces. |v24 Cinco veces recibí de los judíos cuarenta azotes menos uno. |v25 Tres veces fui azotado con varas; una vez apedreado; tres veces naufragué; un día y una noche pasé en el abismo. |v26 Viajes frecuentes; peligros de ríos; peligros de salteadores; peligros de los de mi raza; peligros de los gentiles; peligros en ciudad; peligros en despoblado; peligros por mar; peligros entre falsos hermanos; |v27 trabajo y fatiga; noches sin dormir, muchas veces; hambre y sed; muchos días sin comer; frío y desnudez. |v28 Y aparte de otras cosas, mi responsabilidad diaria: la preocupación por todas las Iglesias. |v29 ¿Quién desfallece sin que desfallezca yo? ¿Quién sufre escándalo sin que yo me abrase?» (2 Cor 11, 23-29)
Porta fidei: La fe crece creyendo

8. «Caritas Christi urget nos» (2 Co 5, 14): es el amor de Cristo el que llena nuestros corazones y nos impulsa a evangelizar. Hoy como ayer, él nos envía por los caminos del mundo para proclamar su Evangelio a todos los pueblos de la tierra (cf. Mt 28, 19). Con su amor, Jesucristo atrae hacia sí a los hombres de cada generación: en todo tiempo, convoca a la Iglesia y le confía el anuncio del Evangelio, con un mandato que es siempre nuevo. Por eso, también hoy es necesario un compromiso eclesial más convencido en favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe.

9.- La fe, en efecto, crece cuando se vive como experiencia de un amor que se recibe y se comunica como experiencia de gracia y gozo. Nos hace fecundos, porque ensancha el corazón en la esperanza y permite dar un testimonio fecundo: en efecto, abre el corazón y la mente de los que escuchan para acoger la invitación del Señor a aceptar su Palabra para ser sus discípulos. Como afirma san Agustín, los creyentes «se fortalecen creyendo».

5. Tener fe, ES ENCONTRAR ese “Tú”, Dios, que me sostiene y me concede la promesa de un amor indestructible, que no solo aspira a la eternidad, sino que le da; es confiar en Dios con la actitud del niño, el cual sabe que todas sus dificultades, todos sus problemas están a salvo en el “tú” de la madre. Y esta posibilidad de salvación a través de la fe es un don que Dios ofrece a todos los hombres.

LA FE UN ENCUENTRO CON DIOS QUE HABLA EN LA HISTORIA.

La fe, de hecho, es un encuentro con Dios que habla y actúa en la historia y que convierte nuestra vida cotidiana, transformando en nosotros mente, juicios de valor, decisiones y acciones concretas. No es ilusión, escape de la realidad, cómodo refugio, sentimentalismo, sino que es el involucramiento de toda la vida y es proclamación del Evangelio, Buena Nueva capaz de liberar a todo el hombre. Un cristiano, una comunidad donde son laboriosos y fieles al designio de Dios que nos ha amado primero, son una vía privilegiada para aquellos que son indiferentes o dudan acerca de su existencia y de su acción. Esto, sin embargo, pide a todos a hacer más transparente su testimonio de fe, purificando su vida para que sea conforme a Cristo. Hoy en día muchos tienen una comprensión limitada de la fe cristiana, porque la identifican con un mero sistema de creencias y de valores, y no tanto con la verdad de un Dios revelado en la historia, deseoso de comunicarse con el hombre cara a cara, en una relación de amor con él. (Benedicto XVI, 14-11-12)

6. Tener fe es GUIAR nuestra vida no con la vista, sino con el corazón. La razón necesita muchas evidencias para arriesgarse, el corazón necesita sólo un rayo de esperanza y un corazón lleno del verdadero amor. Las cosas más bellas y grandes que la vida nos regala no se pueden ver, ni siquiera palpar, sólo se pueden acariciar con el espíritu. Incluso los sufrimientos más terribles.

Ejemplo: Sandra se sentía muy infeliz cuando entró en la florería. Su hijo estaría naciendo si no lo hubiese perdido en un accidente de automóvil… Lamentaba mucho su pérdida.
No bastando eso, aún había posibilidad de que su marido fuera transferido. Y, para completar, su hermana canceló la visita que le haría en el próximo feriado.
¿Acción de Gracias?, ¿agradecer qué? se preguntó.
Una amiga tuvo el coraje de decir que el sufrimiento era una dádiva de Dios, que hacía madurar y fortalecer… Sus pensamientos fueron interrumpidos por la vendedora, diciendo:
– ¿Quiere un arreglo tradicional o le gustaría innovar con lo que yo llamo, “Especial”? ¿Está buscando algo que realmente demuestre gratitud en el día de Acción de Gracias?
Sandra explicó que nada tenía para agradecer, y la vendedora replicó enfática:
– ¡Pues tengo el arreglo perfecto para usted!
En ese momento entró una cliente que vino a buscar su pedido: Un arreglo de follajes y espinosos tallos de rosa. Todo muy bien arreglado, pero no había ninguna flor.
Sandra quedó pensando por qué alguien pagaría por tallos de rosa sin flor.
– Éste es el “Especial”. Lo llamo Buquet de Espinos de Acción de Gracias -explicó la vendedora. Pero, ¿qué la llevó a crear el buquet de espinas? -preguntó Sandra.
– Aprendí a ser agradecida por las espinas. Siempre agradecí a Dios por las buenas cosas en mi vida y nunca le pregunté por qué esas buenas cosas sucedían. Pero cuando vinieron cosas malas, yo lloré y grité: “¿POR QUÉ?,¿POR QUÉ YO?”
Demoré para aprender que los tiempos difíciles son importantes para nuestra fe y nuestro fortalecimiento. Delante de las dificultades nos aproximamos a Dios y valoramos la vida y sus buenos momentos.
Sandra recordó lo que su amiga le había dicho, y exclamó:
– Perdí mi bebé y yo estoy enojada con Dios…
En ese momento entró un hombre en el negocio que también venía a buscar un arreglo de tallos espinosos.
-¿Esto es para su esposa? – preguntó Sandra, incrédula. Pero, ¿por qué ella quiere un buquet como ése?
-Mi esposa y yo casi nos divorciamos, pero con la gracia de Dios, enfrentamos problema tras problema y salvamos nuestro casamiento. El arreglo Especial nos recuerda los tiempos “espinosos”. Etiquetamos cada tallo con uno de los problemas enfrentados y damos gracias por lo que Él nos enseñó. ¡Yo le recomiendo el arreglo Especial!
-No sé si puedo ser agradecida por los espinos en mi vida. Es todo tan reciente…-agregó Sandra.
La vendedora respondió cariñosamente:
-Mi experiencia me mostró que los espinos vuelven las rosas más preciosas. Apreciamos más el cuidado providencial de Dios durante los problemas, que en cualquier otro tiempo.
Lágrimas rodaron por la cara de Sandra.
– Llevaré una docena de estos tallos largos y llenos de espinas, por favor. ¿Cuánto le debo?
-Nada, nada. Además de la promesa de que permitirá que Dios cure su corazón. El primer arreglo es siempre por mi cuenta.
La vendedora sonrió y pasó una tarjeta a Sandra.
-Colocaré esta tarjeta en su arreglo, pero tal vez usted quiera leerlo primero.
Y Sandra leyó:
“Mi Dios, yo nunca agradecí por mis espinas. Yo agradecí mil veces por mis rosas, pero nunca por mis espinas. Enséñame el valor de mis espinas. Muéstrame que, a través de mis lágrimas, los colores de Tu arco iris son mucho más brillantes”.
Este es el momento de hacer un verdadero cambio en tu vida, consigue una docena de tallos largos y llenos de espinas, para que, así, en tu Acción de Gracias, recuerdes que cada dificultad, sufrimiento, decepción o dolor, han sido tu oportunidad para crecer, madurar y fortalecer tu fe y tu confianza en Dios. No dejes de agradecer, no dejes que esas pequeñas o grandes espinas caigan en el vacío, ellas, con Dios, tienen un gran valor, un valor de Eternidad.

7. Tener fe es LEVANTARSE cuando se ha caído. Los reveses y fracasos en cualquier área de la vida nos entristecen, pero es más triste quedarse lamentándose en el frío suelo de la autocompasión, atrapado por la frustración y la amargura.

Ejemplo: Video, Niky que se levanta… Ejemplo de matrimonio. O abuelita de Teletón.

8. Tener fe es ARRIESGAR todo a cambio de un sueño, de un amor, de un ideal. Nada de lo que merece la pena en esta vida puede lograrse sin esa dosis de sacrificio que implica desprenderse de algo o de alguien, a fin de adquirir eso que mejore nuestro propio mundo y el de los demás.

Ejemplo: Charles Péguy contaba, en tercera persona, la historia del mayor acto de fe de su vida. Un hombre, dice (y se sabe que este hombre era él mismo) tenía tres hijos y un mal día cayeron enfermos, los tres juntos. Entonces había hecho un acto de audacia. Al pensar en ello se admiraba también un poco y hay que decir que había sido verdaderamente un acto arriesgado. Como se cogen tres niños del suelo y se ponen juntos, casi jugando, en los brazos de su madre o de su niñera que se ríe y grita, diciendo que son demasiados y no tendrá fuerzas para llevarlos, así él, audaz como un hombre, había cogido -se entiende, con la oración- a sus tres niños enfermos y tranquilamente los había puesto en los brazos de Aquella que lleva todos los dolores del mundo: “Mira -decía- te los doy, me giro y me voy para que no me los devuelvas. Ya no los quiero, fíjate bien. Debes encargarte tú de ellos”. (Sin metáforas, había ido de peregrinación a pie desde París a Chartres para confiar a la Virgen a sus tres niños enfermos). Desde aquel día todo fue bien, porque era la Santa Virgen la que se ocupaba de ellos. Es curioso que no todos los cristianos hagan esto. Es muy simple, pero nunca se piensa en lo simple.

9. Tener fe es amar y ser fiel, Por Dios y por El es fiel. Y Porque nos ha prometido siempre su fidelidad, solo quien cree será capaz de mantenerse fiel a pesar de los años, de los cansancios y de las dificultades. Sepamos siempre apoyarnos en Dios.

Una enfermera recibió en la clínica a un hombre de cierta edad que necesitaba que le curasen una herida en la mano. Tenía bastante prisa, y, mientras le curaba, la enfermera le preguntó qué era aquello tan urgente que tenía que hacer. El hombre le contó que su mujer vivía desde hacía ya algún tiempo en una residencia de ancianos, ya que tenía un Alzehimer muy fuerte, y él iba todas las mañanas a desayunar con ella.

Mientras le terminaba de vendar la herida, la enfermera preguntó: – ¿Su esposa se alarmaría mucho si usted llega tarde esta mañana? –. –No– respondió el hombre–, mi mujer no sabe quién soy. Hace cinco años que ya no me reconoce–. La enfermera, algo extrañada, le dijo: –Entonces, ¿por qué esa necesidad de estar con ella todas las mañanas? –. El hombre sonrió y le dijo: –Ella no sabe quién soy yo, pero yo todavía sé muy bien quién es ella–. Después la historia terminaba con esta hermosa reflexión: “El verdadero amor no se reduce a lo físico o a lo romántico; el verdadero amor es la aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido, de lo que será y de lo que ya nunca podrá ser”.

10. Tener fe es VER positivamente hacia adelante, no importa cuan incierto parezca el futuro o cuan doloroso el pasado. Quien tiene fe hace del hoy un fundamento del mañana y trata de vivirlo de tal manera que cuando sea parte de su pasado, pueda verlo como un grato recuerdo.

Ejemplo: Video, Historia de un letrero.

11. Tener fe es CONFIAR, pero confiar no sólo en las cosas, sino en lo que es más importante… en las personas. Muchos confían en lo material, pero viven relaciones huecas con sus semejantes. Cierto que siempre habrá gente que te lastime y traicione tu confianza, así que lo que tienes que hacer es seguir confiando y sólo ser más cuidadoso con aquél en quien confías dos veces

Ejemplo: Es tiempo de pararte a reflexionar qué es para ti la confianza. Un resumen sería así: confiar es perderle el miedo a lo que se me atora en la vida; confiar es no deberle nada a nadie (y menos a Dios); confiar es darlo todo con la tranquilidad de estar en el camino correcto y de hacer lo que necesito hacer y de la mejor manera posible. Si todavía tienes miedos, deudas o puntos oscuros en tu vida, es momento de colocarlos junto a Dios y confiar en Él.

12. Tener fe es BUSCAR lo imposible: sonreír cuando tus días se encuentran nublados y tus ojos se han secado de tanto llorar. Tener fe es no dejar nunca de desnudar tus labios con una sonrisa, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes cuando tu sonrisa puede dar luz y esperanza a la vida de alguien que se encuentre en peor situación que la tuya.

Ejemplo: Video, Siempre hay una razón para vivir.

13. Tener fe es CONDUCIRSE por los caminos de la vida de la forma en que un niño toma la mano de su padre. Es que dejemos nuestros problemas en manos de DIOS y nos arrojemos a sus brazos antes que al abismo de la desesperación. Fe es que descansemos en él para que nos cargue, en vez de cargar nosotros nuestra propia colección de problemas.

14. Tener fe es ACOGER, este mensaje transformante en nuestra vida, es acoger la revelación de Dios, que nos hace saber quién es Él, cómo actúa, cuáles son sus planes para nosotros. Es cierto que el misterio de Dios permanece siempre más allá de nuestros conceptos y de nuestra razón, de nuestros rituales y oraciones. Sin embargo, con la revelación Dios mismo se autocomunica, se relata, se vuelve accesible. Y nosotros somos capaces de escuchar su Palabra y de recibir su verdad. He aquí la maravilla de la fe: Dios, en su amor, crea en nosotros –a través de la obra del Espíritu Santo–, las condiciones adecuadas para que podamos reconocer su Palabra. Dios mismo, en su voluntad de manifestarse, de ponerse en contacto con nosotros, de estar presente en nuestra historia, nos permite escucharlo y acogerlo. San Pablo lo expresa así con alegría y gratitud: “No cesamos de dar gracias a Dios porque, al recibir la palabra de Dios que les predicamos, la acogieron, no como palabra de hombre, sino cual es en verdad, como palabra de Dios, que permanece activa en ustedes, los creyentes ” (1 Ts. 2,13).

QUE EN TU VIDA HAYA SUFICIENTE FE PARA AFRONTAR LAS SITUACIONES DIFÍCILES, JUNTO CON LA NECESARIA HUMILDAD PARA ACEPTAR LO QUE NO SE PUEDA CAMBIAR.

2. “Bienaventurada Tú, porque has creído”

– Impresiona el espíritu de fe de María, pues no todo fue claro y preciso para Ella. Quedó sorprendida y casi hasta confundida, pues con sinceridad y sencillez descubría ante el Señor su pequeñez y se asombraba de la trascendencia que tenía el Plan a que le llamaba.

– Ella, como todas ustedes, tuvo que peregrinar en el claroscuro de la fe, y su fe fue puesta a prueba muchas veces.
(las circunstancias del nacimiento de su Hijo, la huída a Egipto, la profecía de Simeón, la actitud de Jesús al “perderse” en el templo, el silencio de Cristo durante su vida oculta, el Calvario…)

– Así, meditando y sufriendo, María fue creciendo en la comprensión de los misterios de Cristo, y la fe constituyó su fortaleza y su seguridad hasta el final de su vida.

3. “Para mi la fe es entregarme”.

Ser victoriosas en las manos de Jesús es tener como modelo y ser semejantes a la de la Santísima Virgen, y por tanto debo abrazarme a la fe como a la roca de mi perseverancia cristiana, de mi fidelidad al Señor y de mi crecimiento espiritual.

– Debo desapegarme del sentimentalismo y de las emociones y hacer de la fe mi seguridad y fortaleza.

Pedirle todos los días a la Sma. Virgen que me haga una mujer de fe, porque es imposible vivir nuestra vida cristiana, ser mujeres victoriosas en Cristo, sin esa fe que da sentido a cada día lleno de cruz y de renuncia, a cada paso adelante lleno de incertidumbre.

4. La fe es la fuente de la verdadera alegría.

– María se caracterizó por ese profundo amor y respeto hacia el designio de Dios; lo acogió con un corazón abierto, entusiasmado y agradecido, porque lo acogió en la fe.

– La fe regala, a quienes la viven, la clave y el sentido para comprender desde Dios lo que es incomprensible para los ojos humanos, tan cerrados a lo sobrenatural y a la presencia de Dios en el mundo y en los sucesos de cada día.

– Por ello, un novicio basado en la fe vive con gozo sus Constituciones, aunque le sangre el corazón; obedece con prontitud, aunque la orden le repugne; sirve con alegría a sus compañeros, aunque interiormente encuentre oposición.

Coloquio: Dialogar filialmente con la Santísima Virgen, pidiéndole que nos ayude a caminar por el claroscuro de la fe, siguiendo su admirable ejemplo.

5. DAR RAZONES DE NUESTRA FE

Hoy –lo sabemos–, no faltan las dificultades y las pruebas para la fe, a menudo mal entendida, protestada, rechazada. San Pedro decía a sus cristianos: “Estén siempre dispuestos a dar respuesta, pero con mansedumbre y respeto, a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en sus corazones” (1 Pe. 3,15).

A. ¿QUÉ RESPUESTAS ESTÁ LLAMADA A DAR AHORA LA FE, CON “GENTILEZA Y RESPETO”, AL ATEÍSMO, AL ESCEPTICISMO Y A LA INDIFERENCIA FRENTE LA DIMENSIÓN VERTICAL? PRIMERA

La primera: el mundo. San Agustín, que en su vida ha buscado durante mucho tiempo la Verdad y se aferró a la Verdad, tiene una página bella y famosa, en la que dice así: “Interroga a la belleza de la tierra, del mar, del aire enrarecido que se expande por todas partes; interroga la belleza del cielo…, interroga todas estas realidades. Todas te responderan: míranos y observa cómo somos hermosas. Su belleza es como un himno de alabanza. Ahora bien, estas criaturas tan hermosas, que siguen cambiando, ¿quién las hizo, si no que es uno que es la belleza de modo inmutable?”(Sermo 241, 2: PL 38, 1134). Creo que tenemos que recuperar y devolver al hombre contemporáneo la capacidad de contemplar la creación, su belleza, su estructura. El mundo no es una masa informe, sino que cuanto más lo conocemos y más descubrimos sus maravillosos mecanismos, más vemos un diseño, vemos que hay una inteligencia creadora. Albert Einstein dijo que en las leyes de la naturaleza “se revela una razón tan superior, que todo pensamiento racional y las leyes humanas son una reflexión comparativamente muy insignificante” (El mundo como lo veo yo, Roma 2005). Una primera manera que conduce al descubrimiento de Dios es contemplar con ojos atentos a la creación. (Benedicto XVI, 14-11-12)

B. ¿QUÉ RESPUESTAS ESTÁ LLAMADA A DAR AHORA LA FE, CON “GENTILEZA Y RESPETO”, AL ATEÍSMO, AL ESCEPTICISMO Y A LA INDIFERENCIA FRENTE LA DIMENSIÓN VERTICAL? SEGUNDA

La segunda palabra: el hombre. Siempre san Agustín, quien tiene una famosa frase que dice que Dios está más cerca de mí que yo a mí mismo (cf. Confesiones, III, 6, 11). A partir de aquí se formula la invitación: “No vayas fuera de ti, entra en ti mismo: en el hombre interior habita la verdad” (De vera religione, 39, 72). Este es otro aspecto que corremos el riesgo de perder en el mundo ruidoso y disperso en el que vivimos: la capacidad de pararnos y mirar en lo profundo de nosotros mismos, y de leer esta sed de infinito que llevamos dentro, que nos impulsa a ir más allá y nos refiere a Alguien que la pueda llenar.

El Catecismo de la Iglesia Católica afirma así: “Con su apertura a la verdad y a la belleza, con su sentido del bien moral, con su libertad y la voz de su conciencia, con su aspiración al infinito y a la dicha, el hombre se interroga sobre la existencia de Dios” (n. 33). (Benedicto XVI, 14-11-12)

C. ¿QUÉ RESPUESTAS ESTÁ LLAMADA A DAR AHORA LA FE, CON “GENTILEZA Y RESPETO”, AL ATEÍSMO, AL ESCEPTICISMO Y A LA INDIFERENCIA FRENTE LA DIMENSIÓN VERTICAL? TERCERA

La tercera palabra: la fe. Sobre todo en la realidad de nuestro tiempo, no debemos olvidar que un camino hacia el conocimiento y el encuentro con Dios es la vida de fe. El que crea se une con Dios, está abierto a su gracia, a la fuerza del amor. Así, su existencia se convierte en un testimonio no de sí mismo, sino de Cristo resucitado, y su fe no tiene miedo de mostrarse en la vida cotidiana, está abierta al diálogo que expresa profunda amistad para el camino de cada hombre, y sabe cómo abrir luces de esperanza a la necesidad de la redención, de la felicidad y del futuro. (Benedicto XVI, 14-11-12)

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