Oraciòn del dìa, martes 24ª TO, Sana Lucas 7.11-17, Ciclo C.

Posted by on Sep 13, 2016 in Pensamiento del día | 0 comments

resurrecion

Me acerco a tì, Señor con la alegría de poder compartir contigo este momento. Colma mi corazón de amor para que cada día te ame más; para que haga una experiencia profunda de tu amor, y de este encuentro contigo me llene de alegría, confianza, seguridad y paz.
Hoy vamos a reflexionar en el Evangelio de san Lucas 7, 11-17
 
Nos enseñas Señor, que vas con tus discípulos a un pueblo llamado Naìm. Hay una madre que llora desconsolada la partida de su hijo, Tù al verla te conmueves, te acercas y le dices “no llores”, còmo no iba a llorar, siendo ella viuda, su único hijo se le había ido, Tu corazón se une a su dolor, a su impotencia por no poder hacer nada y acercàndote a su ataùd lo tocas y le dices: “Joven, yo te lo mando: levántate”. Inmediatamente se levanta este joven ante la admiración de todos y comenzó a hablar. Con gesto de ternura y amor se lo entregas a su madre.
 
Señor, lloramos y sufrimos ante la muerte de un hijo, pero sabemos que Tù tienes el poder de darle una nueva vida, la Vida Eterna, solo Tù puedes resucitar, eso me llena de paz, esperanza y consuelo, la muerte no tiene poder sobre tì, ni sobre ninguno de los que creemos en Tì. Tù mismo la venciste resucitando. Por eso, te pido, sal al paso de tantas mamás y papàs, que necesitan de tus palabras y acciones, de tu consuelo y compasión, de tu fortaleza y comprensión, que te experimenten y te sientan cercano en estos momentos de sufrimiento e impotencia para sobrellevar este peso.
Un dìa dijiste, Señor: “les prestaré uno de mis hijos durante un tiempo, para que lo quieran mientras viva y se unan a mì si regresa conmigo.
Pudiera ser en seis o siete años, en veintidós o en tres, pero ¿Me lo podrían cuidar hasta que lo venga a buscar?
Mi hijo vendrá con gracia y encanto que les proporcionará placer, pero su permanencia con ustedes será breve y su dulce recuerdo les servirá de consuelo.
No les puedo prometer que siempre se quedará con ustedes, ya que a mi debe volver todo lo que envío a la Tierra.
He recorrido el mundo entero en la búsqueda de verdaderos maestros y de entre las multitudes que pueblan los caminos del mundo, los he seleccionado a ustedes.
Denle ahora todo su amor y no piensen que ha sido en vano su esfuerzo, ni me odien cuando vuelva a llamarlos para llevarlos conmigo.
Toda la dicha que te depare tu hijo, representará el riesgo de un dolor.
Lo cobijarán con ternura, lo amarán mientras sea posible y siempre estén agradecidos, por la felicidad que él les hizo conocer.
Y, si los ángeles vinieran en su búsqueda mucho antes de lo que jamás hubieran pensado, tengan la valentía para enfrentar el dolor que les ocasione y traten de comprender.” Creí haberles oído decir: – Dios Nuestro, así sea.
 
Gracias Señor, porque muchas veces he sido aquel joven que has hecho renacer de nuevo, gracias por esa confesiòn, ese consejo, ese ejemplo que me volvió a la vida y no ha permitido que siga muerto en vida. Gracias Señor, porque tus palabras y mirada han levantado de la tristeza, mi corazón herido de muerte. Gracias Señor, porque ese corazón que había perdido el sentido de vivir, la esperanza en la vida y la ilusión de seguir adelante, Tù le has resucitado a una nueva vida y esperanza. Gracias Señor, porque en medio de las làgrimas, has sido Tù una fuente de consuelo y paz. Gracias Señor, porque me has tomado de la mano, y con una voz fuerte y convencida, me has dicho levántate y sigue adelante.
 
Mi propósito en este dìa, es estar siempre preparado, como peregrino para aceptar la partida de un ser querido, cultivarè la vida sobrenatural, la fe y la esperanza, creyendo y esperando, que el mundo que ha de venir después de esta vida es infinitamente y eternamente mejor que el presente aquí en la tierra.
 
Mis queridos niños, hoy Jesùs nos enseña que una mamà està pasando un gran pena, su hijo partió de este mundo, asì como cuando se nos muere una mascotita. Jesùs se conmueve y lo devuelve a su mamà con vida, El es el Señor de la vida y lo ha resucitado, al final de nuestra vida, todos los que hemos sido buenos resucitaremos e iremos con Diosito, tenemos que pedirle siempre a Dios llegar al cielo con nuestros seres queridos.
P. Dennis Doren LC

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