CONVERSION / VOCACIÓN / FRANCISCO DE BORJA

Francisco de Borja, duque de Gandía, fue encargado de acompañar, desde Toledo hasta Granada, el cuerpo de la emperatriz Isabel. A su llegada, abrieron el ataúd: la que fue la admiración de la corte y de casi todo Europa, hallábase en un estado horrendo de descomposición. Al apreciar este espectáculo, pensó  Fran­cisco para si­. ¡A esto viene a parar la belleza del cuerpo!¡Retí­rate, mundo, que no posees bienes más sólidos, ya nada quiero saber de ti!” Se hizo religioso y llegó a ser un santo.

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