Lecturas del Jueves de la 10ª semana del Tiempo Ordinario. Ciclo A.

Lecturas del Jueves de la 10ª semana del Tiempo Ordinario. Ciclo A.

Posted by on Jun 14, 2017 in Lecturas y Reflexiones | 0 comments

Primera lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (3,15–4,1.3-6):
Hasta hoy, cada vez que los israelitas leen los libros de Moisés, un velo cubre sus mentes; pero, cuando se vuelvan hacia el Señor, se quitará el velo. El Señor del que se habla es el Espíritu; y donde hay Espíritu del Señor hay libertad. Y nosotros todos, que llevamos la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente; asi es como actúa el Señor, que es Espíritu. Por eso, encargados de este ministerio por misericordia de Dios, no nos acobardamos. Si nuestro Evangelio sigue velado, es para los que van a la perdición, o sea, para los incrédulos: el dios de este mundo ha obcecado su mente para que no distingan el fulgor del glorioso Evangelio de Cristo, imagen de Dios. Nosotros no nos predicamos a nosotros mismos, predicamos que Cristo es Señor, y nosotros siervos vuestros por Jesús. El Dios que dijo: «Brille la luz del seno de la tiniebla» ha brillado en nuestros corazones, para que nosotros iluminemos, dando a conocer la gloria de Dios, reflejada en Cristo.
Palabra de Dios

Salmo

Sal 84,9ab-10.11-12.13-14
R/.
La gloria del Señor habitará en nuestra tierra

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.»
La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R/.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R/.

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R/.

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, vengo a tus pies para darte gracias por todo lo que has hecho en mi vida y por el amor tan grande que me has tenido. Sé que muchas veces no he sabido corresponder a tan gran misericordia y por eso, esta mañana, vengo a tus pies para ofrecerte todo lo que soy. Sé que jamás podré corresponder suficiente pero quiero darte todo lo que tengo y todo lo que soy. Pongo mi vida en tus manos para que hagas en mí lo que Tú quieras. Pídeme lo que quieras pues aquí estoy para hacer tu voluntad.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Juan 6, 51-58

En aquel tiempo, Jesús a los judíos: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del Cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar, es mi carne para que el mundo tenga vida”.

Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”.

Jesús les dijo: “Yo les aseguro: Si no comen la carne del hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.

Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come, vivirá por mí.

Éste es el pan que ha bajado del Cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Sin duda pocas veces hemos pensado en el pan o en el vino que se transforman en Eucaristía de una forma más sencilla. Al ver la hostia o el vino pensamos directamente en el gran misterio que se realiza; pensamos en la fe que debemos tener para contemplar en ese trozo de pan al mismo Dios y Señor de todo lo creado. El misterio de la Eucaristía nos puede abrumar.
Hoy bajemos la mirada un poco y pensemos en la belleza y sencillez que tuvo Cristo al escoger el pan y el vino. ¿Qué pueden decirnos estos dos productos? En primer lugar, que el amor es sencillo. Cristo nos manifiesta su amor en la cotidianeidad de la vida concreta. El amor en una familia se manifiesta y crece en el calor familiar de una comida ordinaria o en lo pequeños gestos de cariño.
Otro elemento es que estos dos productos, para alegrar la mesa, tienen que pasar primero por su muerte. El trigo es triturado y las uvas aplastadas. Cristo, para manifestarnos su gran amor, se dejó triturar y aplastar como el trigo. El amor es servicio y donación, el amor pide sacrificio y renuncia. Pero el amor ve más allá y mira a una persona concreta. Cristo miró por quién se sacrificaba y no dudo en hacerlo. No dudo en pagar el precio que fuese necesario para que nosotros alcanzásemos la felicidad y la vida plena.
Un tercer elemento que podemos contemplar es la humildad. Cuando estamos a la mesa no nos preguntamos por el proceso que requiere el pan o el vino para que podamos tenerlos. Simplemente disfrutamos de ellos. Cristo quiere que disfrutemos del amor que Él nos ofrece. Quien se sabe amado no puede vivir triste, sino que debe llevar esa experiencia a los demás con su alegría. Quien ha descubierto la fuente de la vida no puede quedarse callado, sino que va y lo comparte con los demás.

« La Eucaristía, fuente de amor para la vida de la Iglesia, es escuela de caridad y de solidaridad. Quien se nutre del Pan de Cristo ya no puede quedar indiferente ante los que no tienen el pan cotidiano. Y hoy sabemos es un problema cada vez más grave.

La fiesta del Corpus Domini inspire y alimente cada vez más a cada uno de nosotros el deseo y el compromiso por una sociedad acogedora y solidaria. Pongamos estos deseos en el corazón de la Virgen María, Mujer eucarística. Ella suscite en todos la alegría de participar en la Santa Misa, especialmente el domingo, y la valentía alegre de testimoniar la infinita caridad de Cristo.»
(Ángelus de S.S. Francisco, 7 de junio de 2015).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy voy a hacer un rato de adoración para contemplar y disfrutar del gran amor que me tiene Jesús. Además, voy a hacer un acto de caridad con algún familiar enfermo o que necesite de mi ayuda, porque el amor no se puede quedar encerrado sino que tiene que transmitirse.

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