CRUCIFIJO

Posted by on Aug 7, 2017 in Historias y Anécdotas | 0 comments

En 1841, el padre Smet tenía su misión a orillas del río Verde, de donde al poco tiempo, inesperadamente, tuvo que marcharse.

Veinte años más tarde topase con uno de los indios por él convertidos.

– Salud, hijo mío -le dijo el padre-. ¿Te has conservado fiel?

– Sí “Ropa Negra”.

– ¿Te recuerdas, hijo mío, de que, cuando te convertí, eras esclavo del whisky? ¿Y cuándo te embriagabas cometías toda clase de excesos?

– Verdad es, “Ropa Negra”, pero tú me dejaste al marchar un crucifijo de cobre. Siempre lo llevo en el pecho. Y, cuando me sentía tentado a beber, miraba el crucifijo y le decía: “Has sufrido todo esto por mi amor, ¿y no sufriré yo algo por ti?” Así he permanecido veinte años sin embriagarme.

– Pero, ¿tanto tiempo te has conservado sin cometer un pecado mortal, no teniendo el auxilio de los sacramentos?

– ¿Un pecado mortal? Pero, “Ropa Negra”, ¿es que los blancos a quienes tú muestras el crucifijo cometen después pecados mortales?

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