CRUCIFIJOS

Posted by on Aug 10, 2017 in Historias y Anécdotas | 0 comments

Está escrito que, desde pequeño, Pio XII exprimía el deseo de ser crucificado él también, “pero sin clavos”. Como adulto, realmente dio un testimonio incruento del Señor, en el sufrimien­to espiritual, en la incomprensión, en la soledad y en las angustias que han oprimido a todos los Papas. Su beatitud consistía en quedar unido a Cristo en una crucifixión diaria “sin clavos”, sin embargo, durísima. ¡Cuántos otros mártires sin efusión de sangre en la historia de la Iglesia! Es preciso que nos adaptemos a los designios de Dios, aún sin comprenderlos. Pero con fe, porque, según el dicho de d’Arnoux, “si el mundo no cree en Jesucristo, es porque no funciona un testimonio: ¡nosotros!”

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