REZANDO JUNTOS, 10 de agosto, San Lorenzo, Diácono y Martir, San Juan 12. 24-26. Ciclo A.

REZANDO JUNTOS, 10 de agosto, San Lorenzo, Diácono y Martir, San Juan 12. 24-26. Ciclo A.

Posted by on Aug 10, 2017 in Pensamiento del día | 0 comments

Les saludo en este día 10 de agosto, fiesta de San Lorenzo, Diacono y mártir, preparemos nuestro corazón, para nuestra meditación.
Su nombre significa: “coronado de laurel”.
Los datos acerca de este santo los ha narrado San Ambrosio, San Agustín y el poeta Prudencio.
Lorenzo era uno de los siete diáconos de Roma, o sea uno de los siete hombres de confianza del Sumo Pontíice. Su oficio era de gran responsabilidad, pues estaba encargado de distribuir las ayudas a los pobres.
En el año 257 el emperador Valeriano publicó un decreto de persecución en el cual ordenaba que todo el que se declarara cristiano sería condenado a muerte. El 6 de agosto el Papa San Sixto estaba celebrando la santa Misa en un cementerio de Roma cuando fue asesinado junto con cuatro de sus diáconos por la policía del emperador. Cuatro días después fue martirizado su diácono San Lorenzo. Su martirio fue echarlo a una parrilla en brasas.
El poeta Prudencio dice que el martirio de San Lorenzo sirvió mucho para la conversión de Roma, el valor y la constancia de este gran hombre convirtió a varios senadores y desde ese día la idolatría empezó a disminuir en la ciudad.
San Agustín afirma que Dios obró muchos milagros en Roma en favor de los que se encomendaban a San Lorenzo.
El santo padre mandó construirle una hermosa Basílica en Roma, siendo la Basílica de San Lorenzo la quinta en importancia en la Ciudad Eterna.
Señor Dios: Tú le concediste a este mártir un valor impresionante para soportar sufrimientos por tu amor, y una generosidad total en favor de los necesitados. Haz que esas dos cualidades las sigamos teniendo todos en tu Santa Iglesia: generosidad inmensa para repartir nuestros bienes entre los pobres, y constancia heroica para soportar los males y dolores que tú permites que nos lleguen.
Meditemos en el Evangelio San Juan 12. 24-26.
Nos enseñas Señor, que como un buen árbol, estamos llamados a dar frutos y buenos, esta es la aspiración de todo hombre, llegar a experimentar, que el esfuerzo, el trabajo realizado, el tiempo dedicado y sacrificio hecho, al final nos demuestra que ha valido la pena.
Morir para dar fruto, la necesidad de ser podado, para tomar màs fuerza en el crecimiento, Señor tengo que caer en tierra y morir, de lo contrario quedo infecundo. Còmo nos cuesta, morir a nosotros mismos, a nuestros gustos, a nuestros puntos de vista, a nuestro orgullo e impaciencias.
Esto significa que tengo que aborrecerme a mi mismo, prescindir de mis deseos y adaptarme a Tu querer, Asì lo hiciste Tù, Señor, moriste a tì mismo en la cruz, caíste en tierra y moriste, para luego dar el mayor fruto del que todos hemos sido beneficiados, LA VIDA ETERNA, este es un fruto de eternidad. Yo quiero llegar al cielo y estoy dispuesto a sacrificar lo que sea necesario, deseos, gustos, proyectos personales, con tal de llegarte a ver cara a cara en la otra vida.
Gracias Jesùs, porque has sido tù el primero en darme ejemplo, tu vida fue un morir a tì mismo, para llevar a cabo un plan de salvación. Señor, quiero servirte y seguirte, pues me aseguras que así yo estarè donde tu estès y mi vida se injertará en este plan maravilloso de salvación, si yo te sirvo, seré honrado por tu Padre, què regalo.
Esto es lo que tus enemigos no valoran, porque no lo creen. Jesús eres esa semilla que va a desaparecer y a morir debajo de la tierra. Haz muerto en paz con tu Padre. Esta es la fuerza del amor y la felicidad auténtica. Tu presencia se ha inmortalizado en cada conciencia, en cada corazón humano.
Es necesario confiar en la potencia de Tu “muerte redentora”. Tu muerte es nuestra vida. El fruto también depende de nuestra oración, de nuestro testimonio y fidelidad. Tenemos que ser los primeros en buscar los bienes del cielo, las cosas de Dios, dándoles la importancia que merecen porque también nos has enviado y, “nos has destinado para que vayamos y demos fruto, y que nuestro fruto permanezca”.
Mi propósito hoy es saber morir a mismo, ir quitando los defectos dominantes, como la soberbia y la sensualidad y llevar un plan de trabajo espiritual, que me ayude en mi vida a ir por el camino de la Santidad.
Mis queridos niños, Jesùs hoy nos enseña, que es un gran héroe, que està dispuesto a combatir el mal, hasta las últimas consecuencias, pareciera que ha sido derrotado, pero lo vence, Jesùs vence el mal, para ello, muere asì mismo, cae en tierra, para luego darnos el gran fruto de la Resurrección y de la Vida Eterna.
P. Dennis Doren LC

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