REZANDO JUNTOS, 11 de agosto. Memoria de Santa Clara. San Mateo 16. 24-28. Ciclo A.

REZANDO JUNTOS, 11 de agosto. Memoria de Santa Clara. San Mateo 16. 24-28. Ciclo A.

Posted by on Aug 11, 2017 in Pensamiento del día | 0 comments

En este día 11 de agosto, memoria de Santa Clara, preparamos nuestro corazón para nuesra meditación.
Clara significa: vida transparente.
Nació en Asís, Italia, en 1193. Cuando ella tenía 18 años San Francisco predicó en Asís los sermones de cuaresma y allí insistió en que para tener plena libertad para seguir a Jesucristo hay que librarse de las riquezas y bienes materiales. En secreto se fue a buscar al santo para pedirle que la instruyera en el modo de lograr conseguir la perfección cristiana. El le dijo que había que desprenderse de todo.
De rodillas ante San Francisco, hizo Clara la promesa de renunciar a las riquezas y comodidades del mundo y de dedicarse a una vida de oración, pobreza y penitencia. El santo, como primer paso, tomó unas tijeras y le cortó su larga y hermosa cabellera, y le colocó en la cabeza un sencillo manto.
San Francisco hizo que Clara se fuera a vivir junto a la Iglesia de San Damián en Asís, en una pobre y humilde casita.
27 años estuvo enferma nuestra santa, pero su enfermedad la soportaba con paciencia heróica. En su lecho bordaba y hacía costuras, y oraba sin cesar. La santa repetía: “Desde que me dedique a pensar y meditar en la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, ya los dolores y sufrimientos no me desaniman sino que me consuelan”.
El 10 de agosto del año 1253 a los 60 años de edad y 41 años de ser religiosa, se fue al cielo a recibir su premio. Un día como hoy fue sepultada. Santa Clara bendita: no dejes nunca de rogar a Dios por nosotros.
Meditemos en el Evangelio de San Mateo 16. 24-28.
Hoy Señor, tu enseñanza es clara, no solo me invitas a seguirte, me das la libertad de escogerte, “El que quiera venirse conmigo”, dar ese paso forma parte de mi elección, de mi decisión, de responder a una llamada que tù me haces. Aquì se nota la radicalidad de tu mensaje, tengo que negarme a mi mismo, tengo que cargar con mi cruz, esa cruz que soy yo; con mis debilidades, fallas, carencias, limitaciones, pecados y decisiones mal tomadas; y esa cruz propia que conlleva vivir en este mundo, circunstancias, accidentes, enfermedades, la diferencia con otras personas, el ambiente mucha veces duro, injusto me toca vivir.
Llevar estas cruces, con amor, paz y ofrecimiento, junto a tì, cargándolas contigo, me llevarà a salvar mi alma. Salvar mi alma, Señor, es mi gran anhelo, mi gran reto, mi gran desafío. Salvar mi vida aquì es perderla, es ir muchas veces en contra corriente. ¿De què me sirve ganar todo el mundo, si pierdo lo màs hermoso y preciado que tengo que es mi alma?, este fue el regalo que divinizaste e hiciste sagrado y eterno el dìa de mi bautismo. Còmo arriesgarme a perderla.
Señor, Tù mismo me lo dices, un día vendrás con tus àngeles y pagaràs a cada uno según su conducta. Señor que mi vivir diario sea intachable a tus ojos, que tu fuerza y omnipotencia se manifieste en medio de mi debilidad, que cada dìa busque con mayor sencillez pero claridad el camino de perfección que esperas de mi y que te agrade en todo.
Medito si Todo lo miro, evalúo y juzgo según Tu criterio. “¿Qué harías en mi lugar?” Ésta es la pregunta que constantemente me debo hacer. Respondiendo a ella de forma sincera y veraz empezaré a dejar de mirarme a mí mismo para centrar mi vista y acción en Tu acción y en las necesidades de mis hermanos los hombres. Paradójicamente, en este mirar a los demás y olvidarme de mí ego, está la verdadera felicidad.
Señor, te pido me des las fuerzas que necesito para levantar la cabeza y dejar de mirarme siempre y en todo momento a mi mismo. Que Tú y mis hermanos sean siempre el objeto de mi vista y de mis preocupaciones.
Hoy Señor, mi propósito será, ver las cruces que tengo que llevar, mi carácter, mi impaciencia, la enfermedad que me està deprimiendo, el ambiente hostil que me està tocando vivir entorno a mi fe. Y lo aceptarè, harè una oración de conformidad y te ofrecerè todo.
Mis querìdos niños, Jesùs nos invita a seguirle y a ser sus amigos, esto implica para nosotros un gran desafío, pues tenemos que ir en contra de tantos criterios tan contrarios al querer de Jesùs, siempre lo bueno cuesta, y salvar nuestra alma, vale cualquier esfuerzo y sacrificio, al final tendremos nuestra recompensa.
P. Dennis Doren, LC

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