REZANDO JUNTOS, Domingo 19ª TO. San Mateo 14. 22-23. Ciclo A.

REZANDO JUNTOS, Domingo 19ª TO. San Mateo 14. 22-23. Ciclo A.

Posted by on Aug 13, 2017 in Pensamiento del día | 0 comments

Les saludo en este día domingo de la 19ª semana del TO. Nos unimos en oración, preparando nuestro corazón para nuestra meditación.
Meditemos en el Evangelio de San Mateo 14. 22-23.
Jesús Te has manifestado con poderes extraordinarios, has curado a enfermos, has consolado a los afligidos, has multiplicado 5 panes y dos peces, has dado de comer a 5000 personas, has dado una gran lección de tus poderes, a tus propios discípulos, muchas veces incrédulos y faltos de confianza, ellos necesitaban estas señales, pues aún tenían que recorrer un largo y difícil camino. Todos se han quedado admirados. Reaccionas de forma desconcertante. Cuando te buscan para hacerte rey y para celebrar el triunfo, te retiras en soledad a la montaña. Te retiras a orar, tenías un asunto pendiente que estaba clavado en tu corazón, dirigir tu mirada al Padre, necesitabas silenciar tu corazón adolorido para recordar a tu grande, primo, amigo y precursor, Juan el Bautista.
Ahora era el momento, sabes que ahí encontrarás consuelo y la tranquilidad de tu corazón. Vuelves a lo fundamental, lo vivido era sólo un paso más que tenías que dar para fortalecer a esta Iglesia naciente y darles un apoyo humano, la multiplicación de los panes, preparando el más profundo y determinante, Tu Eucaristía.
Jesús siempre viviste en paz y la trasmitiste, por eso jamás entró la desconfianza, supiste dar a cada cosa su momento y su importancia. Has colocado en oración tus intenciones, tus proyectos, los pasos que irás dando para seguir constituyendo a esa Iglesia incipiente y temerosa. Subes al monte a orar aquí encuentras seguridad.
Los apóstoles suben a la barca, a su seguridad, que los llevará a una orilla determinada y firme. Cada hombre en su vida va buscando cosas, situaciones y medios que les dé una seguridad, algo o alguien en quien aferrarse en momentos de incertidumbre, de zozobra, especialmente cuando ve que sus propias fuerzas no son capaces por sí mismas. No podemos caminar por la vida, sólo dependiendo exclusivamente de nuestras propias posibilidades, necesitamos de muchos soportes, para no sentirnos desamparados, e indefensos.
Tus discípulos se han puesto en marcha, admirados, alegres, desconcertados por los hechos vividos, hay una seguridad interior y divina que les da una fuerza especial. Es tarde, están cansados, ha sido un día con muchas enseñanzas, mucha gente, muchos rostros se han cruzado en su camino durante el día, pero zarpan felices. Están seguros, Sin embargo el seguimiento del Señor conlleva esta dimensión del desconcierto, de inestabilidad, de trabajo, de pruebas, y por qué no de derrumbe de seguridades. A orillas que aparentan ser definitivas, el tiempo o las circunstancias muy concretas nos demuestran que no era la barca que yo tenía, ni el puerto a donde tenía que llegar, ni el viento que yo sospechaba que podía vencer.
Ellos son hombres de mar, conocen su trabajo, estar en tierra o estar en el mar, no tiene mucha diferencia, ellos están seguros, confían en su experiencia, confían en sus fuerzas, son viejos lobos de mar, toda su vida se la han pasado ahí. La barca tiene una orilla a donde llegar, tiene un destino determinado, han sabido sortear la tempestad, y van tranquilos. Las olas que van golpeando nuestra barca en la madruga o en el atardecer de la vida, nos deben llevar a encontrarnos contigo caminando en medio de los vientos, son las pruebas que nos hacen ver la maravillosa e indiscutible pedagogía Divina, es una pedagogía de despojo, de confianza, de fe, que pone a prueba en una insondable aventura nuestra propia libertad, en donde mi mirar se debe anclar sole en Tì, Jesús. Ante la turbación de sus discípulos, al creer que ven un fantasma y ante el miedo que les sobrecoge. Los serenas. ¡Animo!, en el paso de esta vida es muy consolador sentir que alguien te diga ¡Animo!, que te ofrezca una luz, una seguridad, hoy eres Tú, quien me dice, ANIMO, YO SOY, NO TEMAS.
Jesús invitas a Pedro acercarse a Ti caminando sobre las aguas. Pero le entra miedo al primer golpe de viento y vacila. Se hunde y exclama: “Señor, sálvame “. Pedro, la roca de la fe, encarna tam¬bién la fragilidad de la nave que zozobra.
Hoy me comprometo a mirar a Jesús a los ojos y decirle que confio en Él, que creo en él. Que Él es el Señor y que sólo él me puede salvar. Que siempre que Él esté en mi barca los vientos amainarán.
Mis queridos niños, Jesús sube al monte a orar, ashí se encuentra con su Padre, ya después de ese encuentro, se les aparece a los discípulos caminando sobre el agua, todos creen que es un fantasma y comienzan a gritar, pero Jesús les dice, no tengan miedo, y Pedro en un momento de generosidad y fe, le dice que si es El, lo mande a caminar por las aguas, y así sucede. Terminan esta experiencia creyendo en Jesús, que era el verdadero Hijo de Dios.
P. Dennis Doren, LC

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