REZANDO JUNTOS, Miércoles 18ª TO. San Mateo 15. 21-28. Ciclo A.

REZANDO JUNTOS, Miércoles 18ª TO. San Mateo 15. 21-28. Ciclo A.

Posted by on Aug 9, 2017 in Pensamiento del día | 0 comments

Qué bueno es Dios, que nos permite un nuevo día para escuchar su palabra y alimentar nuestro corazón. En este día miércoles de la 18ª semana del TO.
Señor, quiero escuchar tu palabra, quiero que me hables en la soledad. Así como hablas con tus discípulos, así quiero hoy escuchar tu voz. Tú, Jesús, tienes palabras de vida. Quiero ser feliz y Tú me enseñas el camino de la verdadera felicidad. Y la verdadera felicidad está en estar contigo, en el silencio y en la sencillez. Creo que realmente me hablas, enséñame a escuchar tu voz.
Meditemos en el Evangelio de San Mateo 15. 21-28.
Tu amor y misericordia, salen al encuentra de toda alma necesitada, desesperada y angustiada. Asì es con esta mujer cananea, es el grito angustiado de un mujer y madre, que ve el sufrimiento de su hija y con la impotencia de no poder hacer nada, toca y grita a tu corazón: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.»
Tus discípulos sensibles ante estas làgrimas y conociendo tu gran corazón, te dicen. «Atiéndela, que viene detrás gritando.», pareciera que no te importa, pues no respondes nada, es el ejercicio de la fe y de la humildad con que vas probando y haciendo crecer a las almas. Parecieras que eres selectivo, pues respondes que solo has venido a las ovejas descarriadas de Israel. Y que ella por ser cananea no entra en esta categoría.
Pero es la lección que nos quieres dar, que lo importante es la fe y la confianza, cómo no iban a conmover tu corazón, pues ella con toda humildad se postra delante de tì, y te pide, “Señor, socórreme”, pero quieres afianzar y fortalecer esa fe y pareciera que la desprecias: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos.»
Pero ella piensa en el sufrimiento y aflicción de su hija, y no teme en responderte: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.».
La lección ha terminado Señor, què enseñanza para tus discípulos y para mi, que muchas veces me siento con derechos adquiridos, y casi te obligo a que me atiendas y escuches, en el tiempo que yo determino.
Yo que por mi arrogancia y soberbia me canso rápido de ser constante en lo que te pido.
Me invitas a ser constante, perseverante, humilde, con una gran fe. Este es el gran mensaje, que me das Señor, «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.» En ese mismo instante su hija queda curada.
Realmente el amor, la confianza y la fe mueven montañas, pero sobre todo mueven tu corazón Señor, para actuar y abajarse a nuestra necesidad.
Hoy Señor, mi propósito es dirigirme a ti y postrarme con humildad, fe y constancia, sabiendo que tù conoces mis necesidades y sufrimientos, harè un acto de abandono total a tì, sabiendo que tù tienes el mando sobre todas las situaciones de mi vida.
Mis queridos niños, Dios ama a todos por igual, en muchas ocasiones Dios prueba nuestra fe, para ver còmo reaccionamos y si realmente creemos en El, independientemente si nos hace caso a la primera o no. Nunca duden de Dios, aquí nos enseña que siempre busca lo mejor de nosotros y que en El no hay distinción entre las personas.
P. Dennis Doren, LC

Post a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

468 ad