REZANDO JUNTOS, jueves 26º TO. San Lucas 10. 1-12. Ciclo A.

REZANDO JUNTOS, jueves 26º TO. San Lucas 10. 1-12. Ciclo A.

Posted by on Oct 8, 2017 in Pensamiento del día | 0 comments

Me alegra dirigirles estas palabras, en este día jueves de la 26ª semana del TO. Asi vamos preparando nuestro corazón para la meditación.

Te doy gracias, Señor, por este nuevo día, por cada milagro que me concedes. ¡Y hay tantos a mi alrededor! Mi vida, la fe, mi salud, la familia, el trabajo, los estudios, las alegrías y descansos… Quiero corresponder a tanto amor y predilección. Señor, no me dejes en la indiferencia y la ingratitud. Ayúdame a rechazar el mal y a buscar siempre el bien.
Meditemos en el evangelio de San Lucas 10. 1-12.

Hoy nos enseñas, que designas y mandas por delante a otros 72 discìpulos, les dices que vayan por todos los pueblos que tenìas pensado ir, ellos se han convertido en tus pies, tus manos, tu boca, llevan tu mensaje de Salvaciòn y preparan corazones para que puedas entrar en sus vidas. Què grande es el misterio de la vocación a la que nos llamas, todos somos misioneros, tenemos un mensaje que llevar a los hombres, un mensaje de amor, misericordia, paz, sanación, liberaciòn y esperanza. Que seamos esos mensajeros de buenas noticias que van por los montes de este mundo.
En ese envìo les diriges y nos diriges unas palabras: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”. Señor nos invitas a rezar constantemente por aquellos trabajadores que dedicándose en cuerpo y alma, se entregan a llevar tus palabras.
La mies es mucha, los trabajores pocos, te pedimos Señor que mandes almas consagradas santas a trabajar en tu Viña, para que la santifiquen con su ejemplo y testimonio, asì mismo inspiras la generosidad en todos aquellos que llamas, pues es mucho lo que se tiene que hacer.
Nos pides que nos pongamos en camino, que la misión no es fácil, vamos como ovejas entre lobos, que nos encontraremos con ambientes adversos, hostiles y que tus enviados serán atacados por muchos, como les ha pasado a tantos de tus mensajeros, pero que eso no nos preocupe, Tù vas con nosotros.
Nos dices que no llevemos nada, ni dinero, ni morral. Me invitas a confiar ilimitadamente en tu Providencia, que viva con desprendimiento de todo, pues Tù te encargaràs de todas nuestras necesidades.
Me adviertes que no me puedo detener en el camino, pues me distraerè y puedo perder mi tiempo, tantas cosas que hoy aparecen, por ejemplo el tema de las redes sociales, cuàntos deberes no cumplidos, porque la chateada me ha quitado horas de trabajo o de estudio.
Pero lo màs importante es que me encargas que sea mensajero de la paz, en un mundo tan violento, con tantas heridas y rencores, me pides que al entrar en una casa diga: “La paz reine en este casa”, que primero la haga reinar en mi casa, en mi familia, entre mi gente, que no sea causa de discordia y malos entendidos.
Señor que sea un verdadero instrumento de la paz; y que este deseo de paz que todos tenemos se cumpla en nuestros corazones y hogares, cuàntos hogares necesitados de paz, me dices: en donde haya corazones dispuestos a vivirlo, la paz entrarà en su casa, luego me pides que diga que “està cerca el reino de los cielos”, ese reino de los cielos por el cual diste tu vida, hiciste que el buen ladròn, lo recibiera antes de morir. Por último nos pides que junto a la paz, llevemos la sanación, curemos enfermos, y demos la alegría a todos.
Cuántas personas necesitadas de tu acción sanadoras, que tus enviados sean testimonio e instrumentos de tu amor.
Mi proposito hoy es evitar la omisiòn, haciendo algo concreto, para solventar un conflicto y llevar la paz a un hogar, visitarè a un amigo o pariente enfermo y le hablarè del amor de Dios. En este dìa rezarè para que Dios nos mande buenas y santas vocaciones.
Mis queridos niños, en este dìa Jesùs nos invita a pedir por la vocaciones, pues la mies es mucha y los trabajadores pocos, quiere que vayamos por todas partes llevando la paz y sanando, consolando y acompañando a las personas que están enfermitas, que no se sientan solas, si tienes en casa o cerca de ella a alguien enfermito, visítalo y reza por èl todos los días.
P. Dennis Doren, LC

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