REZANDO JUNTOS, 10 de noviembre. Memoria de San León Magno, Papa y Doctor de la Iglesia. San Lucas 16. 1-8. Ciclo A.

REZANDO JUNTOS, 10 de noviembre. Memoria de San León Magno, Papa y Doctor de la Iglesia. San Lucas 16. 1-8. Ciclo A.

Posted by on Nov 10, 2017 in Pensamiento del día | 0 comments

Les saludo de forma especial en este día 10 de noviembre, memoria de San León Magno, Papa y dcotor de la Iglesia.
Lo llaman “Magno porque fue grande en obras y en santidad.
Es el Pontífice más importante de su siglo.
Tuvo que luchar fuertemente contra dos clases de enemigos: los externos que querían invadir y destruir a Roma, y los internos que trataban de engañar a los católicos con errores y herejías.
Nació en Toscana, Italia; recibió una esmerada educación y hablaba muy correctamente el idioma nacional que era el latín.
Llegó a ser Secretario del Papa San Celestino, y de Sixto III, y fue enviado por éste como embajador a Francia a tratar de evitar una guerra civil que iba a estallar por la pelea entre dos generales. Estando por allá le llegó la noticia de que había sido nombrado Sumo Pontífice. Año 440.
Desde el principio de su pontificado dio muestra de poseer grandes cualidades para ese oficio. Predicaba al pueblo en todas las fiestas y de él se conservan 96 sermones, que son verdaderas joyas de doctrina. A los que estaban lejos los instruía por medio de cartas. Se conservan 144 cartas escritas por San León Magno.
Su fama de sabio era tan grande que cuando en el Concilio de Calcedonia los enviados del Papa leyeron la carta que enviaba San León Magno, los 600 obispos se pusieron de pie y exclamaron: “San Pedro ha hablado por boca de León”.
Una frase suya de un sermón de Navidad se ha hecho famosa. Dice así: “Reconoce oh cristiano tu dignidad, El Hijo de Dios se vino de cielo por salvar tu alma”.
Murió el 10 de noviembre del año 461.
Meditemos en el Evangelio de San Lucas 16. 1-8.
Hoy narras la parábola de un administrador que fue contratado para cuidar los bienes de un hombre rico. Este hombre rico le dio la confianza, le entregò este capital, pensó que él si lo haría, confiò en èl y le dio esta oportunidad. Lo llama para pedirle cuentas y le acusa por haber malgastado sus bienes. ‘¿Es cierto lo que me han dicho de ti? Dame cuenta de tu trabajo, porque en adelante ya no serás administrador’.
Señor, todos los hombres estamos llamados a administrar, yo administro mi casa, mi tiempo, mis talentos, mis cualidades, mis estudios, mi trabajo, mi horas de descanso, mis horas de oraciòn. Es una realidad que me acompaña siempre, pero en el fondo yo administro algo que no me pertenece, la vida y el tiempo que has dejado a mi cargo, son Tuyos, y son la pauta para la eternidad y de ello me pediràs cuentas.
Jesùs, esto, vienes a decir a tus discípulos y es lo que deben hacer para poner a salvo no el futuro terreno, que dura algunos años, sino el futuro eterno. Què bien decía, el filòsofo Sèneca: «La vida –a nadie se le da en propiedad, sino a todos en administración». Somos todos «administradores»; me invitas a llevar bien esta administración, a no ser tramposo, ni a engañar, como el hombre de la parábola, que aunque fue astuto, se le reclama su mal actuar. Què bien dices, Señor: “los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz”.
Señor acojo la palabras del Papa Francisco que nos dice: «Cómo ha llegado este administrador al punto de estafar, de robar a su dueño? ¿De un día para otro? No. Poco a poco. Quizás repartiendo un día una propina aquí, otro día un soborno por allá, y así poco a poco se llega a la corrupción, de conciencia y costumbres.
En la parábola, el dueño alaba al administrador deshonesto por su astucia. Pero esta es una astucia mundana y fuertemente pecadora, y ¡que hace tanto daño! Existe, sin embargo, una astucia cristiana de hacer las cosas con picardía, pero no con el espíritu del mundo: hacer las cosas honestamente. Y esto es bueno.» (Homilía de S.S. Francisco, 18 de septiembre de 2016).
El dinero bien habido, està para ayudar, compartir, ser generoso y hacer la vida màs amable para todos, y no para hacer avaro, egoísta, encerrado en mí mismo, que perjudica y destruye la vida de otros, eso sì es ser un muy mal administrador, el dinero mal habido, cuànto sufrimiento y dolor ha causado a familias enteras y claro esto Señor no se te escapa.
Què gran peligro, Jesùs, es administrar cosas que pasan y las tenga como eternas y definitivas, pero que el día de mañana no valdràn nada. Y en la que ponemos en juego la confianza que nos ha dado… ¿cómo administro hoy mi vida, cuales son los temas que en familia platico para una buena administración?. Crecer en la fe familiar, como Iglesia domèstica, ser responsable, ser fiel, ser generoso, ya no pelearme tanto en casa, compartir mi fe con otros, aprovechar mi tiempo, ayudar a los demàs ¿estos valores y principios que cada uno administra son compartidos, enriquecidos y apoyados en mi familia o no los tomo en cuenta?.
Mi propósito, hoy es restituir lo obtenido incorrectamente, dejar de lado las trampas, si he hecho mal o he dañado a alguien por causa del dinero pedirè perdón y tratarè de reconciliarme, jamàs dejarè que la falta o la abundancia de dinero me robe la paz y menos destruya una relación familiar.
Mis queridos niños, Jesùs nos enseña que somos administradores de los bienes que nos ha dado, que tenemos que ser honestos y jamàs utilizar la trampa para adquirir màs cosas, jamàs debemos dejar que Jesùs nos pierda la confianza y tenemos que hacer siempre las cosas bien.
P. Dennis Doren, LC

Post a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

468 ad