REZANDO JUNTOS, 9 de noviembre.Fiesta de la Dedicación de la Basílica de Letrán. San Juan 2. 13-22. Ciclo A.

REZANDO JUNTOS, 9 de noviembre.Fiesta de la Dedicación de la Basílica de Letrán. San Juan 2. 13-22. Ciclo A.

Posted by on Nov 9, 2017 in Pensamiento del día | 0 comments

Me alegra saludarles en este día 9 de noviembre, Fiesta de la Dedicación a la Basílica de San Juan de Letrán.
Basílica significa: “Casa del Rey”.
En la Iglesia Católica se le da el nombre de Basílica a ciertos templos más famosos que los demás. Solamente se puede llamar Basílica a aquellos templos a los cuales el Sumo Pontífice les concede ese honor especial. En cada país hay algunos.
La primera Basílica que hubo en la religión Católica fue la de Letrán, cuya consagración celebramos en este día. Era un palacio que pertenecía a una familia que llevaba ese nombre, Letrán. El emperador Constantino, que fue el primer gobernante romano que concedió a los cristianos el permiso para construir templos, le regaló al Sumo Pontífice el Palacio Basílica de Letrán, que el Papa San Silvestro convirtió en templo y consagró el 9 de noviembre del año 324.
Esta basílica es la Catedral del Papa y la más antigua de todas las basílicas de la Iglesia Católica. En su frontis tiene esta leyenda: “Madre y Cabeza de toda las iglesias de la ciudad y del mundo”.
Se le llama Basílica del Divino Salvador, porque cuando fue nuevamente consagrada, en el año 787, una imagen del Divino Salvador, al ser golpeada por un judío, derramó sangre. En recuerdo de ese hecho se le puso ese nuevo nombre.
Se llama también Basílica de San Juan (de Letrán) porque tienen dos capillas dedicadas la una a San Juan Bautista y la otra a San Juan Evangelista, y era atendida por los sacerdotes de la parroquia de San Juan.
Meditemos en el Evangelio de San Juan 2. 13-22.
Se acerca la Pascua de los judíos, Jesús llegas a Jerusalén y encuentras en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas con sus mesas. Entonces haces un látigo de cordeles y los echas del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les vuelcas las mesas y les tiras al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les dices: “Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi padre”.
Es claro que para Tí, el Templo era la casa de tu Padre y te molestas porque el atrio exterior se había convertido en un mercado. Es por eso que expulsas a los mercaderes del Templo, movido por el celo hacia las cosas de tu Padre.
Señor, así aprendo de este modo de tu obrar a recurrir a las capillas y templos siempre en actitud de oración, de respeto, no perder el sentido de lo sagrado, es la casa de Tu Padre y eso merece el mayor de los respetos, reverencia, dignidad y sentido de ubicación. Todo en mí, tanto el silencio, las posturas, el vestido, deben ser muestra de adoración. Y todo esto ha de estar motivado por el amor a nuestro Padre que está en los cielos. Buscas adoradores en espíritu y en verdad, y, por consiguiente, nuestra oración se debe manifestar también en el exterior, en expresiones de respeto, dándote el homenaje que te mereces, como nos lo enseñas Jesús, nuestro maestro de oración.
Cómo no valorar y por lo tanto cómo no acudir a orar con frecuencia ante Cristo Eucaristía con gran veneración. Las visitas al Santísimo Sacramento son una prueba de gratitud, son un signo de amor y un deber de adoración hacia Ti mi Señor.
El pasaje se cierra con una alusión a la resurrección. Esto es importante meditarlo pues no se es verdadero cristiano si no se cree en tu resurrección. La vida de oración nos llevará a vivir con el corazón anclado en Tí, con la mirada en el cielo, confiados en la vida eterna que nos espera.
Mi propósito, es tomar conciencia siempre que entre a una Iglesia o capilla, saber que es la casa de Dios, y se merece todo el respeto.
Mis queridos niños, Jesús hoy entre en el templo y echa fuera a los vendedores y voltea las mesas de los cambistas, Jesús no quiere que a casa de su Padre se convierta en una cueva de ladrones, nos enseña ir a la casa de Dios, es ir con el deseo de orar y encontrarse con Dios, siempre ir bien vestidos y limpios.
P. Dennis Doren, LC

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