REZANDO JUNTOS, Domingo, Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. San Mateo 25. 31-46. Ciclo A.

REZANDO JUNTOS, Domingo, Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. San Mateo 25. 31-46. Ciclo A.

Posted by on Nov 26, 2017 in Pensamiento del día | 0 comments

Me alegra saludarles en este día de la Solmenidad de Jesucristo, Rey de Universo. En este día de fiesta, nos encomendamos al Rey de Reyes.
La solemnidad de Cristo Rey, en cuanto a su institución, es bastante reciente. La estableció el Papa Pío XI en 1925 en respuesta a los regímenes políticos ateos y totalitarios que negaban los derechos de Dios y de la Iglesia. El clima del que nació la solemnidad es, por ejemplo, el de la revolución mexicana, cuando muchos cristianos afrontaron la muerte gritando hasta el último aliento: «Viva Cristo Rey». Pero si la institución de la fiesta es reciente, no así su contenido y su idea central, que es en cambio antiquísima y nace, se puede decir, con el cristianismo. La frase «Cristo reina» tiene su equivalente en la profesión de fe: «Jesús es el Señor», que ocupa un puesto central en la predicación de los apóstoles.
Meditemos en el Evangelio de San Mateo 25. 31-46
Hoy al terminar este ciclo litúrgico, nos vestimos de fiesta y no podría ser de otro modo, no lo podríamos terminar de forma más digna, sino confesando Tú realeza, Jesús, Cristo Rey de Reyes, el Señor de los Señores. Así nos unimos hoy en todo el mundo, para proclamarte, rendirte honor y poder a Ti que eres Rey, cuyo reino no tiene fin.
Así nos unimos al Salmo responsorial diciendo: “ Tu eres mi Pastor, nada me faltará”.
Tu eres mí rey, ¿realmente señor tu eres el rey de mi vida?, a ti rindo este honor, a ti debo obediencia, respeto y adoración. Enséñame a ver tu poder, enséñame a ver tu majestad, enséñame a descubrir que eres eterno, y que tu trono está firme para siempre, enséñame a ver cómo la santidad adorna tu templo, porque tú eres un rey santo, eres un rey justo, eres un rey generoso y misericordioso. ¿Cuántos reinos humanos, se van presentando en nuestras vidas?, ¿cuántos reyes quieren ocupar hoy en nuestro mundo el gobierno de las cosas y de las personas?, ¿cúantos de esos reinos y reyes, realmente son dignos de gobernar, guiar y dirigir al hombre de hoy? Y ¿sobre todo cuántos de esos reinos hoy están en pie y cuántos han ido cayendo con el paso de los tiempos???.
Por eso hoy repetimos, y pedimos y oramos con humildad y lo hacemos con el corazón, “Señor, sé tu el rey de mi vida, de mi familia, de mi país, del mundo”, no permitas que los reinos de este mundo nos opaquen TU REINO.
Jesucristo llegará el día en que como Rey, juzgarás a todos los hombres, no según sus acciones excepcionales, sino según sus obras de misericordia, aquellas que nos dices en el evangelio de hoy: “Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme’. Los justos le contestarán entonces: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos ver?’. Y el rey les dirá: ‘Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron”.
Desde siempre los hombres nos hemos inquietado por el final de los tiempos. Nos hemos cuestionado con incertidumbre lo que pasará al momento de morir. En este pasaje nos das una respuesta: se nos juzgará de acuerdo a cómo vivimos la caridad, el salir de nosotros mismos para pensar y ayudar a los demás. Pero una caridad auténtica, de día a día, que está al pendiente de las carencias y del sufrimiento de los demás y que encuentra Tú rostro en ellos.
Por eso eso reflexiono y me cuestiono: ¿Cómo vivo de cara a los necesitados? ¿Cuántas veces he dejado de ayudar a aquellos que tenía la oportunidad de hacerlo? ¿En qué desgasto la propia vida? ¿Realmente la caridad y el servicio a los demás, por amor a Dios, son las metas en mi vida diaria? ¿Me percato de que lo que está en juego es la vida eterna? Quizás las respuestas a estas preguntas me lleven a replantear mi proyecto o plan de vida.
Mi propósito en este día sentirme parte del Reino de Jesús, por lo tanto hacerlo que crezca alrededor mío, viviendo la caridad, específicamente las obras de Misericordia.
Mis queridos niños, Jesùs nos invita a ser generosos con las demás personas, dar de comer, dar de beber, vestir, hospedar al forastero, visitar a los enfermitos y a las personas que estàn en la cárcel pues todo lo que hagamos a una persona, se lo hacemos a Jesùs, estar atento, para que Jesùs, siempre estè a gusto con cada uno de nosotros.
P. Dennis Doren, LC

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