REZANDO JUNTOS, sábado 31º TO. San Lucas 16. 9-15. Ciclo A.

REZANDO JUNTOS, sábado 31º TO. San Lucas 16. 9-15. Ciclo A.

Posted by on Nov 11, 2017 in Pensamiento del día | 0 comments

Me alegra poder saludarles en este dìa sábado de la 31ª semana del TO. Nos preparamos para nuestra meditación.
Tú eres grande, Señor. Grande es tu poder. Tu sabiduría no tiene medida. Yo, hombre, soy tu pequeña creatura. Quiero alabarte y glorificarte con mi vida. Tú mismo me invitas a ello, haciendo que encuentre gozo en hablar contigo, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descanse en ti. María que a ejmplo tuyo guarde todas las cosas que el Señor me diga en mi corazón.
Meditemos en el Evangelio de San Lucas 16. 9-15.
Me enseñas, Señor que en la administración de mi vida, fe, valores y virtudes, tengo que ser fiel en las cosas pequeñas, pues asì, serè fiel en las grandes. Ser fiel significa, llevar a cabo el compromiso que he hecho, cumplir con mi deber, realizar las cosas pequeñas con amor, constancia, dedicación y perfección, tengo claro, que el mundo mejorará si hacemos las cosas con humildad, las hacemos bien y hacemos el bien, què importante es hacer dìa a dìa con amor y perseverancia la tarea de embellecer este mundo, nuestra misión es hacerlo màs humano: niños, jóvenes, adultos o ancianos, todos nos tenemos que comprometer.
Ser fiel en las cosas pequeñas me llama a ser exigente conmigo mismo, pues no es fácil, me llamas a una tensión de superación y crecimiento, a no estancarme y llevar una vida mediocre, tibia y a la buena de Dios. Para ser verdadero cristiano no bastan las palabras, siempre deben estar acompañadas de las cosas que hago dìa a dìa, perfección en mis oraciones, delicadeza y amabilidad en el trato con todos sin distinción de personas, agradecer a Dios sus bendiciones y a las personas cuando nos prestan un servicio o favor, pedir perdón siempre que dañe, hiera o falte el respeto a alguien, decir por favor al pedir las cosas, no hacer juicios de los demás sin conocimiento de causa. Etc. Etc. No me puedo conformar con dar el mínimo indispensable, sino lo máximo posible.
Señor durante treinta años viviste en una familia en la que se ganaba el pan diario con el sudor de la frente. Sí, Jesús fuiste trabajador como todos y así nosotros, los cristianos, hemos de ser trabajadores, hombres y mujeres de esfuerzo, que se juegan la santidad en su modo de obrar cotidiano.
Como cristianos, no nos podemos permitir ser perezosos, desordenados, poco útiles, porque si descuidamos nuestras obligaciones más pequeñas, difícilmente seremos capaces de vencer las batallas de nuestro ambiente y sociedad, que son ciertamente más costosas. Nuestra vida ha de ser un combate por adherirnos siempre al bien, al mayor y mejor bien siempre auxiliados por Tu gracia.
Què gran responsabilidad tengo en mis manos, pues al final lo que recibirè es el premio eterno, què bien me dices, Señor, que no podemos servir a dos amos, no te puedo servir a Tì y al dinero, asì es, un cosa es servirte, que es lo propio y la otra deberìa servirme del dinero, como un medio y no como un fin, para muchos el dinero se ha convertido en su dios, en un fin en sì mismo, eso no lo quiero, para mì, ni para mis seres queridos. Nos invita a vivir con desprendimiento del dinero.
“Nadie puede servir a dos señores”. Què fácil es engañarnos y pretender engañarte, cuàntos que pretenden encenderte una vela y al mismo tiempo llevan una vida egoísta, avara, anclada en lo material, con trampas y mentiras, Señor no me dejes caer en esta incoherencia y mentira de vida. Me tengo que convencer, que el apego a los bienes es incompatible con el servicio a Dios.
Mi propósito es trabajar por vivir los detalles en mis relaciones con Dios, por ejemplo, haciendo la genuflexión al entrar en la Iglesia con respeto y concentración, si en alguna oración me distraigo o en mi rosario, recuperarè ese tiempo perdido, me persignaré con lentitud pensando en lo que digo, inclinarè mi cabeza a la hora de la bendiciòn del sacerdote al final de la misa.
Mis queridos niños, Jesùs nos enseña que el buen cristiano, siempre hacer bien las cosas, con amor y perfecciòn, especialmente si son pequeñas. Tantas cosas que hacemos dìa a dìa, medio obligados, como ir al colegio, hacer tareas, ayudar en la casa, Jesùs nos pide hacer las cosas con gusto y alegría, por eso es importante siempre ofrecerlas.
P. Dennis Doren, LC

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