Lecturas del Sábado de la 1ª semana del Tiempo Ordinario

Lecturas del Sábado de la 1ª semana del Tiempo Ordinario

Posted by on Jan 10, 2018 in Lecturas y Reflexiones | 0 comments

Lecturas del Sábado de la 1ª semana del Tiempo Ordinario

Primera lectura

Lectura del primer libro de Samuel (9,1-4.17-19; 10,1a):

Había un hombre de Loma de Benjamín, llamado Quis, hijo de Abiel, hijo de Seror, hijo de Becorá, hijo de Afiaj, benjaminita, de buena posición. Tenía un hijo que se llamaba Saúl, un mozo bien plantado; era el israelita más alto: sobresalía por encima de todos, de los hombros arriba.
A su padre Quis se le habían extraviado unas burras; y dijo a su hijo Saúl: «Llévate a uno de los criados y vete a buscar las burras.»
Cruzaron la serranía de Efraín y atravesaron la comarca de Salisá, pero no las encontraron. Atravesaron la comarca de Saalín, y nada. Atravesaron la comarca de Benjamin, y tampoco.
Cuando Samuel vio a Saúl, el Señor le avisó: «Ése es el hombre de quien te hablé; ése regirá a mi pueblo.»
Saúl se acercó a Samuel en medio de la entrada y le dijo: «Haz el favor de decirme dónde está la casa del vidente.»
Samuel le respondió: «Yo soy el vidente. Sube delante de mí al altozano; hoy coméis conmigo, y mañana te dejaré marchar y te diré todo lo que piensas.»
Tomó la aceitera, derramó aceite sobre la cabeza de Saúl y lo besó, diciendo: «El Señor te unge como jefe de su heredad. Tú regirás al pueblo del Señor y lo librarás de la mano de los enemigos que lo rodean.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 20,2-3.4-5.6-7

R/. Señor, el rey se alegra por tu fuerza

Señor, el rey se alegra por tu fuerza,
¡y cuánto goza con tu victoria!
Le has concedido el deseo de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios. R/.

Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,
y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
Te pidió vida, y se la has concedido,
años que se prolongan sin término. R/.

Tu victoria ha engrandecido su fama,
lo has vestido de honor y majestad.
Le concedes bendiciones incesantes,
lo colmas de gozo en tu presencia. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (2,13-17):

En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del lago; la gente acudía a él, y les enseñaba.
Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»
Se levantó y lo siguió. Estando Jesús a la mesa en su casa, de entre los muchos que lo seguían un grupo de publicanos y pecadores se sentaron con Jesús y sus discípulos.
Algunos escribas fariseos, al ver que comía con publicanos y pecadores, les dijeron a los discípulos: «¡De modo que come con publicanos y pecadores!»
Jesús lo oyó y les dijo: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Jesús, dame la gracia de darme cuenta de que te necesito. La vida no es hermosa sin Ti. Sólo contigo puedo ser feliz. Creo en Ti, pero ayúdame a creer con firmeza. Espero en Ti, pero ayúdame a esperar con más fuerza. Te amo, pero ayúdame a amarte con todo mi corazón.

 

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Justos o pecadores. Esta frase del Evangelio nos desarma. Toda la vida buscamos ser buenos: Nos queremos portar bien, queremos ser honestos, sacar buenas calificaciones, ayudar a las personas, perdonar a todos, consolar a quien lo necesita y una lista interminable de cosas que nos hacen ser más justos.

Pero hoy Jesús dice en el Evangelio: «No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores». Entonces, ¿qué sentido tiene esforzarnos por querer ser santos?

El ejemplo nos lo da san Mateo. El ser justos no depende de uno mismo. Ser santos no es una cualidad que conseguimos a fuerza de repetición de actos buenos. Ser santos depende de cómo respondemos a Dios. Las personas que se creen justas porque hacen cosas buenas están muy lejos de serlo. Los que se sienten pecadores, porque lo somos, están más cerca de Dios que cualquier otro.

Lo importante para ser santos no son las obras que hacemos sino la actitud con la que las hacemos. No podemos ser santos si primero no nos reconocemos pecadores.

Pidámosle a María la gracia de alcanzar la santidad.

«Jesús, en el Evangelio, nos hace entender otra manera, otra forma de buscar la justificación: no por la gratuidad del Señor, no por nuestras obras. Y así hace ver esos que se creen justos por las apariencias: aparecen como justos y a ellos les gusta hacer esto y saben poner la “cara de estampita”, como si fueran santos. Sin embargo son hipócritas. Todo es aparentar, aparentar, pero dentro del corazón no hay nada, no hay sustancia en esa vida, es una vida hipócrita.»
(Homilía de S.S. Francisco, 20 de octubre de 2017, en santa Marta).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
En una visita al Santísimo Sacramento me reconoceré pecador delante de mi Señor.

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