Posted by on Mar 7, 2018 in Historias y Anécdotas | 0 comments

El domingo de Pasión acude una muchacha de doce años al misionero (el padre Baetmann, en Abisinia), le besa la mano y le dice:

Padre, ahora es el tiempo de la pasión, ¿verdad? Sí, hija.

Pues te ruego que me des una estampa.

¿Cuál prefieres?

Quisiera una en que se vea al Salvador con corona de espinas y el rostro ensangrentado.

¿Y por qué quieres precisamente una estampa así?

Porque ahora es el tiempo de la pasión, y por esto quisiera yo tener delante de los ojos día y noche la imagen de Cristo, para pensar siempre en Él y acompañarle en su amargura hasta la pascua.

 

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