DESDE EL DOLOR A LA ESPERANZA II

Posted by on Apr 6, 2018 in Pensamiento del día | 0 comments

Acuérdate que dondequiera que estés, sea lo que sea que sientas, ¡DIOS lo sabe! y sabe lo que hay en tu corazón, y Él susurra a tu oído y a tu corazón: no te preocupes yo estoy contigo todos los días de tu vida.

No le tenemos que dar muchas vueltas a este asunto, todos estamos en las manos de Dios, Señor y Compañero de camino; todos le miramos seguros, con la confianza de que no nos dejará caer de sus manos de Creador y Padre. Esto mismo nos tiene que llenar de confianza y esperanza.

Cómo no recordar el salmo 36, Confía en Dios, haz el bien, confía tu camino a Dios, espera en Él, que Él actuará. Descansa en Dios, confía en Él. Descansa en Dios.

¿Qué le pides a Dios cuando oras?, ¿acaso le pides que un reflejo de la eternidad penetre tu breve vida y tu actuar, y así te lleve de su mano hasta alcanzarlo plenamente?

Con la presencia de la gracia divina en ti, una luz brillará sobre el devenir de tus días, tu miseria y pequeñez; tu paso fugaz por esta vida se convertirá en gloria; lo que parece no tener sentido, adquirirá significado.

“Yo soy la luz de mundo, el que me sigue no andará en tinieblas”. “El Señor es mi pastor, nada me falta; aunque pase por oscuras quebradas, no temo ningún mal, porque Tú estás conmigo, tu bastón y tu vara me protegen”, reza el salmo 22.

¡Qué demostración de fe y esperanza debe de brotar en nuestro corazón ante los momentos de dolor y sufrimiento! Una cachetada en la cara a quienes ven la fe y la esperanza quizás desde la vereda, con indiferencia, o directamente como algo anticuado y conservador que hay que extirpar, como un valor obsoleto.

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