DESDE EL DOLOR A LA ESPERANZA III

Posted by on Apr 10, 2018 in Pensamiento del día | 0 comments

Qué bien nos dice San Pablo en su carta a los colosenses 3, 1-3: “Puesto que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios. Pongan todo el corazón en los bienes del cielo, no en los de la tierra, porque han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios”.

Morir no es cerrar los ojos porque llegó la noche final, sino bajar los párpados para no ser encandilado por la luz de un nuevo amanecer.

Morir no es cruzar las manos porque llegó el final de la tarea, sino descansar un poco porque pronto comienza la Gran Tarea.

Morir no es detener los pies porque se acabó el camino, sino darle un poco de descanso para estar de pie mañana.

Morir no es callar la voz porque llegó el silencio para siempre, sino darle un descanso porque mañana habrá que amanecer cantando.

Morir no es sufrir la última desilusión porque todo acaba, sino vivir la última esperanza porque todo empieza.

Morir no es morirse para siempre, sino comenzar a vivir de otro modo… Eternamente

La vida que nos espera después de esta es bella y plena, no nos faltará nada, en ella nos encontraremos con Dios y luego con todos nuestros seres queridos. Vivamos de tal modo, que así sea nuestra muerte, una vida serena, una muerte llena de paz, una vida con Dios, una muerte llena de la presencia consoladora del Señor, una vida con muchas amistades, una muerte acompañado por muchos amigos, una vida asumida con responsabilidad, una muerte en la que podremos exclamar: MISIÓN CUMPLIDA.

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