Lecturas del Sábado de la 7ª semana de Pascua

Posted by on May 14, 2018 in Lecturas y Reflexiones | 0 comments

Lecturas del Sábado de la 7ª semana de Pascua

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (28,16-20.30-31):

Cuando llegamos a Roma, le permitieron a Pablo vivir por su cuenta en una casa, con un soldado que lo vigilase.
Tres días después, convocó a los judíos principales; cuando se reunieron, les dijo: «Hermanos, estoy aquí preso sin haber hecho nada contra el pueblo ni las tradiciones de nuestros padres; en Jerusalén me entregaron a los romanos. Me interrogaron y querían ponerme en libertad, porque no encontraban nada que mereciera la muerte; pero, como los judíos se oponían, tuve que apelar al César; aunque no es que tenga intención de acusar a mi pueblo. Por este motivo he querido veros y hablar con vosotros; pues por la esperanza de Israel llevo encima estas cadenas.» Vivió allí dos años enteros a su propia costa, recibiendo a todos los que acudían, predicándoles el reino de Dios y enseñando lo que se refiere al Señor Jesucristo con toda libertad, sin estorbos.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 10,4.5.7

R/. Los buenos verán tu rostro, Señor

El Señor está en su templo santo,
el Señor tiene su trono en el cielo;
sus ojos están observando,
sus pupilas examinan a los hombres. R/.

El Señor examina a inocentes y culpables,
y al que ama la violencia él lo odia.
Porque el Señor es justo y ama la justicia:
los buenos verán su rostro. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (21,20-25):

En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?»
Al verlo, Pedro dice a Jesús: «Señor, y éste ¿qué?»
Jesús le contesta: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme.»
Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?» Éste es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que los libros no cabrían ni en todo el mundo.

Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Estoy aquí, Señor, para hacer tu voluntad.

 

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Son tantas las cosas que nos distraen de lo esencial. Son tantas las cosas que a veces nos oprimen y nos quitan la paz, que nos hacen olvidar que la vida no es tan complicada…, que la vida es bella.

Estamos apurados, tensos y estresados por cosas que tenemos que hacer; por cosas que queremos hacer…. Muchas veces son cosas importantes –sin duda– pero muy seguramente no son las «más importantes».

¿A ti qué? –dice Jesús a Pedro. ¿Crees que de verdad no estoy pendiente de esto o de aquello? ¿Crees que de verdad me olvido de lo que te interesa a ti o a los demás? Y después, afirma Jesús, tú sígueme. Es decir, no es que Jesús nos está invitando a vivir en un egoísmo exagerado donde lo único que importa es el YO, muy al contrario. A lo que Jesús nos está invitando es a centrar la mirada en Él como punto de partida para emprender el camino de la vida.

Centrar la mirada en Jesús significa confiar en Él, saber que nuestras preocupaciones son las suyas, saber que nuestras alegrías son también las de Él. Centrar la mirada en Jesús es vivir en la paz y en la tranquilidad de que Él está con nosotros, y eso verdaderamente desenmascara la fealdad de la vida y la muestra bella como realmente es.

Ésa es la «cosa» más importante, saber que Jesús dice: «Yo también sé todo aquello que te preocupa y conozco lo que está fuera de ti, sin embargo, deja esto en mis manos, tú sígueme y yo me encargo de lo demás».

«Este Pedro fue sanado en la herida más honda que puede haber, la de negar al amigo. Quizás el reproche de Pablo, cuando le echa en cara su doblez, tiene que ver con esto. Parecería que Pablo sentía que él había sido el peor “antes” de conocer a Cristo; pero Pedro lo fue después de conocerlo, lo negó… Sin embargo, ser sanado allí convirtió a Pedro en un Pastor misericordioso, en una piedra sólida sobre la cual siempre se puede edificar, porque es piedra débil que ha sido sanada, no piedra que en su contundencia lleva a tropezar al más débil.»
(Meditación de S.S. Francisco, 2 de junio de 2016).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Hacer un pequeño stop en un momento del día e intentar ser consciente de la presencia de Dios en mí.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Vivir hoy mis «quehaceres» con amor.

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