EUCARISTIA

Posted by on Jun 11, 2018 in Historias y Anécdotas | 0 comments

Cuando murió Lázaro, Jesús, que era muy ami­go suyo, fue a su casa para resucitarle. Las dos hermanas de Lázaro, María y Marta, una después de otra, fueron al encuentro del Maestro, y dijo cada una de ellas: – ¡Oh, Señor, ¡si hubieses estado aquí no hubiera muerto mi her­mano!: (Io 11, 21‑23). Pero Jesús, con un grandísimo milagro, resucitó a Lázaro, si bien hacía ya cuatro días que había muerto.

¡Cuántos podrían repetir lo mismo de su propia alma!

         ¡Si Jesús hubiese estado aquí mi alma no hubiera muerto en el pecado!. ¿Por qué hay tantos muertos a la gracia de Dios que, cargados de pecados, están al borde del infierno? Porque no toman nunca el alimento que mantiene viva el alma. Así se verifica en ellos la palabra de Jesucristo:

         Si no comiereis la carne del Hijo del hombre… no tendréis vida en vosotros. (Io 6, 51).

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