GOTAS DE ESPERANZA

Posted by on Jun 6, 2018 in Historias y Anécdotas | 0 comments

A mediados del pasado siglo, los pueblos montañeses del Cáucaso tenían un sultán muy justiciero, Scharnyl, quien deseaba extirpar de su pueblo el soborno.

Dio una disposición según la cual el acusado de tal delito había de recibir en castigo cincuenta azotes en presencia de todo el pueblo.

La primera persona acusada fue su madre. La noticia conmovió al monarca. Durante tres días luchó consigo mismo, y al cuarto día se presentó al pueblo con el rostro pálido y severo; hizo llamar a su madre, atada, y dio orden de que le infligieran los latigazos prescritos. Pero, en el momento de levantar uno de los hombres el látigo, él la apartó de repente y, con el rostro lívido, recibió él mismo los cincuenta latigazos. Después se levantó y dijo al pueblo, emocionado: «Idos a casa, la ley está cumplida; la sangre de vuestro príncipe corrió para dar satisfacción…» Y desde aquel día cesó el soborno en aquel país.

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