GOTAS DE ESPERANZA

Posted by on Jul 11, 2018 in Historias y Anécdotas | 0 comments

Para sustraerse a las amenazas del presidente Calles, resolvió el arzobispo de Guadalajara, monseñor Orozco, abandonar la capital de México y refugiarse en los montes. Se vistió de campesino y fue a un pueblo. Vivió allí durante un año cambiando de domicilio de tiempo en tiempo, mas preocupándose siempre de los asuntos de su diócesis. Más tarde escogió por residencia un lugar alejado. En esa región había unos 15 000 habitantes, y todos ellos, menos 300 protestantes, sabían quién era él. Pasó allí dos años sin ser descubierto, pues nadie le delató.

Cuando, por fin, se entablaron nuevas conversaciones de paz entre los católicos mexicanos y el presidente Portes Gil, monseñor Orozco se encontró con éste y le contó cómo había burlado la vigilancia de la policía.

Ya ve —dijo el presidente qué policía tengo.

  No —contestó con donaire el prelado—; usted puede ver qué buen ángel custodio tengo yo.

 

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