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Posted by on Aug 9, 2018 in Historias y Anécdotas | 0 comments

NIETZSCHE, el atrevido blasfemo, enloquecido al final de su vida, sintió un día la espantosa melancolía de su árida existen­cia. “¡Ah!, ¿A dónde ir aún con mis deseos ?… Desde la cimas de todas las montañas busco la casa paterna… Pero no he encontrado hogar en ninguna parte… ¿Dónde está mi hogar? Lo pregunto, lo busco y lo he buscado. Pero no lo he hallado. ¡Oh, eterno POR DOQUIERA, oh eterno EN NINGUNA PARTE, oh eterno EN VANO! (lo he buscado)”.

 

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