Lecturas del Exaltación de la Santa Cruz

Posted by on Sep 13, 2018 in Lecturas y Reflexiones | 0 comments

Lecturas del Exaltación de la Santa Cruz

Primera lectura

Lectura del libro de los Números (21,4b-9):

En aquellos días, el pueblo estaba extenuado del camino, y habló contra Dios y contra Moisés: «¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náusea ese pan sin cuerpo.»
El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas. Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo: «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes.»
Moisés rezó al Señor por el pueblo, y el Señor le respondió: «Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla.»
Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a uno, él miraba a la serpiente de bronce y quedaba curado.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 77,1-2.34-35.36-37.38

R/. No olvidéis las acciones del Señor

Escucha, pueblo mío, mi enseñanza,
inclina el oído a las palabras de mi boca:
que voy a abrir mi boca a las sentencias,
para que broten los enigmas del pasado. R/.

Cuando los hacía morir, lo buscaban,
y madrugaban para volverse hacia Dios;
se acordaban de que Dios era su roca,
el Dios Altísimo su redentor. R/.

Lo adulaban con sus bocas,
pero sus lenguas mentían:
su corazón no era sincero con él,
ni eran fieles a su alianza. R/.

Él, en cambio, sentía lástima,
perdonaba la culpa y no los destruía:
una y otra vez reprimió su cólera,
y no despertaba todo su furor. R/.

Puede sustituirse por la siguiente lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2,6-11):

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, gracias por este momento que me regalas para poder estar contigo. ¿Sabes? Pocas veces me detengo a pensar en lo maravilloso que eres, en tu hermosura y en tu fidelidad. Pocas veces te he alabado y agradecido por ser quien eres. Hoy quiero hacerlo. Quiero decirte que eres maravilloso y no hay nada ni nadie que se te pueda comparar. Solamente Tú puedes sanar las heridas de mi corazón. Eres simplemente grandioso. No te merezco…pero sabes de sobra que te necesito. No permitas que me separe de tu lado, Jesús. Que tu belleza me cautive de tal manera que todos mis pensamientos giren en torno a Ti y que todo lo que me rodea me hable de Ti. Amén.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 6, 39-42
En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos este ejemplo: “¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un hoyo? El discípulo no es superior a su maestro; pero cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo te atreves a decirle a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, si no adviertes la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga que llevas en tu ojo y entonces podrás ver, para sacar la paja del ojo de tu hermano”.
Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Hoy, Jesús, me dices que el discípulo no es mayor que su maestro, pero que al terminar el aprendizaje, será como el maestro.
Quiero que seas mi maestro. Quiero aprender de Ti. Quiero ser como Tú.
Eres simplemente el mejor. Quiero de Ti aprender cómo debo de amar a los que me rodean, tener una palabra de cariño y aliento para con los tristes, transmitir con mi mirada esa paz y ese amor que sólo vienen de quien por y para Dios vive, tener la valentía de no callar ante las injusticias, y al mismo tiempo, tener el corazón lleno de perdón y misericordia dispuesto a perdonar setenta veces siete.
Deseo conocerte cada día más, enamorarme cada vez más de Ti. Sé que nunca llegaré a ser completamente como Tú, pero al menos deseo ardientemente que mi amor sea un reflejo del tuyo, de manera que los demás puedan encontrarte en mí.
Quiero ser como Tú: manso y humilde de corazón. Te suplico, haz mi corazón semejante al tuyo.

«Permitimos que Dios nos moldee y asumimos “los mismos sentimientos de Cristo Jesús”, sólo cuando no nos cerramos en la pretensión de ser una obra ya cumplida, y nos dejamos guiar por el Señor convirtiéndonos cada día más y más en discípulos suyos.»
(Discurso  de S.S. Francisco, 7 de octubre de 2017).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy me esforzaré por hacer lo necesario para  tener las mismas actitudes de Jesús.

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