FAVOR DE MARÍA HACIA UN PECADOR

Posted by on Sep 23, 2017 in Pensamiento del día

Refiere el venerable Juan Herolt, que se llamaba por humildad el Discípulo, que había un casado en desgracia de Dios. No pudiendo su esposa hacerle desistir del pecado, le suplicó que al menos, en aquel miserable estado, tuviera para con la Madre de Dios la atención de que siempre que pasara ante alguna imagen suya la saludara con el Ave María. Y el marido comenzó esa devoción.

 Yendo una noche aquel malvado a pecar, vio una luz; se fijó y advirtió que era una lámpara que ardía ante una devota imagen de María con el Niño Jesús en los brazos. Rezó su Ave María como de costumbre, pero después ¿Qué es lo que vio? Vio al Niño cubierto de llagas que manaban fresca sangre. Entonces, a la vez aterrado y enternecido, pensando que él con sus delitos había llagado así a su Redentor, rompió a llorar. Y observó que el Niño le volvía la espalda, por lo que, lleno de confusión, recurrió a la Virgen santísima, diciéndole: “Madre de misericordia, tu Hijo me rechaza; yo no puedo encontrar abogada más piadosa y poderosa que tú que eres mi Madre; Reina mía, ayúdame y ruégale por mí”. La Madre de Dios le respondió desde la imagen: “Vosotros, pecadores, me llamáis madre de misericordia, pero luego no dejáis de hacerme madre de miserias renovando la pasión de mi Hijo y mis dolores”.

 Pero como María no es capaz de dejar desconsolado al que se postra a sus pies, se volvió a rogar a su Hijo que perdonase a aquel pecador. Jesús seguía reacio a perdonarle. Y la Virgen, dejando al Niño en la sede, se postró ante él diciendo: “Hijo mío, mírame a tus pies pidiendo perdón por este pecador”. Y entonces Jesús le dijo: “Madre, yo no te puedo negar nada. ¿Quieres que le perdone? Yo por tu amor le perdono; que se acerque y me bese estas llagas”. Se acercó el pecador llorando copiosamente, y conforme besaba las llagas del Niño éstas se iban cerrando. Por fin Jesús le dio un abrazo como muestra de perdón. El hombre cambió de vida, llevando en adelante una vida santa, devotísimo de la Virgen que le había obtenido gracia tan extraordinaria.

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DIOS ES FUENTE DE TODAS LAS COSAS

Posted by on Sep 22, 2017 in Pensamiento del día

“Dios es la fuente de todas las cosas y la belleza de la creación revela su omnipotencia de Padre amoroso. En cuanto origen de la vida …. se ocupa de lo que ha creado con un amor y una fidelidad que nunca cesan. Por lo tanto, la creación se convierte en un lugar en el que conocer la omnipotencia de Dios y su bondad, y en una llamada a la fe de los creyentes para que proclamamos a Dios como Creador …En la Sagrada Escritura la inteligencia humana puede encontrar, a la luz de la fe, la clave interpretativa para entender el mundo. En particular …en el primer capítulo del Génesis, con la presentación solemne de la creatividad divina…Durante seis veces se repite la frase: “Y vio Dios que era bueno”…Todo lo que Dios creó es bueno y hermoso, lleno de sabiduría y de amor, la acción creadora de Dios aporta orden, insufla armonía, da belleza. En el relato del Génesis se dice más tarde que el Señor crea con su palabra y en el texto se repite diez veces el término “dijo Dios”… La vida brota, el mundo existe, porque todo obedece la Palabra de Dios”. (Benedicto XVI, 6-2-13)

This old rickety timber plank jetty juts out into Wallaga Lake the largest lake in southern NSW. The sunset beyond painting the sky and colouring the tranquil waters in soft hues of red and blue. Mt Gulaga rises in the distance.

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REZANDO JUNTOS, viernes 24º TO. San Lucas 8. 1-3. Ciclo A.

Posted by on Sep 22, 2017 in Pensamiento del día

En este dia viernes de la 24ª semana del TO. Les saludo, dispongamos nuestro corazón, para comenzar nueste meditación.
Protégeme, Dios mío, porque me refugio en Ti. Yo digo al Señor, “Señor, Tú eres mi bien, no hay nada superior a Ti.”
El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡Tú decides mi suerte! Tengo siempre presente al Señor; con Él a mi derecha no vacilaré.
Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. (Salmo 16)
Meditemos en el Evangelio de San Lucas 8. 1-3.
Señor comienzas a recorrer ciudades y poblados, predicas la buena nueva del Reino de Dios, este Reino de Justicia y Amor, este Reino que hace feliz totalmente al hombre, que llena todas sus aspiraciones y anhelos, que le restituye su dignidad inicial, que le abre las puertas del cielo, reino que ofrece la salvación integral del hombre.
Nos dices, que te acompañaban tus doce apóstoles y algunas mujeres de las que habías liberado de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Aquì tanto los apóstoles como estas mujeres, te siguen, dan testimonio de generosidad, fidelidad y compromiso, Marìa Magdalena, de la que habìas expulsado siete demonios, Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes y Susana, todas ellas, comparten lo que habías hecho, còmo tu mano amorosa y poderosa, las sanò y las levantò, ¿còmo no seguirte, còmo no agradecerte, còmo no ayudarte con su tiempo y sus bienes?. Han comprendido que si han recibido tanto, te deben retribuir con su vida, ¿còmo no darlo a los demás?. Junto a tu lado todas ellas, están seguras, colaborando, sirviendo y apoyando.
Nos enseñas, el papel tan importante de la mujer en la Iglesia, còmo Tù tambièn dejaste que ellas apoyaran tu ministerio, què labor màs hermosa y necesaria, el papel de la mujer con su intuición y entrega, enriquece y engrandece a tu Iglesia, le da ese toque de encanto que solo la mujer posee.
Señor que todos reconozcamos la dignidad de la mujer, que todos, las apoyemos en su servicio a Ti y a la Iglesia.
Que todos nos sintamos con la urgencia de darte màs para hacer crecer tu causa, el Reino de los cielos, que seamos generosos estemos atentos a las oportunidades para evangelizar y llevar màs almitas hacia tu rebaño. Que todos seamos uno, que nos sintamos parte de un mismo cuerpo y que ofrezcamos nuestros talentos y cualidades a tu servicio.
Mi propósito en este dìa, es a vivir de manera especial mis relaciones con mi familia. Voy a estar más atento a las necesidades de los demás. Voy a estar más cercano si veo que alguien está pasando por un momento difícil. Pedirè por aquellas personas alejadas de Dios, para que su Misericordia, toque los corazones frìos e indiferentes.
Mis queridos niños, hoy Jesùs nos dice que pasò haciendo el bien, que curò a muchas mujeres y que estas le acompañaban, les servían y apoyaban con sus bienes, es la generosidad y compromiso que nace de reconocerse curada y sanada por Jesùs. Pidamos muy especialmente por todas las personas que están alejadas de Diosito.
P. Dennis Doren, LC

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REZANDO JUNTOS, 21 de septiembre. San Mateo Apóstol y Evangelista. San Mateo 9. 9-13. Ciclo A.

Posted by on Sep 21, 2017 in Pensamiento del día

Les saludo en este dìa 21 de septiembre, fiesta de San Mateo Apóstol y evangelista. Nos encomendamos a su intercesión.
Mateo, como publicano, estaba al servicio de Herodes y, sin ser funcionario, era arrendatario de los impuestos. Este oficio era mal visto, incluso despreciado, por el pueblo, aunque a la vez apetecido por la facilidad de enriquecimiento que proporcionaba. Es de suponer que este publicano era de buena posición, pues pudo dar un gran banquete en su casa, al que asistió un grandísimo número de publicanos y otros que los acompañaban a la mesa.
Al pasar Jesús, le invitó a que le siguiera. Y dejadas todas las cosas se levantó y le siguió. Se trata de una respuesta rápida y generosa. Mateo, que debía conocer al Maestro de otras ocasiones, esperó este gran momento, y a la primera insinuación no dudó en dejarlo todo para seguir a Jesús. Sólo Dios sabe lo que vio aquel día en Mateo, y sólo el Apóstol sabrá lo que contempló en Jesús para dejar inmediatamente la mesa de las recaudaciones y seguirle. “Y al mostrar una decisión pronta y desprenderse así de golpe de todas las cosas de la vida, atestiguaba muy bien, por su perfecta obediencia, que le había llamado el Señor en el momento oportuno”.
Meditemos en el Evangelio de San Mateo 9. 9-13.
Señor hoy sales por los caminos y ves a un hombre llamado Mateo, era recaudador de impuestos, de este encuentro nace una gran vocación, será uno de tus 12 apòstoles, solo una palabra te bastó para cautivar su corazòn, “Sìgueme”, al instante, se levantò y te siguió, Tù le llamas y èl responde, ahì està la esencia de una vocación. A tus apóstoles los fuiste llamando uno por uno, por su nombre, para quedarse contigo, no te importó su condición, si era rico o pobre, sencillo o instruido, Tù ya habías elegido a simples pescadores y hoy escoges a un recaudador de impuestos, amigo de pecadores, de muy mala fama y estafador. De cada uno de ellos fuiste haciendo un verdadero instrumento de salvación, todos entregarían su vida hasta dar su última gota.
Asì comienza la Vocaciòn, de Mateo sabiendo que èl era uno de esos enfermos que necesitaba de Tù mano sanadora, ese encuentro contigo trae su bien espiritual y el ordenamiento de sus afectos en su corazón, antes enfermo, por el deseo de poseer dinero.
Luego de llamarlo, Te encuentras, Sentado a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, también se sentaron a comer contigo, para Tì no hay distinción, entre unos y otros, Tú quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Al ver este espectáculo, los fariseos preguntan a tus discípulos: “¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecador?”, Tù que escudriñas los corazones, les escuchas, y les dices, No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.
Tu amor y misericordia, se manifiestan precisamente, en que has venido a sanar, a los enfermos, a rescatar a los perdidos y alejados de Tì, has venido y estar entre nosotros para invitarnos a tu Reino, para hacernos gozar de la felicidad de tenerlo y de vivirlo anticipadamente en la tierra. Señor que no me abata el desconsuelo al constatar mis pecados y debilidades, por muy grandes que parezcan. Yo soy uno de tantos enfernos alcanzados por tu gracia y misericordia, me abandono a tu perdón y te ofrezco cambiar de vida.
Mi propósito en este dìa, es escuchar la voz de Jesùs que me dice, “Sìgueme”, para se luz y ejemplo entre los hombres, para llevar su mensaje de Salvaciòn a todos los hombres, para tener a Dios por sobre el dinero.
Mis queridos niños, hoy Jesùs, invita a Mateo, a seguirlo y a ser su apóstol, èl en un acto de generosidad, se levanta y deja todo, pidamos en este dìa por todas las vocaciones al sacerdocio y vida consagrada, para que todos los llamados le sepan responder con un “SI”. Jesùs es el gran mèdico de nuestros cuerpos y almas, dejémonos curar por El.
P. Dennis Doren, LC

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REZANDO JUNTOS, 20 de septiembre, memoria de San Andrés Kim, sacerdote, Pablo Chong y compañeros mártires. San Lucas 7. 31-35. Ciclo A.

Posted by on Sep 21, 2017 in Pensamiento del día

En este día 20 de septiembre, fiesta de los mártires Andres Kim, Pablo Chong y compañeros, les saludo, esperando se encuentren muy bien, nos unimos al Señor, en esta oración.
San Andrés Kim, el primer sacerdote de la Iglesia en el oriente, creció comprendiendo el valor de defender su fe. Él nació el 21 de agosto de 1821, años antes su bisabuelo había muerto martirizado, y cuando sólo era un niño, tuvo que afrontar por el mismo motivo, la muerte de su padre, mientras su madre era destinada a vivir en la calle y pedir limosna, debido a la represión religiosa que azotó Corea hasta finales del siglo XIX, y que hoy, un siglo más tarde, sigue estando vigente.
En junio de 1846 fue arrestado y enviando a una cárcel en Seúl; allí estuvo tres meses y el 16 de septiembre fue decapitado, cuando apenas tenía 26 años.
Junto con el padre Kim se destaca la canonización del laico Pablo Chong, nacido en Korea en 1795. Sus padres, una hermana y un hermano, fueron martirizados entre los años 1801 y 1839. Cuando tenía 20 años partió hacia Seúl para tratar de reconstruir la Iglesia en este lugar. Decidió intentar llevar misioneros al país pero sus intentos se vieron bloqueados por la misma persecución, uno de ellos, murió antes de poder ingresar al país.
En 1839, a la edad de 45 años, fue arrestado por ser considerado como uno de los que había intentado llevar misioneros extranjeros a Korea. Fue decapitado en Seúl el 22 de septiembre.
Su amor a Dios y la Iglesia fue reconocido el 19 de junio de 1988, cuando el Papa Juan Pablo II canonizó y proclamo santos a 117 mártires. Murieron perdonando todo lo que les habían hecho.

Meditemos en el Evangelio de San Lucas 7. 31-35.
Comienzas tu Evangelio de este dìa, haciendo una pregunta: “¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quiénes se parecen?, ¿serà que esta pregunta me la haces tambièn a mì?, ¿què pensaràs de nosotros?, ¿cuàl será nuestra respuesta?. ¿A quién nos parecemos?
En aquel tiempo tu respuesta fue clara, se parecían a esos niños que se sientan a jugar en la plaza y se gritan unos a otros, “Tocamos la flauta y no han bailado, cantamos canciones tristes y no han llorado”.
Nos dejas ver què difícil es hacernos llegar tu mensaje, nos llenas pruebas, manifestaciones, personas y siempre buscamos màs y màs, nada nos satisface, siempre estamos encontrando un pero, ¿quièn nos entiende?. Nos tocan la flauta y no bailamos, nos cantan canciones tristes y no lloramos, somos los eternos insatisfechos, en aquel tiempo había venido Juan el Bautista, hombre austero, comìa saltamontes, se vestìa de piel, vivía en el desierto, y lo consideran endemoniado,. Vienes Tù que comes y bebes y te tratan de glotón y bebedor, y claro còmo venìas a rescatar a los perdidos, es decir, a pecadores y publicanos te echan en cara que son tus amigos.
Terminas diciendo que solo aquellos que tienen la sabiduría de Dios, serán los que reconozcan tu mensaje y a tus enviados. Señor necesito de la sencillez, de la fe y de esta sabiduría para descubrirte en medio del mundo, aceptar lo que me mandas, cuàndo me lo mandas y còmo me lo mandas, y que no lo discuta ni me ponga caprichoso, porque no me gusta o no lo entiendo.
Què bien me dices: La vida es un milagro, tú eres un milagro; sin embargo, no contentos y convencidos de ello, estamos pidiendo más y más. Realmente no hay peor ciego que el que no quiera ver, asì les pasaba a los fariseos y escribas, me dices: abre los ojos de tu corazón y deja de pedirme más pruebas. El estupor y la admiración deben de acompañarte paso a paso, solo así verás mi mano que no deja de soplar sobre ti, en ese soplo de amor está el milagro que es tu vida y lo que te doy dìa a dìa.
Señor ayúdame a reconocerte en todas las pequeñas cosas que ocurren en mi vida, ahì comprenderé que no necesito más milagros que aquellos que me das dìa a dìa, sin que yo te los haya pedido”.
Complemento para la meditación: en Youtube: “Milagros donde que no los veo”. Sembrando Esperanza II.

Mi propósito en este dìa, es renovar mi fe, por eso rezarè el credo, sabiendo que ahì està todo lo que debo creer y esperar, ahì està el fundamento de mi vida cristiana. Aceptarè el dìa a dìa de mi vida, sin pedirle pruebas a Dios y agradecerè su mano que me sustenta y sostiene.
Mis queridos niños, Jesùs, confía mucho en nosotros, asì tambièn nosotros tenemos que confiar en El. El sabe lo mejor para nosotros y debemos creer todo lo que nos dice y enseña. Por eso nos ha dejado el credo para saber lo que nos ha revelado y enseñado con su vida. Cada dìa se sigue manifestando en tantos momentos, ojalà siempre lo puedan ver y descubrir.
P. Dennis Doren, LC

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REZANDO JUNTOS, Martes 24º TO. San Lucas 7. 11-17. Ciclo A.

Posted by on Sep 21, 2017 in Pensamiento del día

En este día martes de la 24ª semana del TO. les saludo poniendo este día en las manos de Dios, Preparemos nuestro corazón para nuestra meditación.
Señor Dios nuestro que nos has redimido y adoptado como hijos, mira con bondad a los que tanto amas; y pues creemos en Cristo, concédenos la verdadera libertad y la herencia eterna. Que en esta meditación, escuchemos tu voz en el interior de nuestra alma y seamos dóciles en seguirla.
Meditemos en el Evangelio de San Lucas 7. 11-17.
Nos enseñas Señor, que vas con tus discípulos a un pueblo llamado Naìm. Hay una madre que llora desconsolada la partida de su hijo, Tù al verla te conmueves, te acercas y le dices “no llores”, còmo no iba a llorar, siendo ella viuda, su único hijo se le había ido, Tu corazón se une a su dolor, a su impotencia por no poder hacer nada y acercàndote a su ataùd lo tocas y le dices: “Joven, yo te lo mando: levántate”. Inmediatamente se levanta este joven ante la admiración de todos y comenzó a hablar. Con gesto de ternura y amor se lo entregas a su madre.
Señor, lloramos y sufrimos ante la muerte de un hijo, pero sabemos que Tù tienes el poder de darle una nueva vida, la Vida Eterna, solo Tù puedes resucitar, eso me llena de paz, esperanza y consuelo, la muerte no tiene poder sobre tì, ni sobre ninguno de los que creemos en Tì. Tù mismo la venciste resucitando. Por eso, te pido, sal al paso de tantas mamás y papàs, que necesitan de tus palabras y acciones, de tu consuelo y compasión, de tu fortaleza y comprensión, que te experimenten y te sientan cercano en estos momentos de sufrimiento e impotencia para sobrellevar este peso.
Un dìa dijiste, Señor: “les prestaré uno de mis hijos durante un tiempo, para que lo quieran mientras viva y se unan a mì si regresa conmigo.
Pudiera ser en seis o siete años, en veintidós o en tres, pero ¿Me lo podrían cuidar hasta que lo venga a buscar?
Mi hijo vendrá con gracia y encanto que les proporcionará placer, pero su permanencia con ustedes será breve y su dulce recuerdo les servirá de consuelo.
No les puedo prometer que siempre se quedará con ustedes, ya que a mi debe volver todo lo que envío a la Tierra.
He recorrido el mundo entero en la búsqueda de verdaderos maestros y de entre las multitudes que pueblan los caminos del mundo, los he seleccionado a ustedes.
Denle ahora todo su amor y no piensen que ha sido en vano su esfuerzo, ni me odien cuando vuelva a llamarlos para llevarlos conmigo.
Toda la dicha que te depare, tu hijo representará el riesgo de un dolor.
Lo cobijarán con ternura, lo amarán mientras sea posible y siempre estén agradecidos, por la felicidad que él les hizo conocer.
Y, si los ángeles vinieran en su búsqueda mucho antes de lo que jamás hubieran pensado, tengan la valentía para enfrentar el dolor que les ocasione y traten de comprender.” Creí haberles oído decir: – Dios Nuestro, así sea.
Gracias Señor, porque muchas veces he sido aquel joven que has hecho renacer de nuevo, gracias por esa confesiòn, ese consejo, ese ejemplo que me volvió a la vida y no ha permitido que siga muerto en vida. Gracias Señor, porque tus palabras y mirada han levantado de la tristeza, mi corazón herido de muerte. Gracias Señor, porque ese corazón que había perdido el sentido de vivir, la esperanza en la vida y la ilusión de seguir adelante, Tù le has resucitado a una nueva vida y esperanza. Gracias Señor, porque en medio de las làgrimas, has sido Tù una fuente de consuelo y paz. Gracias Señor, porque me has tomado de la mano, y con una voz fuerte y convencida, me has dicho levántate y sigue adelante.
Mi propósito en este dìa, es estar siempre preparado, como peregrino para aceptar la partida de un ser querido, cultivarè la vida sobrenatural, la fe y la esperanza, creyendo y esperando, que el mundo que ha de venir después de esta vida es infinitamente y eternamente mejor que el presente aquí en la tierra.
Mis queridos niños, hoy Jesùs nos enseña que una mamà està pasando un gran pena, su hijo partió de este mundo, asì como cuando se nos muere una mascotita. Jesùs se conmueve y lo devuelve a su mamà con vida, El es el Señor de la vida y lo ha resucitado, al final de nuestra vida, todos los que hemos sido buenos resucitaremos e iremos con Diosito, tenemos que pedirle siempre a Dios llegar al cielo con nuestros seres queridos.
P. Dennis Doren, LC

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REZANDO JUNTOS, Lunes 24ª TO. San Lucas 7. 1-10. Ciclo A.

Posted by on Sep 18, 2017 in Pensamiento del día

Al comenzar este día, lunes de la 24ª semana del TO, les saludo de forma especial, preparemos nuestro corazón, diciendo:
Creo en Ti, Señor, pero necesito creer más porque a veces hay mucha oscuridad en mi vida. Confío en Ti, pero quiero confiar mejor porque muchas veces dudo de Ti y de tu amor. Te quiero, pero quiero amarte más porque Tú me has amado primero y hasta el extremo. Señor, ayúdame. Enséñame a orar. Te agradezco esta oportunidad de estar en contacto contigo. Perdona mis faltas y pecados y dame la gracia de jamás dejarte solo
Meditemos en el Evangelio de San Lucas 7. 1-10.
Jesùs has terminado de hablar a la gente, entras a Cafarnaùm. Un oficial romano, està pasando por una pena muy grande, tiene un criado muy querido en casa, sufre mucho y està apunto de morir, oye que estàs cerca, y manda a un grupo de ancianos para pedirte que vayas a curarlo y te ruegan encarecidamente: “Merece que le concedas ese favor, pues quiere a nuestro pueblo y hasta nos ha construido una sinagoga”.
Tù como eres bueno y escuchas a todos, los atiendes y te pones en camino con ellos. Estàs dispuesto a ir a curarlo, ya cerca de casa, este oficial, con humildad, manda a decirte con otro grupo de amigos: “que no te molestes, porque no es digno de que entres en su casa, por eso no fue a recibirte personalmente”, tanta es su fe y sencillez, que dice: “di solo una palabra y mi criado quedarà sano”. Al oir estas palabras, llenas de fe, te conmueves y les dices a los que iban contigo: “Yo les aseguro que ni en Israel he hallado una fe tan grande” y los enviados al regresar a casa encontraron al criado perfectamente sano.
Què valiosa es la oración de intercesión, primeros los ancianos judíos y luego los amigos del oficial romano, que piden que auxilies a este criado enfermo.
Cuántas veces Señor, te has manifestado curando y sanando a una persona, cuando hemos pedido tu ayuda, todas esas cadenas interminables de oración intercediendo por una persona enferma, han movido tu corazón y han quedado perfectamente sanas.
Fe y humildad dos virtudes que esperas, tengamos todos nosotros cuando te pedimos algo, nada de arrogancia, rebeldía, impaciencia y de exigirte que actúes, ensèñame a pedirte adecuadamente para mover tu corazón.
Mi propósito es que cada dìa, que reciba a Jesùs en mi corazón, ya sea porque oro, hago una comuniòn espiritual o voy a Misa y comulgo, le diga que no soy digno de recibirle, con fe y humildad le dire: sàname de todas mis dolencias, tristezas, penas y enfermedades, yo creo Jesùs, que lo puedes hacer.
Mis queridos niños, se fijaron què cercano es Jesùs, atiende a todos los que le buscan, este oficial romano tiene la certeza que curarà a su criado, y manda a mensajeros y amigos a pedirle la sanación. Jesùs, viendo la fe y humildad de este oficial lo sana, sin necesidad ni siquiera de tocarlo, lo hace a distancia. Tengan siempre la certeza que Dios escucha sus oraciones y lo que le piden.
P. Dennis Doren, LC

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REZANDO JUNTOS, Domingo 24º TO. San Mateo 18. 21-35. Ciclo A.

Posted by on Sep 17, 2017 in Pensamiento del día

Con especial caniño les dirijo mi saludo en este día domingo de la 24ª semana del TO. Preparamos nuestro corazón en el silencio de la mañana para comenzar nuestra meditación.
Meditemos en el Evangelio de San Mateo 18. 21-35.
Señor, ante la pregunta de Pedro ¿cuántas veces tengo que perdonar al que me ofende, hasta 7 veces?, le res`pondes, no hasta 70 veces 7.
En tus palabras nos invitas a perdonar, sí perdonar es algo muy serio, humanamente difícil, y en ocasiones hasta imposible. No puedo actuar a la ligera cuando se me pide que perdone a quien me ha ofendido. Junto al mandato de perdonar me invitas a ofrecer y pensar en un motivo para hacerlo. Es lo que haces con la parábola del rey y de los dos siervos. Por la parábola está claro por qué se debe perdonar: ¡porque Dios, antes, nos ha perdonado y nos perdona! Nos absuelve de una deuda infinitamente mayor que la que un semejante nuestro puede tener con nosotros. ¡La diferencia entre la deuda hacia el rey (diez mil talentos) y la del colega (cien denarios) se corresponde a la actual de tres y medio millones de dolares y unos pocos céntimos!
Medito en las palabras de San Pablo que me dice: «Como el Señor os ha perdonado, haced así también vosotros» (Col 3,13). Señor el cristianismo supera la ley del talión: «Ojo por ojo, diente por diente». El criterio ya no es: «Lo que el otro me ha hecho, se lo tengo que hacer a él»; sino: «Lo que Dios me ha hecho, se lo tengo que hacer al otro». Jesús no solo te has limitado, a mandarnos perdonar; lo has hecho Tú primero. Mientras te clavaban en la cruz rogaste diciendo: «Padre, ¡perdónales, porque no saben lo que hacen!» (Lc 23,34). Es lo que distingue mi fe cristiana de cualquier otra religión.
Me podría oponer a lo que me dices: ¿perdonar setenta veces siete no representa alentar la injusticia y dar luz verde a la prepotencia, al abuso y a la injusticia? No; el perdón cristiano no excluye que puedas también, en ciertos casos, denunciar a la persona y llevarla ante la justicia, sobre todo cuando están en juego los intereses y el bien incluso de otras personas.
Pero no hay sólo grandes perdones; existen también los perdones de cada día: en la vida de pareja, en el trabajo, entre parientes, entre amigos, colegas, conocidos. ¿Qué hacer cuando uno descubre que ha sido traicionado por el propio cónyuge? ¿Perdonar o separarse? Es una cuestión demasiado delicada; no se puede imponer ninguna ley desde fuera. La persona debe descubrir en sí misma qué hacer.
Cuántos casos en los que la parte ofendida ha encontrado, en su amor por el otro y en la ayuda que viene de la oración, la fuerza de perdonar al cónyuge que había errado, pero que estaba sinceramente arrepentido. El matrimonio había renacido como de las cenizas; había tenido una especie de nuevo comienzo.
El peligro de creerse siempre acreedores de perdón, jamás deudores. Si reflexionáramos bien, muchas veces, cuando estamos a punto de decir: «¡Te perdono!», cambiaríamos actitud y palabras y diríamos a la persona que tenemos enfrente: «¡Perdóname!». Nos daríamos cuenta de que también nosotros tenemos que ser perdonado por ella. Aún más importante que perdonar es pedir perdón.
Mi propósito será rezar esta oración del perdón:
Señor Jesús, hoy te pido la gracia de poder perdonar a todos los que me han ofendido en mi vida. Sé que Tú me darás la fuerza para perdonar.
Te doy gracias porque Tú me amas y deseas mi felicidad más que yo mismo.
Señor, yo te perdono por todas las veces que pensé que enviabas la muerte a mi familia y la gente decía que era la “Voluntad de Dios”…si ha habido un resentimiento subconsciente en mi, yo te perdono Señor.
Yo te perdono también por las dificultades, problemas económicos, etc, ya que pensaba que Tú los enviabas a mí y a mis familiares.
Señor, es posible que desde niños haya guardado estos resentimientos, pero, ahora te perdono. Señor, me perdono a mi mismo por mis faltas, mis caídas, muchas veces somos nuestros peores jueces, pero ahora me perdono por todo lo malo que he cometido porque confío en tu amor misericordioso y dejo que ese amor me invada y me sane…lo acepto de corazón.
Perdono a mis padres porque no recibí el amor que necesitaba, a cambio menosprecié lo que me daban, quizás yo buscaba tu amor en la figura de ellos y no me daba cuenta que tienen sus limitaciones como yo tengo las mías.
Hoy los acepto como son y les agradezco todo lo que han hecho por mí.
Hoy perdono a todas las personas que me han hecho algún daño intencionalmente o por ignorancia.
Las recibo en mi corazón y las cubro con un manto de misericordia y de amor.
Dame la gracia Señor, de ver de ahora en más con los ojos del alma cada actitud, que me preocupe más en comprender en lugar de juzgar para que el día de mañana, yo reciba lo mismo de ti según Tus Palabras.
Mis queridos niños, Jesús nos enseña siempre a perdonar, con El siempre lo haremos, pues siempre El nos perdona, y así como nos ha perdonado, quiere que nosotros perdonemos, tengamos un corazón grande para que nunca quede en mi corazón resentimientos y deseos de venganzas, nada de ojo por ojo, diente por diente.
P. Dennis Doren; LC

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REZANDO JUNTOS, 16 de septiembre. Santos Cornelio Papa y Cipriano Obispo, Mártires. San Lucas 6. 43-49. Ciclo A.

Posted by on Sep 17, 2017 in Pensamiento del día

Me alegra poder dirigirles este saludo este día 16 de septiembre, Memoria de los Santos Mártires, Cornelio Papa y Cipriano, Obispo. Nos ponemos bajo su intercesión al comenzar esta meditación.
Cornelio significa: “fuerte como un cuerno”. Fue ordenado obispo de la Iglesia de Roma el año 251; se opuso al cisma de los novacianos y, con la ayuda de Cipriano, pudo reafirmar su autoridad. Fue destarrado por el emperador Galo, y murió en Civitavecchia el año 253. Su cuerpo fue trasladado a Toma y sepultado en el Cementerio de San Calixto.
San Cipriano nació en Cartago hacia el año 210, de familia pagana.
Fue ordenado sacerdote y el año 249, fue elegido obispo de su ciudad.
Un escritor de ese tiempo dejó este retrato de la bondad y venerabilidad de Cipriano: “Era majestuoso y venerable, inspiraba confianza a primera vista y nadie podía mirarle sin sentir veneración hacia él. Tenía una agradable mezcla de alegría y venerabilidad, de manera que los que lo trataban no sabían qué hacer más: si quererlo o venerarlo, porque merecía el más grande respeto y el mayor amor”.
En la persecución de Decio, Cipriano, con gran prudencia, viendo que lo que primero buscan es acabar con todos los jefes de la Iglesia, huye y se esconde, pero desde su escondite envía continuas cartas a los creyentes invitándolos a no abandonar la religión por nada en la vida. Los paganos recorren las calles de Cartago gritando: “Pedimos que Cipriano sea echado a los leones”. Pero no lo lograron encontrar para echarlo a las fieras.
En tiempos muy difíciles gobernó sabiamente su Iglesia con sus obras y sus escritos. En la persecución de Valeriano, primero fue desterrado y más tarde sufrió el martirio, el dìa 14 de septiembre del año 258.
Meditemos en el Evangelio de San Lucas 6. 43-49.
Una nueva enseñanza para tus discípulos, les dices: “No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón; y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón.
Señor me llamas a ser un árbol bueno con buenos frutos, y cada árbol, como Cada persona se conoce por los frutos que da, por sus acciones. Me cuestionas Señor, si en mi corazón està el bien, si soy una persona buena; dirè y harè cosas buenas, asì tiene que ser lo ordinario y natural de todo hombre, que esto me salga espontàneo, pero si como hombre digo y hago cosas malas, es porque mi corazón està mal, me enseñas que lo que llevo en el corazón, saldrá por la boca. ¿Què tengo en mi corazón?
Señor me puedo preguntar, ¿diariamente de què estoy alimentando mi corazón y mi conciencia, què estoy permitiendo que entre, es algo que tenemos que tener cuidado, tal vez ya nos acostumbramos a dejar entrar muchas cosas malas, inconvenientes, frívolas, superficiales, imágenes, palabras, chistes, chismes y comentarios y ya no las considero como malas, còmo està mi conciencia, es delicada al no permitir estas cosas, o tal vez ya la sobornè y la he adormecido, y hoy entra de todo sin ningún filtro?.
Y aquí viene tu pregunta que nos hace ver la objetividad y el compromiso de nuestra vida: ¿Por qué me dicen “Señor, Señor”, y no hacen lo que yo les digo?. Me invitas a escuchar y poner en pràctica tus palabras, èsto darà solidez a mi vida, será construir mi casa, mi vida, mi familia sobre roca, vendràn crecientes, vientos, lluvias, es decir, dificultades, problemas, debilidades, pero la casa no se caerá, se mantendrá firme porque sus cimientos que son los valores y principios son sòlidos y eso sostiene todo nuestro edificio personal. Es una casa sólidamente construida.
Por el contrario, si no escucho y pongo en pràctica lo que me dices, todo estará cimentado en arena y tarde o temprano todo esto se vendrà abajo, cuántas familias y personas, se han venido abajo, porque no te tuvieron en el centro, no te escucharon y pensaron que solos lo podían todo. Que sea Humilde para escucharte y seguir lo que dìa a dìa me dices, y jamàs me encuentre con la sorpresa de pensar que daba buenos frutos y objetivamente eran malos, y menos pensar que construí en roca mi vida y familia, cuando realmente lo hice en arena, què catástrofe, desastre y què derrota.
Mi propósito en este dìa, será, cultivar solo las buenas cosas, los buenos pensamientos y la buenas imágenes, al mismo tiempo cortar con todo malo que entra en mi corazón y lo ensucia y daña. Señor dame el valor para hacerlo, pondrè filtro y no entrarè a aquellas páginas que no son propias del buen fruto que quiero dar.
Mis queridos niños, a quien no le gusta comerse un rico y jugoso durazano o naranja, eso es dar buenos frutos, que cada dìa nos esforcemos a través de nuestras buenas miradas, palabras y obras, llevar ese buen fruto y dejar siempre ese buen sabor de boca en los demás, serè educado, no dirè malas palabras, pedirè perdón cuando me equivoque.
P. Dennis Doren, LC

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REZANDO JUNTOS, 15 de septiembre, Nuestra Señora de los Dolores. San Juan 19. 25-27. Ciclo A.

Posted by on Sep 17, 2017 in Pensamiento del día

Hoy 15 de septiembre, Memoria de Nuestra Sra. De los Dolores, nos acercamos a nuestra meditación, acompañando a María en sus sufrimientos.
La Iglesia Católica ha venerado siempre con singular cariño los siguientes siete dolores de la Virgen:
Hoy te acompañamos en estos 7 dolores, 7 espadas que atravesaron tu Corazón de Madre, que fueron marcando tu vida, y te unieron estrechamente al valor salvífico de la Cruz. 1º La profecía de Simeòn (Lucas 2. 22-35), 2ª La huida a Egipto (Mateo 2,13-15), 3º El Niño perdido en el Templo (Lucas 2,41-50), 4º Te encuentras con Jesús camino al Calvario (IV Estación del Vía Crucis), 5º Jesús muere en la Cruz (Juan 19,17-39), 6º Recibes el Cuerpo de Jesús al ser bajado de la Cruz (Marcos 15, 42-46), y el 7º Jesús es colocado en el Sepulcro (Juan 19, 38-42).
Meditemos en el Evangelio San Juan 19. 25-27.
Ahí estás María al pie de la Cruz, llevando en tu Corazón el dolor más grande de una madre, ver morir a su Hijo. Tu Corazòn ha sido traspazado por la impotencia de no poder hacer nada ante el suplicio de Tu Hijo. Pero eres una mujer extraordinaria, no pierdes la compostura y en medio del dolor, diriges tu mirada a Dios, diciendo: “Hágase en mi Según tu Palabra”.
Simeón profetiza a María que una espada atravesará su alma. Y así fue: María participó en los sufrimientos de su Hijo a lo largo de su vida. Sufrió una primera incomprensión de San José, sufrió en su camino a Judea para visitar a su prima Santa Isabel en medio de su embarazo, sufrió al perder a Jesús en el templo, sufrió en medio de una vida pobre y austera, sufrió al ver el rechazo del que era objeto su Hijo durante su vida pública, sufrió al ver a su Hijo azotado, escupido, coronado de espinas, despreciado, al verlo clavado en la cruz agonizando con dolores insufribles, sufrió al verlo morir, sufrió al lavar sus heridas y enterrarlo. Sufrió la soledad del Sábado Santo. Y todo eso lo sufrió sin nunca haber cometido un pecado y sin tener ninguna culpa.
Cómo no meditar y recuerdar a la Virgen Dolorosa. María nos enseñas que el amor cristiano ha de ser sacrificado, sin quejas exteriores o interiores. Nos das ejemplo de que debemos sufrir con Cristo y por Cristo. ¡Cuántas veces sufrimos por nimiedades… porque no tenemos las cosas que nos gustaría tener, porque alguien no nos dirigió la palabra, porque no tuvimos un descanso que esperábamos, etc.! María nos enseñas a no sufrir en balde y a saber que todo, incluso las molestias de la vida, si se llevan con paciencia, se convierten en sacrificios espirituales agradables a Dios.
Miremos a Jesús en la cruz y a la Virgen Dolorosa, tratemos de consolarles, en lugar de buscar ser consolados, prometamos abrazar las cruces que Dios permita en nuestra vida, sabiendo que lo que padezcamos aquí en la tierra no es nada comparado con el gozo del cielo.
Mi propósito hoy es acompañar a Marìa en este dìa, ofreciendo con Ella y junto a Ella, mis dolores y sufrimientos, viviéndolos con paciencia.
Mis queridos niños, hoy acompañamos a Nuestra Madrecita, ante el dolor que le anunciò Simeòn, una espada atravesarìa su alma, es decir, acompañar a su Hijo al lado de su vida, hasta el momento de su sacrificio en la Cruz, hoy estemos junto a Ella, agradeciéndole su ejemplo de generosidad y paciencia.
P. Dennis Doren, LC

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REZANDO JUNTOS, 14 de septiembre. Fiesta. Exaltación de la Santa Cruz. San Juan 3. 13-17. Ciclo A.

Posted by on Sep 17, 2017 in Pensamiento del día

Les saludo en este día 14 de septiembre, Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, pidamos al Señor, que nos ayude a preparar nuestro corazón para nuestra meditación.
Esta fiesta tiene su origen en los primeros siglos del cristianismo, para festejar el aniversario del día en que se encontró la Cruz de Nuestro Señor.
Es posible que desde niños, aprendiéramos a hacer el signo de la Cruz en la frente, en los labios y en el corazón como una señal externa de nuestra profesión de fe, como cristianos. La Iglesia utiliza el signo de la Cruz en los altares, en los edificios sagrados. Es esta arma poderosa que aleja todos los males y espanta a los enemigos de nuestra salvación: Por la señal de la Santa cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, pedimos al persignarnos.
La Cruz “es el escudo y el trofeo contra el demonio. Es el instrumento para levantar a los que yacen, el apoyo de los que se mantienen en pie, el bastón de los débiles, la guía de quienes se extravían, la meta de los que avanzan, la salud del alma y del cuerpo, la que ahuyenta todos los males, la que acoge todos los bienes, la muerte del pecado, la planta de la resurrección, el árbol de la vida eterna”. Donde tuvo origen la muerte, de allí resurgirá la Vida.
La Cruz se presenta en nuestra vida de muy diferentes maneras: enfermedad, pobreza, cansancio, soledad, desprecio, dolor, fracasos, persecusiones… es muchas veces difícil y dura, pero recordemos, si la llevamos con amor y por amor a Dios, se convierte en fuente de purificación y de Vida, y también de alegría. Estas realidades nos pueden acercar a Dios o alejar de El. De nosotros depende.
El camino a la santidad tiene que pasar por la Cruz. Muchas gentes huyen de la Cruz de Cristo sin darse cuenta que se alejan de la alegría verdadera, de la santidad; huyen de Cristo. En la Cruz cobra sentido todo aquello que no lo tiene como es la enfermedad, el fracaso, el dolor, la pobreza… la mortificación voluntaria. Dios bendice con la Cruz a sus hijos cuando quiere otorgarle grandes bienes. Pero esto solo se puede entender por el Amor y la Fe.
El amor a la cruz produce abundantes frutos en el alma. Nos descubre a Jesús, que nos sale al encuentro a ayudarnos. Nuestro dolor deja de ser el mal que entristece y arruina convirtiéndose en un medio de unión con Dios. La Cruz de cada día es una gran oportunidad de purificación, de desprendimiento y de aumento de gloria.
El único dolor verdadero es alejarnos de Cristo. No tener a Cristo. Cuando dejes de temer a la Cruz, cuando aceptes la divina Voluntad, veras como se pasan todas las preocupaciones y los sufrimientos, porque aunque los tengan tendrán otro valor y te pesaran menos y serás feliz. Si serás feliz porque te sentirás unido a Jesús y sentirás la alegría de saberte corredentor con El.
Ve siempre tu cruz con optimismo y espíritu alegre piensa siempre que ella te está acercando a tí y a los demás al Señor.. Invoca a la Virgen María para que te ayude a unirte en tu dolor a Cristo en reparación de tus pecados y los del mundo entero. Y, no dudes tendrás tu Premio.
Mi propósito en este dìa es aceptar las grandes o pequeñas cruces que me están tocando llevar. Hacerlo con alegría y siempre ofreciéndola por alguna intención.
Mis queridos niños, Jesùs nos enseña que ha tenido que ser elevado en la Cruz, para que todo el que crea en El, tenga la Vida Eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en Él, sino para que el mundo se salve por Él.
P. Dennis Doren, LC

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PENSAMIENTOS PARA REFLEXIONAR EN TU VIDA IV

Posted by on Sep 15, 2017 in Pensamiento del día

Que yo no pierda mi ABRAZO FUERTE, aun sabiendo que un día mis brazos estarán débiles…

 Que yo no pierda la BELLEZA Y LA ALEGRIA DE VER, aún sabiendo que muchas lágrimas brotarán de mis ojos y se escurrirán por mi alma…

 Que yo no pierda el AMOR POR MI FAMILIA, aún sabiendo que ella muchas veces me exigirá esfuerzos increíbles para mantener su armonía…

 

 

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