PENSAMIENTO DEL DÍA

MARÍA AYUDA A SUPERAR TODA TENTACIÓN

¡Ah! Si las criaturas tuvieran cuidado de invocar el nombre de María con toda confianza, en las tentaciones, ciertamente, nunca caerían. Sí, porque como dice el beato Alano, al oír este sublime nombre huye el demonio y se estremece el infierno. “Satán huye y tiembla l infierno cuando digo: Ave María”. También reveló la misma reina a santa Brígida que hasta de los pecadores más perdidos y más alejados de Dios y más poseídos del demonio huye enseguida el enemigo en cuanto sienten que ellos invocan en su ayuda con verdadera voluntad de enmendarse el poderosísimo nombre de ella. Pero añadió la Virgen que los demonios, si el alma no se enmienda y no arroja de sí el pecado con la contrición, pronto retornan y siguen poseyéndola....

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¿QUE ES LA ESPERANZA?

Entonces ¿Qué significa tener esperanza?, ¿en qué consiste esta esperanza que, en cuanto esperanza, es «redención», es salvación y te llena de seguridad? Pues bien, el núcleo de la respuesta se da en el pasaje de la Carta a los Efesios: (Ef 2,12) antes del encuentro con Cristo, los Efesios estaban sin esperanza, porque estaban en el mundo «sin Dios». Llegar a conocer a Dios, al Dios verdadero, eso es lo que significa recibir esperanza.  ESPERANZA=SALVACIÓN=FUTURO SEGURO=PRESENTE SEGURO= SOCIEDAD NUEVA=NO SE VIVE EN EL...

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ORACION DE CONFIANZA A DIOS

Oh, Mi Dios, Mi amoroso Padre, yo acepto con amor y gratitud Tu Divino Sello de Protección. Tu Divinidad abarca mi cuerpo y alma por la eternidad. Me inclino en humilde acción de gracias y te ofrezco mi profundo amor y lealtad a Ti mi amado Padre. Te suplico que me protejas y a mis seres queridos con este Sello especial y comprometo mi vida a Tu servicio por los siglos de los siglos. Te amo  Querido Padre! Te consuelo en estos momentos querido Padre. Te ofrezco el Cuerpo, La Sangre y la Divinidad de Tu queridísimo Hijo en expiación por los pecados del mundo y por la salvación de todos Tus hijos. ...

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REZANDO JUNTOS, sábado 31º TO. San Lucas 16. 9-15. Ciclo A.

Me alegra poder saludarles en este dìa sábado de la 31ª semana del TO. Nos preparamos para nuestra meditación. Tú eres grande, Señor. Grande es tu poder. Tu sabiduría no tiene medida. Yo, hombre, soy tu pequeña creatura. Quiero alabarte y glorificarte con mi vida. Tú mismo me invitas a ello, haciendo que encuentre gozo en hablar contigo, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descanse en ti. María que a ejmplo tuyo guarde todas las cosas que el Señor me diga en mi corazón. Meditemos en el Evangelio de San Lucas 16. 9-15. Me enseñas, Señor que en la administración de mi vida, fe, valores y virtudes, tengo que ser fiel en las cosas pequeñas, pues asì, serè fiel en las grandes. Ser fiel significa, llevar a cabo el compromiso que he hecho, cumplir con mi deber, realizar las cosas pequeñas con amor, constancia, dedicación y perfección, tengo claro, que el mundo mejorará si hacemos las cosas con humildad, las hacemos bien y hacemos el bien, què importante es hacer dìa a...

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MARÍA ES NOMBRE DE VICTORIA CONTRA EL MAL

“¡Cómo tiemblan los demonios –afirma san Bernardo– con sólo oír el nombre de María!” “Al nombre de María se dobla toda rodilla. Y los demonios no sólo temen, sino que al oír esta voz se estremecen de terror”. “Así como los hombres –dice Tomás de Kempis– caen por tierra espantados cuando oyen el estampido de un trueno cercano, así caen derribados los demonios cuando oyen que se nombra a María”. ¡Qué maravillosas victorias han obtenido sobre sus enemigos los devotos de María con sólo invocar su nombre! Así lo venció san Antonio de Padua; así el beato Enrique Susón; así tantos otros amantes de María. Refieren las relaciones de las misiones del Japón que a un cristiano se le presentaron muchos demonios en forma de animales feroces para amenazarlo y espantarlo, pero él les dijo: “No tengo armas con qué asustaros; si lo permite el Altísimo, haced de mí lo que os plazca. Pero, eso sí, tengo en mi defensa los dulcísimos nombres de Jesús y de María”. Apenas dijo esto cuando a la voz de estos nombres tremendos...

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NO CEDER LA TENTACION DE INSTRUMENTALIZAR A DIOS

“Las pruebas a las que la sociedad actual somete a los cristianos son muchas, y afectan a la vida personal y social. No es fácil ser fiel al matrimonio cristiano, practicar la misericordia en la vida cotidiana, dejar espacio a la oración y al silencio interior; no es fácil oponerse públicamente a decisiones que muchos consideran obvias, como el aborto en caso de un embarazo no deseado, la eutanasia en caso de enfermedad grave, o la selección de embriones para evitar enfermedades hereditarias. La tentación de dejar de lado la fe está siempre presente y la conversión se convierte en una respuesta a Dios que debe ser confirmada en varias ocasiones en la vida”. (Benedicto XVI...

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Historias y Anécdotas

DIOS ESPLENDOR

“Déjame ver este Dios del que tu hablas”, le dijo un emperador romano al rabí Joshua. El rabí señaló hacia arriba: “Levanta tus ojos hacia el cielo, Dios está ahí”. El emperador miró hacia arriba, pero el sol brillaba con tal fuerza que se cubrió los ojos y miró hacia otra parte. “¿Qué os parece?” Dijo el rabí. “¿Me pides ver el maestro cuando ni siquiera puedes mirar Su siervo en la cara?”

 

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GOTAS DE ESPERANZA

Cuando Ignacio de Loyola estudiaba en Alcalá, se ocupaba en «dar los Ejercicios» a los compañeros que se lo pedían, y fue por eso encarcelado por la Inquisición. ¿ Quién era, pues, ese personaje que hablaba siempre de Cristo, que trataba de agrupar en torno suyo hombres en el amor a Cristo, que no soñaba sino en la gloria de Cristo? El pobre Ignacio, del todo desconcertado, se limitó a responder: «Jamás hubiera pensado que pudiese uno ser causa de escándalo a los cristianos por hablarles de Cristo» (P: PLUS).

 

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DIOS / EL ENCUENTRO

El rey está encerrado en su habitación dentro del castillo. Muchos intentan llegar hasta su presencia. Pero algunos se quedan fuera del castillo esperando a que salga, otros se equivocan de camino, otros todavía no encuentran la entrada del castillo. Tras muchos intentos sólo uno encuentra al rey. Ese es el hombre sabio que iluminado por la Verdad divina, ha encontrado el camino de la Libertad. Para llegar al Señor, hay que desearlo con todas las fuerzas. (Maimónides, siglo XII, “La guida dei perplessi”).

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DIOS CUANDO NO ESTA PRESENTE

El comunista Kirillov conversando con un amigo y le dice:

‑ Será una nueva vida; vendrá un hombre nuevo y todo será nuevo. Entonces la historia se dividirá en dos mitades: desde el gorila hasta la expulsión de Dios, y desde la expulsión de Dios hasta…

Pero aquí fue donde una voz le interrumpió:

‑ Hasta el gorila nuevamente… (Citado por Martín Vigil de Dostoievsky).

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GOTAS DE ESPERANZA

Antonio María Claret, en la fiesta de la Ascensión del año 1870, apuntó entre sus propósitos: «La tierra será un desierto para mí; mis pensamientos, afectos y suspiros se dirigirán al cielo. He de ser como una vela que arde, gasta la cera y luce hasta que muere. Los miembros gustan de unirse a su cabeza, el hierro al imán, y yo a Jesús.»

 

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Lecturas y Reflexiones

Lecturas del Sábado de la 32ª semana del Tiempo Ordinario. Ciclo A.

Lecturas del Sábado de la 32ª semana del Tiempo Ordinario

Primera lectura

Lectura del libro de la Sabiduría (18,14-16;19,6-9):

Un silencio sereno lo envolvía todo, y, al mediar la noche su carrera, tu palabra todopoderosa se abalanzó, como paladín inexorable, desde el trono real de los cielos al país condenado; llevaba la espada afilada de tu orden terminante; se detuvo y lo llenó todo de muerte; pisaba la tierra y tocaba el cielo. Porque la creación entera, cumpliendo tus órdenes, cambió radicalmente de naturaleza, para guardar incólumes a tus hijos. Se vio la nube dando sombra al campamento, la tierra firme emergiendo donde había antes agua, el mar Rojo convertido en camino practicable y el violento oleaje hecho una vega verde; por allí pasaron, en formación compacta, los que iban protegidos por tu mano, presenciando prodigios asombrosos. Retozaban como potros y triscaban como corderos, alabándote a ti, Señor, su libertador.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 104,2-3.36-37.42-43

R/. Recordad las maravillas que hizo el Señor

Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas;
gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor. R/.

Hirió de muerte a los primogénitos del país,
primicias de su virilidad.
Sacó a su pueblo cargado de oro y plata,
y entre sus tribus nadie tropezaba. R/.

Porque se acordaba de la palabra sagrada
que había dado a su siervo Abrahán,
sacó a su pueblo con alegría,
a sus escogidos con gritos de triunfo. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (18,1-8):

En aquel tiempo, Jesús, para explicar a sus discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: «Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario.” Por algún tiempo se negó, pero después se dijo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara.”»
Y el Señor añadió: «Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?»

Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor Jesús, por favor enséñame a disfrutar cada momento de unión contigo a través de mi humilde oración.

 

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

En determinadas ocasiones, es muy fácil decir que no sabemos qué nos pide Dios, inclusive afirmamos, que no le oímos, o peor aún que no nos habla, pero ¿qué tanto nos preparamos para entablar un diálogo de corazón a corazón con Aquél que nos ama? ¿Qué tanto le buscamos? ¿Qué tanto insistimos en el momento de pedir algo? ¿Nos hemos preguntado, alguna vez, si realmente pedimos aquello que necesitamos? ¿Aquello que verdaderamente nos conviene?
Gran enseñanza nos quiere dar Jesús mediante esta parábola, pues quiere disponer nuestro corazón para tener un verdadero encuentro con Él. Quiere que hagamos la experiencia de unos hijos que sienten en su corazón la necesidad de pedir y agradecer a un Padre que está siempre a la escucha de sus pequeños. En todo momento y ante cualquier circunstancia, sea buena o sea mala, el Señor está a la escucha. Lo que no comprendemos muchas veces, es que hay ocasiones en las cuales el Señor ve que lo que pedimos no es conveniente para nosotros, o puede pasar que no insistimos suficiente, quizá sea que nos falta paciencia, esa paciencia de la cual hablaba santa Teresa «Confianza y fe viva, mantenga el alma, que quien cree y espera, todo lo alcanza». Pues Dios, que es un gran Padre y no descuida a ninguno de sus hijos no es ajeno a aquello que le pidamos desde el fondo de nuestro corazón.
No dudemos jamás y no nos cansemos de pedir, pues la esperanza debe de ser esa flama viva que alimenta nuestra confianza a través de la oración, pidámosle ante todo al Señor que nos enseñe a orar, pues como nos recuerda constantemente el Papa Francisco: «Es necesario orar siempre y sin desanimarse».

«Como Jesús en Getsemaní, tenemos que orar confiándolo todo al corazón del Padre, sin pretender que Dios se amolde a nuestras exigencias, modos o tiempos, esto provoca cansancio o desánimo, porque nos parece que nuestras plegarias no son escuchadas. Si, como Jesús, confiamos todo a la voluntad del Padre, el objeto de nuestra oración pasa a un segundo plano, y se manifiesta lo verdaderamente importante: nuestra relación él. Este es el efecto de la oración, transformar el deseo y modelarlo según la voluntad de Dios, aspirando sobre todo a la unión con él, que sale al encuentro de sus hijos lleno de amor misericordioso.»
(Catequesis de S.S. Francisco, 25 de mayo de 2016.).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy dialogaré con Jesús sobre todo aquello que llevo en mi corazón. Sea bueno, sea malo, lo dejaré en sus manos y tendré la esperanza y la certeza de que serán oídas con mucho amor.

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Lecturas del Viernes de la 32ª semana del Tiempo Ordinario. Ciclo A.

Lecturas del Viernes de la 32ª semana del Tiempo Ordinario

Primera lectura

Lectura del libro de la Sabiduría (13,1-9):

Eran naturalmente vanos todos los hombres que ignoraban a Dios y fueron incapaces de conocer al que es, partiendo de las cosas buenas que están a la vista, y no reconocieron al Artífice, fijándose en sus obras, sino que tuvieron por dioses al fuego, al viento, al aire leve, a las órbitas astrales, al agua impetuosa, a las lumbreras celestes, regidoras del mundo. Si, fascinados por su hermosura, los creyeron dioses, sepan cuánto los aventaja su Dueño, pues los creó el autor de la belleza; y si los asombró su poder y actividad, calculen cuánto más poderoso es quien los hizo; pues, por la magnitud y belleza de las criaturas, se descubre por analogía el que les dio el ser. Con todo, a éstos poco se les puede echar en cara, pues tal vez andan extraviados, buscando a Dios y queriéndolo encontrar; en efecto, dan vueltas a sus obras, las exploran, y su apariencia los subyuga, porque es bello lo que ven. Pero ni siquiera éstos son perdonables, porque, si lograron saber tanto que fueron capaces de averiguar el principio del cosmos, ¿cómo no encontraron antes a su Dueño?

Palabra de Dios

Salmo

Sal 18,2-3.4-5

R/. El cielo proclama la gloria de Dios

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R/.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los limites del orbe su lenguaje. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,26-37):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del hombre. Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa, que no baje por ellas; si uno está en el campo, que no vuelva. Acordaos de la mujer de Lot. El que pretenda guardarse su vida la perderá; y el que la pierda la recobrará. Os digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán.»
Ellos le preguntaron: «¿Dónde, Señor?»
Él contestó: «Donde se reúnen los buitres, allí está el cuerpo.»

Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, que mi corazón no se vaya detrás de falsos amores sino que, experimentando tu gran AMOR, viva siempre en Ti.

 

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Comían, bebían, compraban, vendían, plantaban y construían. ¿Está mal comer, beber, comprar, etc.? No. Entonces, si no está mal, ¿por qué recibieron el castigo?
Ellos se dedicaron a quitar de su corazón a Dios, se habían hecho dioses en sus vidas. Las necesidades de los hombres se volvieron más importantes que Dios. «Se fue detrás de sus amantes, olvidándose de mí» (Os. 2,15), se dejaron llevar por las cosas pasajeras. Amaron más a las creaturas que al creador. Ellos mismos fueron sus destructores. Fueron perdiendo poco a poco el amor, pues no tenían a Dios. No quisieron experimentar el amor de Dios en sus vidas para poder, después, amar sin límites. No se dejaron amar para poder amar.
El hombre siempre está en busca de amor, y no se cansa de buscarlo hasta que lo encuentra; pero muchas veces busca en el lugar equivocado. Cuando se experimenta el amor de Dios, el amor verdadero, lo único que uno puede hacer y quiere hacer, es corresponder con amor. Amor como el que ha recibido, pues el amor con amor se paga. No hay que dejar que nuestra vida se quede sin amor, que nuestro corazón deje de latir.
¿Por qué muchas veces me voy detrás de falsos amores, olvidándome del verdadero AMOR? ¿Cuáles son esos falsos amores que tengo en mi vida? ¿He experimentado el amor de Dios?

«No retroceder, no mirar hacia atrás, presenta el ejemplo de la mujer de Lot. También el autor de la Carta a los Hebreos recoge este consejo y dice: “Nosotros —los creyentes— no somos gente que retrocede, sino gente que siempre va hacia adelante”. Seguir siempre adelante por este camino, contemplando las bellezas, y con los hábitos que todos tenemos, pero sin divinizarlos porque acabarán. Así, pues, que sean estas pequeñas bellezas, que reflejan la gran belleza, nuestros hábitos para sobrevivir en el canto eterno, en la contemplación de la gloria de Dios»
(Homilía de S.S. Francisco, 13 de noviembre de 2015).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
En un breve examen de conciencia revisaré si tengo algunos falsos amores que me impidan amar a Dios sobre todas las cosas y trataré de corregirme.

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Prensa y publicaciones

Audiencia del 18 de noviembre 2015 La puerta santa es la puerta de la misericordia de Dios

papa fco y la paloma

Ciudad del Vaticano, 18 de noviembre de 2015 (Vis).-En el umbral del Jubileo del Año de la Misericordia, el Papa Francisco dedicó la catequesis de la audiencia general de los miércoles al sentido de la ”puerta santa”, como la que el Pontífice abrirá el próximo 8 de diciembre en la basílica de San Pedro. Esa gran puerta es la de la misericordia de Dios, que acoge nuestro arrepentimiento y nos da la gracia del perdón. Una puerta que está abierta generosamente, pero cuyo umbral debe atravesarse con valentía.

Francisco se refirió al reciente Sínodo de los Obispos, que ha dado a todas las familias, y a toda la Iglesia, un fuerte impulso para encontrarse ante el umbral de esta puerta abierta. La Iglesia ha sido animada a abrir sus puertas para salir con el Señor al encuentro de sus hijos e hijas en el camino, a veces inciertos, a veces extraviados, en estos tiempos difíciles. Y las familias cristianas, en particular, han sido alentadas a abir la puerta al Señor. Pero el Señor nunca fuerza la puerta, pide permiso para entrar por las nuestras pero ”sus” puertas están siempre abiertas.

Ahora bien, como señaló el Santo Padre, hay lugares en el mundo donde las puertas no se cierran con llave, pero hay muchos donde las puertas blindadas se han convertido en algo normal. Y en este sentido, subrayó que no nos debemos rendir a la idea de tener que aplicar este sistema a toda nuestra vida, a la vida de la familia, de la ciudad y de la sociedad. Y también de la Iglesia, porque una Iglesia inhóspita, así como una familia encerrada en sí misma, mortifica el Evangelio y vuelve árido el mundo.”¡Nada de puertas blindadas en la Iglesia- exclamó- Todo abierto!.”
La gestión de las “puertas” simbólicas – los umbrales, los pasos, las fronteras, – se ha vuelto crucial. La puerta, observó el Papa, debe proteger ciertamente, pero no rechazar . La puerta no debe ser forzada, por el contrario, hay que pedir permiso para entrar porque la hospitalidad brilla en la libertad de la acogida, y se ensombrece en la arrogancia de la invasión. La puerta se abre con frecuencia para ver si hay alguien fuera esperando, y tal vez no tiene el coraje, tal vez ni siquiera la fuerza para llamar. ”Cuanta gente ha perdido la confianza… para llamar a la puerta de nuestro corazón cristiano, a las puertas de las Iglesias… Les hemos quitado la confianza ¡Que no
suceda nunca!… Las puertas dicen muchas cosas de las casas y de la Iglesia”.

Nosotros mismos somos los guardianes y los servidores de la Puerta de Dios, que es Jesús, afirmó Francisco. Jesús es la puerta que nos permite entrar y salir porque el rebaño de Dios es un refugio, no una cárcel. Si nos acercamos a la puerta y escuchamos la voz de Jesús, estamos seguros de estar a salvo. Si el guardian escucha la voz del Pastor, abre y deja entrar a todas las ovejas que el Pastor lleva: a todas, incluidas las que se han perdido en los bosques más remotos, que el Buen Pastor ha ido a recoger. Las ovejas no las elige el guardián, sino el Buen Pastor. Pero también el guardian escucha la voz del Pastor. Y, en este sentido, podríamos decir que debemos ser como él. ”La Iglesia -subrayó- es la portera de la casa del Señor, no es la dueña de la casa del Señor.

El Papa reiteró al final de su catequesis que la Sagrada Familia de Nazaret sabía lo que significa una puerta abierta o cerrada, para lo que están esperando un hijo, para los que no tienen vivienda, para aquellos que tienen que escapar del peligro, y pidió a las familias cristianas que hicieran del umbral de su casa un pequeño signo de la gran puerta de la misericordia y de la acogida de Dios. Del mismo modo exhortó a la Iglesia a ser reconocida en todos los rincones de la tierra, ”como la guardiana de un Dios que llama, como la acogida de un Dios que no te da con la puerta en las narices, con la excusa de que no eres de casa”.

”Con este espíritu -concluyó- nos acercamos al Jubileo: habrá una puerta santa, pero es la puerta de la gran misericordia de Dios.Que también la puerta de nuestro corazón se abra para que todos recibamos el perdón de Dios y perdonemos a nuestra vez, acogiendo a todos a los que llaman a nuestra puerta”.

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Audiencia del 11 de noviembre 2016 La convivialidad de la familia.

papa fco y la paloma
Audiencia del 11 de noviembre 2016 La convivialidad de la familia
“Queridos hermanos y hermanas, buenos días
Hoy reflexionamos sobre una cualidad característica de la vida familiar que se aprende desde los primeros años de vida: la convivialidad, es decir, la actitud de compartir los bienes de la vida y a estar felices de poder hacerlo. Pero compartir, saber compartir es una virtud preciosa. Su símbolo, su “icono”, es la familia reunida en torno a la mesa doméstica. El compartir la comida –y por tanto, además de la comida también los afectos, las historias, los eventos…– es una experiencia fundamental. Cuando hay una fiesta, un cumpleaños, un aniversario, nos reunimos en torno a la mesa. El algunas culturas es costumbre hacerlo también para el luto, para estar cerca de quien vive el dolor por la pérdida de un familiar.
La convivialidad es un termómetro seguro para medir la salud de las relaciones: si en familia hay algo que no va bien o alguna herida escondida, en la mesa se entiende todo. Una familia que no come casi nunca junta, o en cuya mesa no se habla si no que se ve la televisión, o el smartphone, es una familia “poco familia”. Cuando los hijos en la mesa están pegados al ordenador, al móvil y no se escuchan entre ellos esto no es familia, es una pensión.
El Cristianismo tiene una especial vocación a la convivialidad, todos lo saben. El Señor Jesús enseñaba con gusto en la mesa, y presentaba algunas veces el reino de Dios como un banquete festivo. Jesús escogió la mesa también para entregar a sus discípulos su testamento espiritual, condensado en el gesto memorial de su Sacrificio: donación de su Cuerpo y de su Sangre como alimento y bebida de salvación, que nutren el amor verdadero y duradero.
En esta perspectiva, podemos decir que la familia es “de casa” a la misa, porque a la eucaristía lleva la propia experiencia de convivencia y la abre a la gracia de una convivialidad universal, del amor de Dios por el mundo. Participando en la eucaristía, la familia es purificada de la tentación de cerrarse en sí misma, fortalecida en el amor y en la fidelidad, y ensancha los confines de su propia fraternidad según el corazón de Cristo.
En nuestro tiempo, marcado por tantos cierres y demasiados muros, la convivialidad, generada por la familia y dilatada en la eucaristía, se convierte en una oportunidad crucial. La eucaristía y la familia que se nutren de ella pueden vencer los cierres y construir puentes de acogida y de caridad. Sí, la eucaristía de una Iglesia de familias, capaces de restituir a la comunidad la levadura activa de la convivialidad y de hospitalidad recíproca, es una escuela de inclusión humana que no teme confrontaciones. No existen pequeños, huérfanos, débiles, indefensos, heridos y desilusionados, desesperados y abandonados, que la convivialidad eucarística de las familias no pueda nutrir, restaurar, proteger y hospedar.
La memoria de las virtudes familiares nos ayuda a entender. Nosotros mismos hemos conocido, y todavía conocemos, qué milagros pueden suceder cuando una madre tiene una mirada de atención, servicio y cuidado por los hijos ajenos, además que a los propios. ¡Hasta ayer, bastaba una mamá para todos los niños del patio! Y además sabemos bien qué fuerza adquiere un pueblo cuyos padres están preparados para movilizarse para proteger a sus hijos de todos, porque consideran a los hijos un bien indivisible, que están felices y orgullosos de proteger.
Hoy, muchos contextos sociales ponen obstáculos a la convivialidad familiar. Es verdad, hoy no es fácil. Debemos encontrar la forma de recuperarla. En la mesa se habla. En la mesa se escucha. Nada silencio. Ese silencio que no es silencio de las monjas. Es el silencio del egoísmo. Cada uno a lo suyo, o a la televisión, o al ordenador y no se habla. Nada de silencio. Recuperar esa convivialidad familiar, aun adaptándola a los tiempos.
La convivialidad parece que se ha convertido en una cosa que se compra y se vende, pero así es otra cosa. Y la nutrición no es siempre el símbolo de un justo compartir de los bienes, capaz de alcanzar a quien no tiene ni pan ni afectos. En los países ricos somos impulsados a gastar en una nutrición excesiva, y luego gastamos de nuevo para remediar el exceso. Y este “negocio” insensato desvía nuestra atención del hambre verdadera, del cuerpo y del alma. Cuando no hay convivialidad hay egoísmo. Cada uno piensa en sí mismo. Es tanto así que la publicidad la ha reducido a un deseo de galletas y dulces. Mientras tanto, muchos hermanos y hermanas se quedan fuera de la mesa. ¡Es una vergüenza!
Miremos el misterio del banquete eucarístico. El Señor entrega su Cuerpo y derrama su Sangre por todos. Realmente no existe división que pueda resistir a este Sacrificio de comunión; solo la actitud de falsedad, de complicidad con el mal puede excluir de ello. Cualquier otra distancia no puede resistir al poder indefenso de este pan partido y de este vino derramado, sacramento del único Cuerpo del Señor. La alianza viva y vital de las familias cristianas, que precede, sostiene y abraza en el dinamismo de su hospitalidad las fatigas y las alegrías cotidianas, coopera con la gracia de la eucaristía, que es capaz de crear comunión siempre nueva con la fuerza que incluye y que salva.
La familia cristiana mostrará precisamente así la amplitud de su verdadero horizonte, que es el horizonte de la Iglesia Madre de todos los hombres, de todos los abandonados y los excluidos, en todos los pueblos. Oremos para que esta convivialidad familiar pueda crecer y madurar en el tiempo de gracia del próximo Jubileo de la Misericordia”.

El Papa pide a las familias que en la mesa se hable y no se use el móvil
En la audiencia de este miércoles, el Santo Padre ha reflexionado sobre la convivialidad, “bellísima virtud que nos enseña a compartir, con alegría, los bienes de la vida”

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Audiencia del miércoles 21 de octubre 2015. La promesa de amor y de fidelidad que el hombre y la mujer se hacen el uno al otro”

Papa Fco en audiencia

Audiencia del miércoles 21 de octubre

En la audiencia general, Francisco recuerda que ‘sin libertad no hay amistad, sin libertad no hay amor, sin libertad no hay matrimonio’
Por Redacción
Ciudad del Vaticano, 21 de octubre de 2015 (ZENIT.org)
El papa Francisco dedicó la catequesis de este miércoles a “la promesa de amor y de fidelidad que el hombre y la mujer se hacen el uno al otro”. En su reflexión semanal, el Pontífice destacó que “la fidelidad a las promesas es una verdadera obra maestra de la humanidad”. Por ello, dijo que “es necesario restituir el honor social a la fidelidad del amor”

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En la pasada meditación hemos reflexionado sobre las promesas importantes que los padres hacen a los niños, desde que ellos han sido pensados en el amor y concebidos en el vientre.

Podemos añadir que, mirándolo bien, toda la realidad familiar está fundada en la promesa: pensar bien esto, la identidad familiar está fundada en la promesa. Se puede decir que la familia vive de la promesa de amor y de fidelidad que el hombre y la mujer se hacen el uno al otro. Esta conlleva el compromiso de acoger y educar a los hijos; pero se lleva a cabo también en el cuidar a los padres ancianos, en el proteger y asistir a los miembros más débiles de la familia, en el ayudarse unos a otros para realizar las propias cualidades y aceptar los propios límites.

Y la promesa conyugal se extiende para compartir las alegrías y los sufrimientos de todos los padres, las madres y los niños, con generosa apertura en lo relacionado con la convivencia humana y el bien común. Una familia que se cierra en sí misma es como una contradicción, una mortificación de la promesa que la ha hecho nacer y la hace vivir. No olvidar nunca la identidad de la familia siempre es una promesa que se extiende y extiende a toda la familia y también a toda la humanidad.
En nuestros días, el honor de la fidelidad a la promesa de la vida familiar se presenta muy debilitada. Por una parte, por una malentendido derecho de buscar la propia satisfacción, a toda costa y en cualquier relación, se exalta como un principio no negociable de la libertad. Por otro lado, porque se fían exclusivamente de las constricciones de la ley los vínculos de la vida de relación y del compromiso por el bien común. Pero, en realidad, nadie quiere ser amado solo por los propios bienes o por obligación. El amor, como también la amistad, deben su fuerza y su belleza precisamente a este hecho: que generan una unión sin quitar la libertad. El amor es libre, la promesa de la familia es libre. Y esta es la belleza. Sin la libertad no hay amistad, sin libertad no hay amor, sin libertad no hay matrimonio. Por tanto, libertad y fidelidad no se oponen la una a la otra, es más, se sostienen la una a la otra, tanto en las relaciones personales, como en las sociales. De hecho, pensemos en los daños que producen, en la civilización de la comunicación global, la inflación de promesas mantenidas, en varios campos y la indulgencia por la infidelidad a la palabra dada y a los compromisos tomados.

Sí, queridos hermanos y hermanas, la fidelidad es una promesa de compromiso que se auto-cumple, creciendo en la libre obediencia a la palabra dada. La fidelidad es una confianza que “quiere” ser realmente compartida, y una esperanza que “quiere” ser cultivada junta. Y hablando de fidelidad me viene a la mente lo que nuestros ancianos , nuestros abuelos cuentan ‘esos tiempos cuando se hacía un acuerdo, un apretón de manos era suficiente, porque había fidelidad a las promesas’. Y esto que es un hecho social también tiene su origen en la familia, en el apretón de manos del hombre y la mujer para ir adelante juntos toda la vida. ¡La fidelidad a las promesas es una verdadera obra maestra de la humanidad! Si miramos a su belleza audaz, estamos asustados, pero si despreciamos su valiente tenacidad, estamos perdidos. Ninguna relación de amor –ninguna amistad, ninguna forma de querer, ninguna felicidad del bien común– alcanza a la altura de nuestro deseo y de nuestra esperanza, si no llega a habitar este milagro del alma. Y digo “milagro”, porque la fuerza y la persuasión de la fidelidad, a pesar de todo, no termina de encantarnos y de sorprendernos. El honor a la palabra dada, la fidelidad a la promesa, no se pueden comprar y vender. No se pueden obligar con la fuerza, pero tampoco cuidar sin sacrificio.

Ninguna otra escuela puede enseñar la verdad del amor, si la familia no lo hace. Ninguna ley puede imponer la belleza y la herencia de este tesoro de la dignidad humana, si la unión personal entre amor y generación no la escribe en nuestra carne.
Hermanos y hermanas, es necesario restituir el honor social a la fidelidad del amor, restituir honor social a la fidelidad del amor. Es necesario restar clandestinidad al milagro cotidiano de millones de hombres y mujeres que regeneran su fundamento familiar, del cuál vive cada sociedad, sin estar en grado de garantizarlo de ninguna manera. No es casualidad, este principio de fidelidad a la promesa del amor y de la generación está escrito en la creación de Dios como una bendición perenne, a la cual está confiada el mundo.

Si san Pablo puede afirmar que en la unión familiar está misteriosamente revelada una verdad decisiva también para la unión del Señor y de la Iglesia, quiere decir que la Iglesia misma encuentra aquí una bendición para cuidar y de la cual siempre se aprende, antes aún de enseñarla. Nuestra fidelidad a la promesa está siempre confiada a la gracia y la misericordia de Dios. El amor por la familia humana, en la buena y en la mala suerte, ¡es un punto de honor para la Iglesia! Dios nos conceda estar a la altura de esta promesa.

Y rezamos por los Padres del Sínodo: el Señor bendiga su trabajo, desempeñado con fidelidad creativa, en la confianza que Él el primero, el Señor, es fiel a sus promesas. Gracias

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Religión y Familia

Halloween, ¿fiesta cristiana, pagana, satánica o una simple fiesta de disfraces?. ¿Cuál es la verdad?

Todos los santos 4
Halloween y el cristianismo

Una fiesta:

1. Consumista. Materialismo.
2. Satánica, ocultista, brujas.
3. Simple fiesta de disfraces y dulces
4. Cristiana

Es impresionante el poder de la publicidad en nuestro medio que nos lleva a comprar, a pensar y a vivir de una manera en la que ni siquiera hemos reflexionado. Cuando nos damos cuenta estamos atrapados por el consumismo, el cual no respeta edad, nacionalidad o creencia religiosa. Se vale de cualquier elemento para atraer nuestra atención con el fin de vender. El problema es que muchas veces, los que salimos más perjudicados con esto somos los cristianos.

Entre los ejemplos que podríamos mencionar están la Navidad y la fiesta de Todos los Santos. En la primera nos damos cuenta, con bastante tristeza, que el día de Navidad, estamos llenos de regalos, sin un centavo en la bolsa y lo peor, es que nuestra actividad “compradora” ha dejado de lado la preparación espiritual para la fiesta del “nacimiento de Cristo”. Se ha cambiado su figura por un Santa Claus y la cena de Navidad consiste en el intercambio de regalos y una exquisita cena (si ésta es posible dado que ya se gastó uno todo el aguinaldo y las tarjetas de crédito están hasta el tope). De manera que nuestra fiesta cristiana, poco a poco se ha ido transformando en una fiesta comercial, en la que muchas veces el único ausente es precisamente el festejado: Cristo.

Caso semejante sucede con la celebración de “Todos los Santos” en donde vemos que al aproximarse el 31 de Octubre las tiendas se ven llenas de: mascaras, trajes de monstruos, atuendos de brujas, calabazas con expresiones terroríficas, etc., en fin, de artículos que poco tendrían que ver con nuestra fe y con la fiesta que se celebrará.

Dado que nos acercamos a esta fecha, quisiera compartir contigo algunos elementos de reflexión que nos lleven a valorar nuestra fe y a no dejarnos influenciar por el mercantilismo que puede incluso cambiar o destruir nuestra fe y nuestras costumbres.

Un poco de historia

Podemos considerar que celebración del Halloween tiene dos orígenes que en el transcurso de la historia se fueron mezclaron.

a. Origen Pagano

Por un lado encontramos que el origen pagano podríamos atribuirlo a la celebración Celta, llamada “Samhain” y que tenía como objetivo dar culto a los muertos. La invasión de los Romanos (46 A.C) a las Islas Británicas dio como resultado la mezcla de la cultura Celta, la cual con el tiempo terminó por desaparecer. Su religión llamada Druidismo, con la evangelización terminó por desaparecer en la mayoría de las comunidades Celtas a finales del siglo II.

Sobre la religión de los Druidas, no sabemos mucho pues no escribieron sobre ella, todo se pasaba de generación en generación. Sabemos, que las festividades del Samhain se celebraban muy posiblemente entre el 5 y el 7 de Noviembre (a la mitad del equinoccio de verano y el solsticio de invierno) con una serie de festividades que duraban una semana, finalizando con la fiesta de “los muertos” y con ello se iniciaba el año nuevo Celta. Esta fiesta de los muertos era una de sus festividades principales pues celebraban lo que para nosotros sería el “cielo y la tierra” (conceptos que llegaron sólo con el cristianismo). Para ellos el lugar de los muertos era un lugar de felicidad perfecta en la que no había hambre ni dolor. Los celtas celebraban esta fiesta con ritos en los que, los sacerdotes druidas, sirviendo como “médium”, se comunicaban con sus antepasados esperando ser guiados en esta vida hacia la inmortal. Se dice que los “espíritus” de los muertos venían en esa fecha a visitar sus antiguos hogares.

Creían que aquella noche el dios de la muerte permitía a los muertos volver a la tierra fomentando un ambiente de muerte y terror. La separación entre los vivos y los muertos se disolvía aquella noche y haciendo posible la comunicación entre unos y otros. Según la religión celta, las almas de algunos difuntos estaban atrapadas dentro de animales feroces y podían ser liberadas ofreciéndole a los dioses sacrificios de toda índole, incluso sacrificios humanos. Sin duda Samhein no es otro sino el mismo demonio que en todas las épocas busca implantar la cultura de la muerte.

Aquellos desafortunados también creían que esa noche los espíritus malignos, fantasmas y otros monstruos salían libremente para aterrorizar a los hombres. Para aplacarlos y protegerse se hacían grandes hogueras. Estas hogueras tuvieron su origen en rituales sagrados de la fiesta del sol. Otras formas de evitar el acoso de estos macabros personajes era preparándole alimentos, montando macabras escenografías y disfrazándose para tratar de asemejarse a ellos y así pasar desapercibidos sus miradas amenazantes.

¿Como sabía aquella gente la apariencia de brujas, fantasmas y monstruos?. Al no conocer al verdadero Dios vivían aterrorizados ante las fuerzas de la naturaleza y las realidades del sufrimiento y la muerte. De alguna forma buscaban desahogar aquella situación dándole expresión en toda clase de fantasías. Todo lo feo, lo monstruoso y lo amenazante que se puede imaginar en figuras de animales y seres humanos constituye la base para darle riendas libres a la imaginación del terror.

b. Origen Cristiano

Desde el siglo IV la Iglesia de Siria consagraba un día a festejar a “Todos los Mártires”. Tres siglos más tarde el Papa Bonifacio IV (+615) transformó un templo romano dedicado a todos los dioses (panteón) en un templo cristiano dedicándolo a “Todos los Santos”, a todos aquellos que nos habían precedido en la fe. La fiesta en honor de Todos los Santos, inicialmente se celebraba el 13 de Mayo, pero fue el Papa Gregorio III (+741) quien la cambió de fecha al 1º de Noviembre, que era el día de la “Dedicación” de la Capilla de Todos los Santos en la Basílica de San Pedro en Roma. Más tarde, en el año 840, el Papa Gregorio IV ordenó que la Fiesta de “Todos los Santos” se celebrara universalmente. Como fiesta mayor, ésta también tuvo su celebración vespertina en la “vigilia” para preparar la fiesta (31 de Octubre). Esta vigilia vespertina del día anterior a la fiesta de Todos los Santos, dentro de la cultura anglosajona se tradujo al inglés como: “All Hallow’s Even” (Vigilia de Todos los Santos). Con el paso del tiempo su pronunciación fue cambiando primero a “All Hallowed Eve”, posteriormente cambio a “All Hallow Een” para terminar en la palabra que hoy conocemos “Halloween”.

Por otro lado ya desde el año 998, San Odilo, abad del monasterio de Cluny, en el sur de Francia, había añadido la celebración del 2 de Noviembre, como una fiesta para orar por las almas de los fieles que habían fallecido, por lo que fue llamada fiesta de los “Fieles Difuntos” la cual se difundió en Francia y luego en toda Europa.

Halloween en nuestros días

Si analizamos la actual celebración del Halloween veremos que poco tiene que ver con sus orígenes. De ellos sólo ha quedado el hecho de la celebración de los muertos pero dándole un carácter TOTALMENTE distinto al que tuvo en sus orígenes y agregándole poco a poco una serie de elementos que han distorsionado totalmente la fiesta, sea “de los muertos (difuntos)” como de “todos los santos”.

Entre los elementos que se le han agregado, tenemos por ejemplo, la tradición de “disfrazarse”, misma que muy posiblemente nació en Francia entre los siglos XIV y XV para la celebración de la Fiesta de “Todos los Santos”. Durante esta época Europa fue flagelada por la plaga bubónica o “peste bubónica” (también conocida como “la muerte negra”) en la cual murió alrededor de la mitad de la población. Esto creó en los católicos un gran temor a la muerte y una gran preocupación por esta. Se multiplicaron las “misas” en la fiesta de los “Fieles Difuntos” (2 de Noviembre) y nacieron muchas representaciones artísticas que le recordaban a la gente su propia mortalidad.

Estas representaciones eran conocidas como la “Danza de la Muerte”. Dado el espíritu “burlesco” de los franceses, en la víspera de la fiesta de los “Fieles Difuntos”, se adornaban las paredes de los cementerios con imágenes en las cuales se veía al diablo guiando una cadena de gente: Papas, reyes, damas, caballeros, monjes, campesinos, leprosos, etc. (la muerte no respeta a nadie), y los conducía hacia la tumba. Estas representaciones eran hechas también basándose en cuadros plásticos, con gente disfrazada de personalidades famosas y en las distintas etapas de la vida, incluida la muerte a la que todos debían de llegar.

Al parecer la tradición “dulce o travesura” (Trick or Treat), tiene su origen en la persecución que hicieron los protestantes en Inglaterra (1500-1700) contra los católicos. En este período en Inglaterra los católicos no tenían derechos legales: no podían ejercer ningún puesto público y los perseguían con multas, impuestos elevados y hasta cárcel. El celebrar misa era una ofensa capital y cientos de sacerdotes fueron martirizados.

Un incidente, producto de esta persecución y de la defensa del catolicismo fue el intento de hacer volar al rey protestante Jaime I y su Parlamento con “pólvora de cañón”, marcando así el inicio de un levantamiento católico contra sus opresores. Sin embargo el “Plan pólvora de cañón” (“Gunpowder Plot”) fue descubierto en Noviembre 5, 1605, cuando el que cuidaba la pólvora, un convertido descuidado, llamado Guy Fawkes, fue capturado y ahorcado. Esto generó una fiesta que muy pronto se convirtió en una gran celebración en Inglaterra (incluso hasta nuestros días). Muchas bandas de protestantes, ocultos con máscaras, celebraban esta fecha visitando a los católicos de la localidad y exigiéndoles cerveza y pasteles para su celebración, diciéndoles: “Trick or Treat”. Más tarde el “Día de Guy Fawkes” llegó a las colonias con los primeros colonos que llegaron a América trasladándose al 31 de octubre para unirla con la fiesta del Halloween.

Podemos entonces darnos cuenta que la actual fiesta del “Halloween” es producto de la mezcla de muchas tradiciones que los inmigrantes trajeron a los Estados Unidos desde los inicios del 1800, tradiciones que ya han quedado olvidadas en Europa pues sólo tienen sentido en la integración que la cultura americana le ha dado en esta celebración.

Nuevos elementos de Halloween

Muy posiblemente, producto de su identificación con la fiesta de los Druidas, en la cual se “invocaba” a los muertos y los mismos sacerdotes servían de médium, esta celebración del 31 de Octubre, se ha ido identificando con diversos grupos “neo paganos” y peor aun, con celebraciones satánicas y ocultistas.

El festival a “Samhain” llamado hoy en día el “festival de la muerte” es reconocido por todos los satanistas, ocultistas y adoradores del diablo como víspera del año nuevo para la brujería. Anton LaVey, autor de la “La Biblia Satánica” y sumo sacerdote de la Iglesia de Satanás, dice que hay tres días importantes para los satanistas: (1) Su cumpleaños; (2) El 30 de Abril y (3) el más importante, Halloween. LaVey dice que es en esta noche que los poderes satánicos, ocultos y de brujería están en su nivel de potencia más alto. Y que cualquier brujo u oculista que ha tenido dificultad con un hechizo o maldición normalmente puede tener éxito el 31 de Octubre, porque Satanás y sus poderes están en su punto más fuerte esta noche.

Por otro lado el 31 de Octubre, de acuerdo a la enciclopedia “World Book”, Halloween es la víspera del año nuevo para la brujería y dice que es el principio de todo lo que es “frío, oscuro y muerto”.

Hollywood ha contribuido también a la distorsión de esta fiesta creando una serie de películas como “Halloween” en las cuales la violencia gráfica, los asesinatos, etc., crean en el espectador en estado de angustia y ansiedad. No podemos decir que estas películas son solo para adultos, pues es una realidad que dada nuestra cultura y el relajamiento en la censura pueden ser vistas, muchas de estas, incluso en la televisión comercial creando en los niños miedo y sobre todo una idea errónea de la realidad.

Esta fiesta se ha ligado de tal manera al ocultismo que es un hecho comprobado que la noche del 31 de Octubre en muchos países se realizan misas negras, cultos espiritistas, y otras reuniones relacionadas con el mal y el ocultismo.

Podemos darnos cuenta, entonces que queriendo o no, estos elementos se han mezclado también en la celebración actual del Halloween y como producto de su influencia, se han agregado a los disfraces, las tarjetas y todos los elementos comerciales: las brujas, los gatos negros, los vampiros, los fantasmas y toda clase de monstruos terroríficos, muchos de ellos con expresiones verdaderamente satánicas.

Para nuestra reflexión

Ante todos estos elementos que componen hoy la fiesta del “Halloween” nos preguntamos:

¿Es que, en aras de la diversión podemos aceptar que los niños al visitar las casas de los vecinos, les EXIJAN dulces a cambio de no hacerles un daño (rayar las paredes, romper huevos en las puertas, etc.)?

¿Qué experiencia (moral o religiosa) queda en el niño que para “divertirse” ha usado disfraces de diablos, brujas, muertos, monstruos, vampiros y demás personajes relacionados principalmente con el mal y el ocultismo, sobre todo cuando la televisión y el cine identifican estos disfraces con personajes contrarios a la sana moral y ni que decir de la fe y los valores del evangelio (paz , justicia, amor, lealtad, bondad, etc.)?

¿Cómo podríamos justificar como padres de una familia cristiana que nuestros hijos, en el día de Halloween, hagan daño a las propiedades ajenas? ¿No seríamos totalmente incongruentes con la educación que hemos venido proponiendo en la cual se debe respetar a los demás y que las travesuras o maldades no son buenas? ¿No sería esto aceptar que una vez al año se puede hacer lo prohibido?

Con los disfraces y la identificación que tienen estos con Hollywood, ¿no estamos promoviendo en la conciencia de los pequeños que el mal y el demonio son sólo fantasías, parte de un mundo irreal que nada tiene que ver con nuestras vidas y que por lo tanto no nos afectan?

¿Que experiencia religiosa o moral, queda después de la fiesta del Halloween? ¿No es esta otra forma de relativismo religioso con la cual vamos permitiendo que nuestra fe y nuestra vida cristiana se vean debilitadas?

Si aceptamos todas estas ideas, y las relativizamos, en “aras de la diversión de los niños”, ¿cómo podremos corregir y hacerle ver a nuestros hijos el mal que se esconde detrás del “juego” de la “Ouija” que pone en grave peligro su vida espiritual? ¿O que diremos al joven que durante toda su infancia “jugó” al Halloween, cuando este visita a los brujos, hechiceros, médiums, y los que leen las cartas, todos ellos contrarios a la fe y a la vida cristiana?

Es que nosotros como cristianos, mensajeros de la paz, del amor, de la justicia, portadores de la luz para el mundo, ¿podemos identificarnos con esta fiesta en donde todos sus elementos, hoy por hoy, hablan de temor, injusticia, miedo, y oscuridad?

Si somos sinceros con nosotros mismos y buscamos ser fieles a nuestra fe y a los valores del Evangelio, tendríamos que concluir que la ACTUAL fiesta del “Halloween” no sólo no tiene nada que ver con la celebración que le dio origen, sino que incluso es nociva y contraria a la fe y la vida cristiana.

Ante esta realidad que inunda nuestro medio y que es promovida sin medida por el consumismo en el que estamos envueltos nos preguntamos: ¿Qué podemos hacer? ¿Taparnos los ojos para no ver la realidad? ¿Buscar buenas excusas para justificar su presencia y no darle mayor importancia, que al cabo que es un juego mientras que ésta se sigue esparciendo por el mundo como un reguero de pólvora? ¿Prohibirles a nuestros hijos que no participen en ella mientras que muchos de sus vecinitos y amigos ese día estarán en la calle y ellos no? ¿Serían capaces los niños de entender todos los peligros que corren y el por qué de nuestra negativa a la vivencia de la fiesta?

Creo que la respuesta no es sencilla, sin embargo Jesús nos dijo: “Sean mansos como la paloma y astutos como la serpiente”. Por ello quisiera proponerte una experiencia que realizamos en mi parroquia y que nos dio muy buen resultado para devolverle el sentido original a la fiesta del “All Hallow’s eve”.

Lo primero que hicimos es organizar una catequesis con los niños en los días anteriores a la fiesta, haciéndoles ver la importancia de celebrar a nuestros santos, como vencedores de la fe, como verdaderos “héroes” del cristianismo. Cómo para ellos no fue fácil el ser buenos cristianos, pero que con la gracias de Dios es posible. Por ello nosotros los celebramos el día 1º de Noviembre.

Les hicimos ver lo negativo que hay en la fiesta del Halloween de la manera en que se festeja actualmente. Les dijimos que así no era al principio. Que muchos elementos contrarios a nuestra fe y a nuestros valores cristianos se habían mezclado en ella. Les hicimos ver que Dios quiere que seamos buenos y que no nos identifiquemos ni con las brujas ni con los monstruos, pues nosotros somos sus hijos. Les leímos a los niños algunos de los pasajes en los cuales Jesús expulsa a los demonios para hacerles ver que esto es malo y contrario a nuestra fe.

Para la fiesta del Halloween invitamos a que todos se disfrazaran de algún personaje bíblico o de alguna persona que ellos supieran que había sido buena y que por lo tanto seguramente estaría ya en el cielo (por supuesto que no faltaron trajes de Superman, Batman, etc.). Cada uno de los participantes debía dar una explicación de por que había venido vestido de esta manera.

A cada uno de los niños les dimos una bolsita de dulces los cuales deberían repartir en las casas que se iban a visitar. Les hicimos ver que Jesús nos enseñó a dar, pues el mismo se dio hasta la misma muerte, que nosotros y todos los santos, los hombres buenos tienen más alegría en dar que en recibir. Al llegar a la casa que se habría de visitar, se saludaba a la gente diciéndoles: “Dios te ama” y se les daba un caramelo.

Al final, hubo una gran fiesta con los papás, y con toda la gente que participó en el Halloween. Se dieron premios a los mejores disfraces y a las mejores explicaciones de “por qué” se habían disfrazado de esta manera. La fiesta fue un éxito y todos salimos con una experiencia muy positiva y sobre todo muy cristiana. De esta manera, reintegramos el valor verdadero de la fiesta, celebrando la “Vigilia de Todos los Santos” o “Halloween”.

¿No podrías tú hacer los mismo y juntar a los vecinitos, primos y amiguitos de tus hijos y organizar un verdadero “Halloween” en tu barrio? Alguien tiene que empezar a cambiar nuestra cultura y reintegrarle el carácter cristiano que ha ido perdiendo. En estos tiempos de crisis, Jesús nos exige comprometernos con él y con su evangelio. Cada uno tiene que tomar su puesto en la reevangelización de nuestra cultura. No nos podemos quedar cruzados de brazos viendo cómo nuestra familia se hunde poco a poco y de manera casi imperceptible en el relativismo, en el materialismo y el paganismo práctico. No permitamos que la comercialización y las fuerzas contrarias a nuestra fe nos lleven a vivir cosas que, lejos de ayudarnos, ponen en riesgo nuestra felicidad y la de nuestra familia. Recobremos nuestros valores para ser cristianos auténticos, aunque para ello tengamos que ir en contra del mundo y sus ideas. Recordemos que el mismo Jesús oró a su Padre para que lo pudiéramos hacer:

“Padre, yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado; porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del Maligno. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad”. Jn 17,14-17

LA VISPERA DE TODOS LOS SANTOS – 31 DE OCTUBRE

En estos días he visto muchos comentarios sobre el Halloween. Yo les propongo una forma nueva de vivir la Víspera de todos los Santos, es decir el 31 de Octubre:

1.- Ve a Misa, aprovecha para confesarte. El 1 de Noviembre es domingo y puede ser una excelente inicio de mes.

2.- Dedícale una hora a Jesús Eucaristía. Reza por tu familia, reza por las vocaciones en tu familia y por último pídele a Dios que te ilumine para hacer un apostolado.

3.-Prepárate para recibir a los niños que toquen a tu puerta y ábreles cómo lo haría Jesús.

4.-La preparación consiste en tener dulces en cantidad, porque por eso van, en segundo lugar ten una imagen de la Virgen, ten preparado un altar a ella o a Jesús en la entrada de tu casa.

5.-Imprime estampas de santos con alguna oración, ten suficientes para los niños y sus acompañantes. Puedes encontrar muchas imágenes de santos en la siguiente dirección en Internet:

http://rincondelaoracion.blogspot.mx/search/label/Estampas

6.- Ya que este preparado cuando toquen el timbre, invoca al Espíritu Santo con la siguiente oración: Espíritu Santo, inspirarme lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, cómo debo obrar para procurar el bien de los hombres, el cumplimiento de mi misión y el triunfo del reino de Cristo, Amén.

7.- Abre la puerta con una sonrisa en tu cara y en tu corazón.

8.- Diles la alegría que significa que hayan tocado tu puerta y que con gusto les darás algunos dulces, pero que se los tienen que ganar.

9.- Invítalos a rezar un Padre Nuestro, una Ave María y Gloria.

10.- Reparte a cada uno una estampa de un Santo.

11.-Deles un dulce y despídalos con mucha alegría.
Espero que tengan una fabulosa víspera de todos los santos. Si te gusta la iniciativa compártela con todos tus contactos.
No solo nos dediquemos a decir lo que está mal… sino propongamos algo nuevo para evitarlo.

Autor: Ernesto María Caro, Sac. Y Tere Fernández

Bibliografía

Righetti M., Storia Liturgica II, Milano 1946.

Houlier J., St. Odilon et la Fête des Morts, Revue Grégorien 28(1949).

Radó P., Enchiridion Liturgicum 2, Rome 1961.

Coglan, Ronan, “A Dictionary of Irish Myth and Legend”, Dublin,1979

Cosman, Madeleine Pelner, “Medieval Holidays and Festivals”, New York: Charles Scribner’s Sons, 1980

Dineen, Rev. Patrick S.,M.A, “An Irish English Dictionary”, Dublin: The Irish texts Society, 1927

MacCana, Proinsias, “Celtic Mythology”, London: The Hamlyn Publishing Group Limited, 1970

MacNeill, Maire’, “The Festival of Lughnasa”, Dublin: Comhairle Bhealoideas Eireann,1982

Powell, T.G., E., “The Celts”, New York: Thanes & Hudson,1980

Catherine Chambers, All Saints, All Souls, and Halloween (World of Holidays), Raintree, 1997

Jack Santino, Halloween and Other Festivals of Death and Life, Univ. Of Tenessee 1994

New Catholic Encyclopedia, Voz: all saints, Feast /All Souls’ day.

Melton, Gordon. 1993 Encyclopedia of American Religions; Voz: “Church of Satan”

http://www.neopagan.net/Halloween.HTML http://www.dcls.org/holidays/halloween/ http://morrigan.alabanza.com/imbas/samhain.htm
(Con abundante bibliografía) http://www.neopagan.net/Halloween.HTML
Isaac Bonewits, “The Real Origins of Halloween, V. http://www.geocities.com/Athens/Delphi/6696/rowan.htm
Rowan Moonstone, “The Origins of Halloween”.

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Normas de etiqueta en las redes sociales-

celulares amigos
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La educación y la Tecnología

Normas de etiqueta en las redes sociales
Netiqueta de PantallasAmigas para una mejor convivencia en las redes sociales.

Netiqueta es un compendio de indicaciones para guardar las buenas formas en Internet

Por: Jorge Flores Fernández, Fundador y Director de PantallasAmigas | Fuente: Catholic.net

Netiqueta quiere decir “normas de etiqueta en la Red” o, de otra manera, compendio de indicaciones para guardar las buenas formas en Internet. Se trata de un conjunto de sugerencias que nace por convenio entre las personas que comparten un espacio común, una aplicación, un servicio determinado en Internet. No tienen validez legal y son complementarias a las normas generales de uso, las reglas del servicio, que pueda tener cada website o servicio online. Si no se respetan, se pueden causar molestias y la persona responsable puede ser ignorada e incluso repudiada por el resto de la comunidad de usuarios.

Son pautas que facilitan la comunicación y la convivencia digital. Cuando el conjunto de personas que comparten un lugar en la Red las respetan, el ambiente es mucho más agradable, satisfactorio e interesante. Es por ello que han surgido de manera espontánea desde el inicio de la comunicación online. Las hay generales para Internet o específicas para las redes sociales, los chats, los foros, los blogs… Son convenios que cambian con el paso del tiempo debido a la evolución de la Red y sus aplicaciones y, por supuesto, al cambio en las características e intereses del conjunto de usuarios que las comparten.

La Netiqueta Joven para Redes Sociales ofrece pautas para la convivencia online y sirve de referente para el ejercicio de la ciudadanía digital. No se trata de una lista de consejos de seguridad para evitar riesgos propios o ajenos. Sin embargo, las buenas formas, la cortesía y el respeto por los demás implican también no perjudicar su seguridad ni privacidad. Al mismo tiempo, es preciso ayudar a los demás a que sean buenos convecinos online y no nos causen molestias, ni siquiera de manera involuntaria.

La Netiqueta Joven para Redes Sociales está pensada por y para los adolescentes y jóvenes que disfrutan de su vida online en redes sociales como Twitter, Facebook, Instagram, YouTube… Tiene como finalidad mejorar su experiencia online en estos nuevos entornos de socialización intensiva. Contribuye a mejorar la ciberconvivencia y a evitar conflictos, potencia el sentimiento de pertenencia a la comunidad y de corresponsabilidad, y deviene, en definitiva, en el ejercicio y construcción de la ciudadanía digital activa como garante imprescindible de los derechos y deberes individuales y colectivos.

Cuenta con 16 enunciados articulados en tres fines principales:

Guardar consideración y respeto por las demás personas.
Preservar la privacidad ajena.
Contribuir al buen ambiente de la Red.

Netiqueta de PantallasAmigas:

Muestra consideración y respeto hacia los demás:

1) Pide permiso antes de etiquetar fotografías subidas por otras personas.

Puede ser que a pesar de estar publicadas online no sea conveniente estar etiquetado para alguien.

2) Utiliza las etiquetas de manera positiva, nunca para insultar, humillar o dañar a otras personas.

Ayuda a crear el ambiente agradable y de confianza que a todos nos gusta compartir.

3) Mide bien las críticas que publicas. Expresar tu opinión o una burla sobre otras personas puede llegar a vulnerar sus derechos e ir contra la Ley.

La libertad de expresión termina donde comienzan los derechos de los demás. La injuria, la calumnia y otras acciones contra el honor o la intimidad son delitos.

4) No hay problema en ignorar solicitudes de amistad, invitaciones a eventos, grupos, etc.

Si lo hacen contigo, no insistas ni pidas explicaciones.

5) Evita la denuncia injusta como SPAM para no perjudicar a quienes hicieron comentarios correctos.

La información abundante, interesante y veraz es un tesoro.

6) Usa las opciones de denuncia cuando esté justificada la ocasión.

Realizar acusaciones a la ligera o de manera injusta genera desconfianza y enfado.

Cuida la privacidad de las demás personas:

7) Pregúntate qué información de otras personas expones y asegúrate de que no les importa.

En ocasiones contamos aspectos de nuestra vida con otras personas o de la vida de los demás sin tener en cuenta cómo les puede afectar que eso se sepa. Respeta la privacidad de los demás como te gustaría que respetasen la tuya.

8) Para etiquetar a otras personas debes hacerlo sin engaño y asegurarte de que no les molesta que lo hagas.

Cuando etiquetas a alguien estás aportando mucha información que además, en muchos casos, se propaga de forma inesperada e incómoda.

9) No puedes publicar fotos o vídeos en las que salgan otras personas sin tener su permiso, como regla general.

La imagen (fotografía, vídeo…) de cada cual es un dato personal y el derecho a decidir cómo se utiliza le pertenece a esa persona en exclusiva.

10) Antes de publicar una información que te han remitido de manera privada, pregunta si lo puedes hacer.

En las redes sociales, la información circula con demasiada velocidad de un lado a otro y lo que es privado se puede convertir en un secreto a voces.

Contribuye al buen ambiente de la Red:

11) Facilita a los demás el respeto de tu privacidad e intimidad. Comunica a tus contactos, en especial a los nuevos, cómo quieres manejarlas.

Deja claro tu criterio para que lo puedan respetar diciéndoles qué cosas no admites como, por ejemplo, que reutilicen fotos que puedan ver en tus álbumes privados, que te etiqueten sin permiso o que expongan datos acerca de ti en páginas a la vista de otros.

12) Recuerda que escribir todo en mayúsculas puede interpretarse como un grito.

Se trata de un acuerdo, de una norma no escrita que muchas personas utilizan. Tenerla en cuenta no supone esfuerzo y ayuda a entenderse bien en cualquier circunstancia.

13) Usa los recursos a tu alcance (dibujos, símbolos, emojis, emoticonos…) para expresarte mejor y evitar malentendidos.

El estado de ánimo, las diferencias culturales o sociales, las experiencias previas… pueden dificultar la comunicación entre dos personas, más aún si ni están cara a cara. Comprender y utilizar símbolos de apoyo te ayudará a esquivar problemas por malas interpretaciones.

14) Ante algo que te molesta, trata de reaccionar de manera calmada y no violenta.

Nunca actúes de manera inmediata ni agresiva. A veces las cosas no son como parecen. Puede que simplemente busquen la provocación o el engaño y si se reacciona mal habrán conseguido su objetivo. Puede tratarse también de errores o acciones no intencionadas.

15) Dirígete a los demás con respeto, sobre todo a la vista de terceros.

Si alguien comete algún error, imprudencia o te molesta, sé amable al hacérselo ver y, si es posible, hazlo en privado.

16) Lee y respeta las normas de uso de la Red Social.

No todas las redes sociales (Twitter, Facebook, Instagram, YouTube…) tienen las mismas reglas. Sin embargo, siempre son las reglas de juego de obligado cumplimiento para todos.

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Enseñar a vivir en cristiano a la nueva generación tecnológica

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La educación y la Tecnología

Enseñar a vivir en cristiano a la nueva generación tecnológica
Educación y tecnología

Sería poco eficaz prohibir simplemente el uso de las tecnologías digitales –la privación no siempre es vía de educación–, por el contrario, resulta mejor aprender a aprovecharlas, sacándoles partido, siguiendo el consejo del Santo Padre Francisco, que dice que comunicar bien puede ayudarnos a «conocernos mejor entre nosotros, a estar más unidos»

Por: Juan Carlos Vásconez (@jucavas ) | Fuente: Catholic.net

INTRODUCCIÓN

Ya no concebimos la vida sin tecnología. Ir por la calle hablando por teléfono, hacer gestiones a distancia, recorrer virtualmente el lugar al que iremos de vacaciones… son pequeñas acciones que poco a poco hemos ido incorporando a nuestra rutina diaria. Los niños y adolescentes no han vivido estos cambios, sino que desde siempre han sido parte de su vida.

Enseñar a vivir cristianamente a las nuevas generaciones es una tarea apasionante y no tan sencilla como parece a primera vista. Consiste en facilitar que los chicos formen criterios verdaderos y firmes, que les ayuden a sortear los engaños y seducciones del consumismo y del libertinaje; es procurar que adquieran hábitos sanos en todos los aspectos de la vida.

Educar cristianamente no es domesticar, sino ayudar a buscar y vivir la verdad y el bien, el amor y la belleza integral: la excelencia. Por lo tanto, sería poco eficaz prohibir simplemente el uso de las tecnologías digitales –la privación no siempre es vía de educación–, por el contrario, resulta mejor aprender a aprovecharlas, sacándoles partido, siguiendo el consejo del Santo Padre Francisco, que dice que comunicar bien puede ayudarnos a «conocernos mejor entre nosotros, a estar más unidos»[1].

El camino adecuado será acompañar a los más jóvenes para que adquieran una conciencia recta, y prepararles para el día a día. Aunque se trate de explicar las razones de todo, a veces habrá pautas, reglas o sugerencias cuyo sentido o utilidad no se entiendan de forma inmediata sino que será necesario el paso del tiempo para deducir los porqués; es la hora de fiarse de los mayores, solo con confianza en sus padres y educadores los chicos aprenderán a desenvolverse con naturalidad y sentido cristiano en todos los ambientes: un chico bien educado off line también se comportará bien en la red.

La labor de educar busca la formación en virtudes, a la vez que siembra criterios de fondo. Sólo de ese modo los chicos podrán llevar una vida buena, ordenando y moderando sus impulsos, controlando sus actos, superando con alegría los obstáculos para buscar y hacer el bien. Es muy conveniente que los padres den ejemplo de cómo integrar los dispositivos a la vida familiar.

La educación no se improvisa, exige tiempo, dedicación y algo de organización. Es mejor diseñarla con paciencia y, como cada persona es diferente, vale la pena pensar cómo llegar a cada chico: qué cosas convienen y qué cosas se pueden evitar, uno de los ámbitos sobre el que se debe reflexionar es, justamente, el uso de la tecnología. Si es en el hogar, aunque la vorágine de las actividades diarias es absorbente y el tiempo en la semana para charlar es poco, será conveniente buscar momentos en que marido y mujer estén solos para hablar sobre cómo ayudar a cada hijo. Si es en la escuela o colegio compensará que el profesor o tutor destine unos momentos para pensar que reglas de uso son las más oportunas.

Resulta capital la educación en las virtudes humanas, sobre la base de una antropología cristiana, de modo que cada persona adquiera la capacidad y los recursos morales necesarios para utilizar las tecnologías digitales de un modo adecuado a su edad y circunstancias. Esto se logra ayudándoles a luchar en cosas concretas a vencerse en pequeñas batallas, a cumplir un horario, a respetar el silencio de los demás, a tener horas previstas para usar los videojuegos o conectarse a la red.

Tendrán más éxito los consejos que se plantean en este documento si en el ambiente en donde se desenvuelven los chicos se comparten los mismos valores; por lo tanto, resulta fundamental conocer a los padres de los amigos de los hijos e intercambiar criterios de manera que todos luchen por ser virtuosos y tengan pautas claras de cómo hacerlo.

LA TEMPLANZA
Los niños suelen ser impacientes y no les es fácil esperar, tienden hacer lo que les gusta en cualquier momento. Si les ayudamos a controlar esos impulsos, viviendo algunas reglas de comportamiento, conseguiremos que poco a poco vayan siendo templados, tal vez sea una tarea ardua, pero la adquisición de virtudes será uno de los mejores legados que podemos dejarles.

Si bien es necesario que los padres y educadores sean modelo de comportamiento, es también preciso convencerse de que no basta el buen ejemplo para educar. Hay que saber explicar, saber fomentar situaciones en las que puedan ejercer la virtud y, llegado el caso, saber oponerse a los caprichos que el ambiente y los apetitos del niño –ciertamente naturales, pero mediados ya por una incipiente concupiscencia– reclaman.

Ganaremos mucho para el futuro si logramos habituarles a que desde pequeños no utilicen dispositivos electrónicos en la habitación. Esta medida puede ayudar a disminuir los problemas de seguridad y evitar contenidos perniciosos, pero sobre todo es importante que no se usen por la noche ya que son un obstáculo para conciliar el sueño. Hay que conseguir que la televisión, computadoras, teléfonos inteligentes, tabletas, sistemas de videojuegos, etc., no se encuentren por las noches en la habitación. Si para un niño o adolescente quedarse dormido con la televisión es bastante malo, los teléfonos inteligentes y las tabletas representan una mayor amenaza para la calidad de su sueño. Un consejo sencillo pero muy eficaz es que los dispositivos se carguen fuera del dormitorio, en otro sitio de la casa; así se acostumbran a cuidar el tiempo nocturno, no interrumpir el descanso y saber desconectarse una parte del día.

Etiqueta digital
Una forma concreta de ayudarles a crecer en dominio de sí es que se acostumbren a vivir unas reglas de buena educación, de buenos modales, entre los cuales también estarán los que tienen que ver con el mundo digital.

Las reglas de cortesía y buena educación son el pasaporte sin el cual no se puede viajar por la vida. Además, les ayudará a forjar hábitos que serán decisivos en su vida. Sin agobiarles ni presionarles, debemos tratar de enseñarles esas numerosas y pequeñas costumbres que les resultarán muy útiles el día de mañana en su vida personal y en sus relaciones sociales.

Es oportuno explicar con paciencia el valor que comporta no dejarse llevar por lo inmediato. El atolondramiento puede conducir, por ejemplo, a faltas de cortesía y de urbanidad con el prójimo. Puede ser oportuno tener otras reglas de “etiqueta digital”, como: no atender el teléfono cuando se está conversando con alguien más, especialmente si es una persona mayor; poner en off los dispositivos electrónicos durante las comidas; respetar el turno para utilizar la consola o el ordenador de casa, etc.

Será también formativo explicar por qué no conviene responder con la “cabeza caliente”, en especial en medios que llegan a mucha gente: redes sociales, grupos de WhatsApp, etc. En esos ámbitos no es bueno hacer muchas declaraciones, ni comunicar decisiones que se forman cuando uno está ofendido o molesto, porque en esas situaciones la pasión arrastra a decir o escribir cosas que poco tiempo después uno puede acabar lamentando.

Si los padres están atentos y se dan cuenta de que un hijo se ha dejado llevar por la ira o la precipitación, será una buena ocasión para tener una conversación más profunda, enseñándole a templar su carácter, animándole a actuar con serenidad, y a no reaccionar bajo la influencia de las pasiones momentáneas.

Normas propias de la casa
Se ha probado la eficacia de dar algunas normas, que si bien no son reglas de buena conducta, favorecen el entorno familiar y la unidad de todos. Por ejemplo, una buena forma de hacer familia es cuidar las comidas, en especial cuando coinciden todos los de la casa. Para fomentar el intercambio de ideas y la unión entre todos sirve hacer un compromiso sencillo para que durante las comidas se evite el uso de aparatos electrónicos (TV, Smartphone, Tablets, iPads, etc.), así será más fácil construir diálogo y se compartan los valores. Esto requiere que todos pongan de parte, en especial los padres que con su ejemplo moverán a los chicos a vivir los “buenos modales digitales”.

Otro lugar que también podría evitar el uso de teléfonos y tablets son los baños. Durante la adolescencia es más probable que las ideas inconvenientes vengan a la cabeza en los lugares menos oportunos. Cuántos problemas de sexting, uso de pornografía y sobre todo de pérdida de tiempo podrían ahorrar a sus hijos adolescentes los padres que enseñan a no llevarse los dispositivos electrónicos al baño: teléfonos, tabletas, etc. Una regla de sentido común que puede ayudar en casa.

«El deseo de conexión digital puede terminar por aislarnos de nuestro prójimo, de las personas que tenemos al lado»[2]. Una tarea siempre actual será la de fomentar el trato personal. Para transmitir aquellos contenidos más significativos, lo normal deberá ser decirlo “a la cara”. Las cosas importantes no se pueden resolver o decidir por mensajitos o virtualmente. Podría resultar muy útil establecer este tipo de normas propias de la casa: para pedir disculpas después de un mal comportamiento, o para consultar sobre un plan de envergadura conviene recurrir a la conversación en el mundo físico.

AYUDAR A CENTRARSE
Se escucha con frecuencia que estas tecnologías favorecen la superficialidad. Sin embargo, lo que no llega a decirse es que el problema radica en la dispersión de la atención que se produce cuando se realiza de forma simultánea tres o cuatro tareas: algunos chicos mientras pretenden leer un libro, no solo escuchan música, sino que a la vez revisan las actualizaciones de sus redes sociales, y están atentos a las notificaciones que les han llegado al smartphone. Se desdibuja la línea entre una actividad y otra. Si bien es cierto que algunas actividades pueden hacerse a la vez, también es claro que hay otras que requieren una mayor concentración, como es el caso del estudio. Normalmente el cerebro no tiene capacidad de estar en varias cosas con la misma intensidad. Será muy útil buscar formas que les ayuden a centrar su atención; además, será uno de los mejores consejos para que el día de mañana se conviertan en buenos profesionales.

Ahora -tal vez más que en otras épocas- es importante buscar formas de desarrollar el hábito de la lectura (desde la página uno hasta la última), también apoyar el esfuerzo en las materias que requieran constancia y profundidad. Potenciar más los juegos constructivos, en los que hay que ir fabricando con paciencia un sistema, que los destructivos. Animar al desarrollo de facetas artísticas o de habilidades manuales.

En esta tarea sirve presentar las razones de fondo. Ante una pregunta como ¿por qué no puedo ver ahora un vídeo de tan sólo tres minutos? cabrá explicar –por ejemplo– que no es solo una cuestión de tiempo, sino que hay que evitar acostumbrarse a seguir todos los estímulos que aparecen a nuestro alrededor, y que nos distraen de la actividad que se está realizando en ese momento: haz lo que debes y está en lo que haces[3].

Silencio para escuchar
Como recuerda el Papa Francisco, «tenemos que recuperar un cierto sentido de lentitud y de calma. Esto requiere tiempo y capacidad de guardar silencio para escuchar»[4]. Hay que estar prevenidos contra la disipación. Vale la pena evitar que la atención se disperse excesivamente, para facilitar que los hijos se concentren en el estudio, o para conseguir que recen con gusto. Lo contrario hace todo cuesta arriba, pues así dejas que se abreven tus sentidos y potencias en cualquier charca. -Así andas tú luego: sin fijeza, esparcida la atención, dormida la voluntad y despierta la concupiscencia[5].

Si los hijos tienen la confianza de preguntar a los padres las dudas que les surgen, se evitará que resuelvan todos sus interrogantes sólo y siempre en internet. Muchos padres de familia se preocupan por las facilidades que ofrece la red para acceder a pornografía o a información potencialmente dañina, como mensajes que fomentan el odio o informaciones sobre cómo fabricar armas, etc. Incluso, a veces, se llega a esos contenidos sin que uno los haya buscado.

Se requieren unos pocos clics para que un niño inquieto encuentre un océano de material violento y lleno de odio, de sensualidad y demás. En ocasiones, esta información se encuentra en sitios web que parecen inofensivos. En este campo es importante enseñar a utilizar la red con un objetivo claro, no sólo por pasar el tiempo, y si sin quererlo aparecen contenidos inconvenientes, cortar sin concesiones, poniendo en práctica el consejo de san Josemaría: «Déjame que te lo repita: ten la valentía de huir; y la reciedumbre de no manosear tu debilidad, pensando hasta dónde podrías llegar»[6].

Dispositivos en las escuelas
La forma de aprender ha cambiado radicalmente en los últimos años con las nuevas tecnologías, de todas formas, no hay un claro consenso entre los expertos sobre la edad más conveniente para iniciar el uso de dispositivos digitales en las clases. Lo que la mayor parte afirma es que se trata de un proceso donde los padres y educadores tienen un rol primordial.

Cada institución educativa debe definir reglas claras de uso, establecer normas de conducta, que serán fundamentales para que el niño aprenda a vivir en sociedad y sepa lo que se espera de él. Son especialmente delicadas las normas con respecto a las fotografías. Será conveniente que los chicos sepan desde el principio que no se deben publicar fotografías con personas que no han consentido explícitamente aparecer.

Un reto que interesante será enseñar a los chicos de 9 a 13 años a desembarcar en el mundo digital. Al principio, será más conveniente que lo que hacen sea visible para todos, para poderles ayudar y dar criterio, ya que a esas edades no es oportuno que haya sensación de “mi mundo”. La inclusión de sistemas en los que el niño es consciente de que lo que hace es público para sus padres y maestros, ayuda bastante en el desarrollo del autocontrol.

Un punto delicado será definir si permitir el uso de aparatos durante los tiempos de ocio dentro de la escuela. La prohibición generalizada nunca será completamente real, los chicos buscan formas para seguir utilizándolo, mientras que la segmentación de permisos por edades puede ser una solución más razonable, permitir su uso a los mayores pero con reglas claras: pierden esa posibilidad si hacen mal uso de su dispositivo.

Para evitar otros problemas más complicados como el acoso, tanto directamente como a través de Internet, se deberá recurrir a la educación en valores cristianos. Una persona respetuosa con sus compañeros y compañeras lo va a ser con o sin Internet y con o sin teléfono móvil.

Partimos de que se debe usar la tecnología como medio, nunca como un fin, como lo fueron la imprenta o la máquina de escribir. Para lo cual es necesario animar a los profesores a actualizar sus competencias didácticas, también a la luz de las nuevas tecnologías, porque «ser profesor no es solo un trabajo: es una relación en la que cada maestro debe sentirse enteramente implicado como persona, para dar sentido a la tarea educativa hacia los propios alumnos»[7].

NO DEJARSE LLEVAR
Muchos de los avances tecnológicos actuales, cuando no son rectamente utilizados, tienen la potencialidad de acrecentar el individualismo, de centrarlo todo en mejorar la apariencia manifestándose una mentalidad superficial. «Los jóvenes son particularmente sensibles al vacío de significado y de valores que a menudo les rodea. Y lamentablemente pagan las consecuencias»[8].

Una manifestación de vanidad es la obsesión por incrementar a cualquier precio la cantidad de contactos (friends/followers) acumulados en la esfera digital. En las redes sociales suelen lograr más seguidores quienes publican con constancia material interesante, divertido, o íntimo. «El significado y la eficacia de las diferentes formas de expresión parecen determinados más por su popularidad que por su importancia y validez intrínsecas. La popularidad, a su vez, depende a menudo más de la fama o de estrategias persuasivas que de la lógica de la argumentación»[9].

Una posible tentación es publicar cosas más íntimas, que llaman más la atención o despiertan la curiosidad en los demás. Los jóvenes sabrán mantenerse alejados de estos extremos si ponen la lucha –siempre positiva– en metas altas, a través de victorias concretas en pequeños actos de virtud y vencimiento.

Una fluida comunicación familiar ayudará a comprender las cuestiones de fondo, y a crear un ambiente de confianza en el que se puedan resolver las dudas y expresar las incertidumbres. San Josemaría solía aconsejar hablar noblemente con los hijos, mirarlos crecer con cariño, soltándoles la cuerda poco a poco, porque necesitan su libertad y su personalidad.

La mejor forma de dar consejo es enseñar a pensar. En el plano práctico enseñar a pensar significa enseñar a plantearse los problemas y a encontrar las soluciones moralmente buenas, ir ayudando a una persona a ser progresivamente capaz de decidir bien, de identificar por su cuenta y poner por obra respuestas moralmente adecuadas a las situaciones en las que se encuentra[10].

La Sociabilidad
El hombre es un ser social por naturaleza: comunicarnos y estar en contacto con otras personas forma parte de nuestro desarrollo personal. Cada uno se mueve en diversos círculos sociales: familia, amigos, conocidos. La adolescencia es la etapa en la que estas relaciones van tomando forma y, sobretodo, fondo. La necesidad de relacionarse socialmente va muy unida al sentido de pertenencia a un grupo. Las tecnologías ofrecen recursos a los jóvenes para dar cohesión al grupo de amigos; de hecho, es común que entre ellos formen grupos virtuales y compartan contenidos de acceso restringido.

En algunos estudios sobre adolescentes se señala que el impulso de ser aceptados por el grupo es casi tan fuerte como el impulso a la conservar la vida. Hay que ayudarles a poner medida en lo que hacen, a veces este sentido de pertenencia puede llevarles a estar demasiado pendientes de las actualizaciones en los estados de sus amigos y de las nuevas interacciones. Puede suceder también que en reuniones sociales, o fiestas, estén más centrados en las fotos que toman y de la inmediatez con que las suben a la red, que de disfrutar con las otras personas presentes en la reunión; «puede hacer daño al alma estar demasiado apegado al ordenador. Quita libertad. A veces los hijos están sentados en la mesa, pero usando el teléfono móvil»[11]. Es un reto no dejar pasar esas ocasiones, y de modo amable, educarles en el respeto a los demás, en la nobleza de sentimientos y en la finura de modales.

FORTALEZA Y LIBERTAD
Enseñar a decir que no, equivale a enseñar a decir un gran sí, mostrando la belleza de las virtudes, vía hacia una vida feliz. Por eso, es de gran ayuda explicar el valor de oponerse razonablemente, y de saber decir que no –si hay que decir que no–, con claridad y firmeza. Decir que no, será manifestación concreta del dominio propio, sin perder la elegancia y la mesura, ni olvidar los buenos modales.

También es importante respetar la intimidad según la edad. Es normal que un padre sepa dónde está su hijo a los 14 años, por lo tanto también saber dónde estar navegando, o qué comportamientos tiene en el mundo digital.

Los hijos deben encontrar en sus padres a los más decididos partidarios de su libertad personal. Libertad con responsabilidad, aunque dependiendo de la edad es importante respetar la intimidad de sus dispositivos electrónicos. Cuando son más pequeños no compensa que tengan dispositivos propios, se puede permitir el uso, pero resulta más pertinente que la propiedad sea de los mayores[12], de esta forma los aparatos tienen clave compartida y varias personas los pueden utilizar. Así los chicos saben que deben ser transparentes, y que en cualquier momento alguien más de la familia entrará a sus aparatos, aunque en forma esporádica e inesperada, no por “husmear” sino por un sentido de desprendimiento y de vida comunitaria familiar.

Cuando crecen será conveniente que vayan de forma gradual, que tengan dispositivos según las necesidades. Al principio no compensará que tengan conexión directa a internet (4G), sería como entregar una motocicleta con un motor muy potente antes de aprender a conducir. ¿Y cuándo seguir abriendo posibilidades? Buscar parámetros que indiquen que está más preparado a actuar de forma responsable; por ejemplo, cuando el chico es más ordenado en su habitación, cumple con sus encargos y cuida sus cosas.

En definitiva no podemos olvidar que el secreto de la felicidad familiar está en lo cotidiano. Como dice el Papa Francisco «es posible volver a ampliar la mirada, y la libertad humana es capaz de limitar la técnica, orientarla y colocarla al servicio de otro tipo de progreso más sano, más humano, más social, más integral»[13].

Juan Carlos Vásconez (@jucavas )

[1] Francisco, Mensaje Para La XLVIII Jornada Mundial De Las Comunicaciones Sociales, 23 de enero 2014.

[2] Francisco, Mensaje Para La XLVIII Jornada Mundial De Las Comunicaciones Sociales , 23 De Enero 2014

[3] San Josemaría, Camino, N. 815.

[4] Francisco, Mensaje Para La XLVIII Jornada Mundial De Las Comunicaciones Sociales, 23 De Enero 2014.

[5] Cfr. San Josemaría, Camino, N. 375.

[6] San Josemaría, Surco, N. 137.

[7] Francisco, Encuentro de hoy con los maestros católicos de Italia, Sábado 14 De Marzo De 2015.

[8] Francisco, Angelus en plaza de San Pedro, domingo 4 de agosto de 2013.

[9] Benedicto XVI, Mensaje Para La XLV Jornada Mundial De Las Comunicaciones Sociales, 5 De Junio 2011.

[10] J. Diéguez, fidelidad y formación en las virtudes, algunas cuestiones de teología moral aplicadas a la formación, 2015.

[11] Francisco, Entrevista en el avión en su visita a Sarajevo, 6 de Junio del 2015.

[12] En este sentido, vale la pena animar a los parientes (tíos, abuelos, hermanos mayores) para que no se los regalen por navidades o en la primera comunión.

[13] Francisco, Laudato Sì, n. 103.

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RETIRO: VÍSPERAS DEL AÑO JUBILAR “DE LA MISERICORDIA”

Jesús Misericordia
Venga tu Reino!

RETIRO DE LA MISERICORDIA
Tema es: Una misericordia que salva.
La misión [cada mes se verá una obra de misericordia]: Jesucristo busca el bien al corregir, sin castigar al que peca.
Oración Preparatoria:
el Salmo 137, «Acción de gracias».
Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera tu fama;
que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.
Cuando camino entre peligros,
me conservas la vida;
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.
FIN DE ESTE RETIRO: Estamos para comienzar el Año de la misericordia queremos tener como fin de este retiro, experimentar La Misericordia de Dios para con nosotros, La Misericordia que salva. Dios está dispuesto a mantener ese pacto de amor con cada uno de nosotros a pesar de nuestras miserias y pecados. Nunca es tarde para su amor. El espera que nunca disminuya mi confianza en El.

PETICION: Señor, esperanza de los afligidos y esperanza de quienes en tí confían, acepta y acoge mis lágrimas, fruto de un amor que ansia ser tuyo, y perdóname mis pecados.

Oh Dios, que muestras tu poder sobre todo en el perdón y en la misericordia, derrama siempre en nosotros tu gracia, para que, caminando al encuentro de tus promesas, alcancemos los bienes que nos tienes reservados. Por Cristo, nuestro Señor.

PREAMBULO:
la Bula de convocación del Jubileo Misericordiae vultus con la que el Papa Francisco ha comunicado los fines del Año Santo. Como ya es sabido, las dos fechas indicativas serán el 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, en la que tendrá lugar la apertura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro y el 20 de noviembre de 2016, Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo, día en el que concluirá el Año Santo.

Misericordia

¿Qué quiere decir «misericordia»?

Hay dos dimensiones fundamentales en el concepto de «misericordia». El primero es el que se expresa en la palabra griega «eleos», es decir la «misericordia» como actitud de compasión hacia la miseria del prójimo, un corazón atento a las necesidades de los demás. Un corazón que se conmueve y se abaja.
Pero, junto a ésta surge otra acepción, ligada a la palabra judía «rahamim», que tiene su raíz en el «regazo materno», es decir, indica el amor materno de Dios.

¿Qué es esta misericordia? San Bernardo la explicaba diciendo que Dios no nos ama porque somos buenos o bellos, sino que lo que nos hace buenos y bellos es su amor, el amor materno de Dios.

En las dos acepciones surge una idea fundamental que llena de esperanza el corazón humano, es decir, Dios está dispuesto a acogerte y a comenzar de nuevo contigo, independientemente de tu historia, de tu pasado, de tu experiencia de alejamiento e infidelidad.

Cómo definiría el Papa la Misericordia, En la Misericordiae Vultus, el papa en el n° 2 nos dice:
Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación. Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado.

1. JESÚS, ROSTRO DE LA MISERICORDIA DEL PADRE.

En la BULA DE CONVOCACIÓN DEL JUBILEO EXTRAORDINARIO DE LA MISERICORDIA, en el n° 1 el Papa nos dice.

a. Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret. El Padre, « rico en misericordia » (Ef 2,4), después de haber revelado su nombre a Moisés como « Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad » (Ex 34,6) no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia su naturaleza divina. En la « plenitud del tiempo » (Gal 4,4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, Él envió a su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su amor. Quien lo ve a Él ve al Padre (cfr Jn 14,9). Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona[1] revela la misericordia de Dios.

b. La encarnación del Verbo, del Hijo de Dios, es prueba de esta misericordia divina. Vino a perdonar, a reconciliar a los hombres entre sí y con su Creador. Manso y humilde de corazón, brinda alivio y descanso a todos los atribulados (Mt 11, 28). El Apóstol Santiago llama al Señor piadoso y compasivo (Sant 5, 11). En la Epístola a los Hebreos, Cristo es el Pontífice misericordioso (Heb 2, 17); y esta actitud divina hacia el hombre es siempre el motivo de la acción salvadora de Dios (Tit 2, 11; 1 Pdr 1, 3), que no se cansa de perdonar y de alentar a los hombres hacia su Patria definitiva, superando las flaquezas, el dolor y las deficiencias de esta vida. «Revelada en Cristo la verdad acerca de Dios como Padre de la misericordia, nos permite “verlo” especialmente cercano al hombre, sobre todo cuando sufre, cuando está amenazado en el núcleo mismo de su existencia y de su dignidad» (JUAN PABLO II, ENC. DIVES IN MISERICORDIA, 30-XI-1980, 2). Por eso, la súplica constante de los leprosos, ciegos, cojos… a Jesús es: ten misericordia (MT 9, 27; 14, 20; 15, 22; 20, 30; MC 10, 47; LC 17, 13).

c. La bondad de Jesús con los hombres, con todos nosotros, supera las medidas humanas. «Aquel hombre que cayó en manos de los ladrones, que lo desnudaron, lo golpearon y se fueron dejándolo medio muerto, Él lo reconfortó, vendándole las heridas, derramando en ellas su aceite y vino, haciéndole montar sobre su propia cabalgadura y acomodándolo en el mesón para que tuvieran cuidado de él, dando para ello una cantidad de dinero y prometiendo al mesonero que, a la vuelta, le pagaría lo que gastase de más» (SAN MÁXIMO DE TURÍN, CARTA 11). Estos cuidados los ha tenido con cada hombre en particular. Nos ha recogido malheridos muchas veces, nos ha puesto bálsamo en las heridas, las ha vendado… y no una, sino incontables veces. En su misericordia está nuestra salvación; como los enfermos, los ciegos y los lisiados, también debemos acudir nosotros delante del Sagrario y decirle: Jesús, ten misericordia de mí… De modo particular, el Señor ejerce su misericordia a través del sacramento del Perdón. Allí nos limpia los pecados, nos acoge, nos cura, lava nuestras heridas, nos alivia… Es más, en este sacramento nos sana plenamente y recibimos nueva vida.

Qué fácil es contemplar así la misericordia de Dios en Jesús, una misericordia que realmente es eterna, que no se agota, que no se limita, que no se cansa, que no pierda la paciencia.

En el N° 8 de la Misericordiae Vultus, el Papa nos dice: 8. 
Con la mirada fija en Jesús y en su rostro misericordioso podemos percibir el amor de la Santísima Trinidad. La misión que Jesús ha recibido del Padre ha sido la de revelar el misterio del amor divino en plenitud. « Dios es amor » (1 Jn 4,8.16), afirma por la primera y única vez en toda la Sagrada Escritura el evangelista Juan. Este amor se ha hecho ahora visible y tangible en toda la vida de Jesús. Su persona no es otra cosa sino amor. Un amor que se dona gratuitamente. Sus relaciones con las personas que se le acercan dejan ver algo único e irrepetible. Los signos que realiza, sobre todo hacia los pecadores, hacia las personas pobres, excluidas, enfermas y sufrientes llevan consigo el distintivo de la misericordia. En Él todo habla de misericordia. Nada en Él es falto de compasión.

e. Papa en Holguin, Cuba 2015
El amor de Jesús ”nos precede, su mirada se adelanta a nuestra necesidad. Él sabe ver más allá de las apariencias, más allá del pecado, más allá del fracaso o de la indignidad. Sabe ver más allá de la categoría social a la que podemos pertenecer. Él ve más allá de todo eso. Él ve esa dignidad de hijo, que todos tenemos, tal vez ensuciada por el pecado, pero siempre presente en el fondo de nuestra alma…. Él ha venido precisamente a buscar a todos aquellos que se sienten indignos de Dios, indignos de los demás. Dejémonos mirar por Jesús, dejemos que su mirada recorra nuestras calles, dejemos que su mirada nos devuelva la alegría, la esperanza, el gozo de la vida”.

Después de mirarlo con misericordia, el Señor dijo a Mateo: ”Sígueme”. Y Mateo se levantó y lo siguió. ”Después de la mirada -notó el Pontífice- la palabra. Tras el amor, la misión. Mateo ya no es el mismo; interiormente ha cambiado. El encuentro con Jesús, con su amor misericordioso, lo transformó. Y allá atrás quedó el banco de los impuestos, el dinero, su exclusión. Antes él esperaba sentado para recaudar, para sacarle a los otros, ahora con Jesús tiene que levantarse para dar, para entregar, para entregarse a los demás. Jesús lo miró y Mateo encontró la alegría en el servicio. Para Mateo, y para todo el que sintió la mirada de Jesús, sus conciudadanos no son aquellos a los que ”se vive”, se usa, se abusa. La mirada de Jesús genera una actividad misionera, de servicio, de entrega. Sus conciudadanos son aquellos a quien él sirve. Su amor cura nuestras miopías y nos estimula a mirar más allá, a no quedarnos en las apariencias o en lo políticamente correcto”.
d. Los defectos de Jesús. Ejercicios Espirituales de Mons. Van Thuam en el 2000 al Papa Juan Pablo II y a la curia
Un día encontré un modo especial de explicarme. Pido vuestra comprensión e indulgencia si repito aquí delante de la Curia, una confesión que puede sonar a herejía:Lo he abandonado todo para seguir a Jesús porque amo los defectos de Jesús”.

Primer defecto: Jesús no tiene buena memoria.
En la cruz, durante su agonía, Jesús oyó la voz del ladrón a su derecha: “Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino” (Lc 23, 42). Si hubiera sido yo, le habría contestado: “No te olvidaré, pero tus crímenes tienen que ser expiados, al menos con 20 años de purgatorio”. Sin embargo Jesús le responde: “Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc 23, 43). El olvida todos los pecados de aquel hombre.

Algo análogo sucede con la pecadora que derramó perfume en sus pies: Jesús no le pregunta nada sobre su pasado escandaloso, sino que dice simplemente: “Quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor” (Lc 7, 47).
La parábola del hijo pródigo nos cuenta que éste, de vuelta a la casa paterna, prepara en su corazón lo que dirá: “Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros” (Lc 15, 18-19). Pero cuando el padre lo ve llegar de lejos, ya lo ha olvidado todo; corre a su encuentro, lo abraza, no le deja tiempo para pronunciar su discurso, y dice a los siervos, que están desconcertados: “Traed el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en la mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y ha sido hallado” (Lc 15, 22-24).
Jesús no tiene una memoria como la mía; no sólo perdona y perdona a todos, sino que incluso olvida que ha perdonado.

Segundo defecto: Jesús no sabe matemáticas.
Si Jesús hubiera hecho un examen de matemáticas, quizá lo hubieran suspendido. Lo demuestra la parábola de la oveja perdida. Un pastor tenía cien ovejas. Una de ellas se descarría, y él, inmediatamente, va a buscarla dejando las otras noventa y nueve en el redil. Cuando la encuentra, carga a la pobre criatura sobre sus hombros (cf. Lc 15, 4-7).
Para Jesús, uno equivale a noventa y nueve, ¡y quizá incluso más! ¿Quién aceptaría esto? Pero su misericordia se extiende de generación en generación…

Cuando se trata de salvar una oveja descarriada, Jesús no se deja desanimar por ningún riesgo, por ningún esfuerzo. ¡Contemplemos sus acciones llenas de compasión cuando se sienta junto al pozo de Jacob y dialoga con la samaritana o bien cuando quiere detenerse en casa de Zaqueo! ¡Qué sencillez sin cálculo, qué amor por los pecadores!

Tercer defecto: Jesús no sabe de lógica
Una mujer que tiene diez dracmas pierde una. Entonces enciende la lámpara para buscarla. Cuando la encuentra, llama a sus vecinas y les dice: “Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido”. (cf. Lc 15, 8-9)
¡Es realmente ilógico molestar a sus amigas sólo por una dracma! ¡Y luego hacer una fiesta para celebrar el hallazgo! Y además, al invitar a sus amigas ¡gasta más de una dracma! Ni diez dracmas serían suficientes para cubrir los gastos…
Aquí podemos decir de verdad, con las palabras de Pascal, que “el corazón tiene sus razones, que la razón no conoce”.
Jesús, como conclusión de aquella parábola, desvela la extraña lógica de su corazón: “Os digo que, del mismo modo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta” (Lc 15, 10)

Cuarto defecto: Jesús no entiende ni de finanzas ni de economía.
Recordemos la parábola de los obreros de la viña: “El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Salió luego hacia las nueve y hacia mediodía y hacia las tres y hacia las cinco… y los envió a sus viñas”. Al atardecer, empezando por los últimos y acabando por los primeros, pagó un denario a cada uno. (cf. Mt 20, 1-16).

Si Jesús fuera nombrado administrador de una comunidad o director de empresa, estas instituciones quebrarían e irían a la bancarrota: ¿cómo es posible pagar a quien empieza a trabajar a las cinco de la tarde un salario igual al de quien trabaja desde el alba? ¿Se trata de un despiste, o Jesús ha hecho mal las cuentas? ¡No! Lo hace a propósito, porque –explica-: “¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?”
Y nosotros hemos creído en el amor.

Pero preguntémonos: ¿por qué Jesús tiene estos defectos?

Porque es Amor (cf. 1 Jn 4, 16). El amor auténtico no razona, no mide, no levanta barreras, no calcula, no recuerda las ofensas y no pone condiciones.

Jesús actúa siempre por amor. Del hogar de la Trinidad él nos ha traído un amor grande, infinito, divino, un amor que llega –como dicen los Padres- a la locura y pone en crisis nuestras medidas humanas.
Cuando medito sobre este amor mi corazón se llena de felicidad y de paz. Puedo decir que experimento su misericordia, su presencia que busca mi salvación.

Espero que al final de mi vida el Señor me reciba como al más pequeño de los trabajadores de su viña, y yo cantaré su misericordia por toda la eternidad, perennemente admirado de las maravillas que él reserva a sus elegidos. Me alegraré de ver a Jesús con sus “defectos”, que son, gracias a Dios, incorregibles.

Los santos son expertos en este amor sin límites. El Papa San JPII relata en su biografía, “A menudo en mi vida he pedido a sor Faustina Kowalska que me haga comprender la misericordia de Dios. Y cuando visité Paray-le-Monial, me impresionaron las palabras que Jesús dijo a santa Margarita María Alacoque: “Si crees, verás el poder de mi corazón”.
Contemplemos juntos el misterio de este amor misericordioso.

El mensaje de la Misericordia ha estado presente en numerosos momentos del Pontificado de Juan Pablo II. Por ejemplo, en
vida y poco antes de morir, el Papa recomendó la invocación «Jesús, en ti confío»

«Es un sencillo pero profundo acto de confianza y de abandono al amor de Dios –aseguró el Papa–. Constituye un punto de fuerza fundamental para el hombre, pues es capaz de transformar la vida».
«En las inevitables pruebas y dificultades de la existencia, como en los momentos de alegría y entusiasmo, confiarse al Señor infunde paz en el ánimo, induce a reconocer el primado de la iniciativa divina y abre el espíritu a la humildad y a la verdad».

«En el corazón de Cristo encuentra paz quien está angustiado por las penas de la existencia; encuentra alivio quien se ve afligido por el sufrimiento y la enfermedad; siente alegría quien se ve oprimido por la incertidumbre y la angustia, porque el corazón de Cristo es abismo de consuelo y de amor para quien recurre a El con confianza».

II. LA MISERICORDIA DE DIOS ES INFINITA, ETERNA Y UNIVERSAL

San Pablo llama a Dios Padre de las misericordias (2 Cor 1, 1-7), Dios nos deja ver su infinita compasión por los hombres, somos entrañablemente amados por El. Dios insiste constantemente en esta verdad: Dios es infinitamente misericordioso y se compadece de los hombres, de modo particular de aquellos que sufren la miseria más profunda, el pecado. En una gran variedad de términos e imágenes –para que los hombres lo aprendamos bien–, la Sagrada Escritura nos enseña que la misericordia de Dios es eterna, es decir, sin límites en el tiempo (Sal 100); es inmensa, sin limitación de lugar ni espacio; es universal, pues no se reduce a un pueblo o a una raza, y es tan extensa y amplia como lo son las necesidades del hombre.

Papa Benedicto el 24 de abril del 2015 en la imposición del Palio y entrega del anillo. “No es indiferente para Nuestro Señor Jesucristo que muchas personas vaguen por el desierto: el desierto de la pobreza, el desierto del hambre y de la sed; el desierto del abandono, de la soledad, del amor quebrantado. Existe también el desierto de la oscuridad de Dios, del vacío de las almas que ya no tienen conciencia de la dignidad y del rumbo del hombre. Los desiertos exteriores se multiplican en el mundo, porque se han extendido los desiertos interiores. Por eso, los tesoros de la tierra ya no están al servicio del cultivo del jardín de Dios, en el que todos puedan vivir, sino subyugados al poder de la explotación y la destrucción. La Iglesia en su conjunto, así como sus Pastores, han de ponerse en camino como Cristo para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida y la vida en plenitud.

No es el poder lo que redime, sino el amor. Éste es el distintivo de Dios. Él mismo es amor, ¡Cuántas veces desearíamos que Dios se mostrara más fuerte! Que actuara duramente, derrotara el mal y creara un mundo mejor. Todas las ideologías del poder se justifican así, justifican la destrucción de lo que se opondría al progreso y a la liberación de la humanidad. Nosotros sufrimos por la paciencia de Dios, y no obstante, todos necesitamos de su paciencia. El Dios, que se ha hecho cordero, nos dice que el mundo se salva por el Crucificado, y no por los crucificadores”.

III. HACER LA EXPERIENCIA DE LA MISERICORDIA PARA TRASMITIRLA, LO QUE HEMOS RECIBIDO GRATIS, DADLO GRATIS.

a. En su bula de convocatoria del Año Santo o Jubilar de la Misericordia, titulada “Misericordiae Vultus” (El rostro de la Misericordia), Francisco vuelve a pescar en la praxis de la vida cristiana y cita en concreto a las Obras de Misericordia, tanto corporales como espirituales (n. 15) y dice sin embudos: “Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo –convocado entre el 8 de diciembre próximo y el 20 de noviembre del año 2016—sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo de despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza (…) pues los pobres son “los privilegiados de la misericordia divina”.
El papa narra después la escena del Juicio Final contenida en el Evangelio de Mateo (Mt, 25, 31-46), donde aparece con toda claridad que solo se salvarán los que han sido misericordiosos y se condenarán los que no han obrado la misericordia, separándolos unos a la derecha y otros a la izquierda. Lo que habéis hecho a uno de mis pequeños “a Mí me lo habéis hecho”. Irán, pues al infierno, los que no obraron misericordia con los pobres y enfermos, los necesitados de comprensión y compasión, los que viven solos, los que no tienen que comer ni vestir, los inmigrantes, los muertos.
Son 14 las obras de misericordia: siete corporales y siete espirituales, dice el Papa como decían los antiguos catecismos. Las corporales son, dice Francisco: “dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero (cfr. al inmigrante), asistir a los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos”. Y “no olvidemos las espirituales”, dice el papa: “dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia a las personas molestas (cfr. asistir a los ancianos y a los enfermos especiales), rogar a Dios por los vivos y los difuntos”.
La misericordia supone haber cumplido previamente con la justicia, y va más allá de lo que exige esta virtud.
«La misericordia es en realidad el núcleo central del mensaje evangélico, es el nombre mismo de Dios, el rostro con el que Él se ha revelado en la antigua Alianza y plenamente en Jesucristo, encarnación del Amor creador y redentor», afirmó Benedicto XVI.

«Este amor de misericordia ilumina también el rostro de la Iglesia, y se manifiesta ya sea a través de los sacramentos, en particular el de la Reconciliación, ya sea con obras de caridad, comunitarias e individuales».

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia (MT 5, 7), leemos en el Evangelio. Hay una especial urgencia por parte de Dios para que sus hijos tengan esa actitud con sus hermanos, y nos dice que la misericordia con nosotros guardará proporción con la que nosotros ejercitamos: con la medida con que midiereis seréis medidos (MT 7, 2). Habrá proporción, no igualdad, pues la bondad de Dios supera todas nuestras medidas. A un grano de trigo corresponderá un grano de oro; a nuestro saco de trigo, un saco de oro. Por los cincuenta denarios que perdonamos, los diez mil talentos (una fortuna incalculable) que nosotros debemos a Dios. Pero si nuestro corazón se endurece ante las miserias y flaquezas ajenas, más difícil y estrecha será la puerta para entrar en el Cielo y para encontrar al mismo Dios. «Quien desee alcanzar misericordia en el Cielo debe él practicarla en este mundo. Y por esto, ya que todos deseamos la misericordia, actuemos de manera que ella llegue a ser nuestro abogado en este mundo, para que nos libre después en el futuro. Hay en el Cielo una misericordia, a la cual se llega a través de la misericordia terrena» (SAN CESÁREO DE ARLÉS, SERMÓN 25).

En ocasiones, se pretende oponer la misericordia a la justicia, como si aquella apartara a un lado las exigencias de esta. Se trata de una visión equivocada, pues hace injusta a la misericordia, siendo así que es la plenitud de la justicia. Enseña Santo Tomás (SANTO TOMÁS, SUMA TEOLÓGICA, 1, Q. 21, A. 3, AD 2) que cuando Dios obra con misericordia –y cuando nosotros le imitamos– hace algo que está por encima de la justicia, pero que presupone haber vivido antes plenamente esta virtud. De la misma manera que si uno diera doscientos denarios a un acreedor al que solo debe cien no obra contra la justicia, sino que –además de satisfacer lo que es justo– se porta con liberalidad y misericordia. Esta actitud ante el prójimo es la plenitud de toda justicia. Es más, sin misericordia se termina por llegar a «un sistema de opresión de los más débiles por los más fuertes» o a «una arena de lucha permanente de los unos contra los otros» (JUAN PABLO II, o. c., 14).

Con la justicia sola no es posible la vida familiar, ni la convivencia en las empresas, ni en la variada actividad social. Es obvio que, si no se vive la justicia primero, no se puede ejercitar la misericordia que nos pide el Señor. Pero después de dar a cada uno lo suyo, lo que por justicia le pertenece, la actitud misericordiosa nos lleva mucho más lejos: por ejemplo, a saber perdonar con prontitud los agravios (en ocasiones imaginarios, o producidos por la propia falta de humildad), a ayudar en su tarea a quien ese día tiene un poco más de trabajo o está más cansado, a dar una palabra de aliento a quien tiene una dificultad o se le ve más preocupado o inquieto (puede ser la enfermedad de un familiar, un tropiezo en un examen, un quebranto económico…), prestarnos para realizar esos pequeños servicios que tan necesarios son en toda convivencia y en todo trabajo en común…

Las Palabras del profeta Amós: ”Porque está aquí quien forma los montes y crea el viento, quien descubre al hombre cuál es su pensamiento, quien hace aurora de las tinieblas y avanza por las alturas de la tierra. Señor, Dios de los ejércitos, es su nombre”.

”De vez en cuando advertimos la necesidad de detenernos, de levantar los ojos al cielo, y acordarnos de que no somos los amos del mundo y de la vida. Tenemos que contemplar el cielo, las montañas, el mar; sentir la fuerza del viento, la voz de las grandes aguas … como le gustaba hacer a San Juan Pablo II. Necesitamos sentirnos pequeños – como en realidad somos – en el gran universo que Dios ha creado y sigue creando y vivificando en cada instante”.
”Vivir cada vez más en medio de cosas artificiales, hechas por nosotros, cambia lentamente nuestra percepción de la realidad y de nosotros mismos – Sin darnos cuenta nos olvidamos de dónde estamos y de quiénes somos; perdemos el sentido de nuestra verdadera dimensión: a veces nos sentimos omnipotentes, mientras no lo somos; a veces nos sentimos impotentes, mientras no lo somos. Como el profeta Amós nos recuerda, somos como una brizna de hierba, es cierto, pero nuestro corazón es capaz de infinito. Somos “casi nada”, es cierto, pero podemos preguntar “¿por qué?”, y sentir dentro de nosotros un vínculo misterioso, a veces doloroso, con Aquel que creó el mundo, el sol, la luna, las estrellas”.

”De todas las criaturas – que, a su manera, son más humildes y obedientes al Creador que nosotros -los seres humanos somos los únicos que reconocemos , y a veces sentimos, que esta omnipotencia de Dios, esta incomprensible magnitud, es solamente amor y amor misericordioso, tierno, compasivo, como el de una madre por sus hijos, pequeños y frágiles. Somos los únicos en darnos cuenta de que toda la creación gime y sufre como si tuviera dolores de parto”.

”San Juan Pablo II nos ha legado la profecía de que este es el tiempo de la misericordia. Dedicó a la Divina Misericordia el segundo domingo de Pascua, y murió en la víspera de ese domingo. ¡Que siga intercediendo por nosotros para que seamos cada vez más compasivos como es misericordioso nuestro Padre celestial!”.

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Sembrando Esperanza

Lecturas del Jueves de la 7ª semana de Pascua. Ciclo A.

 

Jueves, 1 de junio de 2017
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (22,30;23,6-11):

En aquellos días, queriendo el tribuno poner en claro de qué acusaban a Pablo los judíos, mandó desatarlo, ordenó que se reunieran los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno, bajó a Pablo y lo presentó ante ellos.
Pablo sabía que una parte del Sanedrín eran fariseos y otra saduceos y gritó: «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo, y me juzgan porque espero la resurrección de los muertos.»
Apenas dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, y la asamblea quedó dividida. (Los saduceos sostienen que no hay resurrección, ni ángeles, ni espíritus, mientras que los fariseos admiten todo esto.) Se armó un griterío, y algunos escribas del partido fariseo se pusieron en pie, porfiando: «No encontramos ningún delito en este hombre; ¿y si le ha hablado un espíritu o un ángel?»
El altercado arreciaba, y el tribuno, temiendo que hicieran pedazos a Pablo, mandó bajar a la guarnición para sacarlo de allí y llevárselo al cuartel.
La noche siguiente, el Señor se le presentó y le dijo: «¡Ánimo! Lo mismo que has dado testimonio a favor mío en Jerusalén tienes que darlo en Roma.»

Palabra de Dios
Salmo
Sal 15

R/. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R/.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (17,20-26):

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí. Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos.»

Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Te alabo, Dios mío, con todo mi corazón y con todas mis fuerzas. Me acerco a tu presencia como un pobre pecador que no merece ser acogido, como la oveja perdida que ha escapado de su pastor o como el hijo pródigo que se ha ido de casa y ha malgastado todos los bienes. Y aun sintiendo tal indignidad me siento acogido en los brazos del Padre que jamás olvida o rechaza a sus hijos, sino que cada vez que vuelven los cura y los cuida entre sus brazos.

 

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

A veces parecería que el mundo se encamina a un precipicio o que no tiene sentido. Al caminar por la calle y contemplar los rostros de las personas, uno puede darse cuenta de la inquietud en la que viven muchos y de la desilusión en la que están otros. Se puede llegar a pensar que cada día el mundo está peor, y podría ir creciendo en nuestra mirada una capa gris, que nos quita la esperanza.
Pero el cristiano no puede vivir sin esperanza porque para el cristiano hay un Padre que lo espera. Sin duda el camino es largo y cansado, muchas veces podremos vivir experiencias desagradables, incluso podemos llegar a sentir momentos en los que parece que nuestras fuerzas se han acabado por completo. Pero en el fondo debe permanecer firme la experiencia del amor, esa experiencia que nace del encuentro con ese Dios que me mira y que toca a las puertas de mi corazón todos los días para que contemple su misericordia. Que me hace descubrir, en medio de las tinieblas, la explosión luminosa de su amor. Que me hace sentir la fuerza de su abrazo acogedor.
Jesús, enséñame a hablar con el Padre como Tú lo haces. Enséñame a decir, como lo haría un niño, la palabra «Padre». Que jamás me aparte del camino que Él me ha trazado pues es ahí en donde puedo encontrar la plena felicidad. Enséñame a ver la vida con ilusión y esperanza.

«Ante las tragedias que golpean a la humanidad, Dios no es indiferente, no está lejos. Él es nuestro Padre, que nos sostiene en la construcción del bien y en el rechazo al mal. No sólo nos apoya, sino que, en Jesús, nos ha indicado el camino de la paz. Frente al mal del mundo, él se hizo nuestro servidor, y con su servicio de amor ha salvado al mundo. Esta es la verdadera fuerza que genera la paz. Sólo el que sirve con amor construye la paz.»
(Homilía de S.S. Francisco, 16 de abril de 2016).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy, voy a rezar el Padre nuestro con especial atención en la palabra «Padre», recordando que en verdad estoy delante de mi Padre y que Él me escucha.

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54- DIME QUÉ SIEMBRAS Y TE DIRÉ QUÉ COSECHAS- Sembrando Esperanza II.

  1. DIME QUÉ SIEMBRAS Y TE DIRÉ QUÉ COSECHAS

 

Hemos comenzado este año con nuevos bríos y mucho entusiasmo. Un nuevo capítulo para algunos,  un nuevo libro para otros, nuevas páginas que se abren en blanco y que escribiremos lo que nosotros queramos. ¿Qué vas a escribir?, ¿qué vas a ir sembrando en tu caminar a lo largo de este nuevo año? Siembra sólo aquello que tendrás la certeza que producirá una buena semilla, ve arrojando en tu caminar palabras, pensamientos, pero sobre todo, actos buenos que el día de mañana, cuando eches la vista atrás, veas una cosecha que te llene de orgullo y de satisfacción.

Quien planta árboles, cosecha alimento.

Quien planta flores, cosecha perfume.

Quien siembra trigo, cosecha pan.

Quien planta amor, cosecha amistad.

Quien siembra alegría, cosecha felicidad.

Quien planta vida, cosecha milagros.

Quien siembra verdad, cosecha confianza.

Quien siembra fe, cosecha certezas.

Quien siembra cariño, cosecha gratitud.

Quien planta justicia y verdad, cosecha paz.

Quien siembra paciencia, cosecha armonía.

Quien planta perdón, cosecha la grandeza de corazón.

Quien siembra buenos pensamientos, cosecha benedicencia.

Quien siembra esperanza, cosecha el cielo.

No obstante, hay quienes prefieren:

Sembrar tristeza y cosechar amargura.

Plantar discordia y cosechar soledad.

Sembrar vientos y cosechar tempestades.

Plantar ira y cosechar enemistades.

Plantar injusticia y cosechar abandono.

Sembrar impaciencia y cosechar inseguridad.

Plantar rencores y cosechar venganzas.

Sembrar malos pensamientos y cosechar críticas.

Somos sembradores conscientes, repartimos diariamente millones de semillas a nuestro alrededor.

Que podamos escoger siempre las mejores, para que, al recibir la dádiva de la cosecha justa, tengamos siempre motivos para agradecer… Jesús es el MAESTRO, síguelo y cosecharás para la vida eterna…

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