Lecturas del Viernes de la 6ª semana de Pascua. Ciclo A

Posted by on May 25, 2017 in Lecturas y Reflexiones

Lecturas del Viernes de la 6ª semana de Pascua

Viernes, 26 de mayo de 2017
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (18,9-18):

CUANDO estaba Pablo en Corinto, una noche le dijo el Señor en una visión:
«No temas, sigue hablando y no te calles, pues yo estoy contigo, y nadie te pondrá la mano encima para hacerte daño, porque tengo un pueblo numeroso en esta ciudad».
Se quedó, pues, allí un año y medio, enseñando entre ellos la palabra de Dios.
Pero, siendo Gallón procónsul de Acaya, los judíos se abalanzaron de común acuerdo contra Pablo y lo condujeron al tribunal diciendo:
«Este induce a la gente a dar a Dios un culto contrario a la ley».
Iba Pablo a tomar la palabra, cuando Gallón dijo a los judíos:
«Judíos, si se tratara de un crimen o de un delito grave, sería razón escucharos con paciencia; pero, si discutís de palabras, de nombres y de vuestra ley, vedlo vosotros. Yo no quiero ser juez de esos asuntos».
Y les ordenó despejar el tribunal.
Entonces agarraron a Sóstenes, jefe de la sinagoga, y le dieron una paliza delante del tribunal, sin que Galión se preocupara de ello.
Pablo se quedó allí todavía bastantes días; luego se despidió de los hermanos y se embarco para Siria con Priscila y Aquila. En Cencreas se había hecho rapar la cabeza, porque había hecho un voto.

Palabra de Dios
Salmo
Sal 46,2-3,4-5.6-7

R/. Dios es el rey del mundo

Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor altísimo es terrible,
emperador de toda la tierra. R/.

Él nos somete los pueblos
y nos sojuzga las naciones;
él nos escogió por heredad suya:
gloria de Jacob, su amado. R/.

Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad;
tocad para nuestro Rey, tocad. R/.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (16,20-23a):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.
La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre.
También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis nada».

Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Hoy, Señor Jesús, vengo ante Ti para sanarme. Sana las heridas de mi corazón, sana todo aquello que no me permite permanecer en tu amor.

 

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

El padre de un buen amigo solía repetirle: «En este vida lo único que necesitas para conseguir cosas es a Dios y tener amigos». Esto es un hecho constatado. El mundo gira a través de influencias y recomendaciones.
Por ejemplo, para conseguir un puesto de trabajo, solemos pedir la recomendación de alguien. Es más, al momento de elegir un candidato para una vacante laboral, no sólo se toma en cuenta lo cualificado del candidato, sino también por quién viene recomendado.
Si esto funciona con personas influyentes y poderosas, pero que no dejan de ser personas humanas limitadas, cuanto más si pedimos al Padre con la recomendación de Jesús, que es perfecto Dios y perfecto hombre.
Dios Padre no se resiste ante las recomendaciones de su Hijo y, además, en su nombre nos prepara y regala el mejor lugar en su Reino.
Ayúdame, Jesús, a comprender que toda tristeza se transforma en alegría si tengo fe y confianza en tus promesas. Nada ni nadie podrá quitarme del corazón esa alegría que sólo Tú me puedes dar.
«Un cristiano sin alegría no es cristiano. Un cristiano que continuamente vive triste, no es cristiano. Y un cristiano que, en el momento de las pruebas, de las enfermedades, de tantas dificultades, pierde la paz, le falta algo. La alegría cristiana no es una simple diversión, no es una alegría pasajera; la alegría cristiana es un don, es un don del Espíritu Santo. Y hay que tener el corazón siempre alegre porque el Señor ha vencido, el Señor reina, el Señor está a la derecha del Padre, el Señor me ha mirado y me ha enviado y me ha dado su gracia y me ha hecho hijo del Padre… Es esa la alegría cristiana. Un cristiano vive en la alegría».
(Homilía de S.S. Francisco, 15 de mayo del 2015, en santa Marta)

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración. Disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Rezaré la coronilla a la misericordia Divina por todas aquellas personas tristes, abandonadas, para que experimenten la misericordia de Dios y sientan el consuelo del Espíritu Santo.

 

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Lecturas del Jueves de la 5ª semana de Pascua. Ciclo C.

Posted by on May 17, 2017 in Lecturas y Reflexiones

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15,7-21):
EN aquellos días, después de una larga discusión, se levantó Pedro y dijo a los apóstoles y a los presbíteros:
«Hermanos, vosotros sabéis que, desde los primeros días, Dios me escogió entre vosotros para que los gentiles oyeran de mi boca la palabra del Evangelio, y creyeran. Y Dios, que penetra los corazones, ha dado testimonio a favor de ellos dándoles el Espíritu Santo igual que a nosotros. No hizo distinción entre ellos y nosotros, pues ha purificado sus corazones con la fe. ¿Por qué, pues, ahora intentáis tentar a Dios, queriendo poner sobre el cuello de esos discípulos un yugo que ni nosotros ni nuestros padres hemos podido soportar? No; creemos que lo mismo ellos que nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús».
Toda la asamblea hizo silencio para escuchar a Bernabé y Pablo, que les contaron los signos y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles. Cuando terminaron de hablar, Santiago tomó la palabra y dijo:
«Escuchadme, hermanos: Simón ha contado cómo Dios por primera vez se ha dignado escoger para su nombre un pueblo de entre los gentiles. Con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:
“Después de esto volveré
y levantaré de nuevo la choza caída de David;
levantaré sus ruinas y la pondré en pie,
para que los demás hombres busquen al Señor,
y todos los gentiles sobre los que ha sido invocado mi nombre:
lo dice el Señor, el que hace que esto sea conocido desde antiguo”.
Por eso, a mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios; basta escribirles que se abstengan de la contaminación de los ídolos, de las uniones ilegítimas, de animales estrangulados y de la sangre. Porque desde tiempos antiguos Moisés tiene en cada ciudad quienes lo predican, ya que es leído cada sábado en las sinagogas».
Palabra de Dios

Salmo

Sal 95,1-2a.2b-3.10
R/.
Contad las maravillas del Señor
a todas las naciones
Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R/.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R/.

Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente». R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,9-11):
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud».
Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Dios te salve, María… Tú eres la llena de gracia, llena de Dios. Tú eres la causa de nuestra alegría. Acompáñame en esta oración para que permita a Dios llenar más mi vida y así me abra a la alegría que Él me quiere dar.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

Cristo pide una cosa: permanecer en su amor. ¿Qué nos quiere decir con esto? Imaginémonos cómo es permanecer en un «lugar»: como cuando uno «permanece» en la parada del autobús, esperando el transporte que lo llevará de vuelta a casa. Cristo nos pide esperar firmes en su amor, agarrados con fuerza de la cruz: ahí donde Cristo nos ha reconciliado con el Padre y donde nos muestra el camino hacia el cielo.

Permanezcamos en el amor de Cristo. Y el modo de hacerlo es cumpliendo sus mandamientos. Durante la misma cena, poco antes, Jesús había dicho ya a sus apóstoles: «Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros.» (Jn 13, 34) Permanecer en su amor significa creer en el amor, realmente. Y para ello no sólo hay que recibir amor sino dar amor.

Permanecer en el amor da como fruto la alegría plena. A esto nos invita Cristo, éste es el plan de amor que tiene sobre nosotros. Él quiere que encontremos su propia alegría, la alegría que es más resistente que los clavos de la cruz y la roca del sepulcro. La alegría de amar como el Padre ama al Hijo y como el Hijo nos ama a nosotros. Amar y ser amado, ésta es nuestra parada, nuestro destino y nuestra plenitud.

«A Dios le agrada toda obra de misericordia, porque en el hermano que ayudamos reconocemos el rostro de Dios que nadie puede ver. […] Estamos llamados a concretar en la realidad lo que invocamos en la oración y profesamos en la fe. No hay alternativa a la caridad: quienes se ponen al servicio de los hermanos, aunque no lo sepan, son quienes aman a Dios. Sin embargo, la vida cristiana no es una simple ayuda que se presta en un momento de necesidad. Si fuera así, sería sin duda un hermoso sentimiento de humana solidaridad que produce un beneficio inmediato, pero sería estéril porque no tiene raíz. Por el contrario, el compromiso que el Señor pide es el de una vocación a la caridad con la que cada discípulo de Cristo lo sirve con su propia vida, para crecer cada día en el amor.»
(Homilía de S.S. Francisco, 4 de septiembre 2016).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy buscaré consolar a quien encuentre triste.

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Lecturas de hoy Martes de la 1ª semana de Adviento. Ciclo A.

Posted by on Nov 29, 2016 in Lecturas y Reflexiones

Lecturas de hoy Martes de la 1ª semana de Adviento

Martes, 29 de noviembre de 2016
Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (11,1-10):

AQUEL día, brotará un renuevo del tronco de Jesé,
y de su raíz florecerá un vástago.
Sobre él se posará el espíritu del Señor:
espíritu de sabiduría y entendimiento,
espíritu de consejo y fortaleza,
espíritu de ciencia y temor del Señor.
Le inspirará el temor del Señor.
No juzgará por apariencias
ni sentenciará de oídas;
juzgará a los pobres con justicia,
sentenciará con rectitud a los sencillos de la tierra;
pero golpeará al violento con la vara de su boca,
y con el soplo de sus labios hará morir al malvado.
La justicia será ceñidor de su cintura,
y la lealtad, cinturón de sus caderas.
Habitará el lobo con el cordero,
el leopardo se tumbará con el cabrito,
el ternero y el león pacerán juntos:
un muchacho será su pastor.
La vaca pastará con el oso,
sus crías se tumbarán juntas;
el león como el buey, comerá paja.
El niño de pecho retozará junto al escondrijo de la serpiente,
y el recién destetado extiende la mano
hacia la madriguera del áspid.
Nadie causará daño ni estrago
por todo mi monte santo:
porque está lleno el país del conocimiento del Señor,
como las aguas colman el mar.
Aquel día, la raíz de Jesé
será elevada como enseña de los pueblos:
se volverán hacia ella las naciones
y será gloriosa su morada.

Palabra de Dios
Salmo
Sal 71,1-2.7-8.12-13.17

R/. Que en sus días florezca la justicia
y la paz abunde eternamente.

V/. Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud. R/.

V/. En sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra. R/.

V/. Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres. R/.

V/. Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R/.
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (10,21-24):

EN aquella hora Jesús se lleno de la alegría en el Espíritu Santo y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Y, volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
«¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron».

Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Ayúdame, Señor, a acercarme a Ti en esta oración con sencillez y un corazón abierto. Enséñame a reconocer tu rostro detrás de todo lo que vas haciendo en mi vida, y ayúdame a corresponder a tu amor por mí.
Señor Jesús, muéstranos al Padre. Padre, danos a conocer a tu Hijo. Amén.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

Pocas cosas son más sorprendentes como la maravilla que produce un descubrimiento. Se puede ver en la mirada iluminada de un niño que aprende algo nuevo. Incluso hay bebés que son todo ojos, como si no tuvieran otra sed que la de abrir su alma entera al mundo.
¿Qué pasaría si nos ofrecieran el descubrimiento más grande, aquel que nuestra alma anhela desde el nacimiento? Pues bien, Cristo lo prometió a sus discípulos. Más aún, Él nos dice hoy en el Evangelio cómo conocer a su Padre. ¡Es tan sencillo –y tan complicado– como ser sencillo!
Nada hay tan sencillo como ver. Nadie ha ido a clases para ello. Simplemente abrimos los ojos y está allí, “a simple vista”. Por eso quiso Dios hacerse visible, por eso se hizo hombre, alguien de carne y hueso. Con un rostro, con un color de ojos y de cabello muy concreto, con manos, con pies… Verdaderamente hombre, siendo Dios; y verdaderamente Dios, siendo hombre. Ése es Jesucristo. Y Él dijo a sus apóstoles: “Quien me ve a mí, ve al Padre.”
Cuentan que el Cura de Ars veía frecuentemente a un campesino rezar en la iglesia. Pasaba largos ratos frente al Sagrario y parecía tener un verdadero encuentro con Dios. Así que el Cura de Ars se acerca y le pregunta cómo era su oración. ¿Qué hacía durante horas y horas? La respuesta fue corta: «Nada. Yo lo miro, y Él me mira.» Y seguramente ese campesino había descubierto más cosas de Dios que mucha gente de letras…
Que nuestra oración de hoy sea ésta: mirar a Cristo. Pidamos una fe sencilla para poder verlo. Frente al Sagrario, donde está realmente, o bien frente a un crucifijo o alguna otra imagen de Él. Allí haremos el descubrimiento más grande que puede hacer el hombre.

«El seguimiento de Jesús es un compromiso serio y al mismo tiempo gozoso; requiere radicalidad y esfuerzo para reconocer al divino Maestro en los más pobres y descartados de la vida y ponerse a su servicio. Por esto, los voluntarios que sirven a los últimos y a los necesitados por amor a Jesús no esperan ningún agradecimiento ni gratificación, sino que renuncian a todo esto porque han descubierto el verdadero amor.»

(Homilía de S.S. Francisco, 4 de septiembre de 2016).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Invitaré a alguien a visitar la Eucaristía en alguna parroquia o iglesia cercana.

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Oraciòn del dìa. 27 de julio. San Mateo 13. 44-46. Ciclo C.

Posted by on Jul 26, 2016 in Pensamiento del día

Dios te amo
Un saludo a todos, con la alegría de comenzar este dìa, miércoles 27 de julio. La oración, es la oportunidad de encontrarme personalmente con Dios, y el ambiente interior es importante, silencio, saber con quièn voy a hablar, lo que le quiero decir, por eso comencemos este dìalogo con Dios, diciendo.
 
Jesús, sé que me escuchas, me ves, me hablas y estàs conmigo en esta oraciòn. Me presento ante Ti con lo bueno y lo malo que tengo, sé que Tú me amas más allá de mis cualidades y debilidades. Creo que eres un Dios cercano a todos nosotros; confío que eres fiel a tus promesas y espero en tu misericordia. Abre mi corazón para escuchar tu voz y acoger tu voluntad. Quiero, Señor, realizar el plan que tienes para mi vida y ayudar a los demás a vivir siempre cerca de Ti.
 
Què bueno que junto a Tì, està tu Palabra para iluminarme y acompañarme cada dìa, quiero meditando en ella, cumplir tu Voluntad, por eso vamos a reflexionar en el Evangelio de san Mateo 13, 44-46. Sigues predicando a las multitudes, no paras, què celo por instruír e iluminar a las personas. Hoy tu mensaje, es sencillo, pero tan necesario, para todos nosotros, especialmente para aquellos que están sin brújula y no saben lo que quieren, ni saben a dónde van.
Nos hablas del Reino de los cielos, y de la alegría que significa encontrarlo, es como un tesoro escondido, cuando lo descubres vendes todo para adquirirlo, o como aquel comerciante de perlas finas, una vez que la encuentra, tambièn vende lo que tiene y la compra.
 
Señor me enseñas, que desde mi bautismo, me has dado un gran tesoro, un perla preciosa, desde ahì me has abierto las puertas a Tu Reino, no tengo que comprarlo, pues la fe de mis papàs, me la han dado como herencia, pues el dìa de mi bautismo, ya me lo diste en semilla, y a través de los años ha ido creciendo, como el grano de mostaza, que ha comenzado pequeñito y hoy ya es un árbol grande, me toca a mì, cuidarlo y protegerlo del maligno y del mundo.
 
Señor, ayúdame a no dejar caer este tesoro, soy débil y muchas veces juego con este don, ya sabes, las tentaciones, las debilidades propias, mi egoísmo y soberbia y el maligno que no deja de dar lata. Que me entusiasme dìa a dia por cuidarlo y que viva con la mirada dirigida a Tu Reino, al cielo que me tienes reservado.
 
Dame la gracia, Señor, de valorar tu amistad y tu presencia en mi alma. Sólo así seré capaz de ponerte en el primer lugar de mi vida. Ayúdame a hacer una experiencia profunda de Ti y de tu amor, para que no te cambie por ningún reino humano pequeño, falso o efímero.
 
Hoy, Señor me comprometo a mantener mi vida de gracia, pues cuidándola, aseguro mi lugar en el cielo, y manifiesto que estàs dentro de mi corazón y actuando en mi vida. Te pido perdón desde ya, por todo lo que te he ofendido.
 
Queridos niños, cada uno de nosotros tiene en su corazón un gran tesoro, una perla preciosa, tenemos a Dios en nuestro corazón y uno de los momentos màs hermosos y maravillosos es cuando lo recibimos por primera vez en la comuniòn, ahì Tù le dices a Jesùs que quieres llegar al cielo y alimentarte con su cuerpo, para siempre tener fuerzas para caminar, hacia El. Cuiden su amistad con Jesùs, y cada dìa, díganle que quieren llegar al cielo con todos sus seres queridos.
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Lecturas y reflexiòn del Jueves de la 7ª semana del Tiempo Ordinario. Ciclo C.

Posted by on Jun 7, 2016 in Lecturas y Reflexiones

Tu amor me ha acompañadoLecturas del Jueves de la 7ª semana del Tiempo Ordinario

Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol Santiago (5,1-6):

Ahora, vosotros, los ricos, llorad y lamentaos por las desgracias que os han tocado. Vuestra riqueza está corrompida y vuestros vestidos están apolillados. Vuestro oro y vuestra plata están herrumbrados, y esa herrumbre será un testimonio contra vosotros y devorará vuestra carne como el fuego. ¡Habéis amontonado riqueza, precisamente ahora, en el tiempo final! El jornal defraudado a los obreros que han cosechado vuestros campos está clamando contra vosotros; y los gritos de los segadores han llegado hasta el oído del Señor de los ejércitos. Habéis vivido en este mundo con lujo y entregados al placer. Os habéis cebado para el día de la matanza. Condenasteis y matasteis al justo; él no os resiste.
Palabra de Dios

Salmo
Sal 48,14-15ab.15cd-16.17-18.19-20

R/. Dichosos los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos

Éste es el camino de los confiados,
el destino de los hombres satisfechos:
son un rebaño para el abismo,
la muerte es su pastor. R/.

Y bajan derechos a la tumba;
se desvanece su figura,
y el abismo es su casa. R/.

Pero a mí, Dios me salva,
me saca de las garras del abismo
y me lleva consigo. R/.

No te preocupes si se enriquece un hombre
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él. R/.

Aunque en vida se felicitaba:
«Ponderan lo bien que lo pasas»,
irá a reunirse con sus antepasados,
que no verán nunca la luz. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,41-50):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que os dé a beber un vaso de agua, porque seguís al Mesías, os aseguro que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al infierno, al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies al infierno. Y, si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga. Todos serán salados a fuego. Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la sazonaréis? Que no falte entre vosotros la sal, y vivid en paz unos con otros.»
Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Hoy quiero agradecerte, Señor, todo lo que tengo y que Tú me lo has dado. Sin Ti no hubiese tenido nada, es más, nunca hubiese estado aquí. Tú has estado a mi lado todos los días de mi vida y nunca te has apartado. Me has amado hasta el extremo. Mi corazón salta de alegría y sólo puede decir gracias. A veces cuando se dice la palabra «amor» se piensa en lo que el otro da. Pero en realidad el amor es darse. Tu amor me ha acompañado en los momentos más difíciles y has permanecido conmigo siempre. GRACIAS POR TU AMOR.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Gracias, Señor, por el maravilloso don de la Eucaristía, por quedarte, por cuántos planes en favor nuestro. De un acto de amor, siguieron otros. Siempre eres Tú el que amas primero. Tú nos «primereas». Nos cuidas con un amor total, sin cálculos ni medidas.

Pienso en el amor que mi madre ha tenido conmigo y el solo pensar que tu amor es muchos más grande que el de un padre o una madre no me lo puedo creer. Tu amor es inmenso. Si un padre da incluso la vida por su hijo… tu amor debe ser inimaginable. Es que… ¿Hay algún amor más grande que el de un padre o una madre? Sí, el tuyo. Con que mirada tan profunda miras a cada persona. A todos. A veces se pueden ver a madres que dejan a sus hijos en los basureros o les quitan la vida porque les parece un estorbo. Son incómodos porque no lo esperaban o fue un «accidente». Han salido mal y no hay más remedio que abortarlos. Pero para ti cada hijo es un regalo. Puedo ser un desastre y sin embargo me amas impresionantemente.

En este grupo de discípulos había algunos que te abandonaron en el momento de la pasión y sin embargo Tú mirabas a cada uno con amor. Sabías de lo que son capaces y sin embargo amabas. Sabías que el corazón del hombre está dividido. Quiere amar a su Dios pero en realidad ama el mundo. Prefiere su comodidad. Sin embargo, Tú amas a cada uno. Me amas a mí. Conoces bien mis debilidades y pecados. Pero nada de esto te importa. Me amas y ya está. Das tu vida por mí, me esperas diariamente en el sagrario.

Así como miraste a los discípulos de la misma manera me tratas a mí. No hay cálculos ni medidas. Me das, me das, me das… y me pregunto, ¿cuál es mi respuesta?, ¿Qué le estoy dando al Señor? Ciertamente me has pedido algo, eso que yo sé y tengo en mi corazón, pero no me obligas. Me das la libertad para que te diga que sí o que no. Pero hoy quiero darte lo que me pidas.

«Que la Virgen María, modelo de meditación de las palabras y de los gestos del Señor, nos ayude a redescubrir con fe la belleza y la riqueza de la Eucaristía y de los otros Sacramentos, que hacen presente el amor fiel de Dios por nosotros. Así podremos enamorarnos cada vez más del Señor Jesús, nuestro Esposo, e ir a su encuentro con las lámparas encendidas de nuestra fe alegre, convirtiéndonos así en sus testigos en el mundo.»
(Homilía de S.S. Francisco, 17 de enero de 2016).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Te ofrezco en este día ser más generosos. No demostraré mi prisa cuando estoy hablando con alguna persona sino que le daré todo el tiempo que necesite.

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Lecturas y reflexiòn del Miércoles de la 7ª semana de Pascua. Ciclo C

Posted by on May 14, 2016 in Lecturas y Reflexiones

Uniòn y caridad
Lecturas del Miércoles de la 7ª semana de Pascua

Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (20,28-38):

En aquellos días, decía Pablo a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso: «Tened cuidado de vosotros y del rebaño que el Espíritu Santo os ha encargado guardar, como pastores de la Iglesia de Dios, que él adquirió con su propia sangre. Ya sé que, cuando os deje, se meterán entre vosotros lobos feroces, que no tendrán piedad del rebaño. Incluso algunos de vosotros deformarán la doctrina y arrastrarán a los discípulos. Por eso, estad alerta: acordaos que durante tres años, de día y de noche, no he cesado de aconsejar con lágrimas en los ojos a cada uno en particular. Ahora os dejo en manos de Dios y de su palabra de gracia, que tiene poder para construiros y daros parte en la herencia de los santos. A nadie le he pedido dinero, oro ni ropa. Bien sabéis que estas manos han ganado lo necesario para mí y mis compañeros. Siempre os he enseñado que es nuestro deber trabajar para socorrer a los necesitados, acordándonos de las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir.”»
Cuando terminó de hablar, se pusieron todos de rodillas, y rezó. Se echaron a llorar y, abrazando a Pablo, lo besaban; lo que más pena les daba era lo que había dicho, que no volverían a verlo. Y lo acompañaron hasta el barco.
Palabra de Dios

Salmo
Sal 67,29-30.33-35a.35b.36c

R/. Reyes de la tierra, cantad a Dios

Oh Dios, despliega tu poder,
tu poder, oh Dios, que actúa en favor nuestro.
A tu templo de Jerusalén
traigan los reyes su tributo. R/.

Reyes de la tierra, cantad a Dios,
tocad para el Señor,
que avanza por los cielos,
los cielos antiquísimos,
que lanza su voz, su voz poderosa:
«Reconoced el poder de Dios.» R/.

Sobre Israel resplandece su majestad,
y su poder, sobre las nubes.
¡Dios sea bendito! R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (17,11b-19):

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad.»
Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, gracias por tu amor. Gracias por estar siempre conmigo, y muy especialmente te agradezco tu presencia en este rato de oración. Señor Jesús, me pongo en tus manos; haz de mí lo que quieras. Sólo te pido la gracia de amarte cada día más y de transmitir este amor a las personas que encuentre en este día.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
En el momento de su pasión, Jesús respondió a Pilato “mi reino no es de este mundo” (Jn 18, 36). En el mundo vemos cada día noticias de guerras, de discusiones, de odios. Cristo, en cambio, vino a traer un Reino nuevo, un reino de paz, de unión, de concordia entre todos los hombres y mujeres. Dedicó toda su vida a predicar e instaurar este Reino, y en la hora suprema nos dio el ejemplo de la ley más alta: el amor como entrega sin reservas.

El signo característico de un cristiano es la unión y la caridad. Ya los primeros paganos decían entre ellos: “mirad cómo se aman, y cómo están dispuestos a dar la vida unos por otros”. Este espíritu de unión es tan importante porque refleja en este mundo la imagen de Dios. Cuando nos amamos de verdad, estamos siendo santificados en la verdad más alta y más divina, que es el amor de Dios.

Tal vez nos dé miedo a veces de entregarnos sin reservas, o de dejar a un lado nuestros gustos o intereses. Por eso Cristo mismo se “santificó a sí mismo por nosotros” (cfr. versículo 19). Él es nuestro ejemplo y, al mismo tiempo, la fuerza que necesitamos para amar más y amar mejor. Es así que colaboramos con Él en la construcción de su Reino.

«Un aspecto esencial del testimonio del Señor Resucitado es la unidad entre nosotros, sus discípulos, como la que existe entre Él y el Padre. Y la oración de Jesús en la víspera de su pasión ha resonado hoy en el Evangelio: “Que sean una sola cosa como nosotros”. De este eterno amor entre el Padre y el Hijo, que se extiende en nosotros por el Espíritu Santo, toma fuerza nuestra misión y nuestra comunión fraterna; de allí nace siempre nuevamente la alegría de seguir al Señor.» (Homilía de S.S. Francisco, 17 de mayo de 2015).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
En la comida o cena me dedicaré especialmente a mi familia, escuchando y sirviendo a cada uno.

Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

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Lecturas y reflexiòn del Jueves de la 6ª semana de Pascua. Ciclo C.

Posted by on May 13, 2016 in Lecturas y Reflexiones

Triste la vida sin Cristo

Lecturas del Jueves de la 6ª semana de Pascua

Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (18,1-8):

En aquellos días, Pablo dejó Atenas y se fue a Corinto. Allí encontró a un tal Aquila, judío natural del Ponto, y a su mujer Priscila; habían llegado hacía poco de Italia, porque Claudio había decretado que todos los judíos abandonasen Roma. Se juntó con ellos y, como ejercía el mismo oficio, se quedó a trabajar en su casa; eran tejedores de lona. Todos los sábados discutía en la sinagoga, esforzándose por convencer a judíos y griegos. Cuando Silas y Timoteo bajaron de Macedonia, Pablo se dedicó enteramente a predicar, sosteniendo ante los judíos que Jesús es el Mesías.
Como ellos se oponían y respondían con insultos, Pablo se sacudió la ropa y les dijo: «Vosotros sois responsables de lo que os ocurra, yo no tengo culpa. En adelante me voy con los gentiles.»
Se marcho de allí y se fue a casa de Ticio justo, hombre temeroso de Dios, que vivía al lado de la sinagoga. Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su familia; también otros muchos corintios que escuchaban creían y se bautizaban.
Palabra de Dios

Salmo
Sal 97,1-2ab.2cd-3ab.3cd-4

R/. El Señor revela a las naciones su victoria

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia
y su fidelidad en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (16,16-20):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver.»
Comentaron entonces algunos discípulos: «¿Qué significa eso de “dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver”, y eso de “me voy con el Padre”?»
Y se preguntaban: «¿Qué significa ese “poco”? No entendemos lo que dice.»
Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo: «¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: “Dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver”? Pues sí, os aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.»
Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor Jesús, amigo mío, aquí estoy. A veces no te siento, a veces me parece que te has marchado. Pero me doy cuenta que cuanto menos te siento más cercano estás. Cuando siento que desfallezco Tú me llevas en tus brazos, me cuidas con tu mirada, me abrazas fuertemente y me amas.

Cuando el pecado oscurece mi alma y creo que no soy digno de tu amor, me doy cuenta que me sigues amando. Me doy cuenta que miras con esperanza el camino por el que me fui, esperando mi regreso. Y apenas me vislumbras a lo lejos sales corriendo a mi encuentro. Calzas mis pies llagados, cubres mi cuerpo desnudo, peinas mi cabeza y lavas mi cara.

Hoy quiero volver a la casa del Padre, quiero reconocer mi pecado y quiero dejarme amar. Quiero dejarme abrazar, quiero volver a ser hijo. Quiero amar dejándome amar.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Tus palabras, Señor, me parecen difíciles. ¿Qué me quieres decir? Me pasa lo mismo que a tus discípulos. No entiendo nada. Puedo decir con ellos “no sabemos lo que quiere decir’’. Sí Jesús, no sé. Y esto me hace pensar en mi pobreza. Yo que delante de los hombres soy un hombre culto, me quedo con los ojos cuadrados ante las breves palabras de un sencillo carpintero de Nazaret. ¡Qué paradoja! Los hombres sabios no comprenden las palabras más sencillas. Los hombres sabios van buscando la verdad a lo largo y ancho del mundo. Sin embargo no van a la Verdad, que eres Tú. Nos parece tan ridículo que en ese pedazo de pan haya una profundidad más grande que la que se puede encontrar en todo el universo. Nos burlamos de la gente sencilla que recorre kilómetros para escuchar una misa. No queremos dedicar media hora para escucharte. Y, por el contrario, gastamos nuestra vida en investigar el átomo. Gastamos nuestra existencia en ganar unas pocas monedas y nos olvidamos de lo que realmente importa.

Señor, qué triste es la vida si uno se olvida de Ti. Puedo tener lo que quiera. Voy de aquí para allá. Viajo por todo el mundo. Hago numerosas investigaciones y doy innumerables conferencias. La gente me aprecia mucho. Soy famoso. Pero si me faltas Tú, me volvería loco. Si te marchas mi corazón quedará triste. Es verdad que muchas veces me alejo de Ti. Pero Tú estás conmigo y eso es lo que me da la fuerza. Tu presencia me anima. Es verdad que a veces soy un soberbio de mucho cuidado, creo que entiendo todo… Tú conoces mi pobreza, mi debilidad. No me rechaces. Si Tú estás conmigo mi corazón salta de alegría.

«Tampoco nosotros encontraremos la vida si permanecemos tristes y sin esperanza y encerrados en nosotros mismos. Abramos en cambio al Señor nuestros sepulcros sellados ―cada de nosotros los conoce―, para que Jesús entre y lo llene de vida; llevémosle las piedras del rencor y las losas del pasado, las rocas pesadas de las debilidades y de las caídas. Él desea venir y tomarnos de la mano, para sacarnos de la angustia. Pero la primera piedra que debemos remover esta noche es ésta: la falta de esperanza que nos encierra en nosotros mismos. Que el Señor nos libre de esta terrible trampa de ser cristianos sin esperanza, que viven como si el Señor no hubiera resucitado y nuestros problemas fueran el centro de la vida.»
(Homilía de S.S. Francisco, 26 de marzo de 2016).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Te ofrezco en este día escuchar a los demás y estar en una actitud de humildad. Quiero aprender de los demás. No me sentiré superior a nadie; reconoceré mi ignorancia y no presumiré de mis conocimientos sino que valoraré mucho más los de los demás.

Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

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