Oraciòn del dìa Jueves 27ª Semana TO C. San Lucas 11.5-13. Ciclo C.

Posted by on Oct 5, 2016 in Pensamiento del día

Oraciòn del dìa, Jueves 6 de octubre. 27ª Semana TO. San Lucas 11.5-13. Ciclo C.
 
Señor, en este dìa, te agradezco de manera especial el don de la vida que me has dado. Gracias porque dìa a dìa me llamas a la existencia y agradezco tu mirada llena de misericordia por todos los dones, gracias y beneficios que me has dado desde que nací hasta el dìa de hoy. Señor, que te conozca, ame, experimente e imite. Inflama mi corazón de amor por Ti y por el de cada persona con la que me encuentre. Ayúdame a serte fiel y a vivir mi vida de cara a la eternidad y a ese encuentro definitivo contigo.
El Evangelio que vamos a meditar hoy se encuentra en san Lucas 11, 5-13.
 
Hoy nos enseñas la importancia de la constancia, la confianza y el abandono para pedirte las cosas, y lo haces contraponiendo el pensar humano, al pensar Divino.
 
En el primero les dices a tus discípulos, “Supongan que alguno de ustedes tiene un amigo que viene a medianoche a decirle: ‘Préstame, por favor, tres panes, pues un amigo mío ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle’. Nos dejas claro la actitud insistente del amigo necesitado, que toca y toca, pidiendo prestado solo tres panes para un visitante que le ha llegado y espera ser atendido por el amigo que ya està en casa, acostado y con la puerta cerrada, la respuesta de èste, es dura, poco caritativa, es màs una molestia que una posibilidad de ayudar, de servir a un amigo, tanto es asì que le responde, “no me molestes, no puedo levantarme”. Indicas que aunque no se levante por ser su amigo, sì lo hará por la insistencia, del otro y le darà lo que necesite. Asì es, lo hará obligado, mal humorado y a regañadientes, pero lo hará.
 
Pero ahora la gran lección, y vemos la otra cara de la moneda, el pensar y actuar Divino, y nos dices: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá. Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra y al que toca, se le abre. Nos hablas de la confianza, cercanìa que debemos tener para contigo, Tù estàs a la escucha de cada una de nuestras necesidades, como lo has hecho con cada uno de los que se han acercado a Tì con fe y confianza, leprosos, ciegos, paralíticos, endemoniados, pecadores.
Responderàs con prontitud, conociendo lo que hay en mi corazón y atendiendo a cada una de mis necesidades, Señor que sepa pedir con acierto, fe y confianza que siempre toque a la puerta de Tu corazón, que sea humilde y abierto a Tu Voluntad que la acepte con sencillez y disponibilidad.
 
Terminas tus palabras diciendo que Mi Padre Dios, me darà todo lo que le pida, y que si nosotros siendo malos damos cosas buenas a nuestros hijos, El nos dará al Espíritu Santo, con todos sus dones y frutos que conlleva recibirlo, y ¿cuáles son Señor, esos dones y frutos del E.S.?
 
Los dones son: Sabiduría, entendimiento, fortaleza, consejo, piedad, ciencia y temor filial de Dios.
 
Los frutos del Espíritu son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo como primicias de la gloria eterna, es decir, lo que viviremos en el cielo. La tradición de la Iglesia enumera doce: ‘caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad’ (Ga 5,22-23, vg.).
 
Mi propósito en este dìa, estar atento al a las necesidades de los demás, que no tengan que insistirme cuando me piden un favor, màs bien tener los mismos sentimientos de Jesùs, responder con prontitud cuando me piden algo. Ser generoso y con gran disponibilidad. Ver què don del Espìritu Santo o fruto debo cultivar en mi vida cristiana.
 
Mis queridos niños, Jesùs siempre està al pendiente de nuestras necesidades, tengamos mucha fe para pedirle lo que necesitemos; pidamos con confianza, busquemos con perserverancia, y toquemos con amor.
P. Dennis Doren, LC
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Oraciòn del dìa, mièrcoles 24ª TO, San Lucas 7. 31-35. Ciclo C

Posted by on Sep 13, 2016 in Pensamiento del día

Señor, Me pongo en tus manos, con la confianza de un niño, para que hagas en mi vida lo que más te agrade, pues sè que es lo mejor para mì. Habla a mi corazón y a mi conciencia en esta oración, indícame el camino que debo seguir, para hacer tu Voluntad. Señor, que te conozca más para que crezca mi amor a Ti, y asì sea fiel a ctodo lo que me vayas pidiendo en este dìa.

Señor, Me pongo en tus manos, con la confianza de un niño, para que hagas en mi vida lo que más te agrade, pues sè que es lo mejor para mì. Habla a mi corazón y a mi conciencia en esta oración, indícame el camino que debo seguir, para hacer tu Voluntad. Señor, que te conozca más para que crezca mi amor a Ti, y asì sea fiel a todo lo que me vayas pidiendo en este dìa.
Vamos a reflexionar en el Evangelio de san Lucas 7, 31-35

Comienzas tu Evangelio de este dìa, haciendo una pregunta: “¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quiénes se parecen?, ¿serà que esta pregunta me la haces tambièn a mì?, ¿què pensaràs de nosotros?, ¿cuàl será nuestra respuesta?. ¿A quién nos parecemos?

En aquel tiempo tu respuesta fue clara, se parecían a esos niños que se sientan a jugar en la plaza y se gritan unos a otros, “Tocamos la flauta y no han bailado, cantamos canciones tristes y no han llorado”.
Nos dejas ver què difícil es hacernos llegar tu mensaje, nos llenas pruebas, manifestaciones, personas y siempre buscamos màs y màs, nada nos satisface, siempre estamos encontrando un pero, ¿quièn nos entiende?. Nos tocan la flauta y no bailamos, nos cantan canciones tristes y no lloramos, somos los eternos insatisfechos, en aquel tiempo había venido Juan el Bautista, hombre austero, comìa saltamontes, se vestìa de piel, vivía en el desierto, y lo consideran endemoniado. Vienes Tù que comes y bebes y te tratan de glotón y bebedor, y claro còmo venìas a rescatar a los perdidos, es decir, a pecadores y publicanos te echan en cara que son tus amigos.
Terminas diciendo que solo aquellos que tienen la sabiduría de Dios, serán los que reconozcan tu mensaje y a tus enviados. Señor necesito de la sencillez, de la fe y de esta sabiduría para descubrirte en medio del mundo, aceptar lo que me mandas, cuàndo me lo mandas y còmo me lo mandas, y que no lo discuta ni me ponga caprichoso, porque no me gusta o no lo entiendo.

Què bien me dices: La vida es un milagro, tú eres un milagro; sin embargo, no contentos y convencidos de ello, estamos pidiendo más y más. Realmente no hay peor ciego que el que no quiera ver, asì les pasaba a los fariseos y escribas, me dices: abre los ojos de tu corazón y deja de pedirme más pruebas. El estupor y la admiración deben de acompañarte paso a paso, solo así verás mi mano que no deja de soplar sobre ti, en ese soplo de amor está el milagro que es tu vida y lo que te doy dìa a dìa.

Señor ayúdame a reconocerte en todas las pequeñas cosas que ocurren en mi vida, ahì comprenderé que no necesito más milagros que aquellos que me das dìa a dìa, sin que yo te los haya pedido”.

Complemento para la meditación: en Youtube: “¡Milagros!, ¿dònde que no los veo?”. Sembrando Esperanza II.
https://www.youtube.com/watch?v=8KXw5dD7ays

Mi propósito en este dìa, es renovar mi fe, por eso rezarè el credo, sabiendo que ahì està todo lo que debo creer y esperar, ahì està el fundamento de mi vida cristiana. Aceptarè el dìa a dìa de mi vida, sin pedirle pruebas a Dios y agradecerè su mano que me sustenta y sostiene.

Mis queridos niños, Jesùs, confía mucho en nosotros, asì tambièn nosotros tenemos que confiar en El. El sabe lo mejor para nosotros y debemos creer todo lo que nos dice y enseña. Por eso nos ha dejado el credo para saber lo que nos ha revelado y enseñado con su vida. Cada dìa se sigue manifestando en tantos momentos, ojalà siempre lo puedan ver y descubrir.
P. Dennis Doren, LC

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Oraciòn del dìa, mìercoles 18º TO. San Mateo 15. 21-28. Ciclo C.

Posted by on Aug 2, 2016 in Pensamiento del día

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Señor, mi vida està en tus manos y mi ilusión es darte gloria, es mi más constante deseo. Vengo una vez màs a colocar toda mi vida y mi corazón en tus manos. En esta oración, quiero renovar las promesas de fe, que digo cada vez que pronuncio el Credo. Quiero refrescar y fortalecer mi alma contigo. Dame un corazón sencillo, generoso, atento y fiel que desee entregarse cada instante por amor a Ti, esperando en Ti y creyendo en Ti.
 
Tu palabra cada dia sale al paso de mi vida, pues quieres iluminarme y que mis pasos sean seguros en medio de este mundo, por eso me presentas el Evangelio de san Mateo 15,21-28.
 
Tu amor y misericordia, salen al encuentra de toda alma necesitada, desesperada y angustiada. Asì es con esta mujer cananea, es el grito angustiado de un mujer y madre, que ve el sufrimiento de su hija y con la impotencia de no poder hacer nada , toca y grita a tu corazón: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.»
 
Tus discípulos sensibles ante estas làgrimas y conociendo tu gran corazón, te dicen. «Atiéndela, que viene detrás gritando.», pareciera que no te importa, pues no respondes nada, es el ejercicio de la fe y de la humildad con que vas probando y haciendo crecer a las almas. Parecieras que eres selectivo, pues respondes que solo has venido a las ovejas descarriadas de Israel. Y que ella por ser cananea no entra en esta categoría.
 
Pero es la lección que nos quieres dar, que lo importante es la fe y la confianza, cómo no iban a conmover tu corazón, pues ella con toda humildad se postra delante de tì, y te pide, “Señor, socórreme”, pero quieres afianzar y fortalecer esa fe y pareciera que la desprecias: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos.»
Pero ella piensa en el sufrimiento y aflicción de su hija, y no teme en responderte: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.».
 
La lección ha terminado Señor, què enseñanza para tus discípulos y para mi, que muchas veces me siento con derechos adquiridos, y casi te obligo a que me atiendas y escuches, en el tiempo que yo determino. Yo que por mi arrogancia y soberbia me canso rápido de ser constante en lo que te pido.
 
Me invitas a ser constante, perseverante, humilde, con una gran fe. Este es el gran mensaje, que me das Señor, «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.» En ese mismo instante su hija queda curada.
 
Realmente el amor, la confianza y la fe mueven montañas, pero sobre todo mueven tu corazón Señor, para actuar y abajarse a nuestra necesidad.
 
Hoy Señor, mi propósito es dirigirme a ti y postrarme con humildad, fe y constancia, sabiendo que tù conoces mis necesidades y sufrimientos, harè un acto de abandono total a tì, sabiendo que tù tienes el mando sobre todas las situaciones de mi vida.
 
Mis queridos niños, Dios ama a todos por igual, en muchas ocasiones Dios prueba nuestra fe, para ver còmo reaccionamos y si realmente creemos en El, independientemente si nos hace caso a la primera o no. Nunca duden de Dios, aquí nos enseña que siempre busca lo mejor de nosotros y que en El no hay distinción entre las personas.
P. Dennis Doren , LC
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Oraciòn del dìa 1 de agosto. San Mateo 14. 13-21. Ciclo C.

Posted by on Aug 1, 2016 in Pensamiento del día

IMG_33947423784878Señor Jesús, Tú que eres tan bueno, que has querido para mí lo mejor, permíteme descubrirte en cada acontecimiento y detalle del mundo que me rodea, procurando siempre el bien a todas las personas.
Tu palabra dìa a dìa, me va enseñando esa acción milagrosa que actùa a través de los acontecimientos, por eso vamos a meditar en el Evangelio de san Mateo 14. 13-21.
 
Señor me uno a tu dolor, pues sufres la muerte de Juan el Bautista. Estàs con este dolor en tu corazón, como muchos de nosotros, que hemos perdido a un ser querido y cercano, quieres estar solo, en silencio, orando y compartiendo con tu Padre estos momentos de luto, por eso, subes a una barca y te diriges un lugar apartado y solitario. Tambièn nosotros necesitamos retirarnos, alejarnos de todo, para poder reflexionar y meditar en tu Voluntad, pasar esas penas propias de la vida, tomados de tu mano.
 
La muchedumbre te sigue, van viendo esos gestos milagrosos que vas haciendo; al desembarcar, ves aquella muchedumbre y te compadeces de ella, como el buen Pastor, curas a las ovejas enfermas, le das ànimo y esperanza a los abatidos y tristes.
Tus discípulos, al ver que se hace tarde, que están en despoblado y tienen hambre, te dicen que los despidas a las alceas cercanas para que puedan comer.
 
Tus palabras los saca totalmente de onda, «No hace falta que vayan, denles ustedes de comer», les lanzas un gran reto, dar de comer a una muchedumbre con solo cinco panes y dos peces. Nos enseñas que nosotros sòlo somos instrumentos, que es importante nuestra colaboración, y te llevemos lo mucho o lo poco que tengamos.
Ahora llega un momento solemne, ellos confían y te traen lo que tienen. Mandas que se recuesten en la hierba, todos ellos son las ovejas que las llevas a verdes pastos, las alimentas y las cuidas. Alzas la mirada al cielo, miras a tu Padre y pronuncias la bendiciòn. He aquí el gran milagro, haces que esos panes y peces se multipliquen. Nuevamente acudes a tus discípulos, se los entregas para que ellos los repartan. Comen todos hasta quedar satisfechos y todavía sobran doce cestos llenos, comen cinco mil hombres. Asì eres de esplèndido, tu generosidad no tiene lìmites.
 
Me enseñas, Señor, que no eres indiferente ante la enfermedad y las necesidades de los hombres, sales a su encuentro, y quieres que yo tambièn lo haga. Tu providencia no falla, siempre nos alimentas corporalmente con el pan que cada dìa pedimos en el Padre Nuestro y nos alimentas espiritualmente con tu Eucaristía. Nos das la confianza de participar de tus milagros, nos invitas a colaborar, que estemos atentos y seamos generosos, confiando, no dudando y sabiendo que eres Tù el que realiza el milagro.
 
Hoy Señor me comprometo, a no pasar por alto ante el sufrimiento, la necesidad y dolor de los demás, les visitarè en el hospital, rezarè por ellos, buscarè un sacerdote o ministro para que les lleve la comuniòn. Serè instrumento de tu amor y misericordia, llevando una palabra de aliento y esperanza.
 
Mis queridos Niños, hoy Jesùs se encuentra triste, pues ha muerto su primo Juan el Bautista y se retira a orar, quiere estar solito y con su Padre Dios, sentir consuelo y paz, pues sabe que Juan està en el cielo. Hoy digámosle a Jesùs, que no lo queremos ver triste, que lo queremos consolar. El es muy bueno y siempre està al pendiente de todos, da de comer a cinco mil personas, què generoso es para con todos.
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Oraciòn del dìa. San Mateo 12. 38-42

Posted by on Jul 17, 2016 in Pensamiento del día

No confies en tu corazón...Señor Jesùs, me das esta nueva oportunidad para estar contigo. Coloco mi corazón delante de tì, con humildad y gratitud. Ayer le decías a Marta que una cosa era necesaria, y que Marìa la había recibido, hoy aprendo la lección  y simplemente quiero estar a tus pies escuchando tu Palabra. No es coincidencia el que hoy me encuentre aquí, es tu amor.

Gracias por llamarme siempre a tu presencia, gracias por amarme siempre. Jamás permitas que me separe de Ti y concédeme la gracia de ser instrumento de tu amor.

Hoy me hablas y me revelas tu sentir en el Evangelio de san Mateo 12, 38-42. Una vez màs los escribas y fariseos, te ponen a prueba y ahora quieren ver una señal prodigiosa  y te la piden.

Tus palabras son claras y por què no decirlo duras: “esta gente malvada e infiel està reclamando una señal”. Los hombres de hoy, seguimos pidiendo señales y milagros, para creer, somos insaciables de pruebas y manifestaciones, siempre queremos màs, y no nos cansamos de exigìrtelas.

Señor,  a lo largo de tu vida pública nos dejaste tantas señales, curaste enfermos, ciegos vieron, paralíticos caminaron, endemoniados fueron liberados de sus espíritus inmundos, leprosos quedaron limpios, muertos resucitaron, y màs aùn, Tù mismo venciste la muerte resucitando al tercer dìa. Nos demuestras que no ha habido otro como Tù, Tù eres el verdadero Mesìas, sin duda eres màs grande que Jonàs y sus señales y que Salomòn y su sabidurìa.

Y todavía te piden màs señales, realmente Señor, cuando el corazón se cierra y te cuestiona dudando y no haciendo un verdadero acto de fe, no serà capaces de ver ninguna señal, aunque estè pasando por enfrente de sus ojos.

Señor, nos hablas del juicio y condenación que harán lo ninivitas y la Reina del Surque a esa generación,  por su falta de fe. Duro será el castigo. Què nos espera a nosotros, que durante veinte siglos no has parado de mandarnos señales, Señor que crea en tì, que te acepte con las señales que me has dado, que ya no te pida màs milagros.

Señor, què ciego serìa, si no veo las maravillas que haces en mi vida, el milagro de amanecer con vida y salud, el sustento diario, tu perdón, el poder estar unido a tì a través de esta oraciòn, el alimento que me das todos los días en la Eucaristìa.

Señor, que abra los ojos de mi corazón, que simplemente crea y me abandone. Que la admiración, la apertura de corazón, la sencillez me acompañen paso a paso, dìa a dìa, solo así verè tu mano Señor, que no deja de actuar sobre mi.

Hoy Señor, aceptarè tu Voluntad, sin poner peros o exigir pruebas y señales, aceptarè lo que me mandes con alegría y haciendo un acto de abandono en tì. Todo lo harè en un ambiente de paz y confianza.

Queridos niños, pidan a Jesùs, que cada dìa, les dè màs fe, para que lo puedan ver y sentir en los diversos momentos y situaciones de su vida, y aunque no siempre les conceda lo que le piden, tengan la certeza que siempre les escucha y les darà lo mejor.

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Oraciòn del dìa. San Mateo. 9.18-26.

Posted by on Jul 3, 2016 in Pensamiento del día

10407079_582539461848729_7690144153686358283_nMe arrodillo delante Ti, Mi Señor, pues Tú eres mi Dios y mi Salvador, creador de todo lo que existe, còmo no inclinarme ante tu majestad y admirarme de todo lo que has hecho y con què amor y perfección has realizado todas las cosas. Te adoro y te alabo por todas las cosas buenas que has hecho en mi, y pongo en tus manos todo aquello que me preocupa, los afanes de esta semana, mis trabajos, proyectos, que todo sea para Tù gloria. Tú conoces perfectamente mi pequeñez, mi debilidad, mis dificultades y las de mis seres queridos, pero sè tambièn que todo lo que permites es para mi bien, aunque muchas veces no lo entienda o no me guste. ¡Jesús, confío en Ti! Concédeme en este ratito de oración experimentar de nuevo tu amor y tu misericordia.

Solo Tù tienes palabras de Vida Eterna. Por eso hoy nos ofreces el evangelio de San Mateo 9, 18-26 para recibir tu luz y tu guía. Hoy resulta, que un jefe de la Sinagoga se te acerca, es el dolor y la preocupación de un Papà, como tantos papàs que sufren, la enfermedad, la agonía o la muerte de un hijo, està triste, està desesperado, su hija acaba de morir, sòlo te pide que le impongas tus manos y vivirà, cuànta fe y confianza en tì, un abandono total en Tì.

Tù que escuchas nuestras oraciones y plegarias, que ves nuestra necesidad, y ves el dolor y la fe de este hombre no lo dudas, te levantas a toda prisa para acompañarlo, pero en el camino otra necesidad, una mujer, que padece de flujo de sangre, acercándose por detrás te toca, “solo tocando la orilla de  su manto”, dice ella me curarè, tiene esa fe tambièn y esa certeza, “quedarè sana”. Què palabras tan llenas de amor y misericordia, salen de tus labios, Hija ten confianza, tu fe te ha curado. Yo tambièn tengo que decir,  que he escuchado tantas veces. “hijo, Ten confianza, tu fe te ha curado”, què alivio y alegría en el corazón.

Pero lo maravilloso viene ahora, sigues adelante y te encuentras frente a la casa de la niña,  esa niña no está muerta, está dormida, esas palabras llenas de esperanza y de vida, que salen de tus labios, crean asombro, burlas y risas, para los incrédulos e insensatos, pero para el papá, que tiene fe, es una señal que ilumina sus ojos y los llena de lágrimas de alegría y confianza. Señor, Tù persona  tan delicada y llena de detalles, tomas a esa niña de la mano, con què cariño y amor lo habrás hecho y ella se levanta.  Una manifestación, que Tù eres el Señor de la vida, y tienes el poder sobre la muerte. Hoy Señor, haré un acto de confianza y abandono ante un problema, una dificultad o la enfermedad de un ser querido, daré ánimo y consuelo a alguien que se encuentre pasando por un momento difícil. Iré ante el Santísimo, para encontrarme personalmente contigo Señor, y contarte el problema, la dificultad o el dolor que me aflige.

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Lecturas y reflexión del Sábado de la 11ª semana del Tiempo Ordinario. Ciclo B

Posted by on Jun 25, 2015 in Lecturas y Reflexiones

Riqueza
Lecturas del Sábado de la 11ª semana del Tiempo Ordinario

Primera lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (12,1-10):

Toca presumir. Ya sé que no está bien, pero paso a las visiones y revelaciones del Señor. Yo sé de un cristiano que hace catorce años fue arrebatado hasta el tercer cielo, con el cuerpo o sin cuerpo, ¿qué sé yo? Dios lo sabe. Lo cierto es que ese hombre fue arrebatado al paraíso y oyó palabras arcanas, que un hombre no es capaz de repetir. De uno como ése podría presumir; lo que es yo, sólo presumiré de mis debilidades. Y eso que, si quisiera presumir, no diría disparates, diría la pura verdad; pero lo dejo, para que se hagan una idea de mí sólo por lo que ven y oyen. Por la grandeza de estas revelaciones, para que no tenga soberbia, me han metido una espina en la carne: un ángel de Satanás que me apalea, para que no sea soberbio. Tres veces he pedido al Señor verme libre de él; y me ha respondido: «Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad.» Por eso, muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo. Por eso, vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte.
Palabra de Dios

Salmo
Sal 33,8-9.10-11.12-13

R/. Gustad y ved qué bueno es el Señor

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R/.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada. R/.

Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor;
¿hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad? R/.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,24-34):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: No estéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer o beber, ni por el cuerpo, pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos? ¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida? ¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los gentiles se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Sobre todo buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le bastan sus disgustos.»
Palabra del Señor

Oración introductoria
Señor, creo en Ti y en tu Palabra, confío y espero porque tengo la certeza que me amas. Te quiero sobre todas las cosas y anhelo, con tu gracia, corresponder a tu amor. Concédeme abandonarme con espíritu filial en tu Providencia, que cuida de mis más pequeñas necesidades.

Petición
Dame la gracia de vivir más confiado en tu gracia.

Meditación del Papa
En nuestra oración, la petición, la alabanza y la acción de gracias deberían darse unidas, incluso cuando parece que Dios no responda a nuestras esperanzas concretas. El abandonarse en el amor de Dios, que nos precede y nos acompaña siempre, es una de las actitudes fundamentales en nuestro diálogo con Dios. El Catecismo de la Iglesia Católica comenta de esta manera la oración de Jesús en el relato de la resurrección de Lázaro: “Así, apoyada en la acción de gracias, la oración de Jesús nos revela cómo pedir: antes de que lo pedido sea otorgado, Jesús se adhiere a Aquél que da y que se da en sus dones. El Dador es más precioso que el don otorgado, es el -tesoro-, y en Él está el corazón de su Hijo; el don se otorga como -por añadidura-“. También para nosotros, más allá de lo que Dios nos da cuando le invocamos, el don más grande que nos puede dar es su amistad, su presencia, su amor. Él es el tesoro precioso que hay que pedir y custodiar siempre. Benedicto XVI, 14 de diciembre de 2011.

Reflexión
Jesús contrapone la actitud de quien se afana por el dinero y las cosas de aquí abajo, con la de quien vive desprendido y confiado en la providencia de Dios. Aquellos al poner sus esperanzas e ilusiones en el mundo y sus cosas viven en el ansia y la intranquilidad. Esto es porque en último término los éxitos y satisfacciones, tan anhelados, vienen determinados por factores que no siempre pueden controlar. ¿Quién puede predecir el futuro siempre incierto?

Hay bienes tan frágiles como la salud, tan inexplicables como el amor o la amistad sincera. Aspectos, éstos últimos, que son decisivos para la felicidad humana. Además la fugacidad de la vida limita las satisfacciones que estos bienes nos reportan… Desde este punto de vista ¡qué pobres parecen estas aspiraciones! En cambio, los otros, logran superar esa visión materialista para alcanzar, una dimensión espiritual.

Seguir el consejo de Jesús no es fácil, pero reporta tranquilidad, paz y verdadera alegría interior. Saberse en las manos de un Padre bondadoso que nos invita a no preocuparnos de las cosas de este mundo, es una seguridad mejor fundada que las mejores predicciones de negocios. Esto no significa que debemos negar el valor a las cosas de este mundo, pues a todos nos son necesarias. Sin embargo, podemos discernir, con ayuda de Dios, dónde, cuando y cómo poner los cauces a todo ello. Si lo primero en nuestra vida son las cosas de Dios, seguimos viviendo en el mundo, pero todo lo que hagamos será con la intención de construir el Reino, de ayudar a los hermanos y de ganarlos para Cristo con nuestro testimonio, y no por afanes o lucros personales. Además, según la misma promesa, todos los demás bienes se nos darán por añadidura: ¡Lo ha prometido Cristo!

Propósito
Analizar la dificultad más grande de mi vida para ver en qué tengo que tener más confianza en Dios.

Diálogo con Cristo
Padre providente, tu doctrina es sencilla y clara, concreta y amorosa, no vale la pena desgastarse inútilmente por lo pasajero de este mundo, cuando hay un Reino que puedo empezar a gozar desde ahora. Las cosas no cambian por más que uno se preocupe por ellas, por eso te pido, Señor, tu gracia para vivir abandonado a tu Providencia, poniendo todos los medios a mi alcance para extender tu Reino.

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