Oraciòn del dìa sàbado 25ª TO C, San Lucas 9.43-45. Ciclo C

Posted by on Sep 24, 2016 in Pensamiento del día

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Un especial saludo en este dìa sábado 25ª semana del TO.  Bajo la mirada maternal de Marìa, nos acogemos a su presencia y cuidado maternal, y le decimos al Señor.

Me acerco a Tì, para darte gracias, por todo lo que me has dado: me das este nuevo día, la alegría y las fuerzas para vivirlo, la fe para darle un sentido y poder ofrecértelo…tantas y tantas cosas que tu amor han derramado en mi vida. Gracias, también, por enseñarme a afrontar los momentos difíciles de soledad y sufrimiento, con paz y esperanza. Ayúdame a aprender las lecciones de tu cruz, para que sepa cómo tomar la mía.

Hoy vamos a reflexionar en el Evangelio de san Lucas 9, 43-45.

Hoy nos dices que todos admirados comentaban los prodigios que hacìas, sanabas enfermos, dabas la vista a ciegos, paralíticos comenzaban a caminar, leprosos quedaban lìmpios, incluso hasta resucitaste muertos, ¡cuàntos prodigios!, para contemplar con gratitud y admiración, y convencernos de tu poder y presencia que ha actuado y sigue actuando  en tantos corazones, sin duda para muchos fuiste, eres y seràs la gran Esperanza, para muchos. Como quisiéramos que fueras para todos.

Pero los prodigios no son solo para admirarte, pues luego les dices que tomen atención, que ibas a ser entregado de manos de los hombres. ¿Què son todas estas manifestaciones milagrosas en comparación con Tu entrega?, te dejaste apresar, condenar, flagelar, coronar de espinas, cargar con la cruz y morir en ella crucificado, què mayor acto de amor y de entrega y todo libre y voluntariamente. Què duro es escuchar que ibas a ser entregado, por los hombres, en especial por uno de los Tuyos, y que los demás te dejarìan solo.

Terminas diciendo que no entendieron estas palabras, un velo les ocultaba su sentido y les eran incomprensibles, claro aùn no había venido el Espìritu Santo, para revelarles toda esta Verdad y abrirles los ojos, quitando ese velo.

Hasta el dìa de hoy, Señor estas palabras no se entienden, especialmente cuando se trata del dolor y sufrimiento humano, de la injusticia y de las cruces que llevamos los hombres, pero Tù lo dejas claro, todos llevamos a nuestras espaldas una cruz que tenemos que cargar, con amor, paciencia y aceptación, asì como lo hiciste Tù.

Señor, La cruz está presente en la vida de todo cristiano. Tù fuiste claro sobre esto y conviene que lo piense con frecuencia. Sólo así puedo descubrir el tesoro que la cruz lleva escondido, y sacar  un fruto de ella. Más aún, el dolor es una realidad que me toca directamente como a todo hombre. Y por eso, Señor,  la mejor actitud no es huir del sufrimiento, sino darle un sentido, un valor y saberlo ofrecer.

Que nosotros nunca tengamos miedo de preguntarte estas inquietudes, que tengamos confianza y que en la oración contigo, podamos resolver estos interrogantes.

Mi propósito en este dìa, es aceptar mis sufrimientos y cruces que tenga que llevar, sea ante una enfermedad, una relación con alguna persona, ya sea en la familia o en el trabajo. Pedirè fuerzas para llevarlas con paz y armonía.  

Mis queridos niños, Jesùs manifestó su poder de tantas maneras, que causaba admiración. Pero el gran milagro que nos ha dejado como legado, es su gran amor, que implicò dar su vida por nosotros, muriendo en la cruz y resucitando al tercer dìa, demostrando su poder ante el mal y la muerte.

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Oraciòn del dìa, 15 de septiembre, Virgen de los Dolores, San Lucas 2. 33-35 Ciclo C.

Posted by on Sep 14, 2016 in Pensamiento del día

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Un especial saludo, hoy 15 de septiembre, fiesta de la Virgen de los Dolores. Unidos en oración, acompañando a Nuestra Madre del cielo, que nos ofrece esa cercanìa maternal, por eso decimos.

Marìa con què cariño y gratitud, nos acercamos a ti en este dìa, nos colocamos en tus manos y nos cobijamos bajo tu manto maternal, hoy me sitúo bajo esas siete espadas que atravesaron tu corazòn, y asì acompañarte en tu dolor, quiero contemplar tu rostro triste y beber de las fuentes que mantuvieron tu corazón firme en la fe y siempre lleno de esperanza. Deposito en esta oración, mis tribulaciones y cruces, Madre, ¡dame valor! ¡Enséñame a esperar!.
Hoy vamos a meditar en el Evangelio de san Lucas 2, 33-35

Hoy tu Palabra Señor, nos narra como Josè y Marìa estaban admirados de las palabras que les dirigía Simeòn. Palabras llenas de esperanza, pero tambièn de dolor. El les bendice, y a Tu madre, le anuncia, que has sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a Marìa, “una espada le atravesarìa el alma”.

Mi querida Madrecita, hoy celebramos tu fiesta un dìa después de la exaltación de la Cruz, pues tu vida està unida íntimamente a la Cruz de tu Hijo, me enseñas que tu vida estuvo cubierta de amor y dolor, de luz y oscuridad, ese claro oscuro que solo se podía vivir con una fe luminosa, un amor desinteresado y una esperanza llena de abandono en Dios.

Hoy te acompañamos en estos 7 dolores que fueron marcando tu vida, y te unieron estrechamente al valor salvífico de la Cruz. 1º La profecía de Simeòn (Lucas 2. 22-35), 2ª La huida a Egipto (Mateo 2,13-15), 3º El Niño perdido en el Templo (Lucas 2,41-50), 4º Te encuentras con Jesús camino al Calvario (IV Estación del Vía Crucis), 5º Jesús muere en la Cruz (Juan 19,17-39), 6º Recibes el Cuerpo de Jesús al ser bajado de la Cruz (Marcos 15, 42-46), y el 7º Jesús es colocado en el Sepulcro (Juan 19, 38-42).

Nos enseñas, Marìa, que la vida que sigue a Cristo, està acompañada por momentos de dolor, de sufrimiento, pero vividos como amor, esperanza y ofrecimiento, una alegría interior bañada por la satisfacción de cumplir la Voluntad de Dios y realizar su plan de salvación.

¡Oh, María, no sólo eres mi madre, sino también mi maestra, y quiero ser una obra maestra en tus manos! Alfarera divina, estoy ante ti como un cantarillo roto, pero con mi mismo barro puedes hacer otro a tu gusto. ¡Hazlo! Toma mi barro, el barro de mis dificultades, de mis problemas, de mis defectos y de mis pecados. Toma ese barro, ese barro que se ha deshecho tantas veces por obra de Satanás, del mundo, de las tentaciones y de la carne, construye otro cantarillo nuevo, mejor que el del principio. Quiero ser santo en tu escuela, María; quiero ser un buen discípulo en tu escuela, quiero ser un gran maestro en tu escuela, María de Belén, María de Nazaret, María del Calvario, Marìa de la Esperanza. Cùbreme con tu manto de dolor y de amor.

Mi propósito hoy es acompañar a Marìa en este dìa, ofreciendo con Ella y junto a Ella, mis dolores y sufrimientos, viviéndolos con paciencia.

Mis queridos niños, hoy acompañamos a Nuestra Madrecita, ante el dolor que le anunciò Simeòn, una espada atravesarìa su alma, es decir, acompañar a su Hijo al lado de su vida, hasta el momento de su sacrificio en la Cruz, hoy estemos junto a Ella, agradeciéndole su ejemplo de generosidad y paciencia.
P. Dennis Doren LC

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Lecturas de hoy Domingo 23º del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Posted by on Sep 4, 2016 in Lecturas y Reflexiones

Primera lectura

Lectura del libro de la Sabiduría (9,13-18):
¿Qué hombre conoce el designio de Dios? ¿Quién comprende lo que Dios quiere? Los pensamientos de los mortales son mezquinos, y nuestros razonamientos son falibles; porque el cuerpo mortal es lastre del alma, y la tienda terrestre abruma la mente que medita. Apenas conocemos las cosas terrenas y con trabajo encontramos lo que está a mano: pues, ¿quién rastreará las cosas del cielo? ¿Quién conocerá tu designio, si tú no le das sabiduría, enviando tu santo espíritu desde él cielo? Sólo así fueron rectos los caminos de los terrestres, los hombres aprendieron lo que te agrada, y la sabiduría los salvó.
Palabra de Dios

Salmo

Sal 89
R/.
Señor, tú has sido nuestro refugio
de generación en generación

Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: «Retornad, hijos de Adán.»
Mil años en tu presencia
son un ayer, que pasó;
una vela nocturna. R/.

Los siembras año por año,
como hierba que se renueva:
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde la siegan y se seca. R/.

Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos. R/.

Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Filemón (9b-10.12-17):
Yo, Pablo, anciano y prisionero por Cristo Jesús, te recomiendo a Onésimo, mi hijo, a quien he engendrado en la prisión; te lo envió como algo de mis entrañas. Me hubiera gustado retenerlo junto a mí, para que me sirviera en tu lugar, en esta prisión que sufro por el Evangelio; pero no he querido retenerlo sin contar contigo; así me harás este favor, no a la fuerza, sino con libertad. Quizá se apartó de ti para que lo recobres ahora para siempre; y no como esclavo, sino mucho mejor: como hermano querido. Si yo lo quiero tanto, cuánto más lo has de querer tú, como hombre y como cristiano. Si me consideras compañero tuyo, recíbelo a él como a mí mismo.
Palabra de Dios

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,25-33):

En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: “Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar.” ¿O que rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.»
Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, abre mi corazón para recibir el amor que tienes por mí. Te pido en esta oración la gracia de conocerte mejor, para que pueda corresponder con un mayor amor. Muéstrame tu voluntad, indícame el camino por donde quieres que te siga hoy, y dame la gracia para entregarme con generosidad a lo que me pides. Así sea.

Cristo nos amó hasta el extremo. No se guardó nada para sí mismo; baja del cielo, oculta su divinidad en la vida ordinaria de Nazaret; llegado el momento, deja su casa, su trabajo, su madre María… Sale a una vida en la que “no tiene dónde reclinar la cabeza”, sin descanso, sin pensar en su comodidad… Y al final de su vida, entrega lo que le quedaba: se da Él mismo, cuerpo y alma, en la cruz. ¿Cómo no amar a quien nos ha amado tanto?
Pero también Cristo es exigente. El amor que pide a cambio es una entrega total, así como Él nos amó, sin ninguna reserva. Porque el verdadero Amor es una apuesta de “todo o nada”; si hay una reserva, si hay un límite en la entrega, no es amor cien por ciento, no es amor auténtico.
Hace unos mil setecientos años, había un hombre llamado Antonio que escuchó sobre este amor radical a Cristo. Al instante vendió todo lo que tenía, dejó el dinero para ayudar a los pobres y se despidió de su familia. El resto de su vida permaneció en el desierto, buscando crecer en el amor a través de una constante oración y sacrificio. Quería amar a Cristo sin límites, y fue bastante literal en la valentía de dejarlo todo.
¿Todos los cristianos debemos dejar nuestras posesiones y nuestra familia para irnos al desierto? Ciertamente no, pues Dios llama a cada uno a seguirlo por un camino concreto en un lugar específico. Pero en cualquier puesto que Él nos asigna –ciudad o campo, vocación matrimonial, religiosa, sacerdotal, dentro del mundo o apartados de él…– el amor que anima a cada bautizado debe ser el mismo. Debe ser el mismo fuego que arde dentro del corazón, aunque tome formas diversas. Se trata del fuego que pone a Dios en el primer lugar, y nadie ni nada se antepone al Señor. Dejar casa, padre y madre, esposa e hijos, hermanos y hermanas significa amarlos de una forma nueva, más pura, más bella. Significa amarlos de la mejor manera posible, porque cuando Dios tiene el primer lugar en la vida, entonces todo lo que viene después queda bendecido por la misma gracia de Dios.
Es verdad que la entrega radical cuesta. Hay que caminar en contra de lo que el mundo enseña, y darlo todo trae la cruz a cambio. Muchas veces la cruz viene sin buscarla, sin heroísmo. Ser fiel a nuestros compromisos de cristianos ya supone una exigencia diaria. Pero si Cristo nos amó por encima de su comodidad, gustos e intereses, hasta morir en una cruz para darnos la vida eterna, ¿no habrá que corresponderle con el mismo amor?

«El siervo aprende cada día a renunciar a disponer todo para sí y a disponer de sí como quiere. Se ejercita cada mañana en dar la vida, en pensar que todos sus días no serán suyos, sino que serán para vivirlos como una entrega de sí. En efecto, quien sirve no es un guardián celoso de su propio tiempo, sino más bien renuncia a ser el dueño de la propia jornada. Sabe que el tiempo que vive no le pertenece, sino que es un don recibido de Dios para a su vez ofrecerlo: sólo así dará verdaderamente fruto. El que sirve no es esclavo de la agenda que establece, sino que, dócil de corazón, está disponible a lo no programado: solícito para el hermano y abierto a lo imprevisto, que nunca falta y a menudo es la sorpresa cotidiana de Dios.»
(Homilía de S.S. Francisco, 29 de mayo de 2016).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Servir a mi familia con una sonrisa, ayudando de alguna manera en el momento de la comida.

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Oraciòn del dìa, viernes 18ª TO. San Mateo 16. 24-28. Ciclo C.

Posted by on Aug 5, 2016 in Pensamiento del día

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Jesús, Creo en ti, porque eres la verdad misma Ayúdame a creer con una fe más viva, profunda, personal, una fe que pueda mover montañas, una fe tan fuerte que pueda conquistar cualquier dificultad, tentación o problema. Una fe que te haga ver em cada acontecimiento de mi vida, y me haga experimentar tu presencia constante que va tocando mi existencia y enseñando el camino de la Santidad..
 
 
Tu Palabra como espada de dos filos penetra mi alma y la vuelca hacia tì, por eso vamos a meditar en el Evangelio de San Mateo 16.24-28
 
Hoy Señor, tu enseñanza es clara, no solo me invitas a seguirte, me das la libertad de escogerte, “El que quiera venirse conmigo”, dar ese paso forma parte de mi elección, de mi decisión, de responder a una llamada que tù me haces. Aquì se nota la radicalidad de tu mensaje, tengo que negarme a mi mismo, tengo que cargar con mi cruz, esa cruz que soy yo; con mis debilidades, fallas, carencias, limitaciones, pecados y decisiones mal tomadas; y esa cruz propia que conlleva vivir en este mundo, circunstancias, accidentes, enfermedades, la diferencia con otras personas, el ambiente mucha veces duro, injusto me toca vivir.
 
Llevar estas cruces, con amor, paz y ofrecimiento, junto a tì, cargándolas contigo, me llevarà a salvar mi alma. Salvar mi alma, Señor, es mi gran anhelo, mi gran reto, mi gran desafío. Salvar mi vida aquì es perderla, es ir muchas veces en contra corriente. ¿De què me sirve ganar todo el mundo, si pierdo lo màs hermoso y preciado que tengo que es mi alma?, este fue el regalo que divinizaste e hiciste sagrado y eterno el dìa de mi bautismo. Còmo arriesgarme a perderla.
 
Señor, Tù mismo me lo dices, un día vendrás con tus àngeles y pagaràs a cada uno según su conducta. Señor que mi vivir diario sea intachable a tus ojos, que tu fuerza y omnipotencia se manifieste en medio de mi debilidad, que cada dìa busque con mayor sencillez pero claridad el camino de perfecto que esperas de mi y que te agrade en todo.
 
Hoy Señor, mi propósito será, ver las cruces que tengo que llevar, mi carácter, mi impaciencia, la enfermedad que me està deprimiendo, el ambiente hostil que me està tocando vivir entorno a mi fe. Y lo aceptarè, harè un oración de conformidad y te ofrecerè todo.
 
Mis querìdos niños y jóvenes, Jesùs nos invita a seguirle y a ser sus amigos, esto implica para nosotros un gran desafío, pues tenemos que ir en contra de tantos criterios tan contrarios al querer de Jesùs, siempre lo bueno cuesta, y salvar nuestra alma, vale cualquier esfuerzo y sacrificio, al final tendremos nuestra recompensa.
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Lecturas de hoy Viernes de la 18ª semana del Tiempo Ordinario. Ciclo C.

Posted by on Aug 4, 2016 in Lecturas y Reflexiones

seguirPrimera lectura

Lectura de la profecía de Nehemías (2,1.3;3,1-3.6-7):
Mirad sobre los montes los pies del heraldo que pregona la paz, festeja tu fiesta, Judá;
cumple tus votos, porque el criminal no volverá a pasar por ti, pues ha sido aniquilado. Porque el Señor restaura la gloria de Jacob y la gloria de Israel; lo habían desolado los salteadores, habían destruido sus sarmientos. Ay de la ciudad sangrienta, toda ella mentirosa, llena de crueldades, insaciable de despojos. Escuchad: látigos, estrépito de ruedas, caballos al galope, carros rebotando, jinetes al asalto, llamear de espadas, relampagueo de lanzas, muchos heridos, masas de cadáveres, cadáveres sin fin, se tropieza en cadáveres. Arrojaré basura sobre ti, haré de ti un espectáculo vergonzoso. Quien te vea se apartará de ti, diciendo: «Desolada está Nínive, ¿quién lo sentirá?; ¿dónde encontrar quien te consuele?»
Palabra de Dios

Salmo

Dt 32,35cd-36ab.39abcd.41
R/.
Yo doy la muerte y la vida

El día de su perdición se acerca
y su suerte se apresura,
porque el Señor defenderá a su pueblo
y tendrá compasión de sus siervos. R/.

Pero ahora mirad: yo soy yo,
y no hay otro fuera de mí;
yo doy la muerte y la vida,
yo desgarro y yo curo. R/.

Cuando afile el relámpago de mi espada
y tome en mi mano la justicia,
haré venganza del enemigo
y daré su paga al adversario. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (16,24-28):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin antes haber visto llegar al Hijo del hombre con majestad.»
Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, enciende mi corazón con el fuego de tu amor a fin de que, amándote en todo y sobre todo, pueda obtener aquellos bienes que no puedo por mí mismo, ni siquiera imaginar, y que has prometido Tú a los que te aman.
Sabes muy bien que anhelo seguirte por siempre, es todo mi deseo, vivir contigo, pero ya sabes, no me es fácil convencerme de ese espíritu de renuncia, de abnegación, aunque comprendo que la cruz es la meta. Sólo quiero una palabra en mi mente, El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Por eso, mi amado Jesús, frente a mi debilidad, frente a esa cruz demasiada grande para mí, regálame mucha fuerza. Te ofrezco todos mis padecimientos; ayúdame a unirme a Ti y como prueba de mi amor por Ti, haré cuanto pueda para no abandonar el camino de la cruz. Por nuestro Señor Jesucristo que vive y reina por los siglos de los siglos. Amen.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

El Evangelio de hoy nos alienta a la alegría y, asimismo, a aceptar el sufrimiento, la cruz, inseparables del seguimiento de Jesús. ¿Tengo experiencia de ambas realidades? ¿Sé armonizarlas en mi vida? A nadie le gusta sufrir. Pero el sufrimiento viene sin que lo busquemos. Todos podemos hablar de nuestra cruz de cada día. También de la lucha diaria por seguir a Jesús en medio de una sociedad que piensa y vive lo contrario.
En este Evangelio de Mateo, Jesús nos anima a seguirlo, a poner nuestros pasos en sus huellas. Jesús nos invita a superar nuestro egoísmo, a tomar nuestra cruz y a dar la vida por su reino. La recompensa será enorme: Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces dará a cada uno lo que merecen sus obras.
Y quien sigue a Cristo tiene que aceptar llevar su cruz. Lo dice Jesús, en seguida, para hacer comprender a sus discípulos que sería una ilusión pensar en seguirlo, pero sin llevar con Él la cruz: “El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.” ¿Después del pecado, es éste el único camino de salvación para los individuos y para la humanidad entera?
Pedro no entendía las cosas de Dios, del mismo modo, por no situarnos nosotros en el plan del Padre, se nos hace difícil entender sus obras, sus planes para con nosotros. Tenemos necesidad de despojarnos de los criterios del hombre, de nuestros quereres, preferencias y egoísmo y adoptar sólo y únicamente el de Jesucristo.
«No se trata de una cruz ornamental, o de una cruz ideológica, sino que es la cruz del propio deber, la cruz del sacrificarse por los demás con amor —por los padres, los hijos, la familia, los amigos, también por los enemigos—, la cruz de la disponibilidad para ser solidarios con los pobres, para comprometerse por la justicia y la paz. Asumiendo esta actitud, estas cruces, siempre se pierde algo. No debemos olvidar jamás que “quien perderá la propia vida [por Cristo], la salvará”. Es un perder para ganar.»
(Homilía de S.S. Francisco, 19 de junio de 2016).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Todos pasamos momentos difíciles, angustiosos, donde hay mucho dolor, pero que difícil es olvidarse de uno mismo y centrarse en los demás. Por ello, en el día de hoy le pido al Señor poder comprender mejor a los demás, saber colocarme en su situación y, buscar hoy alguna situación para poder comprender y ayudar con caridad a la otra persona sin juzgarle.

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Lecturas de hoy Lunes de la 15ª semana del Tiempo Ordinario.Ciclo C.

Posted by on Jul 10, 2016 in Lecturas y Reflexiones

PuertasPrimera lectura

Lectura del libro de Isaías (1,10-17):
Oíd la palabra del Señor, príncipes de Sodoma; escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra: «¿Qué me importa el número de vuestros sacrificios? –dice el Señor–. Estoy harto de holocaustos de carneros, de grasa de cebones; la sangre de toros, corderos y chivos no me agrada. ¿Por qué entráis a visitarme? ¿Quién pide algo de vuestras manos cuando pisáis mis atrios? No me traigáis más dones vacíos, más incienso execrable. Novilunios, sábados, asambleas, no los aguanto. Vuestras solemnidades y fiestas las detesto; se me han vuelto una carga que no soporto más. Cuando extendéis las manos, cierro los ojos; aunque multipliquéis las plegarias, no os escucharé. Vuestras manos están llenas de sangre. Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad el derecho, enderezad al oprimido; defended al huérfano, proteged a la viuda.»
Palabra de Dios

Salmo

Sal 49
R/.
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios

«No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños.» R/.

«¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?» R/.

«Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,34–11,1):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa. El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.
Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, toma mi corazón y toma mi vida. Aquí me tienes. Lo único que quiero es hacer tu voluntad. Mi corazón está en paz porque sólo quiero lo que Tú quieres. No me importa lo que tenga que sufrir. Sé que Tú lo permites. A veces me cuesta; a veces lloro;  pero, hoy, aquí, a tus pies quiero escuchar tu voluntad. Tuyo soy, para ti nací, ¿qué quieres, Señor, de mí?

 

 

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

¡Cuánto ayuda, Señor, un gesto de cariño en los momentos difíciles! Cuando viene la dificultad, cuando llegan las malas noticias, cuando parece que todo está oscuro, cuando pienso que no puedo confiar en nadie, me encuentro con una sonrisa; me encuentro con un gesto de amor. Y me animo. Es como un vaso de agua fresca. Es como un día de sol entre los días oscuros.

Entonces me doy cuenta de lo egoísta que soy. Cuántas veces pienso en mis problemas, en esta o en aquella mala noticia. Cuántas veces pienso que ese amigo me ha olvidado, me ha dado la espalda. Pero me olvido de tantas buenas noticias, tantos gestos de amistad. ¡Qué fácil es olvidar lo bellos gestos cuando las cosas no van bien!

A veces, Señor, me preocupo mucho porque se me atienda. Cuándo estoy triste quiero que los demás se den cuenta. Y si ninguno viene a consolarme pienso que se han olvidado de mí. Sin embargo me pregunto, ¿cuántas veces he salido yo en busca del otro? Y me da un poco de vergüenza. Muchas veces, cansado al regresar del trabajo, o al terminar mis innumerables actividades hogareñas, me he olvidado de ir a visitar a tal o cual persona que estaba pasando por una dificultad. Y así podría contar tantas veces que me ha faltado esa delicadeza, esa caridad.

Y ahora te veo a Ti. Veo tu rostro ensangrentado; veo tus pies llenos de heridas. Y, sin embargo, me miras y me amas. Te olvidas de tus dolores, de esa cabeza perforada por las espinas, y te preocupas por mi leve dolor de cabeza. Te preocupas por mí cuando mi amigo no me llama y te olvidas que tus amigos más íntimos te olvidaron a la hora de tu muerte. Te olvidas de mis pecados y me limpias con tu sangre. Esa sangre que es culpa mía. Me miras a los ojos, me sonríes y me amas.

 (Discurso de S.S. Francisco  , 21 de diciembre de 2015).

«Sería inútil abrir todas las puertas santas de todas las basílicas del mundo si la puerta de nuestro corazón permanece cerrada al amor, si nuestras manos no son capaces de dar, si nuestras casas se cierran a la hospitalidad y nuestras iglesias a la acogida. La atención consiste en cuidar los detalles y ofrecer lo mejor de nosotros mismos, y también en no bajar nunca la guardia sobre nuestros vicios y carencias. Así rezaba san Vicente de Paúl: “Señor, ayúdame a darme cuenta de inmediato de quienes tengo a mi lado, de quienes están preocupados y desorientados, de quienes sufren sin demostrarlo, de quienes se sienten aislados sin quererlo”.»

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy te ofrezco, Señor, mostrarme más interesado con aquellas personas que necesitan de mi ayuda. Si veo un pobre por la calle, en lugar de darle una moneda, le comprare algo de comer y lo invitaré a hacer una pequeña oración. Sólo si él quiere. Si tengo que ir a visitar a un enfermo le compraré algún detalle, un chocolate o algo que le guste. Me mostraré interesado en la conversación y no daré muestras de prisa. Seré muy delicado al tratar a los demás.

 

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Oraciòn del dìa. san Mateo 10, 34. 11, 1

Posted by on Jul 10, 2016 in Pensamiento del día

Niño rezando. Comienza buscando a DiosSeñor Jesùs, un nuevo dìa para alabarte y agradecerte tu amor y tu presencia, te  agradezco el gran corazón lleno de compasión que tienes; me levantas, me curas y pones en  mi corazón el amor, por eso, tòmalo y toma mi vida, es tuya. Aquí me tienes. Lo único que quiero es hacer tu voluntad. Mi corazón está en paz porque sólo quiero lo que Tú quieres, y me esfuerzo por cumplirlo. No me importa lo que tenga que sobrellevar. Sé que todo lo permites para mi bien. A veces me cuesta; a veces lloro; pero, hoy, aquí, a tus pies quiero escucharte y descubrir tu voluntad. Tuyo soy, para ti nací, ¿qué quieres, Señor, de mí?

Anhelo en este dìa escuchar tu Palabra, pues ella me ilumina, me guía y trae paz  a mi vida. Por eso me ofreces el  Evangelio de san Mateo 10, 34. 11, 1. Hoy tu palabra me enseña que traes un mensaje que no todos van a entender y asì como muchos hogares se unen a través de tu palabra y de la fe, otros se dividen, y pierden la paz, porque no todos tienen esa misma fe y esa diferencia de fe, junto al orgullo y egoísmo, trae los conflictos, los malos entendidos, cuàntas veces hemos escuchado que tal papà o tal mamà se ha enojado con Dios y con la Iglesia, porque uno de sus hijos ha decidido consagrar su vida o cuando un hijo le ha dicho a su papà, que se va porque quiere ser sacerdote, èste le dice que no regrese màs a casa, cuànto dolor, cuànta división, realmente ahì hay guerra y no paz.

 Señor tu sabes mi historia y eso pasa, y ha pasado con varios, pero  tengo la certeza que Tù tienes la última palabra y esas discordias, al final cuando se unen en una misma fe, cuando hay humildad, generosidad y aceptación de tu voluntad, comienza a manifestarse un verdadero amor.  

Què bendiciòn en aquellos hogares unidos por la fe, llenos de armonía y paz, no terminamos de admirar y agradecer esas familias, que nos dan testimonio y nos alientan en nuestro dìa a dìa.

Me invitas a ser digno de tì, ordenando mi amor hacia mis padres, y  seres queridos, que realmente mi amor a Tì, estè por encima de cualquier amor humano, sea cual sea, yo sè que esto a los criterios del mundo no se entiende, y menos para aquellos que tienen una fe débil o ven todo solo con los ojos de propia conveniencia y cierto egoìsmo.

Està claro que ser generoso darte el primer lugar,  pensar asì y vivir asì, es lo que me dices, que tampoco es digno de tì, quien no toma su cruz y te sigue y esta es una gran cruz. Salvarme es perderme y hacerlo por tì, es recibir la herencia eterna en el cielo.

Hoy te ofrezco, Señor, que rezarè por aquellos hogares donde hay división por la fe, donde haya papàs que no entienden la fe o la vocación de sus hijos y rezarè con màs conciencia por las vocaciones. Me mostrarme más interesado con aquellas personas que necesitan de mi ayuda. Si veo un pobre por la calle, en lugar de darle una moneda, le comprare algo de comer y lo invitaré a hacer una pequeña oración. Sólo si él quiere. Me mostraré interesado en la conversación y no daré muestras de prisa. Seré muy delicado al tratar a los demás.

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