Oraciòn del dìa Domingo 28ª Semana TO C, San Lucas 17. 11-19

Posted by on Oct 9, 2016 in Pensamiento del día

Oraciòn del dìa Domingo 28ª Semana TO  C, San Lucas 17, 11-19. Ciclo C.
 
Un especial saludo en este nuevo dìa domingo de la 28ª semana TO, nos alegramos al celebrar el recuerdo de la Resurrecciòn del Señor, un dìa de fiesta, alegría y de convivencia familiar, por eso elevamos nuestra mirada hacia Dios, diciendo.
 
Señor Jesùs, comienzo esta meditación, lleno de alegría y esperanza, eso es lo que me enseñas con tu Resurrecciòn, me das tu paz, me das la certeza de tu presencia siempre viva, quédate con nosotros en este dìa, que te descubra y asì mi vida llene de felicidad.
Hoy vamos a reflexionar en el Evangelio de san Lucas 17, 11-19
 
Señor, Vas caminando hacia Jerusalèn, pasas por un poblado y te salen al encuentro diez leprosos, han escuchado mucho de ti y al ver que pasas por ahì, se les abre una luz de esperanza a su situación de sufrimiento, exclusión y dolor, ellos a lo lejos se detienen y te gritan, “Jesús, maestro, ten compasión de nosotros”. Acuden a tì con respeto, humildad y piden tu auxilio, y están dispuestos a hacer lo que les pidas y les dices “Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra.
 
Estos diez hombres, ante tu mandato, se pusieron en camino hacia el templo de Jerusalén. Tenían que caminar unos buenos kilómetros. Seguían siendo leprosos y… ¿cómo subir así hasta Jerusalén y presentarse a los sacerdotes? ¿No sería mejor esperar hasta constatar que estaban realmente curados? Vencieron estas dificultades y de camino sintieron que su carne se renovaba y quedaba sana, què regalo y milagro les hiciste. Me imagino la expresión de sus rostros, al ver cómo se van limpiando al ir de camino.
 
La obediencia de la fe posee la potencia del milagro. ¿No es acaso también la obediencia de la fe la que hace que Pablo esté encarcelado por el Evangelio? ¿La que permite a Pablo soportar cualquier sufrimiento para que la salvación llegue a todos?.
Ayùdame a confiar en ti, a salir a tu encuentro cuando me aqueje alguna enfermedad o sufrimiento, a obedecerte por la fe a hacer lo que me vayas pidiendo, aunque tenga que pasar un momento de prueba y de renuncia. Que al final siempre vea tu gloria, tu acción en mi vida, que no me crea que soy yo con mi esfuerzo, con mis cualidades y lo reconozca.
 
Solo asì regresarè, me arrodillarè y saldrá de mi boca un gracias, ¿cuàntos vuelven a agradecerte el milagro realizado, cuàntos lo reconocen?, yo no puedo ser ingrato, ni indiferente al ver tu acción, còmo no alabarte en voz alta y decírtelo personalmente. Comentas al samaritano curado, ¿no eran diez los que quedaron limpios?, ¿Dónde están los otros nueve?, ¿sòlo este extranjero ha regresado a dar gloria a Dios?, espero nunca forme parte de estos nueve.
Cada día recibo tanto, sólo hace falta un poco de atención para darme cuenta. Cuando agradezco, abro el corazón para recibir algo mucho más grande: la salvación. Asì tiene que ser mi fe, mi confianza y mi obediencia me dan como fruto la salvación: terminas diciendo: “Levántate y vete. Tu fe te ha salvado”. Que mi agradecimiento, al final, al ver lo que has hecho por mi, me lleve al cielo.
 
Mi propósito, en este día, es agradecer de corazón cuando reciba de Dios una gracia, algo que haya recibido, después de pedírselo, cuando salga de una enfermedad, daré gracias por el alimento, el vestido y un techo para dormir, una almohada donde reclinar cada noche mi cabeza, agradecerè cada favor que me hagan.
 
Mis queridos niños, Jesùs hoy se encuentra con diez enfermitos, una enfermedad que les hacìa sufrir mucho, se llamaba lepra. Y Jesùs les sana pidiendo que se presentaran al sacerdote, van, obedecen, pero solo uno regresa a agradecerle a Jesùs, le apena mucho que las personas no agradezcan los favores, por eso ustedes siempre sean agradecidos para con todos, especialmente con Dios por todo lo que les da.
P. Dennis Doren, LC.
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Oraciòn del dìa sàbado 25ª TO C, San Lucas 9.43-45. Ciclo C

Posted by on Sep 24, 2016 in Pensamiento del día

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Un especial saludo en este dìa sábado 25ª semana del TO.  Bajo la mirada maternal de Marìa, nos acogemos a su presencia y cuidado maternal, y le decimos al Señor.

Me acerco a Tì, para darte gracias, por todo lo que me has dado: me das este nuevo día, la alegría y las fuerzas para vivirlo, la fe para darle un sentido y poder ofrecértelo…tantas y tantas cosas que tu amor han derramado en mi vida. Gracias, también, por enseñarme a afrontar los momentos difíciles de soledad y sufrimiento, con paz y esperanza. Ayúdame a aprender las lecciones de tu cruz, para que sepa cómo tomar la mía.

Hoy vamos a reflexionar en el Evangelio de san Lucas 9, 43-45.

Hoy nos dices que todos admirados comentaban los prodigios que hacìas, sanabas enfermos, dabas la vista a ciegos, paralíticos comenzaban a caminar, leprosos quedaban lìmpios, incluso hasta resucitaste muertos, ¡cuàntos prodigios!, para contemplar con gratitud y admiración, y convencernos de tu poder y presencia que ha actuado y sigue actuando  en tantos corazones, sin duda para muchos fuiste, eres y seràs la gran Esperanza, para muchos. Como quisiéramos que fueras para todos.

Pero los prodigios no son solo para admirarte, pues luego les dices que tomen atención, que ibas a ser entregado de manos de los hombres. ¿Què son todas estas manifestaciones milagrosas en comparación con Tu entrega?, te dejaste apresar, condenar, flagelar, coronar de espinas, cargar con la cruz y morir en ella crucificado, què mayor acto de amor y de entrega y todo libre y voluntariamente. Què duro es escuchar que ibas a ser entregado, por los hombres, en especial por uno de los Tuyos, y que los demás te dejarìan solo.

Terminas diciendo que no entendieron estas palabras, un velo les ocultaba su sentido y les eran incomprensibles, claro aùn no había venido el Espìritu Santo, para revelarles toda esta Verdad y abrirles los ojos, quitando ese velo.

Hasta el dìa de hoy, Señor estas palabras no se entienden, especialmente cuando se trata del dolor y sufrimiento humano, de la injusticia y de las cruces que llevamos los hombres, pero Tù lo dejas claro, todos llevamos a nuestras espaldas una cruz que tenemos que cargar, con amor, paciencia y aceptación, asì como lo hiciste Tù.

Señor, La cruz está presente en la vida de todo cristiano. Tù fuiste claro sobre esto y conviene que lo piense con frecuencia. Sólo así puedo descubrir el tesoro que la cruz lleva escondido, y sacar  un fruto de ella. Más aún, el dolor es una realidad que me toca directamente como a todo hombre. Y por eso, Señor,  la mejor actitud no es huir del sufrimiento, sino darle un sentido, un valor y saberlo ofrecer.

Que nosotros nunca tengamos miedo de preguntarte estas inquietudes, que tengamos confianza y que en la oración contigo, podamos resolver estos interrogantes.

Mi propósito en este dìa, es aceptar mis sufrimientos y cruces que tenga que llevar, sea ante una enfermedad, una relación con alguna persona, ya sea en la familia o en el trabajo. Pedirè fuerzas para llevarlas con paz y armonía.  

Mis queridos niños, Jesùs manifestó su poder de tantas maneras, que causaba admiración. Pero el gran milagro que nos ha dejado como legado, es su gran amor, que implicò dar su vida por nosotros, muriendo en la cruz y resucitando al tercer dìa, demostrando su poder ante el mal y la muerte.

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Oraciòn del dìa, 15 de septiembre, Virgen de los Dolores, San Lucas 2. 33-35 Ciclo C.

Posted by on Sep 14, 2016 in Pensamiento del día

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Un especial saludo, hoy 15 de septiembre, fiesta de la Virgen de los Dolores. Unidos en oración, acompañando a Nuestra Madre del cielo, que nos ofrece esa cercanìa maternal, por eso decimos.

Marìa con què cariño y gratitud, nos acercamos a ti en este dìa, nos colocamos en tus manos y nos cobijamos bajo tu manto maternal, hoy me sitúo bajo esas siete espadas que atravesaron tu corazòn, y asì acompañarte en tu dolor, quiero contemplar tu rostro triste y beber de las fuentes que mantuvieron tu corazón firme en la fe y siempre lleno de esperanza. Deposito en esta oración, mis tribulaciones y cruces, Madre, ¡dame valor! ¡Enséñame a esperar!.
Hoy vamos a meditar en el Evangelio de san Lucas 2, 33-35

Hoy tu Palabra Señor, nos narra como Josè y Marìa estaban admirados de las palabras que les dirigía Simeòn. Palabras llenas de esperanza, pero tambièn de dolor. El les bendice, y a Tu madre, le anuncia, que has sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a Marìa, “una espada le atravesarìa el alma”.

Mi querida Madrecita, hoy celebramos tu fiesta un dìa después de la exaltación de la Cruz, pues tu vida està unida íntimamente a la Cruz de tu Hijo, me enseñas que tu vida estuvo cubierta de amor y dolor, de luz y oscuridad, ese claro oscuro que solo se podía vivir con una fe luminosa, un amor desinteresado y una esperanza llena de abandono en Dios.

Hoy te acompañamos en estos 7 dolores que fueron marcando tu vida, y te unieron estrechamente al valor salvífico de la Cruz. 1º La profecía de Simeòn (Lucas 2. 22-35), 2ª La huida a Egipto (Mateo 2,13-15), 3º El Niño perdido en el Templo (Lucas 2,41-50), 4º Te encuentras con Jesús camino al Calvario (IV Estación del Vía Crucis), 5º Jesús muere en la Cruz (Juan 19,17-39), 6º Recibes el Cuerpo de Jesús al ser bajado de la Cruz (Marcos 15, 42-46), y el 7º Jesús es colocado en el Sepulcro (Juan 19, 38-42).

Nos enseñas, Marìa, que la vida que sigue a Cristo, està acompañada por momentos de dolor, de sufrimiento, pero vividos como amor, esperanza y ofrecimiento, una alegría interior bañada por la satisfacción de cumplir la Voluntad de Dios y realizar su plan de salvación.

¡Oh, María, no sólo eres mi madre, sino también mi maestra, y quiero ser una obra maestra en tus manos! Alfarera divina, estoy ante ti como un cantarillo roto, pero con mi mismo barro puedes hacer otro a tu gusto. ¡Hazlo! Toma mi barro, el barro de mis dificultades, de mis problemas, de mis defectos y de mis pecados. Toma ese barro, ese barro que se ha deshecho tantas veces por obra de Satanás, del mundo, de las tentaciones y de la carne, construye otro cantarillo nuevo, mejor que el del principio. Quiero ser santo en tu escuela, María; quiero ser un buen discípulo en tu escuela, quiero ser un gran maestro en tu escuela, María de Belén, María de Nazaret, María del Calvario, Marìa de la Esperanza. Cùbreme con tu manto de dolor y de amor.

Mi propósito hoy es acompañar a Marìa en este dìa, ofreciendo con Ella y junto a Ella, mis dolores y sufrimientos, viviéndolos con paciencia.

Mis queridos niños, hoy acompañamos a Nuestra Madrecita, ante el dolor que le anunciò Simeòn, una espada atravesarìa su alma, es decir, acompañar a su Hijo al lado de su vida, hasta el momento de su sacrificio en la Cruz, hoy estemos junto a Ella, agradeciéndole su ejemplo de generosidad y paciencia.
P. Dennis Doren LC

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Oraciòn del dìa. 6 de agosto, La Transfiguraciòn. San Mateo 8. 28-38. Ciclo C

Posted by on Aug 5, 2016 in Pensamiento del día

Transfiguración 1

en este dìa 6 de agosto fiesta la Transfiguracion del Señor, Fiesta nacional en nuestro querido país El Salvador. Por eso dirijamos nuestra oración a nuestro Divino Salvador del mundo, diciendo.

Jesús nuestro Salvador, en este dìa me uno a Tì, dirigiéndote mi vida y mi corazòn. Espero en ti,  porque eres fiel a todas tus promesas, ayúdame a conseguir una esperanza plena, llena de confianza en tu amistad. Una esperanza que rechaza cualquier pensamiento de desanimo y desconfianza. Una esperanza que confía plenamente em ti, JESÚS EN TÍ CONFIO.

Tu palabra como lluvia, caen a mi vida para empaparla y alimentarla, y no regresa sin dar buenos frutos. Hoy nos ofreces las palabras del evangelio de San Lucas 9.28b-36

Hoy Señor, invitas a Pedro, Santiago y Juan a que te acompañen a una experiencia única, subes a lo alto de una montaña a orar, el monte Tabor, estàs orando, sì para variar estàs orando, y siempre este es tu gran mensaje, no dejem de orar, tù mismo nos dijiste que tenemos que ser constantes y perseverantes en la oración, por eso estamos dejando dìa a dìa estos momentitos, para seguir tu ejemplo.

Què impresionante habrá sido este momento, mientras orabas, tu rostro comienza a cambiar, què sublime instante, comienza una verdadera transfiguración, tu rostro resplandece, se diviniza,  asì como tus vestidos brillaban de blanco. Una verdadera experiencia para tus discípulos, ven la otra cara de la moneda, ya conocían la humana, ahora les toca ver la divina. Por eso eres el Salvador del mundo, para eso habìas venido, para enseñarnos el camino al cielo y confirmarnos que Tù eras verdadero Dios y verdadero Hombre.

En medio de este acontecimiento, aparecen Moisés, el profeta de la Ley y Elìas, el padre de los profetas,  en ellos se representa la Ley y los profetas que apareciendo con gloria, confirman tu misión y te animan, pues el camino que te espera no será fácil, un camino de Cruz, sufrimiento y muerte, que terminarìa  en Jerusalèn.

Tus dìscipulos, como en tantas ocasiones, están fuera de la jugada, se caìan de sueño, pero de repente se espabilan, y ven tu gloria junto a estos dos hombres que estaban contigo. Ahì, en ese momento les dejas ver algo de lo que vendrà después, el cielo que tanto anhelamos, es una realidad, que no podemos dejar de ver, meditar  y querer, pues es lo que nos espera. Tanta es la fuerza, la paz y la plenitud de ese momento, que Pedro, sin saber muy bien lo que decía, te pide: «Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»

Asì son las moradas que nos has ido a preparar, anhelo llegar allà, Señor. Por eso no le quiero tener miedo a la muerte, porque sè que después viene algo mucho mejor.

Señor, terminamos este momento juntos, escuchando la voz del padre, que nos manda este mensaje. “ Este es mi Hijo, el escogido, Escuchadle”. Sin duda que este es un momento solemne, que hay que guardarlo en el corazón, en silencio, y no dejar de meditarlo.

Tù eres el Dios con nosotros, que viniste al mundo, y cada dìa renuevas tu presencia entre nosotros a través de la Eucarìstìa y te transfiguras, eres el Sol Invictus, que no dejas de resplandecer y  esto nos llena de esperanza, paz y confianza, y que en medio del dolor y del sufrimiento siempre està tu presencia que consuela y fortalece.

Hoy Señor, mi propósito es consagrar mi país a tu divinidad, a tu designio de Amor, y volver a tener esperanza en medio de los males del mundo que nos asechan, sabiendo que tù los has asumido y cargado, y lo haces como Dios.

Mis queridos niños, Jesùs, se presente como Dios, su rostro brilla y sus vestidos resplandecen. Nos deja ver un destello de lo que es el cielo. Padre nos pide que le escuchemos y sigamos sus consejos. Cada dìa pídanle a Jesùs, que màs personas se encuentren con El, que haya paz y que los hombres se amen y se respeten.

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Lecturas y reflexiòn del Domingo XII del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Posted by on Jun 21, 2016 in Lecturas y Reflexiones

CRuz cargandoLecturas del Domingo XII del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Primera lectura

Lectura de la profecía de Zacarías (12,10-11;13,1):
Así dice el Señor: «Derramaré sobre la dinastía de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de clemencia. Me mirarán a mí, a quien traspasaron, harán llanto como llanto por el hijo único, y llorarán como se llora al primogénito. Aquel día será grande el luto en Jerusalén, como el luto de Hadad-Rimón en el valle de Meguido.» Aquel día, se alumbrará un manantial, a la dinastía de David y a los habitantes de Jerusalén, contra pecados e impurezas.
Palabra de Dios

Salmo

Sal 62
R/. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. R/.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. R/.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos. R/.

Porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas (3,26-29):
Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Los que os habéis incorporado a Cristo por el bautismo os habéis revestido de Cristo. Ya no hay distinción entre judíos y gentiles, esclavos y libres, hombres y mujeres, porque todos sois uno en Cristo Jesús. Y, si sois de Cristo, sois descendencia de Abrahán y herederos de la promesa.
Palabra de Dios

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,18-24):
Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?»
Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Pedro tomó la palabra y dijo: «El Mesías de Dios.»
Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»
Y, dirigiéndose a todos, dijo: «El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará.»
Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor Jesús, haz que tu Espíritu ilumine mis acciones y me comunique la fuerza para seguir lo que tu Palabra me revela. Haz que, como María tu madre, pueda no sólo escuchar sino también poner en práctica tu Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

¿Quién es Jesús? No se trata de una pregunta nueva. La pregunta ya ha sido planteada por Juan el Bautista y por Herodes. Juan le pregunta a Jesús: «¿Eres tú el que debe venir, o debemos esperar a otro?» (Lc 7,19). Herodes dice y pregunta: «A Juan, lo hice decapitar yo ¿quién es este hombre, de quien oigo tales cosas?» (Lc 9,9).

En el Evangelio de hoy es el mismo Jesús quien pregunta por lo que la gente piensa de Él, ¿cuál es la opinión pública y la de los apóstoles? Pedro afirma: «El Mesías de Dios». Inmediatamente después, me encuentro con el primer anuncio de la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Pedro reconoce que Jesús es el único que la gente está esperando y que viene a cumplir las promesas.

La comprensión plena del seguimiento de Jesús no se consigue por medio de una enseñanza meramente teórica sino por el compromiso llevado a la acción, caminando con Él por el camino del servicio, desde Galilea hasta Jerusalén. El camino del auténtico discípulo de Jesús es el camino de la entrega personal, del abandono, del servicio, de la disponibilidad, de la aceptación del conflicto, sabiendo que habrá resurrección. La cruz no es un incidente, es parte de este camino. Porque en un mundo organizado en base a principios egoístas ¡el amor y el servicio sólo pueden existir crucificados! Quien hace de su vida un servicio a los demás, incomoda a los que viven aferrados a los privilegios, y sufre.

¿Qué me impide hoy reconocer y asumir el proyecto de Jesús? Quizá es la imagen de Jesús que yo tengo. ¿Quién es Jesús para mí? ¿Cuál es el Mesías que yo espero y que la gente espera hoy? La condición para seguir a Jesús es la cruz, ¿cómo reacciono frente a las cruces de la vida?

(Homilía de S.S. Francisco, 10 de noviembre de 2015).

«Es necesario madurar una fe personal en Él. Y he aquí, entonces, la segunda pregunta que Jesús plantea a los discípulos: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Pregunta que resuena aún hoy en nuestra conciencia, la de sus discípulos, y es decisiva para nuestra identidad y nuestra misión. Sólo si reconocemos a Jesús en su verdad, seremos capaces de mirar la verdad de nuestra condición humana, y podremos dar nuestra aportación para la plena humanización de la sociedad.

Custodiar y anunciar la recta fe en Jesucristo es el corazón de nuestra identidad cristiana, porque al reconocer el misterio del Hijo de Dios hecho hombre por nosotros podremos penetrar en el misterio de Dios y en el misterio del hombre.»

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy acogeré con paciencia y sencillez todas las cruces que me vengan con una sonrisa y una aceptación efectiva y afectiva. No me quejaré de los imprevistos y cosas que no me gusten durante el día, y aceptaré por amor a Cristo todas aquellas cosas que me desagradan.

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Lecturas y reflexión de hoy Domingo 29º del Tiempo Ordinario – Ciclo B

Posted by on Oct 18, 2015 in Lecturas y Reflexiones

Jesús con apostoles
Lecturas de hoy Domingo 29º del Tiempo Ordinario – Ciclo B

Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (53,10-11):

El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación: verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos.
Palabra de Dios

Salmo
Sal 32,4-5.18-19.20 y 22

R/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

Que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R/.

Segunda lectura
Lectura de la carta a los Hebreos (4,14-16):

Mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un no sacerdote grande, que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo Dios. No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado. Por eso, acerquémonos con seguridad al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia que nos auxilie oportunamente.
Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,35-45):

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.»
Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?»
Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»
Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?»
Contestaron: «Lo somos.»
Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.» Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.
Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.»
Palabra del Señor

Oración introductoria
Señor, creo y confío plenamente en Ti porque sabes siempre que es mejor para mí y lo que debo hacer con el fin de alcanzar el cielo. Espero en Ti, porque me has llamado a no anhelar el poder del mundo porque estoy llamado a servir a los demás. Te amo porque eres lo más grande e importante en mi vida.

Petición
Padre, hoy te pido humildad y generosidad en mi oración y en mi actuar, que ofrezca lo que tengo por las misiones de todo el mundo; mi oración, sacrificios y la ayuda material que pueda.

Meditación del Papa Francisco
¿Quién es el más importante? Jesús es simple en su respuesta: “Quien quiera ser el primero – o sea el más importante – que sea el último de todos y el servidor de todos”. Quien quiera ser grande, que sirva a los demás, no que se sirva de los demás.

Y esta es la gran paradoja de Jesús. Los discípulos discutían quién ocuparía el lugar más importante, quién sería seleccionado como el privilegiado –¡eran los discípulos, los más cercanos a Jesús, y discutían sobre eso!-, quién estaría exceptuado de la ley común, de la norma general, para destacarse en un afán de superioridad sobre los demás. Quién escalaría más pronto para ocupar los cargos que darían ciertas ventajas.

Y Jesús les trastoca su lógica diciéndoles sencillamente que la vida auténtica se vive en el compromiso concreto con el prójimo. Es decir, sirviendo.

La invitación al servicio posee una peculiaridad a la que debemos estar atentos. Servir significa, en gran parte, cuidar la fragilidad. Servir significa cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo. (Homilía de S.S. Francisco, 20 de septiembre de 2015).

Reflexión
Cuando alguien quiere ser admitido a una empresa o aceptado en un buen trabajo o cargo público, suele pedir una buena “recomendación” a amigos influyentes o bien acomodados… Parece que eso ha funcionado siempre así por la costumbre –no sé si buena o mala— de la gente. Pero el caso es que en tiempos de nuestro Señor sucedía también así. ¡Costumbres inveteradas!

Este domingo el Evangelio nos presenta a dos de los apóstoles, Juan y Santiago, pidiendo a Jesús una “recomendación”.. ¡y vaya recomendación! Diríamos nosotros que “se volaron la barda”. Le piden nada menos que sentarse uno a su derecha y el otro a su izquierda en su Reino. ¡Nada ambiciosos estos muchachos! Se imaginaban que muy pronto su Maestro sería proclamado y reconocido públicamente como el Mesías de Israel por las autoridades judías y, en consecuencia, quieren asegurarse ya desde ahora un “buen puesto” en su Reino. Tal vez aspiraba uno ser el Ministro de Exteriores y el otro de Gobernación, o algo parecido….

Según san Mateo, Juan y Santiago –que eran hermanos— mandan por delante a su madre para escudarse en ella y para que sus ambiciones quedaran un poco veladas, o porque bien sabían que la intercesión de una madre es casi infalible. El caso es que lanzan de cabeza a la pobre mujer para pedir a Jesús un puesto de honor para sus hijos.

La petición viene muy bien presentada bajo forma de fidelidad, de adhesión entusiasta y de amistad. Y seguramente sí albergarían estos dos apóstoles tales sentimientos. Pero mezclados también con su ambición personal, sus deseos de honores y dignidades, y un tanto de vanagloria. Ya en otras ocasiones nos hemos encontrado a los Doce discutiendo sobre quién de ellos era el más importante y quién tendría el mejor lugar en el Reino…. ¡Hombres con defectos, al fin y al cabo, como nosotros!

Pero lo más genial de todo es la respuesta del Señor y el desenlace. No los reprende abiertamente, tal vez porque también descubría en ellos buena voluntad y deseos sinceros de estar junto a Él. Pero sí aprovecha para darles una gran lección. “Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con el que yo me voy a bautizar?”. Es como si hoy, un político que quisiera ocupar un puesto importante en el gobierno, se acercara al presidente de la república para pedirle una famosa “recomendación”. Y como respuesta, comenzara a elencarle todos los deberes, responsabilidades y riesgos que comportaría su cargo… y luego le preguntara: “¿Estás dispuesto a pagar ese precio?”. El otro, después de tragar un poco de saliva, seguramente le respondería: “Pues sí, estoy dispuesto”. Y entonces, el presidente, con gravedad: “Mira, está bien, el precio lo pagarás; pero olvídate del cargo, porque no me toca a mí concedértelo”. ¡Vaya broma!, ¿no?

Pues es lo que les dice nuestro Señor a sus dos apóstoles: sufrirán y padecerán el martirio, pero del “carguito”… ¡que se olviden! Ése ya está reservado por el Padre. Es como si les dijera Jesús que con Él no se valen las “recomendaciones” ni las “mordidas”….

Pero eso no es todo. Lo más importante viene a continuación: “Los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y los grandes los oprimen. Vosotros, en cambio, nada de eso. El que quiera ser grande, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser el primero, que sea esclavo de todos”. Y les pone su propio ejemplo: “Fíjense en mí, pues yo no he venido para que me sirvan, sino para servir y para dar mi vida por todos”. ¡Qué fuerte! Ya estas palabras lo dicen todo sin necesidad de comentarios…

¡Cuántas veces nosotros queremos sentirnos importantes y que la gente nos reconozca o que nos asignen puestos de honor y dignidad! Pues Cristo no ha venido para eso, y quienes nos llamamos y somos sus discípulos, tenemos que seguir el mismo camino de humildad, de caridad y de servicio. Él es el primero en darnos ejemplo: Él ha venido a servirnos y a dar su propia vida para salvarnos.
Propósito
Proponerne hoy y cada día seguir el mismo camino de humildad, de caridad y de servicio de Jesús.

Diálogo con Cristo
¡Ojalá que este maravilloso testimonio que nos das, Señor nos lleve a hacer nosotros otro tanto en nuestras relaciones con los demás! ¡Qué diferente sería el mundo, nuestra familia, nuestra comunidad si viviéramos un poquito comoTú!

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Audiencia del 5 de agosto de 2015. Los Divorciados vueltos a casar no están excomulgados

Posted by on Aug 13, 2015 in Prensa y publicaciones

Papa Fco I
Audiencia del 5 de agosto de 2015. Los Divorciados vueltos a casar no están excomulgados
Queridos hermanos y hermanas, buenos días.
Con esta catequesis retomamos nuestra reflexión sobre la familia. Después de haber hablado la última vez, de las familias heridas a causa de la incomprensión de los cónyuges, hoy quisiera detener nuestra atención sobre otra realidad: cómo cuidar de aquellos que, después de un fallo irreversibles de su unión matrimonial, han comenzado una nueva unión.
La Iglesia sabe que esta situación contradice el Sacramento cristiano. Sin embargo, su mirada de maestra que viene siempre de un corazón de madre; un corazón que, animado por el Espíritu Santo, busca siempre el bien y la salvación de las personas. Por eso siente el deber, “por amor a la verdad”, de “discernir bien las situaciones”. Así se expresaba san Juan Pablo II, en la Exhortación apostólica Familiaris consortio (n. 84), dando como ejemplo la diferencia entre quien ha sufrido la separación respecto a quien la ha provocado. Se debe hacer este discernimiento.
Si después miramos también estos nuevos lazos con los ojos de los hijos pequeños, los pequeños miran, de los niños, vemos aún más la urgencia de desarrollar en nuestras comunidades una acogida real hacia las personas que viven estas situaciones. Por esto, es importante que el estilo de la comunidad, su lenguaje, sus actitudes, estén siempre atentos a las personas, a partir de los pequeños, ellos son quienes más sufren estas situaciones. Después de todo, ¿cómo podríamos aconsejar a estos padres hacer de todo para educar a los hijos en la vida cristiana, dando ellos el ejemplo de una fe convencida y practicada, si los tenemos alejados de la vida de la comunidad como si fueran excomulgados? No se deben añadir otros pesos a aquellos que los hijos, en estas situaciones, ¡ya deben cargar! Lamentablemente, el número de estos niños y jóvenes es realmente grande. Es importante que ellos sientan a la Iglesia como madre atenta a todos, dispuesta siempre a la escucha y al encuentro.
En estos decenios, en realidad, la Iglesia no ha sido ni insensible ni perezosa. Gracias a la profundización cumplida por los Pastores, guiados y confirmados por mis predecesores, ha crecido mucho la conciencia de que es necesaria una acogida fraterna y atenta, en el amor y en la verdad, hacia los bautizados que han establecido una nueva convivencia después del fracaso del matrimonio sacramental; de hecho, estas personas no son excomulgadas, no están excomulgadas, y no van absolutamente tratadas como tales: forman parte siempre de la Iglesia.
El papa Benedicto XVI intervino sobre esta cuestión, solicitando un discernimiento atento y un sabio acompañamiento pastoral, sabiendo que no existen “recetas simples” (Discurso al VII Encuentro Mundial de las Familias, Milán, 2 junio 2012, respuesta n. 5).
De aquí la reiterada invitación de los Pastores a manifestar abiertamente y coherentemente la disponibilidad de la comunidad a acogerles y a animarles, para que vivan y desarrollen cada vez más su pertenencia a Cristo y a la Iglesia con la oración, con la escucha de la Palabra de Dios, con la frecuencia a la liturgia, con la educación cristiana de los hijos, con la caridad y el servicio a los pobres, con el compromiso por la justicia y la paz.
El ícono bíblico del Buen Pastor (Jn 10, 11-18) resume la misión que Jesús ha recibido del Padre: la de dar la vida por las ovejas. Tal actitud es un modelo también para la Iglesia, que acoge a sus hijos como una madre que dona su vida por ellos. “La Iglesia está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre. Ninguna puerta cerrada. Todos pueden participar de alguna manera en la vida eclesial, todos pueden formar parte de la comunidad. La Iglesia es la casa paterna donde hay sitio para cada uno con su vida a cuestas” (Exort. ap.Evangelii gaudium, n. 47).
Del mismo modo, todos los cristianos están llamados a imitar al Buen Pastor. Sobre todo las familias cristianas pueden colaborar con Él cuidando de las familias heridas, acompañándolas en la vida de fe de la comunidad. Cada uno haga su parte asumiendo la actitud del Buen Pastor, que conoce cada una de sus ovejas ¡y no excluye a ninguna de su infinito amor! Gracias.
e) Divorciados casados de nuevo
84. La experiencia diaria enseña, por desgracia, que quien ha recurrido al divorcio tiene normalmente la intención de pasar a una nueva unión, obviamente sin el rito religioso católico. Tratándose de una plaga que, como otras, invade cada vez más ampliamente incluso los ambientes católicos, el problema debe afrontarse con atención improrrogable. Los Padres Sinodales lo han estudiado expresamente. La Iglesia, en efecto, instituida para conducir a la salvación a todos los hombres, sobre todo a los bautizados, no puede abandonar a sí mismos a quienes —unidos ya con el vínculo matrimonial sacramental— han intentado pasar a nuevas nupcias. Por lo tanto procurará infatigablemente poner a su disposición los medios de salvación.
Los pastores, por amor a la verdad, están obligados a discernir bien las situaciones. En efecto, hay diferencia entre los que sinceramente se han esforzado por salvar el primer matrimonio y han sido abandonados del todo injustamente, y los que por culpa grave han destruido un matrimonio canónicamente válido. Finalmente están los que han contraído una segunda unión en vista a la educación de los hijos, y a veces están subjetivamente seguros en conciencia de que el precedente matrimonio, irreparablemente destruido, no había sido nunca válido.
En unión con el Sínodo exhorto vivamente a los pastores y a toda la comunidad de los fieles para que ayuden a los divorciados, procurando con solícita caridad que no se consideren separados de la Iglesia, pudiendo y aun debiendo, en cuanto bautizados, participar en su vida. Se les exhorte a escuchar la Palabra de Dios, a frecuentar el sacrificio de la Misa, a perseverar en la oración, a incrementar las obras de caridad y las iniciativas de la comunidad en favor de la justicia, a educar a los hijos en la fe cristiana, a cultivar el espíritu y las obras de penitencia para implorar de este modo, día a día, la gracia de Dios. La Iglesia rece por ellos, los anime, se presente como madre misericordiosa y así los sostenga en la fe y en la esperanza.
La Iglesia, no obstante, fundándose en la Sagrada Escritura reafirma su práxis de no admitir a la comunión eucarística a los divorciados que se casan otra vez. Son ellos los que no pueden ser admitidos, dado que su estado y situación de vida contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristía. Hay además otro motivo pastoral: si se admitieran estas personas a la Eucaristía, los fieles serían inducidos a error y confusión acerca de la doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio.
La reconciliación en el sacramento de la penitencia —que les abriría el camino al sacramento eucarístico— puede darse únicamente a los que, arrepentidos de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Esto lleva consigo concretamente que cuando el hombre y la mujer, por motivos serios, —como, por ejemplo, la educación de los hijos— no pueden cumplir la obligación de la separación, «asumen el compromiso de vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos»[180].
Del mismo modo el respeto debido al sacramento del matrimonio, a los mismos esposos y sus familiares, así como a la comunidad de los fieles, prohíbe a todo pastor —por cualquier motivo o pretexto incluso pastoral— efectuar ceremonias de cualquier tipo para los divorciados que vuelven a casarse. En efecto, tales ceremonias podrían dar la impresión de que se celebran nuevas nupcias sacramentalmente válidas y como consecuencia inducirían a error sobre la indisolubilidad del matrimonio válidamente contraído.
Actuando de este modo, la Iglesia profesa la propia fidelidad a Cristo y a su verdad; al mismo tiempo se comporta con espíritu materno hacia estos hijos suyos, especialmente hacia aquellos que inculpablemente han sido abandonados por su cónyuge legítimo.
La Iglesia está firmemente convencida de que también quienes se han alejado del mandato del Señor y viven en tal situación pueden obtener de Dios la gracia de la conversión y de la salvación si perseveran en la oración, en la penitencia y en la caridad.

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