Lecturas del Sábado de la 4ª semana de Cuaresma

Posted by on Mar 15, 2018 in Lecturas y Reflexiones

Lecturas del Sábado de la 4ª semana de Cuaresma

Sábado, 17 de marzo de 2018

Primera lectura
Lectura del libro de Jeremías (11,18-20):

EL Señor me instruyó, y comprendí,
me explicó todas sus intrigas.
Yo, como manso cordero,
era llevado al matadero;
desconocía los planes
que estaban urdiendo contra mí:
«Talemos el árbol en su lozanía,
arranquémoslo de la tierra de los vivos,
que jamás se pronuncie su nombre».
Señor del universo,
que juzgas rectamente,
que examinas las entrañas y el corazón,
deja que yo pueda ver
cómo te vengas de ellos,
pues a ti he confiado mi causa.
Palabra de Dios

Salmo
Sal 7,2-3.9bc-10.11-12

R/. Señor, Dios. mío, a ti me acojo

V/. Señor, Dios mío, a ti me acojo,
líbrame de mis perseguidores y sálvame;
que no me atrapen como leones
y me desgarren sin remedio. R/.

V/. Júzgame, Señor, según mi justicia,
según la inocencia que hay en mí.
Cese la maldad de los culpables,
y apoya tú al inocente,
tú que sondeas el corazón y las entrañas,
tú, el Dios justo. R/.

V/. Mi escudo es Dios,
que salva a los rectos de corazón.
Dios es un juez justo,
Dios amenaza cada día. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (7,40-53):

EN aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían:
«Este es de verdad el profeta».
Otros decían:
«Este es el Mesías».
Pero otros decían:
«¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?».
Y así surgió entre la gente una discordia por su causa.
Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.
Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y estos les dijeron:
«¿Por qué no lo habéis traído?».
Los guardias respondieron:
«Jamás ha hablado nadie como ese hombre».
Los fariseos les replicaron:
«También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la ley son unos malditos».
Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo:
«¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?».
Ellos le replicaron:
«¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas».
Y se volvieron cada uno a su casa.

Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, te pido la gracia de que en esta Cuaresma pueda abrir mi corazón a tu amor. Cámbiame desde dentro para que con mis obras manifieste tu gran amor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

«Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de doble filo: ella penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón…» (Hb 4, 12-13)
En este día me quiero centrar en la actitud de los guardias y la actitud de los fariseos. Los guardias abrieron su corazón a la palabra de Dios y, en cambio, los fariseos siguieron siendo duros de corazón, no queriendo abrirse.
Los guardias sólo observaron a Cristo, abrieron su corazón a su palabra y cambiaron de idea. No fueron necesarios los milagros o curaciones, sólo el observar y escuchar. «Me sedujiste y me dejé seducir» (Jr 20,7) Esta actitud la debemos de tener todos cuando nos acercamos a Cristo en los momento de oración. Nuestra oración solo debe de consistir en mirar a Cristo y escuchar su palabra. Debemos de dejar que su palabra penetre en nosotros hasta los más profundo de nuestro ser y nos cambie. La palabra de Dios nunca es estéril, siempre fructifica. No perdamos el tiempo delante de Cristo, cuestionándolo sin escuchar y observar, pues sólo estamos cerrándonos más a su palabra.
Por otro lado, tenemos a los fariseos, que cerraron su corazón y no quisieron creer. Pero no son sólo los fariseos los que han cerrado sus corazones, también algunos de los que siguen de cerca a Cristo. La dureza de corazón nos impide conocer plenamente quién es Cristo y, sobre todo, el no ver lo que Él está haciendo en nuestras vidas. Para poder abrir nuestro corazón, debemos de tener ese encuentro frecuente con Cristo en la Eucaristía. Ponernos delante y hacer lo mismo que los guardias, verlo y escucharlo, para que su palabra me cambie.

«Cuando los corazones se abren al Evangelio, el mundo comienza a cambiar y la humanidad resucita. Si acogemos y vivimos cada día la Palabra de Jesús, resucitamos con Él.
La Cuaresma que estamos viviendo hace resonar en la Iglesia este mensaje, mientras caminamos hacia la Pascua: en todo el pueblo de Dios se vuelve a encender la esperanza de resucitar con Cristo, nuestro Salvador. Que no venga en vano la gracia de esta Pascua, para el pueblo de Dios de esta ciudad.»
(Homilía de S.S. Francisco, 21 de marzo de 2015).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Haré una visita al Santísimo, para observar y escuchar atentamente lo que Dios quiere decir a mi corazón.

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Lecturas del Viernes de la 4ª semana de Cuaresma

Posted by on Mar 15, 2018 in Lecturas y Reflexiones

Lecturas del Viernes de la 4ª semana de Cuaresma

Viernes, 16 de marzo de 2018

Primera lectura
Lectura del libro de la Sabiduría (2,1a.12-22):

SE decían los impíos, razonando equivocadamente:
«Acechemos al justo, que nos resulta fastidioso:
se opone a nuestro modo de actuar,
nos reprocha las faltas contra la ley
y nos reprende contra la educación recibida;
presume de conocer a Dios
y se llama a sí mismo hijo de Dios.
Es un reproche contra nuestros criterios,
su sola presencia nos resulta insoportable.
Lleva una vida distinta de todos los demás
y va por caminos diferentes.
Nos considera moneda falsa
y nos esquiva como a impuros.
Proclama dichoso el destino de los justos,
y presume de tener por padre a Dios.
Veamos si es verdad Jo que dice,
comprobando cómo es su muerte.
Si el justo es hijo de Dios, él lo auxiliará
y lo librará de las manos de sus enemigos.
Lo someteremos a ultrajes y torturas,
para conocer su temple y comprobar su resistencia.
Lo condenaremos a muerte ignominiosa,
pues, según dice, Dios lo salvará».
Así discurren, pero se equivocan,
pues los ciega su maldad.
Desconocen los misterios de Dios,
no esperan el premio de la santidad,
ni creen en la recompensa de una vida intachable.

Palabra de Dios
Salmo
Sal 33,17-18.19-20,21.23

R/. El Señor está cerca de los atribulados

V/. El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R/.

V/. El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor. R/.

V/. Él cuida de todos sus huesos,
y ni uno solo se quebrará.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él. R/.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (7,1-2.10.25-30):

EN aquel tiempo, recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas.
Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.
Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:
«¿No es este el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que este es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».
Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:
«A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado».
Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Concédeme, Señor, poder actuar con prudencia en cada momento.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

El Evangelio del día te invita a ser prudente. Jesús mismo da ejemplo pues, sabiendo que «los judíos trataban de matarlo», salió hacia Jerusalén para las fiestas y, como dice la Escritura, «lo hizo sin que la gente se diera cuenta, como incógnito.» Y este modo de actuar no le impidió hablar con libertad.
El actuar con libertad va de la mano con la prudencia. Cuántas veces te has expuesto al peligro por falta de reflexión, solamente por satisfacer tus caprichos, por ejemplo: salir a un evento – fiesta, reunión, concierto, etc., y has regresado a casa a horas poco convenientes. Puedes notar que Jesús salió a celebrar la fiesta de los campamentos, pero lo hizo con prudencia; a ti te invita a disfrutar de la vida saliendo con tus amigos y personas de confianza o realizando cualquier actividad que sea de provecho en todos los ámbitos de tu vida, pero actuando con prudencia.
Aprende a cuidar tu relación, sea matrimonial o de noviazgo o amistad. Si eres padre y madre, cuida a tus hijos, conversa con ellos, muéstrales y dales amor más que tecnologías y cosas superficiales; recuerda que los hijos necesitan el calor de sus papas, más que la compañía de las institutrices – nanas –, necesitan de tus palabras no de tus mensajes de texto. Si eres hija(o) y sientes la lejanía de tus padres, comprende que probablemente ellos no lo hacen por mal, simplemente no saben cómo acercarse a ti y, en el fondo, llevan heridas que deben de sanar. Jesús cuidó a su familia y a sus discípulos, dejó que ellos fuesen antes y luego llegó para seguir enseñando.
Tal vez te preguntas qué tiene que ver el cuidar a tu familia con la prudencia en tu forma de actuar. La respuesta es simple, nuestro comportamiento es un reflejo de lo que vivimos en nuestro círculo familiar y, cuanto más fuerte sea el lazo familiar, el comportamiento con los amigos, en el colegio o universidad – si eres joven -, en el trabajo o proyectos que realices – si eres soltera(o) o casada(o) –, será el de una persona prudente que sabe vivir la vida siendo libre en su actuar.

«La libertad no es poder hacer siempre lo que se quiere: esto nos vuelve cerrados, distantes y nos impide ser amigos abiertos y sinceros; no es verdad que cuando estoy bien todo vaya bien. No, no es verdad. En cambio, la libertad es el don de poder elegir el bien: esto es libertad.»
(S.S. FRANCISCO, Homilía, 24 de abril de 2016)

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Analizaré en qué circunstancias tengo que actuar con más prudencia y procuraré hacerlo.

 

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Lecturas del 2 de Enero. Feria de Navidad

Posted by on Jan 4, 2018 in Lecturas y Reflexiones

Lecturas del 2 de Enero. Feria de Navidad

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (2,22-28):

¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ése es el Anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo tampoco posee al Padre. Quien confiesa al Hijo posee también al Padre. En cuanto a vosotros, lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros. Si permanece en vosotros lo que habéis oído desde el principio, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre; y ésta es la promesa que él mismo nos hizo: la vida eterna. Os he escrito esto respecto a los que tratan de engañaros. Y en cuanto a vosotros, la unción que de él habéis recibido permanece en vosotros, y no necesitáis que nadie os enseñe. Pero como su unción os enseña acerca de todas las cosas –y es verdadera y no mentirosa– según os enseñó, permanecéis en él. Y ahora, hijos, permaneced en él para que, cuando se manifieste, tengamos plena confianza y no quedemos avergonzados lejos de él en su venida.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97

R/. Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,19-28):

Éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?»
Él confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías.»
Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?»
Él dijo: «No lo soy.»
«¿Eres tú el Profeta?»
Respondió: «No.»
Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?»
Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías.»
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?»
Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.»
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, tú me sondeas y me conoces,
Tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso,
Te das cuenta si camino o descanso, y todos mis pasos te son familiares.
Tú creaste mis entrañas, me plasmaste en el seno de mi madre:
Tú conociste hasta el fondo de mi alma, y nada de mi ser se te ocultaba.
Sondéame, Dios mío, y penetra mi interior; examíname y conoce lo que pienso;
Observa si estoy en un camino falso y llévame por el camino eterno. Amén. (Del Salmo 139)

 

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Sólo delante de Ti, Señor, encuentro mi verdadera identidad. Tú me conoces en lo más hondo y esperas que brote lo mejor que hay en mí. Ante Ti, Señor, no hay máscaras, no hay apariencias, sino un encuentro auténtico, cara a cara. Así me quiero presentar a Ti en esta oración.

Así también me quiero presentar a los hombres, cuando me pregunten quién soy. Jesús, por el bautismo Tú me has llamado a ser un hombre o una mujer que predica tu venida, que anuncia tu nombre sin reservas, que busca preparar el camino para que te encuentres con tantas personas a mi alrededor.

Hoy quiero ser como Juan Bautista. En mi casa, en el trabajo, incluso en mis tiempos de descanso, quiero confesar mi fe con obras. Quiero que todos escuchen tu voz por medio de mi testimonio de caridad, de alegría, de esperanza, de entrega, de honestidad… Habla, Señor, a mi corazón, para que descubra qué quieres de mí para este día. Habla también a través de mí a todas las personas que me encuentre en mi camino.

«Queridos hermanos: pidamos a Dios, con la esperanza de que nos escuchen los hombres, y dirijámonos a los hombres, con la certeza de que Dios nos ayuda. En efecto, él nos ha creado como una esperanza para los demás, una esperanza real y realizable en el estado de vida de cada uno.»
(Homilía de S.S. Francisco, 13 de mayo de 2017).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy buscaré que mis conversaciones ayuden a los demás, reconociendo las cosas buenas y buscando mejorar lo negativo.

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Lecturas del Domingo 3º de Adviento – Ciclo B

Posted by on Dec 18, 2017 in Lecturas y Reflexiones

Lecturas del Domingo 3º de Adviento – Ciclo B

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (61,1-2a.10-11):

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor. Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas. Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos.

Palabra de Dios

Salmo

Lc 1,46-48.49-50.53-54

R/. Me alegro con mi Dios

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones. R/.

Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación. R/.

A los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (5,16-24):

Estad siempre alegres. Sed constantes en orar. Dad gracias en toda ocasión: ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros. No apaguéis el espíritu, no despreciéis el don de profecía; sino examinadlo todo, quedándoos con lo bueno. Guardaos de toda forma de maldad. Que el mismo Dios de la paz os consagre totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. El que os ha llamado es fiel y cumplirá sus promesas.

Palabra de Dios

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,6-8.19-28):

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.
Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?»
Él confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías.»
Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?»
El dijo: «No lo soy.»
«¿Eres tú el Profeta?»
Respondió: «No.»
Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?»
Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías.»
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?»
Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.»
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, dame la gracia de poder irradiar con mi vida tu gran amor. Que en mí siempre te vean a Ti.

 

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Juan es enviado «para dar testimonio de la luz, para que por él todos creyeran. No era la luz, sino el que debía de dar testimonio de la luz». Ésta es nuestra tarea como hijos de Dios, ponernos delante del sol de amor y dejar que su luz se refleje en nosotros; así como la luna, refleja la luz del sol. Que cada vez que me vean, puedan ver a Dios en mí. Que pueda ser un vivo reflejo de su amor.
¿Qué hacer para irradiar a Dios? Para irradiar a Dios, debemos tener un encuentro íntimo con Él, por eso Juan se fue primero al desierto. «Por eso voy a llevarla al desierto y le hablaré al corazón» (Os. 2,16), es en el desierto donde el alma mejor se puede encontrar con Dios. Necesitamos en nuestra vida el silencio y soledad para poder escuchar la voz de Dios. Él siempre nos está hablando, pero muchas veces no lo escuchamos por el ruido que llevamos dentro.
Que mi vida sea ese desierto donde me pueda encontrar con Dios. El encuentro íntimo con el sol del amor, hará que su luz me ilumine. La luna ilumina más, cuando se encuentra directamente de frente al sol. Nuestro encuentro con el sol, nuestra vida de silencio, se da en el contacto directo con Cristo Eucaristía. Si la Eucaristía me irradia amor, debo de irradiar amor. Si me irradia paz, debo de irradiar paz. Si me irradia alegría, debo de irradiar alegría. Que mi vida sea siempre, irradiar a Dios.

«¿Qué es lo que la Iglesia necesita hoy? Testigos, mártires, es decir, santos de todos los días, los de la vida ordinaria llevada adelante con la coherencia, pero también de quienes tienen el valor de ser testigos hasta el final, hasta la muerte. Todos son la sangre viva de la Iglesia. Son ellos los que llevan la Iglesia hacia adelante, los testigos; los que prueban que Jesús ha resucitado, y dan testimonio con la coherencia de vida y con el Espíritu Santo que han recibido como don.»
(Homilía de S.S. Francisco, 7 de abril de 2016, en santa Marta).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Haré una visita a Cristo Eucaristía, pidiéndole la gracia de ser un fiel reflejo de su amor.

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Lecturas del Miércoles de la 22ª semana del Tiempo Ordinario. Ciclo A.

Posted by on Sep 4, 2017 in Lecturas y Reflexiones

Miércoles, 6 de septiembre de 2017

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (1,1-8):

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, y el hermano Timoteo, a los santos que viven en Colosas, hermanos fieles en Cristo. Os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre. En nuestras oraciones damos siempre gracias por vosotros a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, desde que nos enteramos de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a todos los santos. Os anima a esto la esperanza de lo que Dios os tiene reservado en los cielos, que ya conocisteis cuando llegó hasta vosotros por primera vez el Evangelio, la palabra, el mensaje de la verdad. Éste se sigue propagando y va dando fruto en el mundo entero, como ha ocurrido entre vosotros desde el día en que lo escuchasteis y comprendisteis de verdad la gracia de Dios. Fue Epafras quien os lo enseñó, nuestro querido compañero de servicio, fiel ministro de Cristo para con vosotros, el cual nos ha informado de vuestro amor en el Espíritu.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 51,10.11

R/. Confío en tu misericordia, Señor, por siempre jamás

Pero yo, como verde olivo,
en la casa de Dios,
confío en la misericordia de Dios
por siempre jamás. R/.

Te daré siempre gracias
porque has actuado;
proclamaré delante de tus fieles:
«Tu nombre es bueno.» R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,38-44):

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron que hiciera algo por ella. Él, de pie a su lado, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose en seguida, se puso a servirles. Al ponerse el sol, los que tenían enfermos con el mal que fuera se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno, los iba curando.
De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios.»
Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el. Al hacerse de día, salió a un lugar solitario. La gente lo andaba buscando; dieron con él e intentaban retenerlo para que no se les fuese.
Pero él les dijo: «También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado.»
Y predicaba en las sinagogas de Judea.

Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, sé que ahí estás; que de mí estás pendiente… Hoy te pido la gracia de dejarme sorprender.

 

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Ante los milagros que llaman la atención, que son trasmitidos en televisión; ante aquellos que sólo tú sabes, que consideras detalles de Dios simplemente… ¡déjate sorprender!

Hay que dejarnos sorprender por aquellos regalos que consideramos ya como aspectos cotidianos; la amistad, la familia, la vida misma. Sin olvidar también aquellos aspectos misteriosos que no llegamos a entender, aquellos que incluso nos hacen dudar si Dios verdaderamente está… aun ahí hay que dejarnos sorprender.

«La gente lo andaba buscado e intentaban retenerlo para que no se les fuese». Ésa es la actitud de alguien que se ha dejado sorprender por Dios en su vida. Es una experiencia que te hace buscarlo, noche y día. Es una experiencia que te hace no querer soltarlo; que te hace querer a Dios como compañero, no sólo por unos cuantos días, sino para toda la vida.

«El amor te abre a la sorpresa. El amor siempre es una sorpresa, porque supone un diálogo entre dos: entre el que ama y el que es amado. Y a Dios decimos que es el Dios de las sorpresas, porque él siempre nos amó primero, y nos espera con una sorpresa. Dios nos sorprende. Dejémonos sorprender por Dios. Y no tengamos la ‘psicología del computer’ de creer saberlo todo. -‘¿Cómo es esto?’ -‘Wait a moment’ (espera un momento). [Francisco hace que consulta en el ordenador] El computer, todas las respuestas. Ninguna sorpresa..» (Mensaje de S.S. Francisco, 18 de enero de 2015).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy intentaré vivir en la presencia de Dios en todos los aspectos de mi día y me esforzaré por dedicar menos tiempo a las redes sociales.

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Lecturas del Domingo 21º del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Posted by on Aug 26, 2017 in Lecturas y Reflexiones

 

Domingo, 27 de agosto de 2017

Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (22,19-23):

Así dice el Señor a Sobná, mayordomo de palacio: «Te echaré de tu puesto, te destituiré de tu cargo. Aquel día, llamaré a mi siervo, a Eliacín, hijo de Elcías: le vestiré tu túnica, le ceñiré tu banda, le daré tus poderes; será padre para los habitantes de Jerusalén, para el pueblo de Judá. Colgaré de su hombro la llave del palacio de David: lo que él abra nadie lo cerrará, lo que él cierre nadie lo abrirá. Lo hincaré como un clavo en sitio firme, dará un trono glorioso a la casa paterna.»

Palabra de Dios

Salmo
Sal 137,1-2a.2bc-3.6.8bc

R/. Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre. R/.

Por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R/.

El Señor es sublime,
se fija en el humilde
y de lejos conoce al soberbio.
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. R/.

Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (11,33-36):

¡Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento, el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que él le devuelva? Él es el origen, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Amén.

Palabra de Dios

Evangelio
Evangelio según san Mateo (16,13-20), del domingo, 27 de agosto de 2017

Lectura del santo evangelio según san Mateo (16,13-20):

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»
Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.

Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Gracias, Dios mío, por invitarme a estar contigo. Las invitaciones nuestras son de voz, de tarjeta. Las tuyas son de lo más variopintas; entrelazadas entre tantos hechos y realidades. Hoy yo te digo «sí»: quiero estar aquí y te doy las gracias por haberme invitado. En tus manos, Madre mía.

 

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Si yo puedo decir con todo mi corazón «Tú eres el mesías, el Hijo de Dios vivo», seré verdaderamente feliz. Poder creer en Ti, confiar en Ti, vivir cada día de tu mano. ¿Hay mayor satisfacción que la de saberse unido a su Creador? Durante la angustia, durante la felicidad, siempre de tu mano. Las penas pasarán, las felicidades… también. Pero Tú nunca. Y de Ti proviene el gozo más profundo, la felicidad verdadera.
Quiero llevar a muchas almas a esta realidad, Señor. Llevarlas a la realidad de saberse amados por Ti. A la realidad de vivir queriendo amarte. Verdaderamente fuiste dichoso, Pedro; y te doy gracias y doy gracias a Dios. Él que nos regaló la Iglesia para poder participar de esta misma dicha, de la dicha de poder decir: «creo».

«Es la pregunta decisiva, ante la que no valen respuestas circunstanciales porque se trata de la vida: y la pregunta sobre la vida exige una respuesta de vida. Pues de poco sirve conocer los artículos de la fe si no se confiesa a Jesús como Señor de la propia vida. Él nos mira hoy a los ojos y nos pregunta: “¿Quién soy yo para ti?”. Es como si dijera: “¿Soy yo todavía el Señor de tu vida, la orientación de tu corazón, la razón de tu esperanza, tu confianza inquebrantable?”. Como san Pedro, también nosotros renovamos hoy nuestra opción de vida como discípulos y apóstoles; pasamos nuevamente de la primera a la segunda pregunta de Jesús para ser “suyos”, no sólo de palabra, sino con las obras y con nuestra vida.»
(Homilía de S.S. Francisco, 29 de junio de 2017).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Rezaré un credo con sentido, atención y corazón. Y lo ofreceré por la Iglesia.

 

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Lecturas del Santa Marta. Ciclo A.

Posted by on Jul 27, 2017 in Lecturas y Reflexiones

Sábado, 29 de julio de 2017

Primera lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (4,7-16):

Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados. Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.
Palabra de Dios

Salmo
Sal 33

R/. Bendigo al Señor en todo momento

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R/.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias. R/.

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R/.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (11,19-27):

En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.»
Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará.»
Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día.»
Jesús le dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?»
Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.»
Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Jesús, aumenta mi fe. Quiero creer con sencillez, pero con firmeza, que Tú eres mi Dios y que estás realmente presente en el Sagrario. Mi fe es débil porque, si por un lado la teoría no me falta, muchas veces la rutina hace que me olvide del gran misterio de la Eucaristía. Te pido que me des la gracia de tener una fe por lo menos como un grano de mostaza.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

«Creo firmemente que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo». Marta en este momento está pasando por una prueba muy dura pues su hermano hace unos días que ha muerto. Sabe que Jesús, pudiendo haber hecho algo, ha preferido no hacer nada. Y en medio de estas circunstancias adversas pronuncia esta frase con convicción total, pero con sencillez impresionante.
Pensemos en Pedro cuando la barca estaba por huirse. Grita y se desespera. Y se da cuenta cuando el Maestro los saca de la tempestad. Poco a poco Pedro aprende que a veces hay que ser más fuertes y tener fe. Después el ladrón que estaba al lado de la cruz de Jesús le gritaba «Si eres Dios sálvate a Ti y a nosotros». Es decir, muchas veces la fe está puesta en los milagros o en los hechos asombrosos. Pero ¿qué pasa cuando llega el dolor irreversible y no hay milagros?
Marta nos enseña dos cosas. Lo primero es pedir. Pide con confianza a Jesús la curación de su hermano. Cuando estamos sufriendo acudamos a Jesús, Él, muchas veces, es el único que puede ayudarnos, consolarnos, curarnos. Lo segundo es la fe profunda. Cuando ve que no recibe la respuesta que quería del Maestro permanece tranquila y dice esas palabras que revelan el corazón creyente de la mujer sencilla.

«Lázaro llevaba muerto tres días cuando llegó Jesús. Y a sus hermanas, Marta y María, les dijo palabras que se han grabado para siempre en la memoria de la comunidad cristiana. Así dice Jesús: “Yo soy la resurrección y la vida; Quien cree en mí, aunque muera, vivirá; El que vive y cree en mí no morirá eternamente”.
Considerando esta palabra del Señor, nosotros creemos que la vida de aquel que cree en Jesús y sigue sus mandamientos, después de la muerte se transformará en una vida nueva, plena e inmortal. Como Jesús ha resucitado con su propio cuerpo, pero no ha regresado a una vida terrenal, así nosotros resucitaremos con nuestros cuerpos que serán transfigurados en cuerpos gloriosos. Él nos espera junto al Padre. Y la fuerza del Espíritu Santo, que Le ha resucitado, resucitará también a quien está con Él.»
(Ángelus de S.S. Francisco, 6 de abril de 2014).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy voy a ir a Misa con un espíritu de profunda fe. Voy a poner, durante el ofertorio, todo lo que llevo dentro, mis problemas y sufrimientos con la certeza de que, aunque tal vez no sienta nada y mi vida siga igual, el Señor conoce mi sufrimiento y está a mi lado.

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