CONOCER A DIOS
NO ES EXCUSABLE EL QUE NIEGA A DIOS Sabiduría 13,8 Pero por otra parte, tampoco son éstos excusables
GOTAS DE ESPERANZA
Josefina Vilaseca, la María Goretti española, comulgaba diariamente en el Sanatorio de San José, en Manresa, y, pensando en su asesino, decía: Le perdono y ruego a la Virgen por él. No quiero que le maten; ofrezco mis comuniones para que se convierta, se confiese y sea bueno.
GOTAS DE ESPERANZA
Dostoyevski, el gran vate del pueblo ruso, fue condenado a muerte, después de un largo encarcelamiento, a causa de sus ideas políticas. Cuando ya se hallaba en el lugar de la ejecución, llegó de improviso el indulto. Su biógrafo nos refiere: «Esos instantes que pasó allí dejaron una profunda huella en toda su vida ulterior. Separado ya
GOTAS DE ESPERANZA
Monseñor Paul Schmidt, cuando fue consagrado obispo de Metz, ciudad francesa próxima al Sane, en plena zona carbonífera, lucía un anillo pastoral que se ha hecho famoso. Esta fama se la da precisamente el carecer de piedra preciosa, en cuyo lugar lleva, montado en oro, un pedazo de carbón. Esta sustancia, que muchos de sus feligreses deben
GOTAS DE ESPERANZA
En el año 1721, san Pablo de la Cruz, de paso para Roma, recibió un pan de regalo. Hambriento como estaba, fue a una fuente para comérselo tranquilamente. Mas, apenas había tomado algunos sorbos de agua, se le acercó un pobre ,que le extendió la mano suplicándole una caridad. Pablo, que estaba más necesitado que él,
GOTAS DE ESPERANZA
La fábrica se levantaba airosa, muy engreída con sus chimeneas altísimas, sobre la humildad de las casas obreras. Y nadie sabe qué pasó, mas un día se hundió con todo su peso y un montón de ruinas fue la sepultura de innumerables obreros. Comenzaron los trabajos de salvamento. Los soldados acordonaron el lugar y los picos
GOTAS DE ESPERANZA
Un pobre joven que había delinquido gravemente cumplía en la cárcel los años de la condena. Un sacerdote, gran apóstol, fue a visitar aquella cárcel. Apenado al ver a un muchacho entre criminales de oficio, se acercó a él cariñosamente, le puso la mano sobre el hombro con gesto paternal y le preguntó: — Pero, hijo, ¿tú
GOTAS DE ESPERANZA
Dolores Rodríguez Sopeña, la futura fundadora del Instituto de Damas Catequistas, y su amiguita Araceli Núñez vivían en Almería. En unas cavernas de un seno separadas de la población habitaba un pobre leproso que solía colocar junto a la carretera una espuerta o capacho para que echaran limosna los que pasaban. Las dos jovencitas iban a
GOTAS DE ESPERANZA
La madre Sacramento: «Estando en un apuro una persona que me había causado grandes perjuicios en mis intereses, calumnias, etc., fui a sacada de él cuarto. Me robó papeles y me calumnió de nuevo; mas la perdoné, sin que en cuatro años se me escapase un solo gesto en contra suya. ¡Mucho me costó!»