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mayo 2026

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“En el domingo de hoy que sigue a la solemnidad de la Epifanía, celebramos el Bautismo del Señor. Éste fue el primer acto de su vida pública, narrado en los cuatro Evangelios. Llegado a la edad alrededor de treinta años, Jesús dejó Nazaret, se presentó al río Jordán y, en medio de mucha gente, se hizo bautizar por Juan. El evangelista Marcos

GRACIAS por el rayo de esperanza que me iluminó, por aquella mano que me levantó, por ese consejo que me guio, por aquellas palabras que me alentaron, por esa sonrisa que me alegró, por aquellos brazos que me recibieron. Pero, sobre todo, te doy GRACIAS Señor, por la fe que tengo en ti. En este tiempo, un tanto confuso, -aunque lleno

Hoy, en esta noche, al final del año, cerramos un capítulo más en la “historia de nuestra vida”. Hace un año, cuando comenzamos este capítulo, éramos unas personas con grandes proyectos, dispuestas a enfrentar los desafíos que nos deparaba un año nuevo. Aunque afloraban los temores e inseguridades, eran más grandes nuestras ilusiones y el desafío que poníamos en las manos

“Nadie invocaba tu nombre, nadie salía del letargo para adherirse a ti; porque tú nos escondías tu rostro y nos entregabas a nuestras maldades” (Isaías 64,6). ¿Cómo no quedar impresionados por esta descripción? Parece reflejar ciertos panoramas del mundo postmoderno: las ciudades donde la vida se hace anónima y horizontal, donde Dios parece ausente y el hombre, el único amo como

¡Estamos en este período tan especial dentro del año! Año con año vivimos el Adviento como preparación de la venida de Jesús. Ese gesto de afecto que nos muestra Dios, quien con todo el amor nos manda a su Hijo único para enseñarnos el camino hacia el cielo, para amarnos como hermanos, para perdonarnos. En definitiva, para cambiar y ser mejores.

Se fue un año más, es una realidad que todos los años nos toca vivir, sentimos que los pasos se aligeran a medida que los días pasan, nuestros días pasan como el viento y van dejando su huella de desgaste y erosión.  Al terminar este año, quiero compartir contigo esta reflexión, me llegó por correo electrónico,

El Papa Emérito, Benedicto XVI encendió en la tarde del miércoles 7 de diciembre de 2012, desde su apartamento pontificio y gracias a una "tablet" conectada con el cuadro eléctrico, el árbol de Navidad más grande del mundo, que se encuentra en la ciudad italiana de Gubbio.  Hasta el Santo Padre acompaña a cada familia, cada