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agosto 2026

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Suave atardecer de primavera. Francisco de Asís recorre a caballo la campiña florida. Pasa junto a una  leprosería. El perfume de millares de flores no puede vencer el hedor terrible de la muerte. Ante el caballo, una figura deshecha por la enfermedad tiende la mano suplicante. ¿Qué hará Francisco? El egoísmo grita: «¡Horror! ¡Huyamos!») Mas la caridad

Un niño de pocos años decía a su madre: — Madre, entre los mandamientos de Dios hay uno que nunca he podido comprender. — ¿Cuál es, hijo mío? —interrogó la madre. — Es el primero: amarás a Dios con todo tu corazón. Tú nunca me has mandado que te quiera. ¡Querer! ¿No es eso una cosa que se

Es curioso el caso que se cuenta en la vida de la bienaventurada Inés de Benigamín:   Estaba gravemente enferma y pidió al Señor la salud para poder seguir dedicándose a la caridad y al celo de las almas; El Señor se lo concedió, pero antes se le apareció y le dijo: — Tienes que pagarme de algún modo

La vida cotidiana nos depara abundantes sorpresas que curiosamente nos ofrecen muchas lecciones. ¿No nos ha pasado que, para amigos, compadres, compañeros de trabajo somos generosos, amables, serviciales, atentos, muy tolerantes para enfrentar fallos, pequeños accidentes o desavenencias, mantenemos el rosto apacible y lleno de paz y amor? Pero qué diferente podemos ser en nuestro hábitat natural del hogar, con papás, hermanos,

Es hermoso constatar el amor y la generosidad de tantas personas que saben agradecer, reconocer los beneficios recibidos y están dispuestas a dar lo mejor de sí mismas en retribución por el gesto de amor que han recibido. Nuestra vida es una plataforma para amar y hacer de ella una entrega generosa y total, una entrega paciente, constante y llena de

La creación, un milagro del amor de Dios, es el gesto omnipotente del amor creador de Dios. (Génesis 1). Al leer las páginas de la Biblia, el espíritu del hombre se sorprende una y otra vez al contemplar el amor con que Dios lleva a cabo la creación de las cosas materiales, orientada a preparar la creación del hombre. Dios

¡Aleluya! “He resucitado y aún y siempre estoy contigo”. Estas palabras, entresacadas de una antigua versión del Salmo 138 (v.18b), resuenan al comienzo de la Santa Misa de este día. En ellas, al surgir el sol de la Pascua, la Iglesia reconoce la voz misma de Jesús que, resucitando de la muerte, colmado de felicidad y amor, se dirige al Padre