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Sembrando Esperanza

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LO QUE IMPORTA EN LA VIDA ES DARLE UN VERDADERO SENTIDO

Los acontecimientos de la vida son variados. Muchos de ellos tienen
valor y otros pasan sin dejar mayor huella en nuestra vida. Incluso
podemos hacer muchas cosas y llenarnos de experiencias, pero al
final, ¿qué es lo que importa? Tenemos que saber dar a la vida un
sentido, pues al final, todos nos preguntaremos sobre el propósito
de la misma. No dejemos de darle sentido a cada una de nuestras
acciones y situaciones. Siempre veamos en ellas una oportunidad
para crecer, fortalecernos, hacer el bien y, sobre todo, amar a Dios.
“Lo que trasciende no son los espejismos de lo material, ese afán de
tener más y más cosas, sino tu riqueza espiritual, lo que eres y el amor
que ofreces.
Lo que vale es darte y dar, que es lo único que te enriquece, no las
posesiones que acumulas. Al final no te llevas nada.
Importa lo que construyes en el instante fugaz, no te sigas martirizando
y angustiando en los errores de un pasado que solo es recuerdo.
Importa la sabiduría que vives y compartes, no los títulos y cargos que
inflan el ego.
Importa la verdad, no tu verdad; valen los buenos frutos, no las vanas
promesas.
Lo que importa no es cuánto vives, dónde vives y qué tienes, sino
cómo vives, cuánto amas y lo que eres.
Lo valioso está en tu interior y en el de los demás, no en la fachada.
Lo que necesitas no es lo que solo te da placer; muchas veces lo que
más necesitas es lo que menos te gusta.

No importa si te hirieron o te maltrataron, lo que importa es si eso te
sirvió para crecer y te dio la oportunidad para perdonar.
Lo que te perfecciona no siempre está exento de dolor; porque el
dolor suele ser un buen maestro si sabes amar.
Lo que importa no es que cambies a los demás, sino que cambies tú,
los aceptes y los comprendas. De hecho, una relación auténtica te
libera y te empuja hacia arriba, no te aprisiona ni te anula.
Lo que vale es la realidad, no tus máscaras.
Lo que cuenta no es si las penas te aturden y te trituran, lo valioso es
aprovecharlas para madurar y mejorar. Nada sucede por azar, todo
tiene su razón de ser y nada es inútil, aunque no lo entendamos. Dios
tiene siempre un propósito de todo lo que nos pasa.
Lo terrible no es que estés solo, lo cruel es que te sientas solo, incluso
cuando estás en compañía.
Lo que necesitas son personas que piensen distinto, aunque te
disguste, no marionetas que manejas a tu antojo. Aquellos que te
quieren no son los mismos que te adulan, y los que te forman son los
que pulen tus aristas.
Lo que importa está en tu esencia, no en las apariencias. Lo que
permanece nace de tu yo profundo, no del ego y sus ilusiones.
Lo que importa es a qué credo perteneces, cuánto sirves; no en cuál
país naciste, sino en cuál das lo mejor de ti.
Lo que vale en el más acá, casi siempre, es lo que menos cuenta en
la eternidad. Cuentan los puentes que nos unen, no los rótulos que
nos separan; importan los firmes principios y los altos valores, no un
partido ni una ideología.

Lo importante no es lo que deslumbra al mundo, lo único importante
es que el amor sea lo más importante.”38
Lo importante es que Dios sea nuestro amigo constante, nuestra guía
y la prioridad en nuestra vida, no “la forma” en que le llamamos o le
oramos.
Lo significativo es un momento para reflexionar y ver lo que importa
en nuestra vida, y no que nos clavemos en cosas vanas y superficiales.
No nos dejemos llevar por lo que el mundo nos va imponiendo con
sus criterios y modelos. Todo ello nos lleva por un camino vacío y
triste. Por el contrario, si sabemos con claridad lo que queremos y
buscamos trascender, la vida nos retribuirá con creces.

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