QUIERO ENTRAR A UNA ESCUELA DE COCINA, ¿CUAL ME ACONSEJAS?
Cada día la profesión de chef y las prestigiosas escuelas de buena
cocina son más cotizadas, razón por la que muchos las siguen.
Conozco una buena cantidad de jóvenes que están estudiando en las
34 Autor: R Jara, Ramón Ángel Obispo chileno. https://www.depadresahijos.org/reflexion/
una_mujer.html
más altas escuelas de cocina internacionales. Viendo las estadísticas,
hay alrededor de 1,094 escuelas de cocina en todo el mundo. Basta
entrar a Internet, y ahí las encontraremos todas: Le Cordon Bleu, la
Academia Barilla de cocina italiana, The Culinary Institute of America,
que es el “Harvard” de la alta cocina y, claro, no puede faltar la
maestría en Barcelona. Muchos jóvenes hoy han optado por darle
buen sazón, variedad y un sabor gourmet a los alimentos. Ellos
quieren darle a la vida un toque de gusto a la buena mesa.
Todos, en la vida, deberíamos de tener unas clases de cómo hacer un
buen plato, para poder preparar nuestros propios platillos al gusto.
Yo les quiero enseñar una escuela única que prepara los mejores
manjares para hacer de la vida una vida feliz, auténtica, serena, alegre
y bien sazonada: es la escuela que nos trajo Jesús. Es muy sencilla,
pero veremos cómo marca la diferencia. Si cada días le vamos
poniendo ingredientes nuevos desde que comienza nuestra jornada,
veremos qué manjar será nuestra vida. Aquí les dejo algunos toques,
para que le comiencen a echar a su vida. Salud y buen provecho.
INGREDIENTES:
1 libra de recuerdos infantiles
2 tazas de sonrisas
2.5 libras de esperanzas
12 onzas de ternura
5 latas de cariño
MODO DE PREPARACIÓN:
40 paquetes de alegría
1 pizca de locura
8 tazas de amor
5 libras de paciencia
1. Limpia los recuerdos, quitándoles las partes que estén echadas a
perder o que no sirvan. Agrégale una a una las sonrisas y los buenos
recuerdos de tu vida pasada, hasta formar una pasta suave y dulce.
2. Añade las esperanzas y permite que repose, hasta que doble el
tamaño. Este es un buen fermento para hacer crecer la seguridad y la
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alegría de vivir, especialmente en medio de las luchas y dificultades
de cada día.
3. Lava con agua cada uno de los paquetes de alegría; pártelos en
pedazos pequeños y mézclalos con todo el cariño que puedas. Así
condimentarás tu vida en aquellos aspectos y situaciones dolorosas
e incomprensibles. No dejes de adornar tu vida con muchas caras
alegres.
4. Aparte, incorpora la paciencia, la pizca de locura y la ternura cernida.
Estos ingredientes te ayudarán a enfrentar inconvenientes, sorpresas
y sobresaltos, pero sobre todo, te llevarán a actuar equilibradamente
y con armonía, delante de los demás. No me digas que pierdes la
paciencia con mayor facilidad con tus seres cercanos, incluso tan
cercanos, como papás, hermanos, abuelos y, si eres papá, con tus
hijos. Unas buenas porciones de paciencia son muy importantes en
este plato cotidiano de las relaciones con los seres cercanos.
5. Divide en porciones iguales todo el amor y cúbrelo con la mezcla
anterior. El amor le dará el toque mágico al delicioso plato que estás
preparando. El amor lo sazona todo, le da un sabor especial a la
vida. El amor soporta, aguanta, perdona, comprende, es bondadoso,
es servicial, es generoso y siempre está dando algo de lo propio;
el amor no espera que se le pague, no espera recompensa. ¿Acaso
podrían faltar unas buenas porciones de este rico condimento? Yo
creería que no.
6. Hornéalas durante toda tu vida en el horno de tu corazón. Así es,
todos los días tienes que prender el horno y poner a calentar toda
esta riqueza de elementos necesarios, para que tu vida sea sabrosa a
tus propios ojos y a los ojos de Dios, el gran Chef.
7. Disfrútalas siempre con toda tu familia y seres queridos. No es
un plato para ti solo, es para compartir, para disfrutarlo en familia,
en la mesa principal, dando todo lo que tu has preparado, pues así
también recibirás lo que los tuyos han preparado para ti.
CONSEJO FINAL:
A la mezcla anterior puedes agregarle dos cucharadas de comprensión
y una libra de comunicación para que la receta te dure para siempre.
Pero sobre todo, lee siempre el libro de recetas llamado Biblia, del
gran Chef, Dios. Por ti mismo no podrás, con Él si lo lograrás.”35
Amasa tu vida desde el amor de Dios. Verás cómo obtendrás una
masa que alimenta y da fuerza para que muchos otros encuentren
sentido a sus vidas y también ellos puedan preparar día a día, el
gran plato de su felicidad y realización personal. Esta es una escuela
gourmet que no falla, te la aconsejo.