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Sembrando Esperanza

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A PESAR DE TODO ERA UN PERRO FIEL

La vida nos depara muchas sorpresas, unas alegres y otras tristes; hay
momentos buenos y momentos malos. Pero nuestro mayor drama
son aquellas cosas o situaciones que son aparentemente buenas o
aparentemente malas.
La sociedad actual, en ocasiones nos impone un ritmo de vida que
nos hace reaccionar de manera impulsiva y prepotente, así como a
comportarnos de forma acelerada o a actuar apresuradamente.
Muchas veces tomamos decisiones antes de verificar la realidad.
Claramente, esta conducta nos lleva a hacer reclamos, tener
remordimientos y lágrimas cuando constatamos que no es como
habíamos pensado o como nos habían dicho. Así es que aquella
situación, aquella noticia, aquel comentario, si no es verdad o no es
cierto del todo, nos predispone en nuestro interior, en nuestro juicio
y en nuestro actuar.

Todo puede ir tan bien, pero una situación imprevista, suele cambiarlo.
Seamos sensatos, serenos, no actuemos sin antes corroborar lo
que nuestra primera percepción nos indica. Así evitaremos muchos
quebrantos y lágrimas innecesarias.
Aquí les comparto esta historia, que nos puede dejar alguna lección,
espero que les sirva.
“Una pareja de jóvenes tenía varios años de casados y nunca pudo
tener hijos.
Para no sentirse tan solos compraron un cachorro pastor alemán, el
cual criaron como si fuera su propio hijo.
El cachorro creció hasta convertirse grande y hermoso. El perro salvó
en más de una ocasión a la pareja de ser atacada por los ladrones.
Siempre era fiel a sus dueños contra cualquier peligro.
Luego de 7 años de tener al perro, la pareja logró tener al hijo
tan ansiado. La pareja estaba tan contenta con su nuevo hijo, que
disminuyeron las atenciones que tenían para con el perro, algo lógico.
Éste se sintió relegado y comenzó a tener celos del bebé. Poco a
poco se fue alejando de la vida de la familia, y estaba generalmente
triste y cabizbajo. Sus dueños paseaban al bebé y el perro ya no era
la mascota cariñosa y cercana que tuvieron durante 7 años.
Un día la pareja dejó al bebé plácidamente durmiendo en la cuna,
mientras preparaban un asado en la terraza. Cuál sería su sorpresa,
cuando al dirigirse al cuarto del bebé, ven al perro con la boca
ensangrentada moviendo la cola.
El dueño del perro pensó lo peor. Tomo al perro y le dio una paliza
que lo dejó casi muerto. Lo pateó, lo insultó, y ya cuando estaba a
punto de matarlo, corrieron al cuarto del bebé y, con gran asombro,
lo encontraron tranquilamente durmiendo. En la parte debajo de la
cuna del bebé encontraron una serpiente degollada.

El dueño lloró amargamente lamentándose: “He maltratado,
golpeado y casi mato a mi perro fiel”.
Cuántas veces hemos juzgado injustamente a las personas. Lo que
es peor, las juzgamos y las condenamos sin investigar a qué se debe
su comportamiento, cuáles son sus pensamientos y sentimientos.”50
Muchos amigos hemos “matado” una fiel amistad por no aclarar una
situación. Muchas veces las cosas no son tan malas como parecen,
sino todo lo contrario. La próxima vez que nos sintamos tentados
a juzgar y a condenar o actuar sin antes tener todos los hilos en la
mano, recordaremos la historia del perro fiel.
Recordemos lo que nos dice la Escritura: “No harás injusticia en el
juicio, ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al grande; con justicia
juzgarás a tu prójimo” (Levítico 19:15) o aquellas palabras del paciente
Job: “¿Me van a juzgar por mis palabras, sin ver que provienen de
un desesperado?” (Job 6:26). No juzguemos, no nos anticipemos a
los hechos. Recordemos lo que nos dice Santiago: “No hay más que
un solo legislador y juez, aquel que puede salvar y destruir. Tú, en
cambio, ¿quién eres para juzgar a tu prójimo?” (Santiago 4:12).
50 Autor desconocido. https://slideplayer.es/slide/5574147/

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