CUANDO TE DEJAS MODELAR POR DIOS, AUNQUE NO LO ENTIENDAS
Padre Dennis Doren, L.C.
CUANDO TE DEJAS MODELAR POR DIOS,
AUNQUE NO LO ENTIENDAS
Qué incomprensibles son muchas veces los caminos de Dios. Con
razón, Él dice “mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes,
sus caminos no son mis caminos, así como aventajan los cielos a la
tierra, así aventajan mis caminos a los de ustedes y mis pensamientos
a sus pensamientos” (Isaías 55, 7-9).
Es el misterio de Dios que no llegamos a entender, un misterio
del que muchos nos alejamos por rebeldía. Si comprendiéramos
y tuviéramos la fe y el santo discernimiento para descubrir esos
caminos, aceptarlos y conformarnos a Él, qué diferente sería nuestra
vida. El Señor podría actuar en nosotros y realmente calcar y formar
en nosotros su imagen. Él, como el buen platero tiene que utilizar el
horno para purificarnos, utilizar sus manos para moldearnos y estar
atento para que su refinación sea perfecta y no se dañe.
Qué sabio es el Señor que busca hacer que nuestra vida brille como
la plata y valga lo que vale ser imagen y semejanza de Dios.
“Hace algún tiempo, un grupo de señoras se reunieron para su estudio
bíblico de todos los martes. Mientras que leían el tercer capítulo
de Malaquías, encontraron una expresión que les llamó especial y
poderosamente la atención en el tercer versículo que decía:
“Él purificará… y los refinará como se hace con la plata”
(Mal. 3,3).
Una expresión de asombro se asomaba en sus rostros. Realmente era
fuerte su significado, sobre todo después de escuchar tanto que Dios
era un Dios bueno y lleno de misericordia. ¿Cuál sería el significado de
esta imagen que acababan de leer? ¿Cuál sería el tipo de purificación
a la cual se refería? ¿Sería muy doloroso?
Una de las señoras propuso visitar un platero y reportarles a las demás
lo que él dijera sobre el tema. Sin decir el motivo de su visita, pidió
al platero que le explicara detalladamente cómo se refinaba la plata.
Después que el platero describiera el proceso, ella le preguntó:
“Señor, ¿usted se sienta mientras está en el proceso de la refinación?”.
“Oh, sí señora”, contestó el platero; “debo sentarme con el ojo fijo
constantemente en el horno porque si el tiempo necesario para la
refinación se excede en el grado más leve, la plata será dañada”.
La señora inmediatamente vio la belleza y comprendió perfectamente
el significado del pasaje de la Escritura que le había llevado a ese
lugar: “Él purificará… y los refinará como se hace con la plata”.47
Dios ve necesario poner a sus hijos en un horno ¿de cuántas cosas
no nos tenemos que purificar? Su ojo está constantemente atento
en el trabajo de la purificación; su sabiduría y amor obran juntos de
la mejor manera para nosotros. Nuestras pruebas no vienen al azar y
Él no permitirá que seamos probados más allá de lo que podemos
sobrellevar.
La señora hizo una pregunta final: “¿Cuándo sabe que el proceso está
completo?”. “Pues es muy sencillo”, contestó el platero, “cuando
puedo ver mi propia imagen en la plata, ahí se acaba el proceso
de refinación”. ¿Cuánto le faltará a Dios para acabar su proceso de
refinación en nuestra vida?, ¿cuánto le faltará para ver reflejada su
imagen en nosotros? No nos resistamos, dejémonos moldear por El
Señor. Seamos una materia dispuesta y maleable. Dejemos a Dios
modelar nuestra vida. Al fin y al cabo, nuestra felicidad y realización
dependen de esto. ¡Manos a la obra!
47 Autor desconocido. https://unanimes.org/lecturas/view.php?id=783#gsc.tab=0