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DE CAMINO A BELEN, VIVIENDO EL ADVIENTO

¡Estamos en este período tan especial dentro del año! Año con año
vivimos el Adviento como preparación de la venida de Jesús. Ese
gesto de afecto que nos muestra Dios, quien con todo el amor nos
manda a su Hijo único para enseñarnos el camino hacia el cielo,
para amarnos como hermanos, para perdonarnos. En definitiva, para
cambiar y ser mejores. Así pues, que tenemos estas cuatro semanas
para vivirlo a conciencia.
Leí en Catholic.net unas pautas que quisiera compartirles para
que en esta época nos podamos preparar con mayor conciencia y
conocimiento para la fiesta que estamos por vivir: “EL NACIMIENTO
DE JESÚS”.
Los Cuatro Domingos de Adviento
Cada año posee una elección de los Evangelios que nos hace seguir
una progresión en los cuatro domingos de Adviento.

• El primer domingo nos orienta hacia la venida del Señor. Al finalizar
la historia, el mensaje preciso es el de la vigilancia: comenzar con la
actitud de estar en vigilia, despiertos con las velas encendidas. Es la
disposición del cristiano prudente que está preparado y sabe que va
a venir su Señor.

• El segundo domingo está centrado en la figura de Juan Bautista.

El mensaje que nos traslada es el de la paciencia y de la preparación
activa para la venida del Señor: oración, pequeños sacrificios, seguir
un camino de conversión y cambio, buscar ser mejores y agradar a
Dios.
• El tercer domingo, también centrado en el Bautista, nos orienta
con más fuerza hacia la persona de aquel que viene. El mensaje que
aporta es el de la alegría por la venida muy próxima. Se acerca el día
y debemos de estar felices, alegres, llenos de esperanza. ¡Dios está
por llegar! El Emmanuel, el Dios con nosotros. ¡Qué gran regalo y
bendición para toda la humanidad!
• El cuarto domingo contempla el misterio de la Encarnación de
Dios en María. El mensaje: una preparación profunda para el misterio
de la Navidad que es el nacimiento de Dios, y María lo recibe. Ella
es la puerta por donde va a entrar; o sea que es el “sí” de una joven
que colabora con la redención y hace posible el designio eterno de
Dios. El “sí” de María y Jesús que con su obediencia incondicional
contrarrestan al “no” y a la desobediencia de Adán y Eva.
A continuación les comparto estos 24 aspectos, que pueden
servirles para vivir cristianamente su Adviento, su preparación para
la venida de Jesucristo. El objetivo de este calendario es ayudarnos
a concretar nuestra buena intención de prepararnos para la Navidad:
1. Ayudaré en casa en aquello que más me cueste trabajo.
2. Rezaré en familia por la paz del mundo.
3. Ofreceré mi día por los niños que no tienen papás ni una casa donde vivir.

4. Obedeceré a mis papás y maestros con alegría.
5. Compartiré mi almuerzo con una sonrisa a quien le haga falta.
6. Hoy cumpliré con toda mi tarea sin quejarme.
7. Ayudaré a mis hermanos en algo que necesiten.
8. Ofreceré un sacrificio por los sacerdotes.
9. Rezaré por el Papa.
10. Daré gracias a Dios por todo lo que me ha dado.
11. Llevaré a cabo un sacrificio concreto.
12. Leeré algún pasaje del Evangelio.
13. Ofreceré una comunión espiritual a Jesús por los que no lo
aman.
14. Daré un juguete o una ropa a un niño que no lo tenga.
15. No comeré entre comidas.
16. En lugar de ver la televisión, ayudaré a mi mamá en lo que
necesite.
17. Imitaré a Jesús en su perdón cuando alguien me moleste.
18. Pediré por los que tienen hambre y no comeré dulces.
19. Rezaré un Ave María para demostrarle a la Virgen cuánto la
amo.
20. Hoy no pelearé con mis hermanos.

21. Saludaré con cariño a toda persona que me encuentre.
22. Hoy pediré a la Santísima Virgen por mi país.
23. Leeré el nacimiento de Jesús en el Evangelio de S. Lucas 2, 1-20.
24. Abriré mi corazón a Jesús para que nazca en él.1
“El Señor Jesús se ha donado y sigue donándose a nosotros, para
llenarnos de toda la misericordia y la gracia del Padre. Somos
nosotros, por tanto, los que podemos convertirnos, en cierto sentido,
en jueces de nosotros mismos, auto condenándonos a la exclusión de
la comunión con Dios y con los hermanos, con la profunda soledad
y tristeza que esto produce. No nos cansemos, por tanto, de vigilar
nuestros pensamientos y nuestras actitudes, para preguntar desde
ahora el calor y el esplendor del rostro de Dios. Será bellísimo ese Dios
que en la vida eterna contemplaremos en toda su plenitud.
¡Adelante! Pensando en ese juicio que comienza ahora, que ya ha
empezado. ¡Adelante! Haciendo que nuestro corazón esté abierto
a Jesús y a su salvación. ¡Adelante! Sin tener miedo porque el amor
de Jesús es más grande, y si nosotros pedimos perdón por nuestros
pecados Él nos perdona. Jesús es así. ¡Adelante con esta certeza, que
nos llevará a la gloria del cielo!”2 (S.S. Francisco, 11 de diciembre de
2013).
Con estas palabras del Papa y estos 24 puntos de Tere Vallés que
nos recomienda aplicado como calendario de Adviento, podemos ir
de camino hacia Belén y vivir de una forma práctica y diaria nuestra
preparación a la venida del Señor.

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