Image Alt

Historias y anécdotas

  /  Historias y anécdotas (Page 68)

Era la primera vez que Isabel la Católica, reina de España, se confesaba con fray Hernando de Talavera. Era costumbre que los reyes se confesaran arrodillados en un reclinatorio y el confesor se arrodillara también en otro, pero fray Hernando se sentó para la confesión de la reina. Esta le dijo que, según se acostumbra­ba, ambos

Decía un maestro laico a los niños de su escuela, que el alma no es más que la sangre. Para convencerlos de ello sacó una gota de sangre del rapaz más valeroso, que prestó su brazo para hacer el experimento, y luego preguntó: — Si en lugar de sacarte una gota de sangre te la saco toda,

San Francisco Javier asistía a un gentilhombre mal herido en un desafío con uno de sus enemigos. El paciente estaba grave, y su muerte era ya inminente. El santo se esforzaba para arrancarle el perdón de sus enemigos, pero el desgraciado gritaba que nunca los perdonaría y que sólo quería curarse para poder tomar venganza de ellos. Compadecido san

Alberto Magno, que no sólo fue insigne maestro de sagrada Teología, sino que también conocía perfectamente la mecánica, construyó, según cuenta. la leyenda, un autómata que se movía, recibía a la gente e incluso hablaba. En ausencia del maestro, llegó un muchacho. Le abrió el autómata y le dio asiento. Asustado el muchacho, pidió socorro. Subió de

En 31 de julio de 1830 iba a morir en Toulouse un señor que estaba muy apurado porque tenía que restituir una fortuna y temía por su mujer y sus hijos. Mas su mujer, que lo notó, se presentó y le dijo: «Mira, querido esposo, salva tu alma y no te apures por nosotros, que ya nos

Un sacerdote que visitaba una familia negligente en religión se encontró en ella con un niño que daba de comer a un conejillo de Indias. - ¿Cuántas veces lo alimentas? - preguntó el cura. - Le doy una buena comida al día. Le gusta que se la dé yo mismo. Y el muchacho siguió explicando que recogía mondaduras de

¿Has hecho todo lo posible? - Me gustaría recordar un episodio de la vida de Curé d' Ars. Un joven sacerdote que trabajaba en una parroquia cercana fue a desfogarse con el santo Cura e decirle toda su amargura, porque, no obstante el trabajo que hacía, sólo veía escasos frutos pastorales, y se lamentó: "¡He hecho

El cardenal Hayes de Nueva York, contó el siguiente hecho al padre Heredias: A Mr. Thomson, agnóstico, que se había opuesto al bautismo de sus hijos, se le murió una hijita. Más adelante, habiéndose hecho católico, nos contó su pesar: - Ore usted por ella -le dijimos-. - ¿De qué puede servirle mi oración, si no tiene remedio? - Para

En el siglo IV, un sabio de celebridad mundial, pero de vida pecadora, vislumbró un día el justo modo de cotizar valores y estimar más el alma que cualquier otra cosa. y exclamó: «Han podido hacerla éstos y aquéllos, y tú, con tu ciencia, ¿por qué no podrás?» Esta frase hizo santo al gran san Agustín