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Sembrando Esperanza

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SANTIDAD

Es este un distintivo del hombre justo: que, aun en medio de sus dolores y tribulaciones, no deja de preocuparse por los demás; sufre con paciencia sus propias aflicciones, sin abandonar por ello la instrucción que prevé necesaria para los demás, obrando así como el médico magnánimo cuando está él mismo enfermo. Mientras sufre la desgarradura de su propia herida, no deja de preever a los otros el remedio saludable.(San Gregorio Magno, Moralia, 3)
En lo que está la suma perfección, claro está que no es en regalos interiores ni en grandes arrobamientos ni visiones ni en espíritu de profesía; sino en estar nuestra voluntad tan conforme con la de Dios, que ninguna cosa entendamos que quiere, que no la queramos con toda nuestra voluntad, y tan alegremente tomemos lo sabroso como lo amargo, entendiendo que lo quiere su Majestad. (Sta. Teresa,Fundaciones,5,10)

La santidad no depende del estado – soltero, casado, viudo, sacerdote,-sino de la personal correspondencia a la gracia, que a todos se nos concede, para aprender a alejar de nosotros las obras de las tinieblas y para revestirnos de las armas de la luz: de la serenidad, de la paz, del servicio sacrificado y alegre de la humanidad entera. (Escrivá de Balaguer, Hom, sacerdote para la eternidad, 13-IV-73)
NO caer en la escusa de aquél que dijo: “si no fuera por la mujer el hombre sería santo”.
La vida de un legionario santo es atractiva, contagiosa, estimulante, convincente, las almas buscan esta santidad. Quieren santos, maestros de santidad.

La santidad del Legionario:
-Hombre de vida interior -Hombre de la Voluntad de Dios.

-Hombre de fe.

-Hombre con espíritu de sacrificio y abnegación.-

La fidelidad da la felicidad.

 

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