Lecturas del Martes de la 26 Semana del Tiempo Ordinario

Posted by on Aug 27, 2018 in Lecturas y Reflexiones

Lecturas del Martes de la 26 Semana del Tiempo Ordinario

Primera lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (2,1-3a.14-17):

Os rogamos, hermanos, a propósito de la venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, que no perdáis fácilmente la cabeza ni os alarméis por supuestas revelaciones, dichos o cartas nuestras, como si afirmásemos que el día del Señor está encima. Que nadie en modo alguno os desoriente. Dios os llamó por medio del Evangelio que predicamos, para que sea vuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Así, pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta. Que Jesucristo, nuestro Señor, y Dios, nuestro Padre que nos ha amado tanto y nos ha regalado un consuelo permanente y una gran esperanza, os consuele internamente y os dé fuerzas para toda clase de palabras y de obras buenas.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 95,10.11-12a.12b-13

R/. Llega el Señor a regir la tierra

Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente.» R/.

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos. R/.

Aclamen los árboles del bosque,
delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,23-26):

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el décimo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más grave de la ley: el derecho, la compasión y la sinceridad! Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro, y así quedará limpia también por fuera.»

Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Solo quiero ser fiel a lo que me pidas. Tal vez tenga dificultades, dudas o pruebas que me pongan a pensar en una vida sin un Dios. Pero tengo la certeza de querer hacer tu voluntad. Ayúdame a quererlo con todas mis fuerzas, con toda mi alma y con todo mi corazón para que así pueda vivir una vida sobrenatural.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
La superficialidad con la que hoy se puede vivir provoca una incapacidad para conocerse y para conocer a Dios. Es evidente la preocupación y el interés que surge en las personas al querer cuidar su fama y sus intereses. La consecuencia siempre es la misma: El interior queda olvidado.
La aventura y el reto es limpiar el vaso por dentro, teniendo un encuentro con mi verdadero yo. Al entrar en uno mismo encontraremos nuestra infidelidad, nuestra injusticia, nuestra falta de misericordia, nuestro pecado. Nuestro interior necesita ser limpiado, pero no nos debemos detener en esto. Debemos seguir buscando y entrar en lo más profundo de nuestro corazón.
Veamos el ejemplo de san Agustín que siempre fue un gran buscador. Intentó con gran esmero saciar sus propios deseos y ambiciones antes de su conversión. Nunca se rindió. Él sabía, de alguna forma, que no había encontrado lo que su corazón buscaba inquietamente. Siguió buscando en todo el mundo y en diversas experiencias. Pasado el tiempo, cansado y desesperado, comenzó a buscar dentro de sí y lo que descubrió le llevó a decir: ¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así, por de fuera te buscaba. Deforme como era, me lanzaba sobre esas cosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo. Me retenían lejos de ti aquellas cosas. Me llamaste y clamaste, y quebraste mi sordera; brillante y resplandeciente, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseo con ansia la paz que procede de ti.

«La buena noticia es que Él está dispuesto a limpiarnos, la buena noticia es que todavía no estamos terminados, estamos en proceso de fabricación, que como buenos discípulos estamos en camino. ¿Cómo va cortando Jesús los factores de muerte que anidan en nuestra vida y distorsionan el llamado? Invitándonos a permanecer en Él; permanecer no significa solamente estar, sino que indica mantener una relación vital, existencial, de absoluta necesidad; es vivir y crecer en unión fecunda con Jesús, fuente de vida eterna. Permanecer en Jesús no puede ser una actitud meramente pasiva o un simple abandono sin consecuencias en la vida cotidiana, siempre trae una consecuencia, siempre.»
(Homilía de S.S. Francisco, 9 de septiembre de 2017).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy intentaré hacer conciencia de que, por muy pecador que sea, Dios está dentro de mí a lo largo de mi vida ordinaria.

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Lecturas del Jueves de la 4ª semana de Cuaresma

Posted by on Mar 15, 2018 in Lecturas y Reflexiones

Lecturas del Jueves de la 4ª semana de Cuaresma

Jueves, 15 de marzo de 2018

Primera lectura
Lectura del libro del Éxodo (32,7-14):

EN aquellos días, el Señor dijo a Moisés:
«Anda, baja de la montaña, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un becerro de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: “Este es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto”».
Y el Señor añadió a Moisés:
«Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo».
Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios:
«¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto, con gran poder y mano robusta? ¿Por qué han de decir los egipcios: “Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra”? Aleja el incendio de tu ira, arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo: “Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre”».
Entonces se arrepintió el Señor de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 105,19-20.21-22.23

R/. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo

V/. En Horeb se hicieron un becerro,
adoraron un ídolo de fundición;
cambiaron su gloria por la imagen
de un toro que come hierba. R/.

V/. Se olvidaron de Dios, su salvador,
que había hecho prodigios en Egipto,
maravillas en la tierra de Cam,
portentos junto al mar Rojo. R/.

V/. Dios hablaba ya de aniquilarlos;
pero Moisés, su elegido,
se puso en la brecha frente a él,
para apartar su cólera del exterminio. R/.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (5,31-47):

EN aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí.
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado.
Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su rostro, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no lo creéis.
Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros.
Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ese sí lo recibiréis.
¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?».

Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

«¡Restáuranos, Dios de los ejércitos, que brille tu rostro y seremos salvados!
Que tu mano sostenga al que está a tu derecha; devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre.
¡Restáuranos, Señor, Dios de los ejércitos, que brille tu rostro y seremos salvados!» (Del Salmo 80)

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Las palabras en el Evangelio de hoy son duras de asimilar. Cristo asume una actitud severa, casi de enfado y reproche ante aquellos que no lograban abrirse a creer en Él. No deja de insistir en su anuncio de conversión. ¡Él de verdad quiere que todos los hombres y mujeres se salven!
Si somos honestos, vemos también en nosotros mismos que hay aspectos que todavía no agradan a Jesús del todo. Tal vez son cosas pequeñas, detalles; pero para el corazón que ama ningún detalle es demasiado pequeño. Tal vez son hábitos ya consolidados; pero para el corazón que ama nunca es tarde, nunca nada es demasiado duro. Y quién sabe si ésta será la Cuaresma en que hemos podido crecer un poco más en el amor…
El Señor reprocha sin reservas. No lo hace por una especie de amor propio herido; lo hace porque viene a hablarnos del amor del Padre; lo hace porque viene a darnos lo que en el fondo del alma tanto ansiamos… ¡Ojalá escuchemos hoy su voz! ¡Ojalá su reproche no sea en vano!
Éstos son los testigos del reproche: un Padre que ama infinitamente, y un alma –¡nuestra propia alma! – que tiene sed de vida eterna. El reproche es duro, y pensar en ello nos incomoda, sin duda. Pero sabemos que en la corrección hay esperanza de cambio, y que Cristo es el primer interesado en nosotros. ¡Acudamos a Él para tener Vida!

«El testimonio: éste es la gran misionariedad heroica de la Iglesia. ¡Anunciar a Jesucristo con la propia vida! Me dirijo a los jóvenes: piensa qué quieres hacer con tu vida. Es el momento de pensar y pedir al Señor que te haga sentir su voluntad. Pero sin excluir, por favor, esta posibilidad de llegar a ser misionero, para llevar el amor, la humanidad y la fe a otros países. No para hacer proselitismo, no. Eso lo hacen quienes persiguen otra cosa. La fe se predica antes con el testimonio y después con la palabra. Lentamente.»
(Audiencia de S.S. Francisco, 2 de diciembre de 2015).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy trabajaré por corregir un defecto en mi manera de tratar a los demás (palabras, actitudes…).

 

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Oraciòn del dìa Martes 30ª semana TO C, San Lucas 13. 18-21. Ciclo C.

Posted by on Oct 24, 2016 in Pensamiento del día

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Un saludo a todos, con la alegría de comenzar este dìa, martes de la 30ª semana del TO. La oración, es la oportunidad de encontrarme personalmente con Dios, y el ambiente interior es importante, silencio, saber con quièn voy a hablar, lo que le quiero decir, por eso comencemos este dìalogo con Dios, diciendo.
 
Jesús, sé que me escuchas, me ves, me hablas y estàs conmigo en esta oraciòn. Me presento ante Ti con lo bueno y lo malo que tengo, sé que Tú me amas más allá de mis cualidades y debilidades. Creo que eres un Dios cercano a todos nosotros; confío que eres fiel a tus promesas y espero en tu misericordia. Abre mi corazón para escuchar tu voz y acoger tu voluntad. Quiero, Señor, realizar el plan que tienes para mi vida y ayudar a los demás a vivir siempre cerca de Ti.
 
Què bueno que junto a Tì, està tu Palabra para iluminarme y acompañarme cada dìa, quiero meditando en ella, cumplir tu Voluntad, por eso vamos a reflexionar en el Evangelio de san Lucas 13, 18-21.
 
Señor no paras de predicar, llevas clavado en tu Corazòn el deseo que todos conozcan y alcancen el Reino de Dios, tu deseo por instruír e iluminar a las personas es algo que ilumina Tu vida dìa a dìa, es tu motivación e ideal. Hoy tu mensaje, es sencillo, pero tan necesario, para todos nosotros, especialmente para aquellos que están sin brújula y no saben lo que quieren, ni saben a dónde van.
Nos hablas del Reino de los cielos, y de la alegría de poseerlo y hacerlo crecer, Señor me enseñas, que desde mi bautismo, me has dado una semilla, La semilla divina de tu presencia, una verdadera perla preciosa, desde ahì me has abierto las puertas a Tu Reino, no tengo que comprarlo, pues la fe de mis papàs, me la han dado como herencia, pues en el dìa de mi bautismo, ya me lo diste en semilla, y a través de los años ha ido creciendo, como el grano de mostaza, que ha comenzado pequeñito, sencillo, indefenso, expuesto a la inclemencia del tiempo, pero que està llamado a hacer un arbusto grande, para poder cobijar, alimentar a tantas almas que dependen de èl, como un árbol lo hace con los pajaritos. Hoy, Señor, ya es un árbol grande, me toca a mì, cuidarlo, podarlo y abonarlo, sobretodo protegerlo del maligno y del mundo.
 
Toda gran obra ha germinado de un granito de fe, otro de esperanza, mucho amor y gran entusiasmo. Asì debe germinar y crecer todo en mi vida, el inicio de una relación comienza pequeñita, tambièn va creciendo y se consolida con el tiempo, asì ha pasado con mi amor a Tì, a mi familia, y asì el amor conyugal y fraternal. Son esos miles de detalles con los cuales debo alimentar y abonar mi ambiente familiar, comprensión mutua, perdón (cuanto sea necesario), alegría, generosidad, disponibilidad, desprendimiento de mis cosas y de mi tiempo para aportarlo en mi hogar y seres queridos, asì este árbol será frondoso y cobijarà a todos y algo muy importante, estarà dando buenos frutos.
 
Señor, ayúdame a no dejar secar este gran regalo, soy débil y muchas veces juego con los dones que me das o no los valoro, como que soy indiferente, ya sabes, las tentaciones, las debilidades propias, mi egoísmo y soberbia y el maligno que no deja de dar lata. Que me entusiasme dìa a dia por cuidarlo y que viva con la mirada dirigida a Tu Reino, al cielo que me tienes reservado.
 
Dame la gracia, Señor, de valorar tu amistad y tu presencia en mi alma. Sólo así seré capaz de ponerte en el primer lugar de mi vida. Ayúdame a hacer una experiencia profunda de Ti y de tu amor, para que no te cambie por ningún reino humano pequeño, falso o efímero.
Hoy, mi propósito es mantener mi vida de gracia,,, cuidándola,,, aseguro mi lugar en el cielo, y manifiesto que Dios està dentro de mi corazón y actuando en mi vida. Le pedirè perdón desde ya, por todo lo que le he ofendido.
 
Queridos niños, cada uno de nosotros tiene en su corazón una semilla, la semilla divina que ha sido puesta en nuestro corazón el dìa de nuestro baustismo, un dìa esa semilla se convertirá en un gran árbol que darà muchos frutos, tenemos a Dios en nuestro corazón y eso nos da alegría, paz y confianza. Cuiden su amistad con Jesùs, y cada dìa, díganle que quieren llegar al cielo con todos sus seres queridos.
P. Dennis Doren, LC
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Oraciòn del dìa Sàbado 24ª semana TO, San Lucas 8. 4-14, Ciclo. C

Posted by on Sep 16, 2016 in Pensamiento del día

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Me alegra dirigirme a todos, con la paz de comenzar este dìa sábado de la 24ª semana del TO. Sabiendo que lo hacemos tomados de la mano de Dios y eso nos tiene que dar mucha confianza y esperanza, por eso comencemos estos momentos de oración, diciendo.
Señor, cada día que comienza, necesito de Tì. Me pongo en tus manos buscando encontrar en Ti las respuestas a mis más profundos anhelos. Te amo, Señor, pero quiero amarte más. Dame la gracia de hacer una experiencia fuerte de Ti y de tu amor. Llena mi alma de tu amor, para que mi vida dè ese gran fruto.
Hoy a través de tu Palabra, lanzas la semilla que quieres hacer llegar a mi Corazòn y la vamos a encontrar en El Evangelio de san Lucas 8. 4-15.
 
Señor, hoy me dices que mucha gente se había reunido alrededor Tuyo, y al ir pasando por los pueblos, otros más se te unían. Les cuentas la parábola del Sembrador: “Una vez salió un sembrador y al ir arrojando los granos”, unos cayeron en el camino, otros en terreno pedregoso, otros entre espinos y otros en tierra buena.
Lo importante de esta parábola, es que El Sembrador siempre lanza buenas semillas, y lo hace para todos igual, el problema no es la semilla, sino en donde cae, ¿què terreno encuentra esta semilla?, y dependiendo de eso, se darà el fruto o no. De los cuatro lugares, solo uno, es decir, el 25% cae en tierra buena y da frutos. La semilla la lanzas con amor, lo importante es que el terreno, estè abonado y preparado con amor.
 
Señor, ¿en què tierra ha caìdo tu semilla?. Desde mi bautismo, no has parado de lanzar la semilla del amor, de la fe y de la esperanza, desde pequeño por medio de mis papàs lanzaste la semilla de la oración, y aprendì a rezar, la semilla del bien y evitè el mal, la semilla de la verdad y evitè las mentiras, me has ido enriqueciendo con la semilla de la bondad, del perdón, de la comprensión, de la generosidad, me has alimentado con la Eucaristìa, me has perdonado en la confesiòn, El Espìritu Santo, para los que nos confirmamos, sembrò en nosotros sus dones, todas estas semillas han sido y son la garantía de mi buena vida cristiana.
 
La vida es un jardín; lo que siembres en ella, eso te devolverá, así que elige semillas buenas, riégalas y con seguridad tendrás las flores más bellas.
 
Cada acto, cada palabra, cada sonrisa, cada mirada, es una simiente; cada una tiene en sí el poder vital y germinativo.
 
A menudo sembrarás llorando, pero ¿quién sabe si tu simiente no necesita del riego de tus lágrimas para que germine?
Piensa que los vientos fuertes harán que tus raíces se hagan más profundas para que tu rosal resista mejor lo que habrá de venir. Y cuando tus hojas caigan, no te lamentes; serán tu propio abono, reverdecerás y tendrás flores nuevas.
 
¿Rompió el alba y ha nacido el día? ¡Salúdalo y Siembra! ¿Llegó la hora cuando el sol te azota? ¡Abre tu mano y arroja la semilla!
¿Ya te envuelven las sombras porque el sol se oculta? ¡Eleva tu plegaria y Siembra! y cuando llegue el atardecer de tu vida, enfrentarás la muerte con los brazos cargados y una sonrisa de satisfacción.
 
Cada acto, cada palabra, cada sonrisa, cada mirada es una semilla. Procura siempre: “Una Siembra de Amor”. Al final de la vida, cuando nos pidan cuentas, nos preguntarán sobre el amor, de lo que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres.
Hoy Señor, me comprometo, a hacer un examen de conciencia, para ver mi apertura, disposición y ambiente en donde va cayendo la semilla, cae en terreno preparado por el amor, por las virtudes y la generosidad o por el egoísmo.
 
Mis queridos niños, hoy Jesùs les dice que les ama mucho, que les da todo lo necesario, para crecer en el Amor a El, que el va poniendo semillas buenas en sus corazones, para que junto a sus papàs ellas crezcan y sean personas de bien, lleven en sus corazones semillas llenas de amor, digan siempre la verdad y ayuden a las personas que pasan por alguna necesidad.
P. Dennis Doren, LC
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Oraciòn del dìa, mièrcoles 23ª TO. San Lucas, 6.20-26. Ciclo C

Posted by on Sep 6, 2016 in Pensamiento del día

Bienvanturanzas

Buenos días, Jesús. Quiero darte gracias por ser mi amigo, por estar siempre conmigo y acompañarme en esta aventura de cada dìa, por quererme tanto y por permanecer siempre a mi lado. Tantas veces, me he despistado y no he acudido a Tì. Hoy quiero ponerme en tu presencia, decirte que me hace feliz saber que siempre te tendré. Yo quiero que sepas que Tú siempre me tendrás también.
El Evangelio que vamos a meditar hoy se encuentra en San Lucas 6,20-26.

Hoy Señor, levantas tu mirada hacia tus discípulos. Tu mirada es penetrante, alcanza lo màs profundo de esos corazones, sus ilusiones, anhelos, sufrimientos, decepciones, cansancios, penas y alegrías. Una mirada muy distinta de la de nosotros. Con qué amor y empatía verías a cada uno de tus discìpulos, ellos están sedientos de escuchar palabras de aliento, de esperanza, de respuestas a sus corazones. Y cómo habrías querido llegar a más corazones y entrar en ellos. Cómo quisieras que más personas te escucharan y encontraran el sentido de sus vidas, la luz, el amor, la alegría y la paz, al escucharte.

Hoy, Señor quiero acompañar a tus discìpulos, en el silencio de esta mañana. Quiero escuchar tu voz. Quiero que tu mirada se encuentre con la mía. Qué hermoso es este encuentro, porque te veo cara a cara, escucho tus palabras, y estoy delante de un amigo que nunca falla.

Me hablas de pobreza, de ese desprendimiento de las cosas que uso y del premio tan grande si la vivo, el Reino de Dios; de hambre de tu Palabra y sed de justicia, ellas que alimentan dìa a dìa mi alma y me hacen tener paz del corazón; me dices si ahora lloro, luego reirè; me hablas de odios, exclusión e insultos, por seguirte, por querer llevar la verdad, el bien y la rectitud, me invitas a poseer una gran humildad, para aceptarlo, me dices que me alegre y salte de gozo, porque mi recompensa será grande en el Reino de los cielos.
Por el contrario, si soy avaro y ambicioso, que solo quiero tener dinero por tener y disfrutar sin moderación de las cosas materiales, poniendo en ellas mi seguridad y esperanza, ya tendrè aquí mi consuelo; si ahora me sacio de todo, no valoro la providencia y despilfarro sin moderaciòn, seguirè teniendo hambre; si ahora rìo, luego llorarè de pena y angustia.

Señor ensèñame a vivir estas bienaventuranzas, con un corazón generoso, abierto y dando testimonio de tu mensaje y de tu Buena Nueva a todos los hombres que me rodean.

MI propósito hoy es tomar una de estas bienaventuranzas y viendo la que màs necesito, la cultivarè. Este dìa harè dos actos de humildad.

Mis queridos niños, el Señor nos pide que seamos mansos y humildes de corazón, que sea desprendido de las cosas, que busque saciarme de su palabra y justicia, que nunca pague mal por mal, sino al contrario, que venza el mal con el bien.
P. Dennis Doren LC

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Oraciòn del dìa. San Mateo 10. 24- 33

Posted by on Jul 8, 2016 in Pensamiento del día

580228_582833071819368_143143066543733906_nCreo, Señor, y soy consciente de tu amor por mí, es inmenso, tanto es asì, que cada dìa tocas a la puerta de mi vida, con humildad, te pido aumenta y fortalece mi fe. Aunque espero en tu promesa y en tu ayuda, te pido que aumentes y hagas más firme mi esperanza. Te amo porque eres mi Padre, y porque tu Hijo Jesucristo me ha amado hasta el extremo. Te pido un amor creciente, generoso, cada vez más vivo, más auténtico; un amor que sea testimonio ante los demás, para que otros muchos experimenten tu Amor.

Tu palabra llena mi corazón de luz y esperanza, ilumina mi canino, por eso vamos a meditar el  Evangelio de san Mateo 10, 24-33. Me invitas en este dìa, a reconocer el  lugar que me corresponde, lìbrame Señor de sentirme màs que Tù, que eres mi Maestro, tentaciones no faltan, pues somos débiles, y nuestra soberbia no golpea duro, pero nos previenes, que si a Tì te han llamado satanàs, què no diràn de mi. Me das confianza y seguridad, me dices que no tema a los hombres y asì lo voy a hacer.

Señor a tì no se te escapa nada, Tù mismo dices, que no hay nada oculto que no llegue a descubrirse, todo se sabrà, dame la conciencia, clara que a Tì no te puedo engañar, que no me  justifique y  acalle mi conciencia, dicèndome que no va a pasar nada. Todo, todo se sabrà, que siempre camine en la luz de la  verdad. Què no me engañe.

Què claro es tu mensaje, còmo  tengo que cuidar mi alma, còmo me tengo que cuidar y temer a aquellos que la matan, esto es lo màs precioso y vale la eternidad, MI ALMA. Que tema y me aleje de todas aquellas personas que me llevan a la perdición.

Tu tienes un propósito para mi, ayúdame a descubrirlo, pues bien tienes contados hasta los cabellos de mi cabeza, eso quiere decir que tienes el control de mi vida, que sabes y conoces todos mis movimientos, què fácil es desentenderme, te pido Jesùs, que mi vida,  siempre te agrade y alabe.

Hoy Jesùs, harè un breve examen de conciencia, viendo còmo està mi alma, y si hay algo o alguien que esta haciendo que me aleje de ti. Y tomarè alguna medida preventiva.

  1. Dennis Doren LC
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GRACIAS JESÙS, PORQUE ME HAS SALVADO

Posted by on Jun 4, 2016 in Pensamiento del día

Señor, hoy me presento delante de ti, sabiendo, que sales al encuentro de mi vida, especialmente ante el dolor. Hay una madre que llora desconsolada la partida de su hijo, Tù al verla te conmueves y te acercas, Tu corazón se une a su dolor, a su impotencia por no poder hacer nada. Señor, lloramos y sufrimos ante la muerte de un hijo, pero sabemos que Tù tienes el poder de darle una nueva vida, la Vida Eterna, solo Tù puedes resucitar, eso me llena de paz, esperanza y consuelo, la muerte no tiene poder sobre tì, ni sobre ninguno de los que creemos en Tì. Tù mismo la venciste resucitando. Por eso, te pido, sal al paso de tantas mamás y papàs, que necesitan de tus palabras y acciones, de tu consuelo y compasión, de tu fortaleza y comprensión, que te experimenten y te sientan cercano en estos momentos de sufrimiento e impotencia para sobrellevar este peso.
Enciende mi corazón, con el fuego de tu amor a fin de que, te ame en todo y sobre todo, que pueda obtener aquellos bienes que no puedo por mí mismo ni siquiera imaginar y que has prometido Tú a los que te aman.
Gracias Señor, porque muchas veces he sido aquel joven que has hecho renacer de nuevo, gracias por esa confesiòn, ese consejo, ese ejemplo que me volvió a la vida y no ha permitido que siga muerto en vida. Gracias Señor, porque tus palabras y mirada han levantado de la tristeza, mi corazón herido de muerte. Gracias Señor, porque ese corazón que había perdido el sentido de vivir, la esperanza en la vida y la ilusión de seguir adelante, Tù le has resucitado a una nueva vida y esperanza. Gracias Señor, porque en medio de las làgrimas, has sido Tù una fuente de consuelo y paz. Gracias Señor, porque me has tomado de la mano, y con una voz fuerte y convencida, me has dicho levántate y sigue adelante.Tu luz no se puede apagar

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