Lecturas del Viernes de la 21ª semana del Tiempo Ordinario

Posted by on Aug 30, 2018 in Lecturas y Reflexiones

Lecturas del Viernes de la 21ª semana del Tiempo Ordinario

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,17-25):

No me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo. El mensaje de la cruz es necedad para los que están en vías de perdición; pero para los que están en vías de salvación, para nosotros, es fuerza de Dios. Dice la Escritura: «Destruiré la sabiduría de los sabios, frustraré la sagacidad de los sagaces.» ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el sofista de nuestros tiempos? ¿No ha convertido Dios en necedad la sabiduría del mundo? Y como, en la sabiduría de Dios, el mundo no lo conoció por el camino de la sabiduría, quiso Dios valerse de la necedad de la predicación, para salvar a los creyentes. Porque los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero para los llamados a Cristo, judíos o griegos, un Mesías que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Pues lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 32

R/. La misericordia del Señor llena la tierra

Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R/.

Que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.

El Señor deshace los planes de las naciones,
frustra los proyectos de los pueblos,
pero el plan del Señor subsiste por siempre,
los proyectos de su corazón, de edad en edad. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,1-13):

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: “¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!” Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: “Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.” Pero las sensatas contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.” Mientras iban a comprarlo llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: “Señor, señor, ábrenos.” Pero él respondió: “Os lo aseguro: no os conozco.” Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.»

Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, ayúdame a estar contigo en este momento de oración.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Cuando tenía 8 años quería quedarme despierto, toda una noche, para poder ver el amanecer, nunca lo había hecho antes. Mi prima, al verme con mucho sueño, me comentó que me iba a ayudar y que si me dormía me iba a despertar para que viera el amanecer.  Pero yo le dije que podía solo. ¿Qué pasó? Me quedé dormido y no vi el amanecer. En el Evangelio de hoy vemos algo parecido, todas las vírgenes se quedaron dormidas, pero las cinco vírgenes que no fueron prudentes se quedaron sin ver al Señor; las prudentes, por llevar más aceite, pudieron, con gozo, ver y estar con el Señor.
Así como yo no pude ver el amanecer, porque lo que más me importaba era poder decir que había estado despierto toda la noche y no el amanecer en sí , no supe ver qué era lo más importante; no pude ver que el amanecer era lo que yo tanto deseaba ver. En el caso de las vírgenes prudentes estaban tan deseosas de ver a su Señor que llevaron aceite de más; no que las otras no querían verlo, sino que confiaban en sí mismas, confiaban en sus cálculos, confiaban que, con lo que tenían, podían ver a su Señor, podían ver el amanecer.
Si realmente queremos ver el amanecer en nuestras vidas, si realmente queremos ver y estar con gozo con el Esposo, debemos saber elegir lo que es importante para realizarlo; que no son nuestras fuerzas, que no son nuestros cálculos, sino la gracia de Dios que nos ilumina para seguir adelante en la noche ¡No dejemos que se nos acabe la luz ! ¡No nos quedemos dormidos por creer que podemos solos! Esperemos el amanecer sin creer que llegaremos solos, esperemos al Esposo sin saber si la luz nos alcanzará y recemos al Señor nuestro Dios que nos dé el suficiente aceite para encontrarnos con Él.

«Velar no significa solamente no dormir, sino estar preparados; de hecho, todas las vírgenes se duermen antes de que llegue el novio, pero al despertarse algunas están listas y otras no. Aquí está, por lo tanto, el significado de ser sabios y prudentes: se trata de no esperar al último momento de nuestra vida para colaborar con la gracia de Dios, sino de hacerlo ya ahora. Sería hermoso pensar un poco: un día será el último. Si fuera hoy, ¿cómo estoy preparado, preparada? Debo hacer esto y esto… prepararse como si fuera el último día: esto hace bien.  La lámpara es el símbolo de la fe que ilumina nuestra vida, mientras que el aceite es el símbolo de la caridad que alimenta y hace fecunda y creíble la luz de la fe.»
(Homilía de S.S. Francisco, 12 de noviembre de 2017).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
No confiar sólo en mis fuerzas, pedir siempre la ayuda al Espíritu Santo en todas mis actividades,

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Lecturas del Jueves de la 20ª semana del Tiempo Ordinario

Posted by on Aug 22, 2018 in Lecturas y Reflexiones

Lecturas del Jueves de la 20ª semana del Tiempo Ordinario

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (36,23-28):

Así dice el Señor: «Mostraré la santidad de mi nombre grande, profanado entre los gentiles, que vosotros habéis profanado en medio de ellos; y conocerán los gentiles que yo soy el Señor –oráculo del Señor–, cuando les haga ver mi santidad al castigaros. Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países, y os llevaré a vuestra tierra. Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar. Y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 50,12-13.14-15.18-19

R/. Derramaré sobre vosotros un agua pura
que os purificará de todas vuestras inmundicias

Oh Dios, crea en mi un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti. R/.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,1-14):

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: “Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda.” Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: “La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda.” Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?” El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: “Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.” Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»

Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Gracias, Señor, por la vida, por mi familia y por cada uno de los dones que me concedes. Ayúdame a darme cuenta de la grandeza de tu amor por mí y a obrar de acuerdo a aquello que esperas de mí.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Ninguno de nosotros puede decir que merece una entrada directa al cielo. La invitación a tomar parte en este banquete depende sólo de la generosidad y amor de Dios. Sin embargo, sí depende de nosotros el aceptarla o no; y Él siempre, siempre, respeta esa decisión. Toda decisión lleva consigo sus consecuencias, los que rechazan la invitación no volverán a ver más a su rey y quién la acepta debe de llevar un traje de bodas. Aun así su mensaje es, y siempre será, una invitación y no una imposición.
La generosidad y el amor de Dios no tienen más límite que aquel que el hombre quiera poner, pues es la única creatura que puede decir «no» a su creador. Con esta parábola, Jesús quiere mostrarles a los fariseos y a los sacerdotes la fealdad de su resistencia al mensaje divino y las terribles consecuencias que ésta trae consigo, dándoles una vez más la posibilidad de arrepentirse y cambiar.
Dios está como un mendigo a la espera de que nos demos cuenta de cuanto nos ama, para que, una vez que tomemos una decisión y nos pongamos el traje de bodas, pueda tomarnos en sus brazos y conducirnos al banquete eterno.

«“Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero”: dice “bodas” porque Jesús es el esposo de la Iglesia— esta invitación nos llama a experimentar la íntima unión con Cristo, fuente de alegría y de santidad. Es una invitación que alegra y juntos empuja hacia un examen de conciencia iluminado por la fe. Si por una parte, de hecho, vemos la distancia que nos separa de la santidad de Cristo, por la otra creemos que su Sangre viene «esparcida para la remisión de los pecados». Todos nosotros fuimos perdonados en el bautismo y todos nosotros somos perdonados o seremos perdonados cada vez que nos acercamos al sacramento de la penitencia. Y no os olvidéis: Jesús perdona siempre. Jesús no se cansa de perdonar. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón.»
(Homilía de S.S. Francisco, de 201).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hacer una visita a Cristo Eucaristía pidiendo luz y fortaleza para ser fiel a Dios y saber escuchar y responder a la invitación que hoy quiere hacerme.

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Lecturas del Miércoles de la 20ª semana del Tiempo Ordinario

Posted by on Aug 22, 2018 in Lecturas y Reflexiones

Lecturas del Miércoles de la 20ª semana del Tiempo Ordinario

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (34,1-11):

Me vino esta palabra del Señor: «Hijo de Adán, profetiza contra los pastores de Israel, profetiza, diciéndoles: “¡Pastores!, esto dice el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No son las ovejas lo que tienen que apacentar los pastores? Os coméis su enjundia, os vestís con su lana; matáis las más gordas, y las ovejas no las apacentáis. No fortalecéis a las débiles, ni curáis a las enfermas, ni vendáis a las heridas; no recogéis a las descarriadas, ni buscáis las perdidas, y maltratáis brutalmente a las fuertes. Al no tener pastor, se desperdigaron y fueron pasto de las fieras del campo. Mis ovejas se desperdigaron y vagaron sin rumbo por montes y altos cerros; mis ovejas se dispersaron por toda la tierra, sin que nadie las buscase, siguiendo su rastro. Por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor: ‘¡Lo juro por mi vida! –oráculo del Señor–. Mis ovejas fueron presa, mis ovejas fueron pasto de las fieras del campo, por falta de pastor; pues los pastores no las cuidaban, los pastores se apacentaban a sí mismos; por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor. Así dice el Señor: Me voy a enfrentar con los pastores; les reclamaré mis ovejas, los quitaré de pastores de mis ovejas, para que dejen de apacentarse a si mismos los pastores; libraré a mis ovejas de sus fauces, para que no sean su manjar. Así dice el Señor Dios: “Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro.”»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 22,1-3a.3b-4.5.6

R/. El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R/.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia
me acompañan todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (20,1-16):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: “Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.” Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?” Le respondieron: “Nadie nos ha contratado.” Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña.” Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.” Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: “Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno. Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?” Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»

Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, quiero entregarme a Ti con todas mis fuerzas; ayúdame a vivirlo en profundidad para servir a mis hermanos.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
A toda invitación personal corresponde una respuesta personal. Es casi impensable que Dios no te haga también a ti una invitación porque tu respuesta involucra a muchos más; la fe católica se vive en comunidad, en familia. No somos islas que viven su fe en personal, sin relacionarse con otros, como las antiguas religiones griegas o romanas donde existía un culto público para ver y ser visto y uno privado lleno de superstición. Nuestra fe no es una superstición, es una forma de vida. Por tanto, cuando recibimos una llamada de Dios en un encuentro con Él, nuestra respuesta personal no es indiferente al «nosotros», a la Iglesia, al cuerpo de Cristo.
A unos Dios nos llama desde el amanecer, desde nuestra juventud, cuando tenemos las energías frescas y estamos dispuestos a afrontar retos, a enamorarnos, a descubrir la belleza de Cristo en la vida.
Ser llamados por Dios en la madurez de la edad adulta, también es una novedad, porque implica un salir de nosotros mismos, romper esquemas prefabricados y hacer una opción fundamental y comprometida hacia el amor verdadero que nos muestra Jesús.
¿Cuántos ancianitos hemos visto en nuestras iglesias? Muchos jóvenes los critican porque piensan que ellos tienden a acaparar todo, que no quieren dar oportunidades, y muchos mayores critican a los jóvenes de inexpertos e imprudentes. No obstante, en los ancianos encontramos la sabiduría de la experiencia vivencial de una vida entregada a Cristo, y en los jóvenes se ve el frescor y la alegría del rostro de Dios.
Sin importar a qué edad y en qué momento de nuestra vida somos llamados a tener este encuentro personal, la misión es una sola: ¡ser santos y llegar juntos al cielo! El dueño de la viña paga a todos por igual, descubramos la riqueza que hay detrás de cada vocación y cada historia de vida de nuestros hermanos.

«En el Reino de Dios no hay desocupados, todos están llamados a hacer su parte; y todos tendrán al final la compensación que viene de la justicia divina —no humana, ¡por fortuna!—, es decir, la salvación que Jesucristo nos consiguió con su muerte y resurrección. Una salvación que no ha sido merecida, sino donada, para la que “los últimos serán los primeros y los primeros, los últimos”. Con esta parábola, Jesús quiere abrir nuestros corazones a la lógica del amor del Padre, que es gratuito y generoso. Se trata de dejarse asombrar y fascinar por los “pensamientos” y por los “caminos” de Dios que, como recuerda el profeta Isaías no son nuestros pensamientos y no son nuestros caminos.»
(Homilía de S.S. Francisco, 24 de septiembre de 2017).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Seré más comprensivo con las personas de mi familia y parroquia con las que tengo diferencias de edad, acogiéndolas como regalo de Dios.

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Lecturas del Martes de la 20ª semana del Tiempo Ordinario

Posted by on Aug 22, 2018 in Lecturas y Reflexiones

Lecturas del Martes de la 20ª semana del Tiempo Ordinario

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (28,1-10)

Me vino esta palabra del Señor: «Hijo de Adán, di al príncipe de Tiro: “Así dice el Señor: Se hinchó tu corazón, y dijiste: ‘Soy Dios, entronizado en solio de dioses en el corazón del mar’, tú que eres hombre y no dios; te creías listo como los dioses. ¡Si eres más sabio que Daniel!; ningún enigma se te resiste. Con tu talento, con tu habilidad, te hiciste una fortuna; acumulaste oro y plata en tus tesoros. Con agudo talento de mercader ibas acrecentando tu fortuna, y tu fortuna te llenó de presunción. Por eso, así dice el Señor: Por haberte creído sabio como los dioses, por eso traigo contra ti bárbaros pueblos feroces; desenvainarán la espada contra tu belleza y tu sabiduría, profanando tu esplendor. Te hundirán en la fosa, morirás con muerte ignominiosa en el corazón del mar. Tú, que eres hombre y no dios, ¿osarás decir: ‘Soy Dios’, delante de tus asesinos, en poder de los que te apuñalen? Morirás con muerte de incircunciso, a manos de bárbaros. Yo lo he dicho.”» Oráculo del Señor.

Palabra de Dios

Salmo

Dt 32,26-27ab.27cd-28.30.35cd-36ab

R/. Yo doy la muerte y la vida

Yo pensaba: «Voy a dispersarlos
y a borrar su memoria entre los hombres.»
Pero no; que temo la jactancia del enemigo
y la mala interpretación del adversario. R/.

Que diría: «Nuestra mano ha vencido,
no es el Señor quien lo ha hecho.»
Porque son una nación que ha perdido el juicio. R/.

¿Cómo es que uno persigue a mil,
y dos ponen en fuga a diez mil?
¿No es porque su Roca los ha vendido,
porque el Señor los ha entregado? R/.

El día de su perdición se acerca,
y su suerte se apresura.
Porque el Señor defenderá a su pueblo
y tendrá compasión de sus siervos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (19,23-30):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios.»
Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: «Entonces, ¿quién puede salvarse?»
Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo.»
Entonces le dijo Pedro: «Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?»
Jesús les dijo: «Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros.»

Palabra de Dios
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, concédeme poder comprenderte mejor, para así amarte más.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Hace poco leí una noticia de una mujer política que comentaba que ser rico es bueno, que todo ser humano debería apuntar a tener esto como una meta, como algo que se debe obtener. Esta idea parece contradictoria con el Evangelio de hoy, ya que nuestro Señor dice que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos. Pero algo que aclara esta política es que la riqueza no es algo puramente material, que ser rico no es solamente tener dinero o bienes sino es algo más, es también poseer, de manera sobreabundante, bienes espirituales.
Nosotros, hombres débiles, estamos acostumbrados a ver como una persona rica a aquella que tiene muchos bienes materiales. Por esto Jesús, al hablar de un rico, se refiere no a las personas que tienen muchos bienes materiales sino a las personas que consideran solamente los bienes materiales como su riqueza. A estas personas les será difícil entrar al Reino de los Cielos porque lo que preocupa a su corazón, su meta personal es lo material y no lo espiritual. No hay una contradicción entre ser rico y el Cielo. Es completamente bueno ser rico, es necesario para todo hombre conseguir en sobreabundancia bienes espirituales y conseguir lo necesario para vivir dignamente en la vida material.
Ciertamente, nuestro Señor, llama a algunos a vivir nuestra riqueza únicamente en la forma inmaterial y desapegarnos de las preocupaciones de lo material para así poder vivir en esta vida los bienes inmateriales. Pero todo cristiano está llamado a darle más importancia a los bienes inmateriales que a los materiales, a vivir este mundo como lo que es, un paso para la eternidad. Sin duda alguna concuerdo con que ser rico es muy bueno y ayuda para ser feliz, pero tener el Cielo es lo que todo hombre necesita.

«Este pasaje del Evangelio Lucas (12, 13-21) comienza con un pleito por una herencia y termina con otro pleito, cuando vengan los nietos y todos: nosotros sabemos qué sucede. Pero es Dios el que pone el límite a este apego al dinero. Que el hombre se vuelve esclavo del dinero no es una fábula que Jesús inventa: esta es la realidad de hoy. Tantos hombres que viven para adorar el dinero, para hacer del dinero su propio dios: tantas personas que viven solo para esto y la vida no tiene sentido. Así es el que atesora riquezas para sí —dice el Señor— y no se enriquece en orden a Dios. En realidad no saben qué es enriquecerse en orden a Dios».
(Homilía de S.S. Francisco 23 de octubre de 2017, en santa Marta).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Preocuparme por tener bienes espirituales y desprenderme hoy de alguna cosa material, de mi propiedad, para ayudar a un necesitado.

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Lecturas del Sábado de la 19ª semana del Tiempo Ordinario

Posted by on Aug 17, 2018 in Lecturas y Reflexiones

Lecturas del Sábado de la 19ª semana del Tiempo Ordinario

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (18,1-10.13b.30-32):

Me vino esta palabra del Señor: «¿Por qué andáis repitiendo este refrán en la tierra de Israel: “Los padres comieron agraces, y los hijos tuvieron dentera?” Por mi vida os juro –oráculo del Señor– que nadie volverá a repetir ese refrán en Israel. Sabedlo: todas las vidas son mías; lo mismo que la vida del padre, es mía la vida del hijo; el que peca es el que morirá. El hombre que es justo, que observa el derecho y la justicia, que no come en los montes, levantando los ojos a los ídolos de Israel, que no profana a la mujer de su prójimo, ni se llega a la mujer en su regla, que no explota, sino que devuelve la prenda empeñada, que no roba, sino que da su pan al hambriento y viste al desnudo, que no presta con usura ni acumula intereses, que aparta la mano de la iniquidad y juzga imparcialmente los delitos, que camina según mis preceptos y guarda mis mandamientos, cumpliéndolos fielmente: ese hombre es justo, y ciertamente vivirá –oráculo del Señor–. Si éste engendra un hijo criminal y homicida, que quebranta alguna de estas prohibiciones ciertamente no vivirá; por haber cometido todas esas abominaciones, morirá ciertamente y será responsable de sus crímenes. Pues bien, casa de Israel, os juzgaré a cada uno según su proceder –oráculo del Señor–. Arrepentíos y convertíos de vuestros delitos, y no caeréis en pecado. Quitaos de encima los delitos que habéis perpetrado y estrenad un corazón nuevo y un espíritu nuevo; y así no moriréis, casa de Israel. Pues no quiero la muerte de nadie –oráculo del Señor–. ¡Arrepentíos y viviréis!»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 50,12-13.14-15.18-19

R/. Oh Dios, crea en mí un corazón puro

Oh Dios, crea en mi un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti. R/.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (19,13-15):

En aquel tiempo, le acercaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y rezara por ellos, pero los discípulos los regañaban.
Jesús dijo: «Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos.»
Les impuso las manos y se marchó de allí.

Palabra de Dios
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, que quisiste que los niños se acercaran a Ti, haz que mi corazón esté ansioso de Ti, como dijo san Agustín: «Nos hiciste Señor, para Ti; y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti».

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

De pequeños, más de alguno nos hemos preguntado: ¿Qué pasaría si los niños fuesen grandes y los grandes niños? Aparecen muchas respuestas que coinciden en dos cosas: la primera se resumiría en «lo mismo», que quiere decir, darle amor como el que recibo o regañarle como me regaña; la segunda me sorprende mucho, «le daría más amor»… en todos los sentidos, sea malos o sean buenos; si reciben mal, los niños no piensan en devolver más mal, en su sentido de justicia devolverán al menos el mismo, pero las respuestas que generalmente escucho son de dar más amor a los padres, pues saben que los aman.
Señor mío, hoy me pides que sea como un niño, particularmente me invitas a reconocer todo lo que he recibido. No me puedo quedar como la mayoría de los hombres, pensando en mi beneficio y en hacer más mal; en lugar de ello me llamas a amar con todo el corazón, a pesar de lo que yo haya recibido, mucho, poco o nada de amor me llamas a amar como un niño… sí, como un niño, que sea capaz de agradecer con una sonrisa, con los ojos pedir perdón, con la lengua hacer reír, con la boca alabarte, con el corazón puro, libre de todo lo que no te agrada, saber amarte y con mi inteligencia y voluntad saber decir «Permiso, gracias y perdón».

«Es una cosa bellísima la vida matrimonial y tenemos que custodiarla siempre, custodiar a los hijos. Algunas veces yo he dicho aquí que una cosa que ayuda tanto en la vida matrimonial son tres palabras. No sé si ustedes recuerdan las tres palabras. Tres palabras que se deben decir siempre, tres palabras que tienen que estar en casa: “Permiso, gracias, disculpa”. Las tres palabras mágicas, Permiso, para no ser invasivo en la vida de los cónyuges. ¡Gracias! Agradecer al cónyuge: “Gracias por aquello que hiciste por mí, gracias por esto”. La belleza de dar las gracias. Y como todos nosotros nos equivocamos, aquella otra palabra que es difícil de decir, pero que es necesario decirla: “Perdona”.»
(Catequesis del Papa Francisco, 14 de abril de 2014)

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy buscaré que mis actividades incluyan las tres palabras que dijo el Papa Francisco: permiso, perdón y gracias, de manera especial con aquella persona con la que no tengo trato fácil ni frecuente.

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Lecturas del Martes de la 19ª semana del Tiempo Ordinario

Posted by on Aug 17, 2018 in Lecturas y Reflexiones

Lecturas del Martes de la 19ª semana del Tiempo Ordinario

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (2,8–3,4):

Así dice el Señor: «Tú, hijo de Adán, oye lo que te digo: ¡No seas rebelde, como la casa rebelde! Abre la boca y come lo que te doy.»
Vi entonces una mano extendida hacia mí, con un documento enrollado. Lo desenrolló ante mí: estaba escrito en el anverso y en el reverso; tenía escritas elegías, lamentos y ayes.
Y me dijo: «Hijo de Adán, come lo que tienes ahí, cómete este volumen y vete a hablar a la casa de Israel.»
Abrí la boca y me dio a comer el volumen, diciéndome: «Hijo de Adán, alimenta tu vientre y sacia tus entrañas con este volumen que te doy.» Lo comí, y me supo en la boca dulce como la miel.
Y me dijo: «Hijo de Adán, anda, vete a la casa de Israel y diles mis palabras.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,14.24.72.103.111.131

R/. ¡Qué dulce al paladar tu promesa, Señor!

Mi alegría es el camino de tus preceptos,
más que todas las riquezas. R/.

Tus preceptos son mi delicia,
tus decretos son mis consejeros. R/.

Más estimo yo los preceptos de tu boca
que miles de monedas de oro y plata. R/.

¡Qué dulce al paladar tu promesa:
más que miel en la boca! R/.

Tus preceptos son mi herencia perpetua,
la alegría de mi corazón. R/.

Abro la boca y respiro,
ansiando tus mandamientos. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,1-5.10.12-14):

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?»
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: «Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. ¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.»

Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, te doy las gracias por todo lo que soy y tengo… pero sobre todo por todo lo que Tú eres. Aumenta mi fe. Que, pase lo que pase, sea siempre capaz de descubrirte en cada momento de mi día y de mi vida. Aumenta mi confianza en Ti. Que aunque no entienda todo lo que sucede en mi vida y en la de los que mi corazón ama, tenga la certeza de que todo coopera para el bien de los que te aman Jesús. Aumenta mi amor. Que mi vida sea una constante donación a Ti a través del servicio a los que me rodean. Cristo rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Muy estimada alma:
Te he dicho que un pastor, si pierde una de sus ovejas, deja el resto para salir en su búsqueda. En un primer momento , esto te puede parecer fuera de moda, pues las ovejas no son los animales más comunes en las grandes selvas asfaltadas a las que llamas ciudades, ni ser pastor es el sueño de los niños y parece que la sociedad te invita a hacer justo lo contrario de lo que haría el pastor: quedarte con la seguridad del momento, evitar los riesgos y luchar a como de lugar por nuestra comodidad… pero eso es justamente lo que quiero que evites.
En ese mundo altamente competitivo que tiende a convertir a las personas en números o en dinero, quiero dicirte que eres mucho más que una cifra. Eres mi hijo muy amado, y tu valor no se mide en pesos ni en dólares, sino en cada gota de sangre que derramé por ti en la cruz.
Te amo. Yo te llamé por tu nombre, y eres mío. No importa que tan lejos tenga que ir. Créeme, nada impedirá que te encuentre y esté contigo. Yo soy tu Salvador. Te amo y eres precioso a mis ojos. Haré cualquier cosa para tenerte a mi lado. Eres de gran valor para mí y te amo. Si tú lo quieres, nada ni nadie nos podrá separar. Confía en mí.No tengas miedo, no hay lugar tan lejano al que no pueda llegar.
Nunca olvides que te amo y estoy dispuesto a todo con tal de estar contigo.
Atte. Jesús

«Jesús sana siendo un pastor que da vida. Dando su vida por nosotros. Jesús le dice a cada uno: “tu vida es tan valiosa para mí, que para salvarla yo doy todo de mí mismo” Es precisamente esta ofrenda de vida lo que lo hace el buen Pastor por excelencia, el que sana, el que nos permite vivir una vida bella y fructífera..»
(Regina coeli de S.S. Francisco, 22 de abril de 2018).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy le hablaré a alguien del gran amor que Jesús nos tiene.

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Lecturas del Jueves de la 14ª semana del Tiempo Ordinario

Posted by on Jul 12, 2018 in Lecturas y Reflexiones

Lecturas del Jueves de la 14ª semana del Tiempo Ordinario

Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas (11,1-4.8c-9):

Así dice el Señor: «Cuando Israel era joven, lo amé, desde Egipto llamé a mi hijo. Cuando lo llamaba, él se alejaba, sacrificaba a los Baales, ofrecía incienso a los ídolos. Yo enseñé a andar a Efraín, lo alzaba en brazos; y él no comprendía que yo lo curaba. Con cuerdas humanas, con correas de amor lo atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer. Se me revuelve el corazón, se me conmueven las entrañas. No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios, y no hombre; santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 79

R/. Que brille tu rostro, Señor, y nos salve

Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece;
despierta tu poder y ven a salvarnos. R/.

Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó,
y que tú hiciste vigorosa. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,7-15):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis. No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies. Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra que a aquel pueblo.»

Palabra del Señor

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor Jesús, te doy gracias por la especial protección que me has dado en este día. Alcánzame la gracia de ser siempre fiel a tu amistad y haz que este momento se convierta en un verdadero encuentro, un encuentro que me anime a hacer lo que debo hacer, andar hacia donde Tú me llamas y así logre cumplir tu voluntad.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

El mandato de Dios es claro: «Id y proclamar».
Cada persona que ha descubierto, vivido y experimentado el Regnum Christi está llamado a compartir el tesoro que ha encontrado. Cuando se habla de lo nuestro y el corazón se enciende, es en este momento en donde el Reino de Cristo se extiende hasta los confines de la tierra, hasta los confines del interior de cada persona.
A lo largo de nuestra vida podremos encontrar a Dios en el sencillo obrar de un humilde hombre, o incluso en medio de la soledad al sentirnos acompañados. Es increíble la cantidad de lugares en donde se puede proclamar el mensaje de esperanza que Dios nos dejó desde la cruz, desde la Eucaristía y desde el cielo. Ahora, Él deja su mandato para que nosotros lo transmitamos con pasión y conciencia de lo que ha hecho por nosotros.
Este reino no consiste en muros, casas o castillos, sino que se difunde a través de todas las personas que abandonan su oro, su túnica, su bastón y, saliendo de su propia comodidad, salen al encuentro de Dios. Salen de sí mismos para empezar a construir, no una casa para sus propios intereses, sino un reino para Cristo.
Tomemos conciencia de lo que proclamamos, que «el reino de los cielos está cerca».

«El Evangelio se realiza cuando el camino de la vida llega al don. Dar gratuitamente, por el Señor, sin esperar nada a cambio: esta es la señal segura de que se ha encontrado a Jesús, que dice: “Gratis habéis recibido, dad gratis”. Hacer el bien sin cálculos, incluso cuando nadie nos lo pide, incluso cuando no ganamos nada con ello, incluso cuando no nos gusta. Dios quiere esto. Él, que se ha hecho pequeño por nosotros, nos pide que ofrezcamos algo para sus hermanos más pequeños. ¿Quiénes son? Son precisamente aquellos que no tienen nada para dar a cambio, como el necesitado, el que pasa hambre, el forastero, el que está en la cárcel, el pobre.
(Homilía de S.S. Francisco, 6 de enero de 2018).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Me examinaré preguntándome si estoy convencido de lo que proclamo como hombre de Reino.

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