LA EXCELSA BIENAVENTURADA VIRGEN MARIA
Por ti suspiraron los patriarcas y te anunciaron los profetas; muchos reyes y juntos te adoptaron; el devotísimo pueblo de Israel te guardó por mucho tiempo, y finalmente gracias a la misricordia de Dios, apareciste en carne visible al mundo que yacia enfermo.
LA EXCELSA BIENAVENTURADA VIRGEN MARIA
¡Oh, de las Virgenes espléndida perla! Tu desde el principio y antes de los siglos fuiste predestinada por Dios, par dar a luz en el tiempo fijado, al Redentor del mundo.
GOTAS DE ESPERANZA
Vivía en Valencia una señora extranjera anciana que se veía reducida a una gran estrechez. Con ella vivía una sirvienta, tan anciana como ella. Todas las noches iba a visitar a esa señora doña Francisca Guijarro en compañía de sus hijos (Antonio y Carlos Aparisi), que tenían entonces unos doce y diez años, y le llevaban
GOTAS DE ESPERANZA
Unos señores muy acomodados visitaron la leprosería de Trillo (Salamanca). Desde el umbral de las habitaciones arrojaron puros y otros regalos sobre las camas de los enfermos, y bombones sobre las de las enfermas.
GOTAS DE ESPERANZA
En un monumento a los soldados caídos, erigida en Ulm, hay una cruz hecha de madera de peral, y en ella, una tabla con los nombres de los caídos, debajo de esta inscripción: «Nosotros hemos muerto por vosotros; vosotros, ¿qué habéis hecho por nosotros?»
GOTAS DE ESPERANZA
Rut era una viuda muy pobre que iba a recoger espigas en los campos de Booz, un gran propietario. Booz, que tenía un gran corazón y no se atrevía a ofrecerle dinero para evitar que la viuda se sintiese humillada, dijo a sus segadores: — Dejad caer muchas espigas al suelo. Booz entendía bien la frase de
GOTAS DE ESPERANZA
Tres familias de agricultores de un pueblo, Chota-Nagpur, han decidido convertirse: ¿Cuáles el motivo que os induce a dar este paso? —pregunta el misionero. Aquellos pobres labriegos le dicen: — Verás: hace mucho tiempo que hemos estado observando el cariño de los católicos para con sus enfermos; el catequista los visita regularmente, los muchachos del pueblo van a rezar
GOTAS DE ESPERANZA
En Alejandría había un avaro que se hacía rico a expensas de la miseria de los pobres. San Juan el Limosnero, patriarca de la ciudad, deseando convertirle le envió un día una pobre mujer con este recado: — Entregad a esta desgraciada una hogaza de pan. Os lo pide el patriarca. El avaro, ante el interés del pelado, entregó
GOTAS DE ESPERANZA
Rita Hayworth visitó hace algunos años España. Los periódicos se ocuparon de ello ampliamente. A Rita le gustaba mucho España. Sobre todo le gustaban muchísimo los toros. La vimos retratada con frecuencia en los tendidos de nuestras plazas, acompañada de famosos diestros. A pesar de sus muchas ocupaciones mundanas, Rita tuvo un día el capricho de visitar una
YO CREO EN EL HOMBRE, YO CREO EN LA JUVENTUD
Si echamos un vistazo a nuestro alrededor, podemos caer en la tentación de perder las esperanzas, de desconfiar del hombre; cuando vemos su actuar injusto, la violencia a la que es capaz de llegar, a ese sinnúmero de actos que le asemejan más a un ser despiadado, sin escrúpulos, tremendamente sádico y lleno de los peores