
VOLANDO ALTO, LA DIFICULTAD DESAPARECE
Cuántas veces hemos estado tranquilos al iniciar un proyecto o nos hemos sentido listos para emprender una aventura nueva y apasionante. Todo estaba calculado, teníamos previstos completamente los pormenores, teníamos todo pensado bajo nuestra mente y nos decíamos para sí: “esto será un éxito, todo está bajo control, he pensado en todo”, y así nos hemos lanzado. Pero como a veces pasa, la ley de Murphy se hace presente en el momento menos oportuno. Aquello que parecía un plan estratégico perfecto, comienza a desmoronarse, un imprevisto, algo que no pensé que pudiese ser un obstáculo, la mano de un intruso que no sabemos cómo, pero ha estropeado todo. Así es nuestra vida, con muchos imprevistos y situaciones que se nos escapan de control.
Muchas veces nuestra tendencia apunta a desanimarnos, desesperarnos, enojarnos, buscar culpables en donde no los hay, enojarnos con Dios, con los demás o con nosotros mismos, etc. ¡Qué importante es no desesperarnos! Tomar un momento para reflexionar y buscar la mejor solución, incluso, seleccionando un plan B; así probaremos la capacidad que tenemos de tomar decisiones prudentes y ponderadas en ocasiones extremas. Tal vez solamente necesitemos parar un instante, elevar nuestra mirada a Dios y desde Él, desde lo alto de Dios, observar nuestra situación sabiendo que mientras más alto subamos, podremos neutralizar e inmovilizar todo aquello que te esté obstaculizando el llegar a la meta. Aprendamos de este joven piloto que un día se encontró con una situación tal vez como la nuestra.
“Enseguida después de la 2a Guerra Mundial, un joven piloto inglés probaba un frágil avión monomotor en una peligrosa aventura alrededor del mundo. Poco después de despegar de uno de los pequeños e improvisados aeródromos de la India, oyó un ruido extraño que venía de atrás de su asiento y se dio cuenta de que había una rata a bordo y que si roía la cobertura de lona, podía destruir su frágil avión, lo que le implicaría decirle adiós a la travesía y a su vida.
Podía volver al aeropuerto para librarse de su incómodo, peligroso e inesperado pasajero; pero antes de tomar una decisión apresurada, que le implicaría retrasar su proyecto de llegar a su nuevo destino, recordó que las ratas no resisten las grandes alturas.
Volando cada vez más alto, poco a poco cesaron los ruidos que ponían en peligro su viaje. Qué fácil solución, claro era la más lógica, pero fue necesario, esperar un momento y reflexionar sobre la mejor opción. Tuvo que aplicar en cosa de segundos un plan B, seguir subiendo, hasta neutralizar a su peligroso compañero de viaje.” (Autor desconocido)
En la vida tenemos que estar preparados para tomar decisiones sagaces y puntuales para salir adelante. Pidámosle siempre al Señor que nos envíe esa sabiduría para no frenar, no solo nuestros proyectos y destinos, sino sobre todo, no frenar los designios que Dios tiene sobre cada uno de nosotros. Puede que haya situaciones u obstáculos que día a día pongan en peligro nuestra vida de gracia, nuestra amistad con Dios, nuestra vida espiritual, nuestros propios proyectos humanos. NO permitamos que esto nos derribe, ¡¡¡VOLEMOS MÁS ALTO!!!. Recordemos lo que nos aconseja Job, el pobre Job: “El señorío y el temor están con Él: Él hace paz en sus alturas” (Job 25:2)
Elévate a la presencia de Dios. ¡Él te hará levantar vuelo y te hará volar siempre alto, muy alto y desde arriba podrás ver tus problemas como insignificancias y en Su presencia perecerán…!