GOTAS DE ESPERANZA
Rut era una viuda muy pobre que iba a recoger espigas en los campos de Booz, un gran propietario. Booz, que tenía un gran corazón y no se atrevía a ofrecerle dinero para evitar que la viuda se sintiese humillada, dijo a sus segadores:
— Dejad caer muchas espigas al suelo.
Booz entendía bien la frase de que la mano izquierda no ha de enterarse de lo que hace la derecha.
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