GRACIAS POR ESTE AÑO QUE TERMINA
Hoy, en esta noche, al final del año, cerramos un capítulo más en la
“historia de nuestra vida”. Hace un año, cuando comenzamos este
capítulo, éramos unas personas con grandes proyectos, dispuestas
a enfrentar los desafíos que nos deparaba un año nuevo. Aunque
afloraban los temores e inseguridades, eran más grandes nuestras
ilusiones y el desafío que poníamos en las manos de Dios, pues
sabíamos que solos no lo lograríamos.
Esta noche se ha cerrado un capítulo en el libro de nuestra vida. Por
eso, delante de Dios, le decimos: Al terminar el año, Señor, te diré
solo dos palabras. Quiero que sean sinceras y sencillas.
En el silencio de la soledad te digo en primer lugar desde lo más
profundo de mi corazón: GRACIAS.
GRACIAS, Señor, por todo lo que en este año me has concedido
porque te lo he pedido, por todo lo que me has dado sin habértelo
rogado, por todo lo que me has otorgado sin haberlo merecido.
Realmente estoy admirado de esa presencia misteriosa que ha guiado
paso a paso mi vida a lo largo de este tiempo.
GRACIAS por la salud, por el bienestar, por las alegrías y las
satisfacciones.
GRACIAS también por la enfermedad, por las penas y los sufrimientos.
Aunque me cuesta trabajo, Señor, te agradezco esto último. ¡Tú sabes
lo que hiciste! GRACIAS por el rayo de esperanza que me iluminó, por aquella mano
que me levantó, por ese consejo que me guio, por aquellas palabras
que me alentaron, por esa sonrisa que me alegró, por aquellos brazos
que me recibieron.
Pero, sobre todo, te doy GRACIAS Señor, por la fe que tengo en ti.
En este tiempo, un tanto confuso, -aunque lleno de esperanzas- es
a veces difícil creer. Te confieso sinceramente: no siempre he sabido
cómo actuar, qué hacer, a dónde ir. Sin embargo, sigo teniendo fe en
Ti.
Te doy GRACIAS porque en las tinieblas me has iluminado, porque
en las caídas me has levantado, porque me has perdonado cuando
he acudido a ti.
Te doy GRACIAS Señor, por todo aquello que ignoro y de lo cual
debo darte GRACIAS. ¿Qué traerá el año que empieza? Lo que tú
quieras Señor. Pero te pido fe para mirarte en todo, esperanza para
no desfallecer, caridad perfecta en todo lo que haga, piense y quiera.
Dame paciencia y humildad.
Dame desprendimiento y olvido total de mí mismo.
Dame, Señor; lo que tú sabes que me conviene y yo no sé pedir.
Que pueda yo amarte cada vez más, y hacer que los que me rodean
te amen también.
Que sea yo grande en lo pequeño.
Que siempre tenga el corazón alerta, el oído atento, las manos y la
mente activas, el pie dispuesto.GRACIAS por el rayo de esperanza que me iluminó, por aquella mano
que me levantó, por ese consejo que me guio, por aquellas palabras
que me alentaron, por esa sonrisa que me alegró, por aquellos brazos
que me recibieron.
Pero, sobre todo, te doy GRACIAS Señor, por la fe que tengo en ti.
En este tiempo, un tanto confuso, -aunque lleno de esperanzas- es
a veces difícil creer. Te confieso sinceramente: no siempre he sabido
cómo actuar, qué hacer, a dónde ir. Sin embargo, sigo teniendo fe en
Ti.
Te doy GRACIAS porque en las tinieblas me has iluminado, porque
en las caídas me has levantado, porque me has perdonado cuando
he acudido a ti.
Te doy GRACIAS Señor, por todo aquello que ignoro y de lo cual
debo darte GRACIAS. ¿Qué traerá el año que empieza? Lo que tú
quieras Señor. Pero te pido fe para mirarte en todo, esperanza para
no desfallecer, caridad perfecta en todo lo que haga, piense y quiera.
Dame paciencia y humildad.
Dame desprendimiento y olvido total de mí mismo.
Dame, Señor; lo que tú sabes que me conviene y yo no sé pedir.
Que pueda yo amarte cada vez más, y hacer que los que me rodean
te amen también.
Que sea yo grande en lo pequeño.
Que siempre tenga el corazón alerta, el oído atento, las manos y la
mente activas, el pie dispuesto. GRACIAS por el rayo de esperanza que me iluminó, por aquella mano
que me levantó, por ese consejo que me guio, por aquellas palabras
que me alentaron, por esa sonrisa que me alegró, por aquellos brazos
que me recibieron.
Pero, sobre todo, te doy GRACIAS Señor, por la fe que tengo en ti.
En este tiempo, un tanto confuso, -aunque lleno de esperanzas- es
a veces difícil creer. Te confieso sinceramente: no siempre he sabido
cómo actuar, qué hacer, a dónde ir. Sin embargo, sigo teniendo fe en
Ti.
Te doy GRACIAS porque en las tinieblas me has iluminado, porque
en las caídas me has levantado, porque me has perdonado cuando
he acudido a ti.
Te doy GRACIAS Señor, por todo aquello que ignoro y de lo cual
debo darte GRACIAS. ¿Qué traerá el año que empieza? Lo que tú
quieras Señor. Pero te pido fe para mirarte en todo, esperanza para
no desfallecer, caridad perfecta en todo lo que haga, piense y quiera.
Dame paciencia y humildad.
Dame desprendimiento y olvido total de mí mismo.
Dame, Señor; lo que tú sabes que me conviene y yo no sé pedir.
Que pueda yo amarte cada vez más, y hacer que los que me rodean
te amen también.
Que sea yo grande en lo pequeño.
Que siempre tenga el corazón alerta, el oído atento, las manos y la
mente activas, el pie dispuesto.
Derrama Señor, tus gracias, sobre todos los que quiero. Mi amor abarca el mundo y, aunque yo soy muy pequeño, sé que todo lo colmas con tu bondad inmensa. Amén