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Historias y anécdotas

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Gayarre había cantado en el Teatro Real y había tocado el violín Sarasate. Eran dos artistas maravillosos. Al salir, de noche y en un crudo invierno, encontraron a un pobre ciego que a grandes voces decía: Una limosnita, hermanos, por el amor de Dios. Se pararon y le preguntaron: ¿Qué te sucede, hermano? Dadme una limosna para

En el verano de 1847, pasando Pío IX por una de las calles de Roma, vio a un viejo que yacía desmayado en el suelo. El bondadoso papa hizo parar al instante su carruaje y, habiendo preguntado quién era aquel pobre hombre, uno de los circunstantes respondió despectivamente: «Es un Judío.»Poco satisfecho de esta desabrida respuesta,

Se cuenta que una pobre madre, habiéndose perdido en una selva inmensa con su hijito de pocos años, caminó durante varios días gritando y llorando, sin encontrar camino. que la sacara a puerto de salvación ni aliento alguno. Exhausta ya, y viendo que su hijito se maría de hambre, exclamó desesperada: — ¡No me importa morir yo, pero

San Juan de Dio, el fundador de las Hermanos Hospitalarios, había estado andando todo el día de cama en cama en el hospital, curando enfermos y vendando heridas. Quedó cansada hasta desfallecer. Y cuando quisa, retirarse a descansar le trajeron a casa un mendigo andrajoso cuyos pies formaban una asquerosa pústula. Inmediatamente depuso el santo el

El día 1 de diciembre de 1958, sor Blanca Bellies estaba al cuidado de las enfermas en el pabellón número 80 del manicomio de Nuestra Señora de la Piedad, en Roma. A pesar de ser el pabellón de las enfermas tranquilas y acostumbradas ya a la vida del manicomio, una de ellas, en un ataque inesperado

Dijeron un día al señor arzobispo de Auch que se había prendido fuego en una casa de la ciudad. Corre luego allá, y al llegar le comunican que queda en un cuarto de la casa un niño que no ha podido salvarse. Al oír esto, el caritativo prelado se enternece hasta derramar lágrimas y ofrece una

El 23 de mayo de 1927, horroroso terremoto devastaba China, un terremoto que no tuvo igual desde tiempos inmemoriales. Aldeas enteras desaparecieron de la faz de la. tierra y los hombres murieron a millares bajo las ruinas. Las monjas de Sisiang, como consignó el semanario «América» (13 de agosto de 1927), estaban esperando justamente la santa

He aquí un hecho histórico de aquel dominico ilustre que se llamó el beato Jordán de Sajonia. Era joven, lleno de ilusiones y de vida. Virtuoso y, sobre todo, caritativo. Una noche se dirigía a la iglesia. Estaba luchando con la idea de su vocación religiosa, que le impedía a dejar todas sus riquezas y los goces del

¡Cómo vibraron mis alumnos el día en que, en una lección de inglés, leímos el naufragio del «Birkenhead»! Llevaba a bordo pasajeros y un batallón de infantería de Marina. La tempestad lo desmanteló. Se iba a pique. Los botes de pasajeros se llenaron de mujeres y niños, y a los hombres se les dieron salvavidas. El capitán

Cuando Isabel de Hungría daba limosnas a los pobres, decía a todos: —Dad también vosotros limosnas. — ¡. y cómo. si no tenemos dinero? —No, está a nuestro alcance poder abrir siempre la bolsa, pero sí no cerrar nunca nuestro corazón. Aun cuando no tengamos dinero, tenemos corazón para conipadecer a los necesitados, ojos para verlos, pies para visitarlos,