EPITAFIO: ACUMULÓ MUCHOS AÑOS DE FELICIDAD
La felicidad es como una ráfaga de viento frío en medio de un ardiente calor, que pasa por tu rostro y te lo refresca. Cuántos momentos verdaderamente felices hemos tenido a lo largo de nuestra vida; si sumásemos cada instante feliz y su duración, ¿cuánto daría?, ¿una, dos, cinco, veinte, cincuenta horas? Aprende a sacarle el jugo
ARCHIVO SECRETO. EL DIA QUE ME TENGA QUE PRESENTAR DELANTE DE DIOS (3° PARTE)
¡Ah!, ¡Él podría haber dicho muchas cosas! pero no abrió su boca. Simplemente lloró conmigo. Después, se levantó y fue hacia la primera fila de archivos. Abrió el primer cajón, de los más altos, yo no alcanzaba a ver, sacó tarjeta por tarjeta y firmó en cada una, con su nombre. Hizo lo mismo con todos
ARCHIVO SECRETO, EL DIA QUE ME TENGA QUE PRESENTAR DELANTE DE DIOS 1° PARTE
Bien dice el refrán “el que nada debe nada teme”, siempre el tema de lo que vendrá después de la vida nos asusta y nos inquieta, precisamente por no saber con claridad lo que pasará. Tantos pseudo-profetas han pronosticado el fin del mundo con su implacable prefiguración de terremotos y momentos de sufrimiento y dolor. ¿Cuándo
GOTAS DE ESPERANZA
Vivía en Valencia una señora extranjera anciana que se veía reducida a una gran estrechez. Con ella vivía una sirvienta, tan anciana como ella. Todas las noches iba a visitar a esa señora doña Francisca Guijarro en compañía de sus hijos (Antonio y Carlos Aparisi), que tenían entonces unos doce y diez años, y le llevaban
GOTAS DE ESPERANZA
En un monumento a los soldados caídos, erigida en Ulm, hay una cruz hecha de madera de peral, y en ella, una tabla con los nombres de los caídos, debajo de esta inscripción: «Nosotros hemos muerto por vosotros; vosotros, ¿qué habéis hecho por nosotros?»
GOTAS DE ESPERANZA
Rut era una viuda muy pobre que iba a recoger espigas en los campos de Booz, un gran propietario. Booz, que tenía un gran corazón y no se atrevía a ofrecerle dinero para evitar que la viuda se sintiese humillada, dijo a sus segadores: — Dejad caer muchas espigas al suelo. Booz entendía bien la frase de
GOTAS DE ESPERANZA
Tres familias de agricultores de un pueblo, Chota-Nagpur, han decidido convertirse: ¿Cuáles el motivo que os induce a dar este paso? —pregunta el misionero. Aquellos pobres labriegos le dicen: — Verás: hace mucho tiempo que hemos estado observando el cariño de los católicos para con sus enfermos; el catequista los visita regularmente, los muchachos del pueblo van a rezar
GOTAS DE ESPERANZA
En Alejandría había un avaro que se hacía rico a expensas de la miseria de los pobres. San Juan el Limosnero, patriarca de la ciudad, deseando convertirle le envió un día una pobre mujer con este recado: — Entregad a esta desgraciada una hogaza de pan. Os lo pide el patriarca. El avaro, ante el interés del pelado, entregó
GOTAS DE ESPERANZA
Rita Hayworth visitó hace algunos años España. Los periódicos se ocuparon de ello ampliamente. A Rita le gustaba mucho España. Sobre todo le gustaban muchísimo los toros. La vimos retratada con frecuencia en los tendidos de nuestras plazas, acompañada de famosos diestros. A pesar de sus muchas ocupaciones mundanas, Rita tuvo un día el capricho de visitar una
YO CREO EN EL HOMBRE, YO CREO EN LA JUVENTUD
Si echamos un vistazo a nuestro alrededor, podemos caer en la tentación de perder las esperanzas, de desconfiar del hombre; cuando vemos su actuar injusto, la violencia a la que es capaz de llegar, a ese sinnúmero de actos que le asemejan más a un ser despiadado, sin escrúpulos, tremendamente sádico y lleno de los peores